El despertar
El dolor en la intimidad casi la aleja de su esposo, hasta que una visita al médico desata una verdad incómoda. Ahora, con un juguete prohibido entre sus manos y un hotel a sus espaldas, ella está lista para descubrir que el placer puede venir de donde menos espera.
Me sentía diferente, tiempo atrás por falta de amor había buscado el sexo y no me había sido posible encontrarlo, ahora tenía el amor, tenia el sexo, pero acababa de disfrutar una sesión muy rica y placentera que no la había buscado, pero que sin embargo me sentía muy bien conmigo misma, me había levantado el ego, saber que aquella persona que todo el día se la pasaba viendo vaginas de todas las edades colores, olores y sabores y que se supone que debe seguir una ética profesional me había hecho gozar, y no critico su actuar, no es tema de discusión en este relato, pero a mí me había sentado muy bien.
Estaba muy cerca del lugar de trabajo de mi pareja y probablemente estaría por salir así que busque un teléfono – Si, había celulares, pero no eran tan populares ni aún contaba con uno –
- Hola Amor, acabo de salir de mi consulta y estoy cerca de tu oficina ¿a qué hora sales?
- Estoy por salir, ¿vienes para acá y de acá nos vamos?
- No, mejor te espero en la cafetería del patito (disculpen, es un lugar inventado, pero no quiero y voy a tratar de no dar nombres o ubicaciones reales)
- Perfecto, no hay problema, ahí nos vemos mas o menos en 30 minutos.
Estaba mas o menos a cinco cuadras de distancia así que empecé a caminar y por primera vez desde que regresé a mi país y sobre todo con mis 35 kilos de más de mi peso normal, me di cuenta, que muchos hombres volteaban la mirada para verme, me sentía radiante, feliz, sexy, provocativa y caliente.
Llegué al local me ubiqué en una mesa visible desde la calle, pero reservada, tenía que hablar muchas cosas con mi pareja e hice mi pedido, un capuchino y una torta de chocolate. (más kilos más)
Aún no había traído mi pedido cuando llego mi pareja, creo que disfruté mucho mi caminata luciéndome porque prácticamente me habrá tomado casi media hora caminar esas pocas cuadras.
- ¿Pediste ya?
- Si, ahora le hablamos al mozo para que hagas tu pedido.
Nos atendieron, pidió un café y un emparedado.
- La verdad que te pedí venir acá porque necesito hablar algunas cosas contigo – empecé la conversación – y tu sabes que en casa hay mucha gente que no podemos hablar tranquilamente.
- No hay ningún problema, aunque me estas poniendo nervioso.
- Soy muy feliz a tu lado, estamos formando una bonita familia, y sabes que te amo, y quiero vivir el resto de mi vida a tu lado.
- ¿Como que me empiezo a asustar?
- No es nada malo, solo que debí decirte esto hacer ya algún tiempo. Después que nació nuestro hijo, sentí que el apetito sexual se había acabado y siempre trate de apartarte de mi lado a pesar de que el doctor me dijo que no había ningún problema, pero algo me había pasado, las últimas cuatro veces que hicimos el amor, sinceramente fue muy doloroso para mi.
- ¿Pero porque recién me lo dices ahora? ¿debimos de haber ido con el doctor para ver que te pasaba?
- Si, lo sé, pero como te digo además de eso no tenía deseo sexual como antes, así que por eso no te comenté nada, pero el día de hoy durante la consulta le expliqué al doctor la situación y después de analizar me dice que debe ser por el tamaño de tu pene, y me sugirió que reiniciaramos nuestras relaciones usando un juguete para que mi vagina pueda adaptarse nuevamente al delicioso tamaño que tanto me ha hecho gozar.
- ¿Estará bien eso? Me refiero y si se equivoca y es otro el problema.
Ups, como explicarle que ya lo había comprobado, que su linda pareja aun estaba mojada de lo rico que la había hecho gozar un pene mas pequeño, pero no sabía que tanto pudiera afectarlo si le confesaba eso, en realidad se acaba de enterar al leerlo antes de la publicación.
- Pues algo debe de saber ¿no lo crees? Por algo es doctor, no voy a dudar de lo que me diga él.
- Tienes razón, antes de ir a la casa si quieres pasamos por acá a la vuelta, creo haber visto una tienda de esas.
