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Mi esposa argentina 4 parte 1

La palabra 'Sol' cortó el aire como un cuchillo. No era solo una clave de seguridad; era el límite entre el juego y la realidad. Ahora, frente a la mirada de otros en el restaurante, ella sabe que su cuerpo es un campo de batalla donde el deseo y la traición se tocan sin permiso.

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MI ESPOSA ARGENTINA 4 PARTE 1

_Sol_ dijo mi esposa, todavía con la cara arrebatada, despeinada, con los ojos brillantes.

Su cuerpazo volcado sobre el mío.

_ ¿Qué?_ dije tratando de reponerme del orgasmo y la locura vivida

_Sol es la palabra, decila vos también boludo_ me dijo ella tomándome el rostro con las dos manos

Entendí que se refería a la palabra clave de seguridad que habíamos elegido para dejar de seguir el juego de sometimiento en el que estábamos inmersos.

Sol también era el nombre de nuestra hija.

_Sol_ dije

Me besó en la boca

_Repetila amor, decila otra vez_ me dijo

_Sol_ volví a decir

_Sol_ dijo ella con alivio y se dejó caer a mi lado. Sus pechos se golpearon suavemente entre sí, estaba sudada y tenía marcas en las tetas de los azotes que Aitor le había dado.

_Joder como me cogió este pendejo de mierda_ dijo

Me giré hacia ella y la besé.

_ ¿Y ahora?_ pregunté

_Ahora el juego terminó, quiero que se vaya a la mierda, se fue de mambo este pelotudo_ me dijo

_Se ha pasado tres pueblos si_

Ella me acarició el pelo

_ ¿Estás bien amor?_ dijo

_Si ¿Y tú?_

_Yo estoy bien, que cogida me pegó el hijo de puta, toda la tarde _

_Tiene una buena polla ¿No es verdad?_

_Tiene una pija increíble y sabe usarla, a pesar de ser tan chico_

Ella me miró, seguía con la mano en mi pelo.

_ ¿Qué?_ dije

_ ¿Estás bien? No te preocupes por lo que pasó, te amo más que a todo, este gordo forro se aprovechó del morbo que tenemos, nada más que eso, pero acá se le corta el rollo, te lo digo yo_

Dijo Fernanda y me volvió a besar.

_Te amo_ me volvió a susurrar al oído, abrazándome.

Sentí un inmenso alivio y a la vez una sensación de pérdida, hasta qué punto había entrado en ese juego de rol, de sumiso, que intenso fue a pesar de su brevedad.

Por suerte Fernanda había reaccionado a tiempo y me di cuenta que no podía verme en ese estado, que finalmente había prevalecido el amor que sentía por mí antes que la excitación de vernos humillados por ese chaval.

Aitor entraba en la habitación en ese momento, seguía desnudo y con una botella de agua en la mano.

Por la expresión de nuestros rostros comprendió que algo había cambiado.

_ ¿Todo bien?_ dijo

Miré su panza obscena, su polla colgando flácida pero aun así morcillona.

Esa polla con que había matado de placer a mi esposa durante horas.

_Aitor, el juego termino, ve a vestirte y luego hablaremos_ dijo mi esposa, con mirada dura.

_ ¿Cómo que el juego terminó?_ dijo queriendo recuperar el dominio de la situación

_Ya escuchaste a Fernanda chaval, ve a vestirte y luego lo hablamos y cierra la puerta cuando salgas_ dije con un aplomo del que yo mismo me sorprendí.

Claramente la actitud de mi esposa me había dado esa seguridad.

_Está bien_ dijo de pronto empequeñecido, dudó, estuvo a punto de decir algo, pero su rostro se había transfigurado, volvía a ser solo un chaval inseguro.

Cerró la puerta tras de sí.

Mi esposa se incorporó, buscó en su armario, vi su culo maltrecho por el trato recibido por Aitor pero imponente a pesar de todo, comenzó a ponerse un tanga de color negro y luego un vaquero desgastado.

Mientras hacía esfuerzos para subirse el pantalón por sus piernas, de lo ajustado que era, me dijo

_Hoy mismo debe irse, si o si, cruzó una línea que no debió cruzar, luego ya veremos_

_Sí, estoy de acuerdo_ dije aunque pensé que los que habíamos cruzado esa línea éramos nosotros, que no habíamos podido frenar todo aquello.

