Infiel con el compadre.
La oficina se vacía a las nueve, pero esta vez ella no piensa irse sola. Con el compadre de su esposo, el riesgo es alto, pero el deseo es más fuerte. Una noche de jazz y champaña marca el inicio de un secreto que cambiará todo.
Mi ex esposo tenía un buen amigo de tiempos de la universidad (Alejandro) y cuando nació nuestro hijo, le pidió que fuera su padrino, así que se convirtió en nuestro compadre. La verdad siempre tuvimos una muy cercana y buena relación; era muy común que saliéramos juntos a cenar, de fin de semana e incluso de vacaciones. Era común también que sintiera su mirada en mis escote o en mis nalgas –cosa que disfruto mucho, me encanta que los hombres me coman con la mirada- pero salvo uno que otro rozón accidental en mis nalgas o en mis tetas, nunca se propasó ni hizo ninguna insinuación, o no las entendí o no las quise ver. Al menos, hasta que las cosas entre mi esposo y yo estaban bastante mal y algunas personas de nuestro entorno lo sabían; él entre ellos, seguro Toño le contó.
Un día me llamó y me dijo que sabía que Toño y yo teníamos problemas, que lo sentía mucho, que pasa en todos los matrimonio y lo que siempre todos decimos, pero también me dijo que recordara que él era también amigo mío y que contara con él, que podíamos vernos para platicar, para desahogarme, distraerme, lo que fuera, qué él estaba ahí para mi. Le agradecí mucho su disponibilidad, pero la verdad es que no lo busqué, entonces él me escribía ocasionalmente para ver cómo estaba y si necesitaba algo. Me estuvo buscando como un par de veces por semana, pero nada más, hasta que de plano me invitó a comer y accedí. Fuimos a un lugar que él sabe me gusta mucho y platicamos muy a gusto de muchas cosas, ya casi al final me preguntó por mi versión de las cosas, cómo las veía, qué pensaba y eso; le conté que Toño no me hacía caso desde el principio, que prefería quedarse en la oficina –aunque yo entendía que trabajo es trabajo- irse con sus amigos a tomar casi todos los días y al fut los fines de semana, partidos que luego se convertían en borracheras. Le dije que yo necesitaba de la compañía de mi esposo, hablar con él, salir con él y claro, tener sexo con él, y no sólo una vez por semana o cada diez días, sino mucho más. Me dijo que me entendía y que recordara que él estaba ahí para mi. Me llevó a casa y una vez más sentí sus ojos en mi escote durante todo el camino y en mis nalgas cuando caminaba a la casa.
Pocos días después me volvió a buscar, me invitó a comer otra vez, pero esta ocasión me dijo que lo alcanzara en su oficina y de ahí nos iríamos. En ese entonces trabajaba en una inmobiliaria, así que por lo regular iba arreglada un poco coqueta por si había que enseñar alguna propiedad a algún cliente masculino, además a mi jefe le gustaba que llevara escotes o ropa entallada, así que cuando llegué a la oficina de Alex llevaba una vestimento sexy: pantalón de vestir blanco entallado en la cadera y una blusa blanca semi transparente y ropa interior blanca también. Cuando entré a su oficina se le fueron los ojos y de hecho me pidió que me diera una vueltecita: Wow, te ves espectacular, Ingrid; con todo respeto, no sé cómo no atiende mi compadre todos los días. Le agradecí el cumplido y la verdad en ese momento sentí que estos encuentros se convertirían probablemente en algo más; eso me excitó mucho. La comida fue como la anterior, todo muy bien, muy agradable, pero ya hubo algunas insinuaciones, aunque discretas y claro, me comía con los ojos todo el tiempo y sin discreción alguna. Pero el fin de semana siguiente me mandó unas hermosas flores a casa y una pequeña bolsa de regalo con una nota. La nota decía: No puedo dejar de pensar en ti, Ingrid, eres una mujer espectacular. Espero te guste el regalo y me lo enseñes en nuestra próxima cita. Obvio me dio mucha curiosidad, abrí la bolsa de regalo y era un conjunto de lencería muy bonito y sexy. Me sorprendió mucho, la verdad, era un cambio muy importante en la relación, pasaba de coqueteo e insinuaciones veladas a querer verme en lencería y obvio sexo! Yo empezaba a serle infiel a Toño, pero, nuestro compadre, un amigo suyo muy cercano? Era muy arriesgado, pero confieso que me dejó pensado. En la tarde me mandó un mensaje: No te engañes, ni te reprimas, Ingrid, sé que tienes tantas ganas como yo, sé que nos has imaginado como yo lo he hecho; necesitas rico sexo y yo te deseo desde que te conocí. Te espero en la oficina a las ocho.
