La vida de Sara. Parte 26
La cocina del restaurante guarda secretos que la cena familiar no puede ocultar. Mientras un desconocido le ofrece placer inmediato, su jefe le propone un juego de poder en un hotel. ¿Cuánto puede soportar su doble vida antes de que todo colapse?
Todo era caótico en mi vida lo se. Muchísimo trabajo en el restaurante y mucho sexo. Además ocupada en el morbo con Adrián. Al que tenia muy feliz con esta situación. El morbo que él tenía conmigo superaba a todo y como ya he dicho le había hecho salir del pozo en el que le hundí tras confesarle mi doble vida, y mis reiteradas infidelidades.
Hacía tiempo que no sabía mucho de Víctor, mi jefe. En verano él había estado viajando con su familia y como no era un jefe que estuviese encima de mi, puesto que sabía lo bien que llevaba el restaurante y los beneficios que teníamos me daba toda la libertad para tomar decisiones, dentro de los límites marcados por la franquicia.
"Buenos días Sara, esta noche vamos a ir a cenar mi mujer Andrea, mi hijo y yo al restaurante. Un saludo"
Me escribió Víctor en un Whatsapp una mañana de Sábado de Septiembre.
"Perfecto" le contesté.
Avisé al equipo y reservé una mesa para ellos. Podría ser una situación incómoda para mi imaginé porque hacía dos meses me le había follado en la misma cocina del restaurante.
Sobre las diez de la noche llegaron. Les fui a recibir a la puerta. Me quedé sorprendida con Andrea, la mujer de Víctor. Era una mujer espectacular, como había visto en la foto que me enseñó Victor de ella. Alrededor de 1.75, unos pechos enormes y preciosos, parecían operados de lo redondos y de lo delgada que estaba y muchísimo estilo. Además muy guapa. Pelo rubio no muy claro, tirando a castaño. Llevaba un vestido azul celeste con un pequeño escote acompañado de unos zapatos a juego. El niño de 6 años era muy gracioso y simpático.
Víctor me saludó dándome dos besos.
- "Hola Sara. Mira te presento Andrea, mi mujer, y Marcos mi hijo"
Me saludó Andrea dándome dos besos. Era a priori bastante más atractiva que yo, de esas veces que piensas joder, este tio ha follado conmigo teniendo esa mujer en casa. Ella tenía 30 años y la verdad es que fisicamente valía más que él, pero él tenía un factor que digamos suele importar bastante en estos casos. Y es que tenía mucho dinero. Y no iba a estar con una fea. Seguramente que su ex mujer por la que dejó a Andrea también estaba muy bien pensé.
Se sentaron y avisé a los camareros para que todo estuviera perfecto. Mientras yo hacía mis labores de encargada, normalmente me pasaba casi toda la jornada en una de las cajas, donde comprobaba los pagos de las cuentas y lo que hacía falta para comprar y demás. Además de dirigir a los camareros en caso de que hiciese falta y entrar a la cocina a comprobar que todo fuese bien.
A la media hora o así se levantó Víctor y vino hacia mi dejando en la mesa a Andrea y a su hijo.
- "Qué tal Sara? Como vais?"
- " Todo bien Víctor. La cosa funciona a la perfección, lo que siempre te digo. Tenemos un equipazo"
- "Lo se. Estoy muy contento con vosotros de verdad"
En Víctor comprobaba que era un jefe inteligente, no de esos que les gusta mandar si no de los que saben que asentando un equipo y dando libertad a empleados, les tienen contentos y acaban teniendo beneficios mayores que los típicos jefes moñas que están encima del trabajo y no tienen ni idea de él, siendo un lastre para la empresa.
- "Oye Sara. A ver si un día de estos nos vemos"
Dijo bajando un poco el tono de voz. Y en modo seductor.
- "Claro cuando quieras"
Le dije usando el mismo tono que él.
Me guiñó el ojo y volvió a la mesa.