- Si, yo también las he visto, por eso te pedí venir para acá.
Recuerden que esto paso hace ya VARIOS años, y no era tan común como lo es el día de hoy, en ese entonces creo que habría unas dos o tres tiendas en ese sector, y otras dos o tres por el centro de la ciudad, hoy en día si digo que son mas de cuarenta ahí tal vez me quede corta.
- Te confieso otra cosa que descubrí el día de hoy
- ¿Cómo así que descubriste?
- Bueno es un decir, lo que sucede y nunca te lo dije, mi papá siempre nos había dicho que por nada del mundo permitiéramos que alguien nos tocara el ano, mucho menos que nos metieran algo por ahí, antes que naciera nuestro hijo, recuerdo que en un par de ocasiones me tocaste algo ligero y me sentía mal por lo que nos había dicho mi papá a mí y mis hermanas, peor me había dejado algo inquieta porque fue muy excitante sentir tu caricia ahí, el último mes, por la posición que lo hemos estado haciendo, pues has vuelto a tocar, no sé si intencionalmente o fue casualidad, pero la verdad que esas caricias me generaban algunas descargas de placer muy ricas y le he preguntado al ginecólogo para que como médico me de su opinión ya que mi papá en realidad nunca nos dijo el porque del motivo y bueno quería saber.
- ¿Y?
- Bueno, me ha dicho que si, es una zona con muchas terminaciones nerviosas que puede generar mucho placer si se hace con cuidado y sobre todo mucha lubricación y que físicamente no hay ningún problema para tener sexo anal e inclusive me dijo que sabía de juguetes fabricados especialmente para tener sexo anal o estimular el ano, así que la verdad que me gustaría probar.
- Bueno, por mi parte no voy a pedir más, si tu gustas pedimos la cuenta y vamos a ver que encontramos.
Pedimos la cuenta y empezamos a caminar en dirección de la tienda con lunas pintadas y puerta junta y un pequeño letrero con luces neón que hoy día en día ya no recuerdo su nombre, era algo muy discreto, empujamos la puerta y la chica que atendía se acercó a nosotros juntando nuevamente la puerta al ingresar.
- Buenas noches, bienvenidos, adelante
No era muy grande ni tenía un gran surtido como la que hay hoy en día, pero si había algunas cosas interesantes después de una vista rápida.
- ¿Buscan algo en especial? ¿Les puedo sugerir algo? – nos preguntó la chica.
- Gracias, pero nos gustaría ver si algo nos gusta – le respondí buscando cierta intimidad con mi pareja para aquella labor
La chica entendió y se retiró a la caja. Ahí estaban colgados en la pared y clasificados con su rotulo en la parte superior, vibradores, realísticos, anales, lubricantes, prótesis, arneses no había mucha variedad de ellos, pero sí de varios tipos, tamaños y colores. Me llamaron poderosamente la atención los realísticos sobre todo los de color negro, muy grandes, enormes diría yo, después de lo sucedido esta tarde me sentía diferente, pero si sentirme penetrada por el pene de mi pareja me destrozaba, era imposible poder usar esos penes, de plástico sí, pero muy muy apetecibles para mí en ese momento. Así, que deje de ver ese parte del menú y tome la más pequeña de las realísticas, bastante más delgada que el pene de mi pareja y probablemente solo un par de centímetros más corta y con dos testículos, eso sí grandes, mi pareja veía los anales y me mostraba algunos, la verdad que no les encontraba mucho chiste, ya que eran simples tubos de colores, me llamaron la atención unos que parecían caramelos, inclusive con un diamante en uno de sus extremos, después me enteraría que eran conocidos como plugs, la verdad que no me sentía muy cómoda empezando a discutir los pros y los contras ahí, así que solo le pregunte si mejor nos llevábamos los tres.
Al acercarnos al mostrador para pagar, la chica los tomo y los vio.
- Este no tiene ninguna función – me dijo señalando el pene que había tomado – si te interesa tengo otro del mismo tamaño, pero tiene función de vibrador, la única diferencia es que viene con arnés.
Saliendo del mostrador se dirigió a una de las paredes y tomo uno de ellos alcanzándomelo para que lo viera, en realidad era un poco más corto y si tenía unas tiras en el otro extremo, no hice comentario alguno, pero no le veía en ese momento la necesidad.