Lo pensé un rato, había mucho riesgo, pero la verdad es que estaba muy hot, necesitaba sexo y la idea de hacerlo con Alex me daba mucho morbo. Confirmé que Toño iba a llegar tarde y decidí ir a ver a mi compadre a su oficina. Como le dije que saldría con unas amigas podía arreglarme un poco y así no sospecharía; me puse unos leggings negros, una blusa roja escotada con cierre al frente, un saco casual negro y la ropa interior que me envió. Llegué a su oficina a eso de las 8 de la noche, estaba todo oscuro menos su oficina; ahí estaba él, bien arreglado –saco, camisa, pantalón de vestir…y olía delicioso- con música suave (jazz) y una botella de champaña en hielo; sí, todo un cliché, pero igual me gustó, además yo estaba en mis 20’s, así que aún me impresionaban esas cosas. Me saludó con un beso suave casi en los labios y tomándome suavemente de la cintura y un poco más abajo, casi rozando mis nalgas. La verdad no sabía muy bien cómo comportarme, apenas empezaba a serle infiel a mi esposo, pero era la primera vez que lo sería con un amigo suyo y muy cercano, así que sólo me dejé llevar y respondía a lo que él hiciera.
Enseguida me ofreció una copa, me quité el saco –sus ojos reaccionaron a mi escote, eso me gustó mucho- y nos sentamos en el sillón de su oficina. Estuvimos tomando y platicando muy a gusto, sobre toso recordando viajes juntos (ambas parejas); él no dejaba de piropearme e insinuarse cada que podía.
Alex - Por cierto, comadrita, traes el regalo que te mandé?
Yo - No sé, tal vez.
Alex - Muero por vértelo puesto; en cuanto lo vi pensé en ti, imaginé cómo se te vería y…ufff.
Yo - En serio? –asintió- piensas en mi?
Alex - Bastante.
Yo - Y como qué piensas?
Alex - Cosas que prefiero hacer y no platicar.
Yo - Se oye interesante.
Alex - Y te va a encantar, Ingrid –alcancé a notar un bulto en su pantalón; salió unos momentos de la oficina y fui a la ventana, su oficina tiene una linda vista, al volver se paró detrás de mi y me tomó de la cintura y empezó a hablarme al oído- te gusta la vista? –asentí- a mi también, es espectacular –me bajó un poco el cierre de la blusa- y se pone mejor, qué delicia. Si fuera mi compadre no dejaba de besarte –empezó a besarme el cuello- acariciarte…seducirte…comerte…penetrarte…-sentía su paquete endurecerse en mis nalgas- estás riquísima, Ingrid.
Yo - En serio?
Alex - Bastante.
Yo - Me deseas?
Alex - Desde que te conocí aquella vez que te invitó a salir mi compadre por primera vez, te acuerdas?
Yo - Claro que me acuerdo, ustedes iban con sus novias y a mi me mandó a casa con mi cuñado.
Alex - No sabes cómo te me antojaste con esa faldita que llevabas y esa blusa escotada, te veías increíble. No sabes cómo pendejeé a mi compadre por haberte llevado a tu casa y pasarla bien; yo moría por hacerlo.
Yo - Pero ninguno podía y yo me quedé con las ganas –me abrió un poco la blusa para ver mejor mis tetas-.
Alex - Carajo qué buena estás.
Yo - Mmm gracias.
Alex - Ya vi que sí traes el regalito, comadrita traviesa –sonreí- enséñame cómo te queda, quítate la ropa, desvístete para mi…antójame –se sentó en el sillón esperando a verme desvestir; me puse nerviosa, pero me excitó también; me recargué en su escritorio y empecé a bajar más el cierre de mi blusa hasta abrirla totalmente y luego quitármela- tienes unas tetas increíbles, comadre y te queda muy bien ese bra.