También yo comencé a vestirme, mi esposa ahora se estaba poniendo una camisa de seda de color crudo y me llamó la atención que no se colocó sujetador, rara vez hacía aquello y me la quedé mirando.

_ ¿Qué pasa?_ dijo ella, se había sentado en la cama para calzarse unos botines acordonados.

Sus tetones bailaban libres balo la suave tela de la camisa

_Vas sin sujetador_

_Si ¿Y qué? que se quede bizco ese pendejo, me da igual_ dijo ella

Se puso de pie, el jean ajustado, los botines de tacón le hacían un culazo increíble, se sentó luego frente al espejo para maquillarse.

_Tengo hambre quiero ir a comer a algún sitio, luego de que Aitor se marche_ dijo

_Se marcha entonces, a como dé lugar_ dije

_Si claro, ya lo has visto, es solo un chaval, nosotros lo creamos en su papel de macho cruel_

No estaba yo tan seguro de todo eso

La miraba como se maquillaba a través del espejo, como levantaba un parpado para delinearlo finamente, su pelo rubio rojizo, su exquisito corte carre, la melena un poco revuelta todavía, su rostro de rasgos delicados y perfectos, con un cierto toque de palidez luego de una sesión de sexo como la de aquella tarde.

_ ¿Y qué me cuentas del tal Robert?_ le dije

_Un aprovechado que tuvo su día de suerte, hasta un gorila me podría haber follado con lo cachonda que estaba_

_Te comparaba con Sharon Stone_

Mi esposa sonrió.

_Si claro_

_Te pareces un poco_ le dije

_ ¿Estás seguro?_ me dijo, poniéndose de pie

No, pensé, Sharon no tiene esos tetones, ni ese culo, ni esas piernas, ni ese cuello tan fino.

Fernanda salió primero de la habitación y fue hasta la de Aitor, golpeó la puerta con sus nudillos.

_Aitor ven a la sala por favor_ dijo con voz firme.

Fuimos, Fernanda se sentó en el sofá, se cruzó de piernas.

_Que cansancio tengo_ dijo

Aitor apareció detrás de nosotros con un vaquero roto y una sudadera gris que ya le había visto otras veces.

Yo estaba de pie y el también.

_ ¿Qué pasa?_ dijo

_Aitor, nosotros elegimos a nuestro compañero de juegos, porque esto es un juego ¿Entiendes eso?_ dijo Fernanda

_Si_ dijo el bastante cohibido

_Nosotros follamos con otra persona u otras personas porque se nos da la real gana, porque nos excita hacerlo, pero siempre es nuestra decisión y nuestra elección ¿Comprendes eso?_

_ ¿Por qué dices follamos? Carlos no ha pintado nada, yo te he follado toda la tarde, has sido mi perra y…_

_Chaval no estás entendiendo, yo me he quedado detrás de esa puerta escuchando como te la follabas porque he querido, porque sabía y aceptaba que Fernanda fuera tu perra pero ella sabía que yo estaba detrás de esa puerta y eso la ponía a mil revoluciones_ dije yo con el mismo aplomo con que le había hablado antes en nuestro cuarto

Mi esposa me miró aprobatoriamente y con cierto orgullo.

En realidad yo no estaba nada seguro de todo eso que estábamos diciendo, pero es como que habíamos entrado en ese rol de adultos seguros de sí mismos que le hablan a un chaval inexperto.

Tenía su fondo de verdad claro, pero también era cierto que parte de ese juego se nos volvía incontrolable y se escapaba de nuestras decisiones y elecciones como había ocurrido esa tarde y muchas otras veces.

_La has cagado_ dije yo y me acerqué a servirme a una copa

_ ¿Que la he cagado?_ dijo Aitor

_Que se te ha ido la pinza, que jugaste muy ambicioso, que tiraste demasiado de la cuerda y esta se rompió_ le dije

_ ¿Tú crees que no me doy cuenta como tu esposa se fundió con mi polla en el culo esta tarde?_

Dijo el chaval tratando de recuperar el terreno perdido.

