Marcos. Tarde intensa de sexo después del evento.
La curiosidad la llevó a conocerlo, pero el deseo la retuvo. Entre la luz de los ventanales y el silencio de su piso, Paola y Marcos descubren que una sola noche puede ser suficiente para encenderse mutuamente.
En el edificio en el que trabajo hay empresas de todo tipo. Lamentablemente con el tema de la pandemia, algunas han cerrado y han dado paso a otras nuevas.
Un par de chicas jóvenes han abierto una de eventos. Un día subiendo en el ascensor las escuché charlar de uno y les pregunté. Me comentaron que pasara por la oficina cuando tuviera un ratito y me contaban en lo que estaban trabajando.
Como soy curiosa por naturaleza, esa misma mañana y aprovechando mi tiempo del desayuno me pase por su oficina. Ninguna de las dos pasa de los 30 años y son un encanto. Carla y Ana, así se llaman este par de ingeniosas mujeres. Ambas son morenas, pelo largo, ojos oscuros y de 1´60 más o menos.
Cuando llamé en su oficina, Ana fue la encargada de abrirme la puerta. Llevaba un bonito traje con falda, camisa, chaqueta, zapatos de tacón medio y el pelo recogido en un moño.
-Hola, soy Ana. Qué bien que hayas podido pasarte.
-Hola Ana, soy Paola.
En las manos llevo una pequeña bandeja con 3 cafés que he sacado en la máquina de la oficina. Llevo un vestido que me llega por encima de la rodilla, tiene un bonito escote, se ajusta perfectamente a mis curvas y es de color gris clarito. Debajo llevo un sujetador de color negro y braga de igual color, ambos de encaje. Lo acompaño con medias del tono de mi piel y botas negras de tacón medio.
-He traído unos cafés –le digo
-Que bien, pasa Paola.
Es una oficina completamente abierta. Hay un par de mesas grandes y dos más pequeñas de trabajo. Nos acercamos a una de ellas en la que esta Carla frente al ordenador.
-Me alegra que hayas podido venir.
Dejo los cafés sobre la mesa y Ana me acerca una silla para que me siente.
-La verdad es que podíamos haberte contado de forma resumida en que trabajamos, pero me apetecía que te pasaras y pudieras ver todo lo que ofrecemos en nuestra página web.
Cierra la página que tiene abierta en el ordenador y pasa directamente a otra que tiene justo debajo de esta, es la portada de su web.
Organizan eventos de todo tipo como cenas, reuniones para solteros o separados, quedadas para hacer senderismo, viajes, reuniones para aprender a cocinar o perfeccionar lo que ya sabes y después degustar lo que se prepara, etc. Me sorprendió la cantidad de propuestas que ofrecían. También tenían un apartado en el que podían dejar sugerencias para organizar nuevas cosas. Hay eventos que proponen cocineros, restaurantes, monitores, etc. En estos casos, solo se encargan de reunir el grupo de personas que requieren para la actividad. Luego hay otros eventos que los organizan ellas y en estos si se encargan de todo.
Me comentaron que podía descarga la APP y poder revisar desde esta todo de forma más cómoda si decidía formar parte de alguno de sus eventos o actividades.
Mi breve tiempo con ellas, me sorprendió gratamente. Nos tomamos el café y volví a mi trabajo. En casa revise la aplicación y me encanto lo variado y fácil que resulta formar parte de alguna de sus propuestas.
Me apunte a una cena con 10 personas, poco después estuve en una actividad de senderismo, una fiesta temática, una quedada para salir de cañas y lo último a lo que voy a asistir en a una reunión gastronómica con comida incluida. Esta ofrece el poder aprender o perfeccionar el tema que elegimos y una comida en la que poder degustar todo lo que se cocina. Yo en este caso me decline por el de tapas y pinchos.
No me considero una cocinillas, soy más bien de las que cocinan para sobrevivir y no morir de hambre. Está bien comer fuera de casa, pero a veces debo cocinar y siempre ayuda conocer pequeños trucos para mejorar.
Aunque por trabajo estoy habituada a tratar con gente que no conozco, no es lo normal que salga de fiesta con un grupo de desconocidos. Mi curiosidad me puede y probar cosas nuevas siempre es un plus para mí. No voy a negar que lo estoy disfrutando.