Yo - Quieres ver lo demás?
Alex -Por favor –empecé a bajarme los leggings lentamente, me di la vuelta para que viera poco a poco cómo se me veían las nalgas con la tanga del conjunto que me había regalado, me incliné para quitarme los leggings- puta madre, tienes unas nalgas deliciosas; no sabes cómo he imaginado tener todo eso para mi, comadrita –me di la vuelta de nuevo para que me viera de frente- escogí muy bien tu regalo –me quedé recargada en su escritorio viéndolo muy coqueta, él se puso de pie y caminó hacia mi-.
Yo - Te gusta cómo me queda?
Alex - Estás espectacular, Ingrid; te ves deliciosa –me acarició suavemente con el dorso de sus dedos los hombros, las tetas, en medio de ellas, bajó por mi abdomen hasta el inicio de la tanga y siguió acariciándome hasta la cadera; subió su mano, me tomó suavemente la cara y me susurró- voltéate, hermosa –me di la vuelta, enseguida sentí su paquete en mis nalgas, empezó a acariciarme los hombros, bajó por los hombros y me susurraba- va a ser delicioso saborearte todo el delicioso cuerpo que tienes, Ingrid…atenderte como se debe, como lo necesitas y mereces, comadrita...vamos a gozar de este cuerpo tan rico –me agarró las tetas y sentía cómo se endurecía su paquete en mis nalgas-.
Yo - Mmmm por favor!
Alex - Te gusta la idea?
Yo - Me encanta!
Alex - Quieres que hagamos cornudo a Toño?
Yo - Necesito sexo, necesito que me deseen, que me digan cosas ricas, que me manoseen así como lo estás haciendo –bajó una de sus manos a mi conchita-.
Alex - Quieres que te manosee?
Yo - M-hm.
Alex - Que te coma las tetas?
Yo - Ay, sí!! Me encanta que me las coman, me pone súper hot!
Alex - Que te coma la panochita?
Yo - Mmmm…por favor! Y que me la dedees.
Alex - Se siente calientita…y ya estás mojando tu tanga, Ingrid. Andas ganosa, verdad?
Yo - Mucho…Toño casi ni me toca…no me coge.
Alex - Quieres que te coja, comadrita?
Yo - Sí, cógeme rico, compadre, cógeme mucho…quiero ser tuya.
Alex - Quieres que seamos amantes?
Yo - M-hm, necesito sexo –le agarré el paquete, estaba durísimo-.
Alex - Vas a ser mi amante…mi putita.
Yo - Lo que digas, compadre…ay, qué dura la tienes.
Alex - Así me la pones, sólo de ver esas tetas y ese culo que me voy a estar comiendo, se me pone durísima; disfrútala, comadre –me di la vuelta, nos besamos delicioso, me acarició la espalda y bajó hasta mis nalgas agarrándomelas bien rico- estás bien pinche buena, Ingrid.
Yo - Quiero saborearte –le dije acariciando su paquete-.
Alex - Quiero que lo hagas, quiero verte mamándomela, comadre.
Yo - Te calienta que tu comadre te la mame?
Alex - Mucho…tiene mucho morbo.
Yo - Te calienta cogerte a la esposa de tu amigo? Te calienta que le sea infiel contigo?
Alex - Eres una cabroncita, comadre –me hinqué, le acaricié el paquete, le abrí el pantalón, le bajé y le quité el pantalón y la ropa interior, quedó frente a mi una deliciosa verga erecta, se la acaricié, se la jalé un poquito y después la olí, restregué mi carita en ella, luego empecé a lamerla suavemente, darle chupaditas a los testículos, a su verga y después empecé a mamársela, cada vez me la metía más en la boquita, él me agarraba el cabello para ver mejor cómo se la mamaba y también ver mis tetas- ay, comadrita, qué rico la mamas! –me quité el brassiere y restregué su verga en mis tetas, sobre todo en los pezones- eres bien caliente, comadre.
Yo - Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm…te gusta? Mmmmmmmm…te gusta sentir mis tetas? Te gusta cómo te saboreo?
Alex - Te la metes todita, comadre…te encanta mamarla, verdad? –lo veía- y esas tetas que te cargas...