_Aitor mírame_ dijo ella, y extendió un brazo sobre el respaldo del sofá, sus pezones se marcaron sobre la camisa de seda.

El chaval tragó saliva y sus ojos parpadearon.

_Tú has visto los videos ¿No es así? Has visto con cuantas pollas en mi culo me he fundido antes que con la tuya, bien ¿Dónde está toda esa gente ahora? ¿Tú los ves por aquí? Todos esos machos cabríos que me cogieron salvajemente ¿Dónde están? ¿Tú los ves por aquí? El único macho que es de verdad mi dueño y me folla y me hace follar con quien quiera es Carlos y el seguirá estando aquí cuando te hayas ido como todos los anteriores_

Joder que bien dicho estuvo eso, para ser sincero no me lo creía del todo aunque claro tenía su fondo de verdad. Amé a mi esposa sinceramente por esas palabras. Pero la verdad, la verdad es que seguía sin creérmelo del todo

Pero a Aitor la perorata de Fernanda lo hizo polvo, se sentó en el borde de uno de los sillones con el rostro demudado.

_No lo sé, si he estado mal, os pido disculpas a los dos, puedo hacerlo mejor, yo……. no sé de qué va esto la verdad…_

_Lo primero que vas a hacer es marcharte hoy mismo_ le dijo Fernanda

_Ostias, yo…._

_Sin trucos, sin jugarretas raras ni gilipolleces, dejas las copias de las llaves que tengas y olvídate de volver a dormir en la cochera porque te denunciamos y ya_ le dije yo bebiendo mi whisky y casi en el tono calmado y frio de Al Pacino en El padrino.

_Y luego veremos que hacemos, si volvemos a jugar contigo o qué_ agregué

Fernanda me miró con reprobación.

Aitor vio brillar una suave luz de esperanza.

_Entonces eso quiere decir que…._

_No quiere decir nada Aitor, jugaste mal y punto. Antes que cualquier cosa amo a Carlos, amo a mi familia y tú solo eres para mí una polla, una buena polla que me folló bien o muy bien como tú quieras, como lo han hecho otras antes y punto. Solo eso_ dijo Fernanda

Aitor ya no soportaba ese tono y ese discurso de mi esposa y se puso de pie.

_Vale voy a hacer el bolso y me marcho_ dijo

Mi esposa se tomó la cara con la palma de su mano.

_Ve a ver qué hace Carlos_

Fui hasta la habitación, Aitor guardaba su ropa desmañadamente, las camisetas hechas un bollo.

_No te preocupes que no voy a robarme nada_ dijo

_Vale lo se_

_Joder pensé que os gustaba todo lo que estaba pasando, sobre todo a ti_ dijo compungido

Recogí un par de calcetines que se habían caído al suelo se los alcancé, los tiro dentro del bolso con rabia.

_Creo que has hecho mal en meterte tanto conmigo, creo que eso ha sido lo que menos le gustó_ le dije, tratando de ser sincero.

_Puede ser, he sido un idiota, con lo buena que está ella, no se para que te he dado bola a ti_

Porque no lo has podido evitar, pensé, porque tienes eso adentro, ese lado oscuro de querer humillar y dominar.

_Igual se ha puesto celosa_ dijo chulesco

Por dentro me sonreí, el chaval seguía teniendo su moral en alto a pesar de todo

_Déjame las llaves también, todas las copias que tengas_

_Oye Carlos ¿Tú crees que hay posibilidad de que repitamos?_

_La única oportunidad que tienes es si no haces idioteces, como quedarte con alguna llave o pasarte de listo_

_Sé que le gustó como follamos, de eso estoy seguro_

_Supongo que si_ le dije

_Si la hubieses visto como se corría con mi polla en el culo, la muy guarra_

_Bueno ese es uno de los problemas también, que no la he visto_

Se quedó pensativo, con su flequillo ridículo y sus ojillos achinados.

_Si puede ser, la he cagado yo solito_ dijo

_En eso tienes toda la razón_ acoté

Recogió su bolso y su abrigo, fuimos al salón.