Yo seguía alucinando pensando en la mujer que tenía y que me quisiese follar a mi. A este le gustan cada vez más jóvenes debe ser pensé. Pero su mujer era espectacular. Una de las veces Andrea fue hacia el baño y recuerdo que un grupo de chavales que estaba en otra mesa así como de 25 años se quedaron todos mirando y comentando lo buena que estaba.
Se fueron encantados de allí. Andrea ni sospechaba nada o eso pensé.
Aquella noche salí tardísimo del restaurante. Era Sábado y casi las 3 de la madrugada. Es verdad que no tenía el trabajo duro de antes cuando era camarera, pero era más mental, de tener todo en orden y demás. Me fui a dar un paseo. No me apetecía irme a casa. Y no había quedado con nadie pues Laura tenía planes con un tio, Aitor estaba jugando un torneo de fútbol, Yadiel se había ido a su país un tiempo, Iván estaba de boda en Asturias, Adrían en su pueblo que eran fiestas, y Rober estaba de vacaciones fuera de Madrid.
Andando llegue a una zona de copas. Mucho niñato. Recuerdo que se me acercaron con excusas varias pedirme fuego, preguntarme la hora y bobadas así. Me cansé y volví andando hacia mi casa que estaba a media hora más o menos. Eran casi las 4 y media de la madrugada.
Estaba caliente cuando llegué a casa, pensé en volver a la zona de copas y liarme con alguien pero me daba pereza volver hasta allí. Llevaba unos días sin follar, estaba estresada y me apetecía un revolcón antes de acostarme. Qué hago?
Llevaba desde que quedé con Elías el maduro aquel que me follé en casa de mis padres sin usar la aplicación del móvil para ligar, y quizás ahora era el momento. La tenía abandonada, hacía meses que no la abría, no me hacía falta pues entre Aitor, Adrián, Rober, Yadiel o Iván estaba servida claro y eso sin añadir el polvo con Víctor, mi jefe. Entré y tenía un montón de solicitudes de mensaje y demás. Busqué por ubicación, volvía a tener ese nerviosismo en el estómago mientras abría conversación a tres chicos distintos. Sobre mi sofá, empezaba a estar mojada, tenía muchas ganas de que me empalasen duro. No quería conversaciones ni historias, quería una buena follada aunque a priori me diese algo de vergüenza ya que iba a ser una cita a ciegas completamente.
No perdí mucho el tiempo, entre las tres conversaciones seleccioné a Riki. Moreno, alto, bastante fuerte de gimnasio, me cautivó por encima de los demás que me contase que tenía novia. Le di el Whatsapp dejando a los otros dos sin contestar y hablé con él durante unos cinco minutos, le mandé una foto de mis tetas, enseguida correspondió mandando una de su polla. Comprobé como otras veces que tenía una buena polla para no tener sustos. Le mandé mi dirección y a los 15 minutos estaba sonando el telefonillo.
Al abrir me sorprendió lo guapo que era, alto, bastante fuertecito, llevaba un polo y una bermuda vaquera, con unas zapatillas a juego con el polo. Al abrir me dio un beso en la boca y me metió la lengua sin mediar palabra.
"Tengo muchas ganas de follar" dijo en el intermedio de uno de los besos mientras le besaba el cuello.
"Y yo. Me tienes que dar muy duro. Soy muy exigente en la cama. Necesito que me follen bien. No quiero que te corras rápido"
- "No. Yo suelo aguantar pero me la tienen que comer bien"
- "Soy experta en ello" le dije tocándola el bulto en la bermuda.
Le dirigí hacia mi cama. Seguimos besándonos apasionadamente, cuello del uno al otro incluido. Empezó a quitarme el camisón de verano que llevaba, sin sujetador debajo y con un tanga amarilla de hilo que apenas tapaba mi coñito. Estaba empapadísima, él empezaba a lamer mis pezones y a comerme el pecho desde el cuello hacia abajo. Me incorporé y le quité el pantalón y la camiseta, estaba depilado y tenía un torso muy atractivo y marcado. Nos quedamos él en calzones y yo en tanga, metí la mano dentro del calzón y empecé a pajearle, comprobé por mi misma que tenía buena polla, estaba dura y además era larga y tenía buen grosor.