Yo - Mmmmmmmm…mmmmmmm…mucho…me gusta saborearla…me calienta sentirla en mi boquita…mmmmmmmmmmm…
Alex - Está bien pendejo mi compadre, cómo desperdiciar esto? Siempre pensé que tenías carita y boca de mamadora, Ingrid…me preguntaba qué tal la mamarías y no chingues…eres buenísima, la mamas mucho mejor que mi vieja…y que varias amigas.
Yo - Mmmmmmmmmmm…en serio? Mmmmmmmmmm…mmmmmmmm.
Alex - Algún día te pediré que vengas sólo para mamármela y te tomes mi lechita, comadre.
Yo - Mmm…con gusto…mmmmmmmm…mmmmmmmmm…me encanta mamarla y sentir los chisguetes de leche en mi boquita….mmmmmmmmm..saborearla.
Alex - Creo que eres medio putita, comadre –me levantó, me sentó en el escritorio, me hizo a un lado la tanga- uy, comadre, la traes rasuradita.
Yo - Te gusta?
Alex - No mames qué delicia, comadre -me pegó en la conchita con su verga dura- y estás bien pinche mojada, Ingrid.
Yo - Métemela, compadre…cógeme.
Alex - Te la meto, comadrita? Ya quieres que te coja?
Yo - Sí, por favor, compadre, métemela, me urge una buena cogida –en ese momento me la metió hasta el fondo- ay, qué rico –hasta cerré lo ojitos- ay, compadre qué rico me la metes.
Alex - Así, comadrita? Te gusta?
Yo - Me encanta, compadre…bombéame, sí?
Alex - Está bien caliente, verdad, comadre? –asentí-.
Yo - Un chingo, compadre. Sientes mi conchita? Está mojadita? Calientita?
Alex - Está riquísima, comadre. Te resbala bien rico; estás empapada.
Yo - Me tienes muy caliente, compadre.
Alex - Te calienta que te coja tu compadre, verdad? Eres una puta, comadre?
Yo - Ay, sí, compadre…me encanta que me cojan.
Alex - Te da morbo dármelas, verdad Ingrid?
Yo - Ay, sí, mucho, compadre –me bombeaba delicioso-.
Alex - Se me hace que tenías mucho tiempo que querías que te cogiera, verdad?
Yo - La verdad, sí, compadre…quería sentirte, saborearte, quería ser tuya.
Alex - Ahora nos vamos a desquitar, comadrita, de voy a dar verga hasta por las orejas, Ingrid…hasta voy a ir a tu casa a cogerte, comadre.
Yo - Sí, sí, por favor! –así estuvimos cogiendo unos minutos-.
Alex - Voltéate, comadre, quiero verte empinada para mi, quiero ver esas ricas nalgas, comadre.
Yo - Quieres que me empine para ti? Invitándote a metérmela? –asintió-.
Alex - Me matan tus nalgas, Ingrid –me acomodé como me lo pidió, recargándome en su escritorio- uff, comadre, mira nada más esas deliciosas nalgas –las moví un poco-.
Yo - Son tuyas, compadre; se te antojan para metérmela?
Alex - No sabes cuánto, Ingrid! –me pegó en la conchita con su verga tiesa y me un par de nalgadas- puta madre qué culazo desperdicia mi compadre.
Yo - Ya métemela, compadre…te quiero adentro.
Alex - Ya la quieres adentro? Ya quieres mi verga, putita? –me calentó un chingo eso- pídemela, comadre, dime que te le meta, ándale.
Yo - Cógeme, compadre, métemela…ay, no manches me tienes bien hot, qué delicia… métemela, por favor.
Alex - Ahí te va, comadre puta –mientras me lo decía, me penetró delicioso; se sintió riquísimo cómo me entró se dura verga y cómo me bombeaba-.
Yo - Ay, compadre, qué rico!
Alex - No sabes cómo me la he jalado pensando en este culazo, Ingrid, imaginando que te cojo así, comadre.
Yo - Es tuyo, compadre…cógeme rico, métemela, así, así, compadre, no dejes de darme verga, por favor.
Alex - Eres bien golosa, comadre, verdad?
Yo - Ay, sí, necesito que me cojan mucho, compadre y Toño casi no me coge.