Las casualidades existen y en esta ocasión coincido con Marcos. Le conocí en la salida de cañas y lo pasamos genial. En el momento de la comida nos sentamos juntos. Tiene un gran sentido del humor y mucha labia, con lo cual es muy fácil charlar con el de lo que sea.
Me dijo que ha estado en varias ocasiones en mi oficina porque ha trabajado con Luis en un par de cosas. Trabaja en el mismo edificio que yo, pero 3 plantas más arríba.
Me comento que es amigo del padre de Ana y que esta le había pedido ayuda para crear la página. Cuando le conto en lo que iba a trabajar, le propuso que hiciera otro tipo de actividades para gente que no sociabilizaba todo lo que le gustaría. Se pasa la vida trabajando, es ingeniero informático, está separado, 45 años y no tiene hijos. Es moreno, pelo corto, ojos verdes, rasgos marcados, 1´85, cuerpo atlético, manos grandes y labios carnosos.
La verdad es que a mí me parece un hombre bastante interesante y elegante. En esta ocasión lleva camisa en tono verde agua, pantalón verde oscuro y botas negras de cordones. La ropa se le ajusta al cuerpo y es imposible no mirarle. Yo he elegido un mono sin mangas, abotonado en la parte delantera y con escote en V. Es negro con estampados en tonos azul y verde. Debajo llevo sujetador y tanga de encaje en tono azul clarito. Llevo mi largo pelo rubio recogido en un moño, el maquillaje justo y unas alpargatas negras de cuña y tira tobillera que reduce un poquito mi altura con él. Mido 1´57.
Ambos hemos ido solos, pero me lo estoy pasando genial. Me he reído mucho, he aprendido bastante y la degustación fue impresionante. Marcos es justo lo contrario a mí, le encanta cocinar. Me enseño fotos de algunos de sus platos y reconozco que se me hizo la boca agua.
Después de la comida iba a irme para casa, pero algunos han quedado para tomar algo y me han animado para que vaya con ellos.
Durante la comida he tomado un poco de vino y digamos que estoy un poco contenta. El vino y la cerveza no son mis fuertes, pues me afectan más rápido que otro tipo de bebida. El punto que llevo me gusta, pero debo controlarme para no liarla.
Del grupo inicial solo hemos quedado 3 mujeres y 5 hombres tomando algo en un local cercano. Unas copas, charla, risas, intercambio de números de teléfono y un par de horas después algunos miembros empiezan la retirada.
Marcos me pone. Es un poquito cabrón y cada vez que se ha acercado a mí, ha sido para susurrarme algo y me ha hecho mojar el tanga. Sus miradas, su sonrisa, esas manos rozando mi cintura y la espalda. Claro está que no sabe que una de mis zonas más erógenas es la espalda y el peligro que conlleva el tocarla de cierta manera.
Después de dos horas de charla en las que han sacado todo tipo de temas, incluido el sexo, puedo decir que estoy cachonda. Entiendo la retirada por parte de algunos. No sé si se irán solos o acompañados. Pero esta quedada promete terminar con más de uno en compañía.
Al final terminamos las copas y damos retirada todos. Me despido de ellos y cogiendo el móvil busco la aplicación para pedirme un cabify. Mientras la busco, Marcos se acerca.
-¿Quieres que te lleve a casa?
Sonrío al ver que es Marcos el que me habla.
-Iba a pedir un cabify.
-Tengo el coche allí delante, te llevo yo si no te importa.
-Está bien, gracias.
Camino a su lado.
-Creo que es una de las mejores quedadas en la que he estado.
-El grupo ha sido muy majo. La comida buenísima y las copas bastante interesantes.
-¿Interesantes, porque?
-Jajajajaja no me tires de la lengua. Creo que tú también te has dado cuenta de la primera retirada por parte del grupo.
-Si lo dices por Julián, debo decirte que ha coincido con ella en otros eventos. Se nota que le gusta y es normal que se hayan ido juntos. Prácticamente no se han separado en ningún momento.
-Ya me he dado cuenta.
Llegamos al coche y subimos.
-¿Me vas indicando?
-Claro.