Mi esposa se giró, estaba de pie cerca de uno de los sillones. Sus tetones moviéndose libres bajo la camisa eran una verdadera locura de erotismo y belleza. Su cara completamente sería con esa expresión de enfado, que la embellecía aún más.

_Me marcho Fernanda, os quiero pedir disculpas si me he pasado, también te quiero dar las gracias por….por cómo hemos hecho el amor….en verdad ha sido como la primera vez que estoy con una mujer, una mujer de verdad quiero decir_ dijo Aitor

La expresión de Fernanda se suavizó un tanto

_Está bien Aitor, espero que estés bien_ dijo

Se acercó a ella, colocó una de sus manos en la cintura de mi esposa y le dio un beso en la mejilla.

Se quedaron mirando, el no quitó su mano regordeta de la cintura de ella.

_ ¿Que?_ dijo ella

_ ¿Podremos repetir alguna vez?_ dijo él

_No lo sé Aitor, ahora no lo se_

Yo los estaba mirando, de pronto volví a sentir una cierta tensión en el ambiente, mi esposa me miró brevemente.

Aitor puso su otra mano en la cadera de mi esposa.

_Eres bellísima, la he cagado, he sido un idiota_

_ Déjalo ya Aitor, déjalo_ dijo ella y bajó la vista

El chaval la tomó de la barbilla e hizo que lo mirara.

_ Sé que he estado mal pero lo voy a hacer mejor, te lo prometo Fer_

Ella quitó la mano de Aitor de su propio mentón y la tomó, su mano delicada con la regordeta de él y la dejó caer a un costado, sus tetones subieron y bajaron abultando brevemente la camisa.

_Está bien Aitor, ahora solo márchate y luego ya veremos_

_ Déjame darte un último beso _ pidió el chaval

Yo estaba expectante, preparándome una copa, sabía que podía pasar cualquier cosa.

_Debes irte_ dijo ella

Pero la mano de él seguía en su cintura.

Quité la vista para servirme de la botella.

_No…no hagas eso_ escuché a mi esposa

Miré y vi que mi esposa tenía los dos manos sobre el pecho seboso de él como queriendo apartarlo.

_ Basta Aitor, no sigas_ dijo ella y yo no sabía a qué se refería.

Me acerqué un poco, él tenía una mano sobre la pequeña cintura de ella.

Y la otra mano estaba acariciando el coño de mi esposa sobre el jean, lo hacía apenas con un dedo, todo a lo largo de la vulva, que lucía apretada e hinchada por lo ajustado del pantalón vaquero.

Fernanda volvió a establecer contacto visual conmigo y su mano bajó a tomar del brazo a Aitor, pero no lograba pararlo claro.

_Te estoy diciendo que pares_ dijo ella, pero su voz temblaba un poco ya.

_Me encanta cómo se siente tu coño en el vaquero, está todo apretado_ dijo él

Mi esposa entreabrió los labios.

Aitor pasó la mano que estaba en la cintura al culo de mi esposa, también prieto bajo el vaquero.

_Que culazo te hace este pantalón_ dijo él palpando su nalga y sin dejar de acariciar su coño con la otra mano.

Luego el chaval le dio un beso en la mejilla, sonó fuerte en el silencio de la sala.

Ella corrió la cara para un costado.

_No Aitor…no…para…_ dijo

Pero él la tomó fuerte del culo, se pegó más a ella y le dio otro beso en la mejilla, bien cerca de sus labios.

Mi esposa gimió levemente _Mmm_ escuché claramente.

Y luego varios picos de él en sus labios cerrados hasta que ella abrió su boca y se dieron un morreo furioso, incontenible

_Voy al baño, Carlos, pídeme un aperitivo, el que tú quieras_ dijo Fernanda

Le pediría un Martini Bianco, ese le gustaba, era bastante dulce.

Miré el bamboleo de su culo enfundado en el vaquero y las miradas de todos los machos del restaurant siguiéndolo, algunos estaban con sus parejas y la miraban subrepticiamente, otros los que estaban solos, entre hombres, de forma más descarada.

Esto era así, iba a ser siempre así, bueno en algún momento el tiempo haría lo suyo, lástima.

Ese vaquero le hacía un culazo, tenía razón Aitor.