Alex - Cuando quieras, putita, nomás me dices y lo hacemos más cornudo al compadre, mami…ya sabes que aquí tienes tu garrote esperándote, comadre –yo gemía por sus embestidas-.
Yo - Sí, compadre –seguía gimiendo y sus embestidas comenzaron a ser más duras, mi tetas estaban contra la fría madera de su escritorio y él me agarraba fuerte de la cadera para darme más duro; me entraba hasta el fondo, era riquísimo- ay, tu sí sabes coger, compadre.
Alex - Cojo mejor que mi compadre?
Yo - Mucho mejor, compadre…además la tienes más grande, más gruesa…y más dura –a los hombres les encanta oír eso, además era cierto- ay, no mames, qué pinche delicia.
Alex - Qué rica estás, comadre y qué rico gimes, putita…coges más rico que mi secre, Ingrid y mira que coge rico la cabrona.
Yo - Cojo más rico? Por?
Alex - Te mueves más rico, aprietas bien rico la verga y estás bien pinche buenota, además eres mi comadre, eso es bien pinche morboso, mamasita.
Yo - Me voy a venir, compadre…ay, dime por qué te gusta cogerte a tu comadre.
Alex - Porque estás bien buena…
Yo - Para qué?
Alex - Para cogerte, para darte verga…te antojas con esas tetas, ese culo y esa carita de traviesa, de putita…esa carita de “dame verga” que tienes, Ingrid…ya me imaginaba que eres bien buena para coger.
Yo - Ya me voy a venir…síguele, compadre…
Alex - Quiero que dejes salir conmigo la puta que eres, comadre; te voy a seguir dando verga y llenándote de leche, putita; quiero que me sigas trayendo este culo –me dio una nalgada- pero a nadie más se las des, comadre puta –me dio otra; en ese momento me vine delicioso-.
Yo - Aaaaaaahhhhhh…ayyyyyyyyyyyyyyy…mmmmmmmmmmm…ay, qué rico compadre, me vine delicioso.
Alex - Vente, mami, quiero que me montes –se salió y se sentó en el sillón, se la jalaba esperándome, me arrodillé sobre él y me fui sentando poco a poco metiéndome su deliciosa verga dura en mi conchita- me encanta la carita que pones cuando te entra, comadrita.
Yo - Ay, es que la tienes súper rica, compadre –empecé a cabalgarlo moviéndome hacia delante y hacia atrás- cómeme las tetas, compadre –se las acerqué a la boca, él me agarró fuerte las nalgas jalándome hacia él- ay, así, compadre…mmmmmmm qué rico; te gustan mis tetas?
Alex - Mmmmmmm…están deliciosas, comadre.
Yo - Están grandes?
Alex - Sí, mamita, están grandes…mmmmmm…riquísmas…mmmmmmm…y los pezones los tienes bien duritos, putita…mmmmmmmm…mmmmmmm tienes unas tetas perfectas…no sé para qué anda buscando mi compadre si tiene una vieja tan rica y caliente en casa…mmmmmmmmmm…-no sé si se dio cuente de lo que dijo, pero confirmé mis sospechas-.
Yo - Son tuyas, compadre, qué rico me comes las tetas…cómete lo que Toño no aprovecha…qué rico ponerle los cuernos contigo…tienes una verga exquisita, compadre, qué rico ser tu puta.
Alex - Pero sólo conmigo, eh, comadre, no andes de golfa por ahí.
Yo - No, compadre, sólo contigo…pero no dejes de cogerme, eh, si no tendré que buscar quién me atienda.
Alex - No te preocupes, comadrita, aquí tienes quién te dé cuando quieras; soy bastante cogelón, putita.
Yo - En serio? Cuando quiera? Cuando ande hot?
Alex - Por supuesto, putita.
Yo - Yo también soy bastante caliente, eh, además tengo que reponer las cogidas que no me da tu compadre…tengo mucho qué coger…voy a querer que me des mucha verga, mucho semen, compadre.
Alex - Te voy a dar por donde quieras, comadrita, te voy a llenar de leche.
Yo - Me voy a venir otra vez, compadre…ay, no manches, qué rico.
Alex - Sí, vente, comadrita, vente en mi verga, putita…llénamela de tus jugos, ándale, que te voy a enviar a casita bien cogida y llena de leche, pinche Ingrid puta.