- "Siéntate en la cama le dije" y me puse de rodillas en el suelo, poniendo un cojín para no hacerme daño en las rodillas y le empecé a chupar la polla durante varios minutos poniéndola durísima a la vez que jugaba con sus huevos.
- "Qué zorrita eres Sara. Te encanta chuparla" dijo mientras agarraba mi pelo y yo jugaba con sus polla y sus huevos con mi lengua.
Cuando acabé me quité el tanga de hilo delante de él y contempló mi coño depiladito con la pequeña rayita. Me tumbé sobre la cama y él no dudo en empezar a comérmelo agarrándome las piernas.
Menudo gustazo me daba. No tardé ni un par de minutos en decirle que me follara.
Se puso encima de mi y empezó a follarme fuerte mientras nos besábamos.
"Vaya tetas tienes eh. Son operadas?" Me preguntó en medio del polvo.
"No joder son mías. Todo el mundo me dice eso. Pero es que las tengo así de gordas y redondas"
Me di la vuelta y me dio a cuatro. Super fuerte. Él aguantaba. Se le notaba experiencia, disfrutaba y además le encantaba hacerme disfrutar.
- "Todavía no me has dicho donde te gusta la leche" me dijo en una de las embestidas.
- "¿Donde te gusta a ti? ¿Donde se lo echas a tu novia? Le pregunté con voz caliente mientras gemía.
- "A veces en la cara, otras dentro, otras en las tetas, otras en el culo"
- "Pues menos dentro puedes elegir lo que quieras"
- "Quiero echártelo en la cara"
- "Vale pues avisa"
A los tres minutos cuando aún seguíamos a 4 gritó "ya, ya, ya" me giré rapidamente a la altura de su polla, y se pajeó sobre mi cara llenándomela de leche. Como pude y casi sin abrir los ojos pues tenía toda la cara empapada de leche fui hacia el baño desnuda y me lavé.
A los cinco minutos volví hacia la habitación y él estaba tumbado, se había puesto los calzones y estaba con el móvil.
- "Vaya follada no?" Me dijo mientras me acercaba hacia la cama.
- "Te ha gustado o que?"
- "Demasiado"
- "Y como teniendo novia querías follar con otra hoy"
- "Soy un golfo. Que pasa que tu nunca has puesto los cuernos"
Me reí y le conté un poco por encima mi historía con Adrián. Él me hablaba sin pudor de su relación, de que necesitaba follarse a otra y demás. Era simpático y divertido. Realmente a la hora o así intentamos follar de nuevo pero no se le levantaba. Ya amanecía y se fue de mi casa. Me quedé dormida.
Desperté sobre las 12. Media hora antes de irme para el restaurante. Desayuné mientras miraba el whatsapp y me sorprendió ver un mensaje de Víctor que decía así:
"Hola Sara. Ayer genial la cena con Andrea y mi hijo. Todo perfecto. Tenemos que vernos tu y yo. No se si estás dispuesta. Ya me entiendes. Me gustó mucho lo de la otra vez"
Me quedé en blanco. Tanto es así que dejé el mensaje sin contestar. Y cuando salí por la tarde del restaurante después de pensar lo que le iba a decir por fin le contesté.
"Hola Víctor. Me alegra mucho. Gracias al equipazo que tengo aquí salió todo bien. Respecto a lo otro. Qué propones? Un besazo"
No tardo ni diez minutos en contestar.
"Tengo reservada una habitación en un hotel con spa los Viernes por la tarde. Te apetecería venir? Es por la zona norte de Madrid. Discrección porfi"
Estábamos a Domingo. Sería a los cinco días pensé. Había una parte de mi que por morbo quería obviamente pero por otro lado, ser la amante de mi jefe, complicarme la vida en un trabajo en el que ganaba mucho dinero y vivía muy bien siendo la encargada del restaurante. Me lo tendría que pensar..
Continúa en
- Relato #194865— title-regex: contiguous parts (25 -> 26)
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