- Créemelo, son muy prácticos – me dijo la vendedora – yo tengo uno parecido, un poco más grande y lo disfruto mucho con mi pareja y mis amigas, funciona con dos pilas y vibran muy rico.
Voy a confesar que nunca me había pasado por la cabeza en mi vida tener algo con una mujer, pero cuando la escuché decir eso no pude evitar excitarme imaginándome con ese arnés colocado en mi cintura y penetrando aquella chica en cuatro patas y con sus tetas bamboleándose, porque si, definitivamente tenía tetas mucho más grandes que las mías, las cuales como aún seguía dando de lactar eran bastante grandes.
- Me convenciste, nos llevamos este – le dije
Pagamos y empezó a empacar nuestros productos, los cuales colocó envueltos en un papel como si fueran de regalo y en una bolsa negra.
- Es para evitar que alguien en la calle pueda ver que llevan y nos guiñó un ojo.
Salimos del lugar y yo estaba muy caliente, sentía definitivamente como mis piernas estaban muy mojadas, después de todo mi ginecólogo se había quedado con mis pantys y trataba de caminar juntando las piernas para que nadie se diera cuenta de esta situación. Caminábamos y realmente no recuerdo ni que me habló mi pareja ese día, lo hacía de forma automática siguiéndolo, hasta que nos detuvimos y me vi parada frente a la puerta de un hotel de paso, al notar que me paralizaba mi pareja me dijo:
- ¿Qué? ¿te arrepentiste?
- ¿Pero porque estamos aquí?
- ¿Qué te está pasando por la cabeza? Si cuando salimos del a tienda te pregunte que si te gustaría para poder disfrutar más tranquilos íbamos a un lugar para estar solos y muy efusiva me dijiste que si.
- No te preocupes, creo que por un momento perdí la memoria, pero ahora que me doy cuenta, no tenemos condones
- Tienes razón, pero ahí hay una farmacia – me dijo cuando al momento de responderme giró la cabeza y descubrir una justo cruzando la calle.
En ese momento, me preocupe que pudiera tener algún problema de ver como estaba de mojada, si otras veces lo había estado y el me había encontrado así, pero hoy en particular había vivido muchas cosas y mi vagina parecía un manantial de forma literal.
- Nos da también una botella pequeña de alcohol – le dije a la vendedora de la farmacia.
- Prefiero limpiar lo que compramos antes de usarlo – le comenté a mi pareja al oído.
Regresamos, pedimos una habitación, la tarifa era por dos horas tomamos la llave y nos dirigimos hacia allá. La verdad que estaba muy bien para el precio que estábamos pagando. Entramos a la habitación y tanto él como yo no nos resistimos más, cerrar la puerta fue como aquella primera vez, empezamos a besarnos al tiempo que nuestras manos recorrían nuestros cuerpos y despojándonos de nuestras ropas, sus besos recorrieron mi cuerpo, de mis labios pasaron a mi cuello y nuca, después se apoderaron de mis senos mientras su manos acariciaban mis nalgas, yo hacía todo lo posible por alcanzar su pene, me estremecí nuevamente al sentir su tamaño y recordar tanto placer que me había dado, pero también recordé el dolo que me había generado las últimas veces. Me empujo hacía la cama donde quede sentada al borde de la misma, se arrodilló entre mis piernas, definitivamente se había dado cuenta de como estaban de mojadas mis piernas, no hizo ningún comentario por esto ni porque me encontraba sin patis, sus labios y su lengua recorrieron mis piernas limpiando mis fluidos, era realmente muy excitante para mí, ese flujo generado por lo que ocurrió con mi ginecólogo y por el deseo de esos penes negros que vi en la tienda, Su lengua dejo mis piernas limpias y empezó a besar mi clítoris, sus besos eran muy sutiles, su roce me excitaba más y terminé recostando mi espalda contra la cama para darle mayor libertad y acceso colocando mis piernas sobre sus hombros, su lengua empezó a recorrer mis labios, empezaba justo en el clítoris hasta la entrada de mi vagina, donde jugaba a introducirla y regresaba nuevamente, después de la tercera vez de realizar ese recorrido, su lengua fue más allá y llego hasta mi ano, fue imposible para mi poder mantener mi orgasmo, sentir su lengua realizar el recorrido por esa piel entre mi vagina y mi ano y sentir su lengua tratando de penetrarlo, me hizo estallar en un orgasmo delicioso, el cual recibió completamente en su cara y boca, mi cuerpo temblaba y su lengua seguía moviéndose como si quisiera tranquilizarme pero me encendía más.