Yo - Ay, sí qué rico, compadre…cógeme…ay, no manches qué rica verga –me comió las tetas, me chupó los pezones- ay, sí, cómeme las tetas…ay, no mames…mmmmmmm…me vengo, me vengo, compadre…mmmmmmmm…
Alex - Es riquísima la cara de puta que pones, comadre –volvió a mis tetas y apretarme bien rico las nalgas y me vine súper deli otra vez- me calienta un chingo.
Yo - Ay, compadre, qué rico me coges; no sabes cómo necesitaba esto –lo seguía cabalgando y apretándole la verga con mi conchita- una buena cogida.
Alex - Es la primera de un chingo que te voy a dar, comadrita…y más ahora que sé lo caliente que eres y lo mucho que te gusta que te cojan.
Yo - Mmm qué rico.
Alex - Acuéstate, quiero cogerte de misionero, quiero ver cómo rebotan tus tetas mientras de la meto –me acostó en el sillón, me abrió las piernas y volvió a pegarme en mi conchita con su verga, después la frotó en mi conchita mojadita, yo me agarré las tetas-.
Yo - Ay, eso siente delicioso…cómo resbala tu verga en mi conchita, compadre.
Alex - No mames, estás buenísima, Ingrid; te ves súper rica así, acostada con las piernas abiertas, agarrándote las tetas y con la panocha mojada, esperando que te la meta.
Yo - Soy tuya, compadre, métemela…cógeme.
Alex - No sé cómo Toño no te aprovecha, comadrita, tan buena y tan caliente.
Yo - Pues tú aprovéchame, compadre –en ese momento me la metió y hasta cerré los ojitos- mmm qué rico…me encanta que me la metan.
Alex - Ah sí? Te encanta que te la metan? –asentí- Se me hace que sí andas poniéndole el cuerno a mi compadre, Ingrid; se me hace que sí eres medio putona, comadre.
Yo - No, compadre…es la primera vez que se le soy infiel…y es riquísimo –me agarró las tetas, me pellizcaba los pezones- tú sí eres bien cabrón, verdad? Andas de cogelón.
Alex - Bastante, comadrita; mi vieja está rica y coge bien, pero es muy chingón coger con otra, es muy caliente cogerse otras putitas, mamar otras tetas, otras panochas.
Yo - Pues te voy a dar mucha lata, compadre, a ver si no te cansas de mi, de mis tetas, de mis nalgas, de mi conchita –me bombeaba bien rico-.
Alex - Para nada, comadrita, estás bien pinche buenota; hasta te voy a coger en esos viajes que hacemos los cuatro, putita; no se te antoja que te coja mientras mi vieja y Toño pendejean? Que te dé leche mientras están jetones? Eh, putita?
Yo - Sí, compadre, cógeme cuando quieras, soy tu puta.
Alex - Qué rico rebotan tus tetas, Ingrid.
Yo - Son tuyas.
Alex - Me voy a venir, comadre, en dónde quieres mi lechita, putita?
Yo - Vente en mis tetas, compadre, quiero que me las llenes de semen, sí?
Alex - Híncate, comadre –me bajé del sillón, me hinqué y esperé mientras mi compadre se la jalaba unos segundos-.
Yo - Ay, qué rica se ve tu verga, compadre –me agarré las tetas esperando su lechazo- ay, sí, dame tu leche, quiero sentir tu semen en mis tetas.
Alex - Ay, hija de la chingada, ahí te va, comadrita –me echó sus chorros de semen en las tetas, aunque me salpicó un poco la carita, después me embarró su semen en mis tetas con su verga, era bastante semen, después se la empecé a mamar hasta que fue perdiendo la erección-.
Yo - Mmmmmmmm…sabe delicioso…mmmmmmmm…me encanta tu verga y tu semen, compadre…mmmmmmmm.
Alex - Ay, pinche comadrita…hace un chingo que no echaba tanta leche; me calentaste cabrón, Ingrid.
Yo - Mmmmmmmmmm…mmmmmmm…ojalá siempre sea así…mmmmmmmm.
Terminamos y nos sentamos en el sillón desnudos. Planeamos un viaje juntos –ambas parejas, obvio- pronto y aprovecharíamos para coger de alguna manera, pero antes seguiríamos viéndonos, por supuesto.
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