El mismo vaquero que el chaval le había bajado hasta las rodillas hacía un rato, ella de rodillas sobre el sillón y Aitor detrás, de pie, frotando su gran polla por toda la raja del chocho.

Exultante de que ella se hubiese entregado casi sin resistencia.

Esta vez ni siquiera filmé con el móvil, me limité a degustar mi copa allí de pie al lado de ellos, ignorado completamente por Aitor y por mi esposa también, más allá de alguna mirada suya llena de morbo y culpa y deseo.

Feliz otra vez en mi papel de hombre invisible.

Otra vez quedé admirado de cómo manejó ella la situación, como supo pararlo a tiempo, yo no hubiese pedido, me hubiese prestado a cualquier locura.

En este juego en el que estábamos inmersos habíamos encontrado un límite, o mejor dicho mi esposa lo había encontrado.

Yo era ese límite.

Si el juego nos llevaba a un extremo en que física o psicológicamente yo podía ser dañado, ella lo detendría.

En cambio yo la había expuesto a las humillaciones más brutales sin poder detenerlo, es que ella era una bestia sexual, esa era la única explicación posible.

No es que la amara menos que ella a mí, es que sabía yo de sobra que Fernanda necesitaba ir a fondo, de alguna manera tenía razón Lara, era un volcán una vez que el sexo hacía erupción.

Una vez que la lava y el fuego se desbordaban no había manera de pararla.

Le hice el pedido al camarero, un Sherry Soul para mí, lo había descubierto en este lugar, me gustaban los vermut a base de Whisky últimamente y un Diablo blanco para ella, también lo habíamos descubierto en este sitio, Martini Bianco, tequila y algo más.

La vi venir hacía mí, todavía llevaba esa camisa de seda sin sujetador debajo.

Aitor le había estrujado bien las tetazas por encima de la camisa mientras la follaba sobre el sillón.

El chaval se fue contento y feliz, sabía que habría más para él si jugaba bien sus cartas y nosotros felices también de que se fuera de nuestra casa de una puta vez.

_Que bien se está aquí ¿No?_ dijo ella al sentarse

_Si es lo bueno de los sitios conocidos, uno sabe lo que se va a encontrar, no hay sorpresas_ dije yo

Nos tomamos de las manos sobre el mantel, el camarero trajo las copas y ordenamos la comida.

Brindamos, teníamos la sensación de que algo nuevo comenzaba o al menos la tenía yo sin saber bien por qué.

_ ¿Es verdad eso de que soy tu dueño y te hago follar con quien se me da la gana?_

_ Y todavía me lo preguntas_ dijo ella sonriendo

_Si pero……. ¿Y Ramón? ¿Y Remigio?_

_Carlos, amor, Ramón y Pablo eran una fantasía tuya desde el día que nos conocimos (ver Mi esposa argentina 1 parte 1) y Remigio fue el último eslabón de una cadena que vos iniciaste con Alfonso, Pachi, Lara_

_Yo tengo el poder entonces, yo te hago follar con quien se me da la gana_

_En parte si, tampoco voy a eludir todas las responsabilidades_

La bebida entraba cálidamente en el cuerpo y en la mente.

Luego de haberse ido Aitor, Fernanda hizo que me corriera en su boca, me sentía, liviano, relajado y hasta poderoso, como si mi esposa al fin me hubiera investido con todo los atributos del mando.

Como si al fin dijera, estoy dispuesta a hacer todo lo que quieras, basta de gilipolleces

_ ¿Y cual sería tu parte en el asunto?_ pregunté casi susurrando

Ella hizo ademan de que me acercara, incliné un poco mi cuerpo sobre la mesa, ella hizo lo mismo.

Podía sentir su aliento cálido en mi oreja.

_ Mi parte en el asunto es que estoy muy buena y soy muy, pero muy puta_ me dijo suavemente

Mi polla dio un respingo bajo la mesa, ella me miró con los ojos brillantes y sonriendo.

Al mismo tiempo sonó el móvil, tuve un presentimiento.

Era un mensaje de Javi, el pequeño Javi, mi amigo, el de Valencia.

El primero que me había hecho cornudo.