Por fin sentí que se separaba de mí y movió mi cuerpo hacia el centro de la cama, estaba a punto de caer al piso después del delicioso orgasmo que me había provocado, escuché ruidos, supuse que estaba sacando los juguetes que habíamos comprados y me dispuse a esperarlo manteniendo mis ojos cerrados sintiendo como el placer del último orgasmo se iba desvaneciendo.
De pronto sentí algo duro contra mi clítoris frotándolo y jugando con él, no era un dedo, por cuanto estaba frio, pero eso si duro. Lo frotaba y lo recorría hasta la entrada de mi vagina y volver a subir nuevamente, cada vez que realizaba ese recorrido y volvía a la entrada de mi vagina se introducía un poco y lo retiraba, en cada oportunidad la penetración era mayor, me estaba torturando, emití un suspiro cuando por fin pude distinguir que el glande había entrado y vuelto a salir, ya no soportaba mas ese placer y tortura al mismo tiempo, en cuanto sentí que nuevamente el glande de ese pene entraba en mi cuerpo no lo soporte más y jalé sus manos para que empujara el juguete completamente, sentí los testículos chocar con mi ano y un nuevo orgasmo lleno mi ser.
El primer orgasmo que me arrancaba ese pene artificial y que mi mente le ponía un cuerpo imaginario mientras que las olas de placer invadían mi cuerpo partiendo con bastante intensidad de mi vagina.
- ¿Por favor, puedes colocarte el arnés? – le dije a mi pareja tomándolo de sus manos impidiendo que moviera ese juguete en mi interior.
Me ayudo a disfrutar el orgasmo, el hecho que lo retirara de mi interior y se lo colocara, yo sin cambiar de posición lo esperaba recostada sobre mi espalda abriendo mis piernas mientras que mis manos tocaban mis senos. Sentí su cuerpo sobre el mi al tiempo que nuevamente me sentía penetrada, mantenía mis ojos cerrados ya que me imaginaba que era otra persona quien me penetraba y eso estaba subiendo demasiado mi placer, el pene de mi pareja frotaba mi ano cada vez que me embestía, su boca se había pegado como un pulpo sobre mis senos los cuales besaba y chupaba, demasiado rápido estaba llegando un nuevo orgasmo a mi ser y no podía quitarme de la mente imaginarme que era otra persona quien me estaba penetrando y no pude soportar más, fue la primera vez que recuerde que grite de placer, no eran gemidos, eran gritos que me deben de haber escuchado por todas las habitaciones, la excitación fue increíble, mi cuerpo empezó a convulsionar del placer, de pronto sentí como mi esposo eyaculaba sobre mi ano quedándose quieto sobre mi, mi piernas temblaban y empezamos a besarnos mientras que nuestros cuerpos seguían disfrutando del placer generado.
Vi la hora había transcurrido más de una hora desde que llegamos y definitivamente teníamos que llegar a casa, nuestros hijos nos esperaban,
- Creo que no nos va a alcanzar el tiempo para ver los otros juguetes – le dije
- Parece que así es, porque mira la hora que es – me contesto
- ¿Además llegaste a desinfectar el juguete que usamos? Para eso había comprado el alcohol
- No quise perder mas tiempo, por eso le puse un condón.
Recién en ese momento voltee a verlo, efectivamente, tenía el arnés colocado sobre el que la había puesto un condón mientras que su pene ya perdía su erección en algo bajo él aun con algo de semen emanando de él.
- Vamos a tener que tener cuidado – me dijo – cuando los usemos en casa, acá no importa que todos te escuchen, pero allá, va a ser difícil
- Si, la verdad que fue muy excitante y me ha hecho gozar mucho, voy a pedir cuanto antes una nueva cita con el ginecólogo para que me coloque el dispositivo, muero de ganas de sentir dentro de mi sin condón.
Nos levantamos y nos dispusimos a arreglarnos par irnos a casa, me preocupaba como iba a poder llegar de forma decente hasta allá, si no tenía pantys y mi vagina estaba demasiado empapada, por mas que intente secarla con la toalla en el baño.
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