Seguimos charlando mientras le indico.
-¿Y tú has conocido mucha gente?
-En estos sitios siempre se conoce gente. Pero interesantes o que merezcan la pena, pocos. ¿Y tú?
-Pues coincido contigo. Lo hago por salir de mi círculo de amistades. La gran mayoría tienen que ver con el trabajo y en ocasiones me colapsa el coincidir con ellos y terminar hablando siempre de lo mismo.
-Eso es cierto. En mi caso es más complicado. En el trabajo no siempre hablo con los clientes cara a cara. Con lo cual, el poder quedar de vez en cuando con alguno sea por el motivo que sea, es más difícil. Ni para una comida. Mi círculo más cercano va a lo suyo y los amigos de siempre parecen abuelos. Salvo alguna cena puntual o unas copas, el resto del tiempo estoy solo.
-Menos mal que hemos encontrado otras opciones y podemos hacer cosas diferentes.
-También te digo que estoy en una relación desde hace poco, pero no comparte mis ganas de hacer cosas nuevas. Lo que empezó muy bien, ahora no lo está tanto y paso de quedarme en casa de brazos cruzados. No sé cuánto aguantare así.
La verdad es que me alegra que sea tan sincero en lo referente a su relación. Si a él no le importa estar aquí conmigo, a mi menos.
Estamos parados en un semáforo y le indico con el dedo donde está mi casa.
-Marcos es el segundo edificio a la derecha.
Busca un sitio donde aparcar cerca de la puerta y cuando lo hace, para el coche. Baja y se dirige a mi lado. Antes de que consiga moverme en el asiento, ya le tengo abriendo la puerta. Salgo y colocándome a su lado nos miramos.
-Fue un placer haber coincido contigo de nuevo.
-Lo mismo digo. Gracias por traerme.
Su mano se desliza por mi cintura cuando se acerca a mí para darme dos besos. Me encanta su olor y sentir de nuevo las manos sobre mí cuerpo… no ayuda. Eriza toda mi piel y siento como los pezones empujan el encaje del sujetador. La verdad es que no quiero que se vaya. Quiero más.
-¿Te apetece subir y tomamos la última?
-La ultima de hoy, espero volver a verte de nuevo. ¿Seguro que no te importa que suba?
-Será un placer, de verdad.
Cierra el coche y vamos hacia la reja de entrada. Abro la puerta y caminamos por el pequeño jardín que hay hasta la puerta del bloque. Entramos y cogemos uno de los ascensores que hay frente a nosotros. Una de sus manos roza mi cuerpo mientras me giro y sonrío. Las puertas se cierran y nos miramos.
Me acerco a él y le beso en los labios. Deslizo las manos por su cintura y subo acariciando los costados. Me encanta lo que mis manos palpan sobre la ropa. Muerdo su labio inferior y le beso de nuevo lentamente. Jadea levemente en mi boca y sus manos se mueven acariciándome la espalda. Me estremezco y eriza toda mi piel. Me pego a él y al arquearme jadeo en su boca. Dejamos de besarnos al detenerse el ascensor y salimos. Cuando estoy excitada suspiro sin darme cuenta y él sonríe al escucharme.
Caminos hasta la puerta de casa y la abro. Solo hay un pequeño muro que separa la entrada del salón. Es un piso pequeño pero las estancias son grandes. Salón con cocina americana, baño con amplia ducha y dormitorio con cama de 2 m. Da al patio interior y lo mejor que tiene son sus amplios ventanales, es ideal para una sola persona o pareja.
Cuando entramos, Marcos no puede evitar resoplar al ver los ventanales.
-Uffffff pedazo de ventanales. Me encantan.
Sonrío. Si esos ventanales hablaran.
-Es lo que más me gustó del piso. Lo bien iluminado que esta.
Dejo el bolso sobre la mesa centro.
-¿Me ayudas con esas copas?
-Claro que sí.
-¿Que te apetece tomar?
-No creo que quieras saber lo que realmente me apetece.
Me giro y le miro mientras me apoyo en la isla de la cocina. Siento sus manos en mi cintura y me besa. Jadeo y llevo mis manos a sus costados. Las deslizo por ellos y las llevo hacia atrás para subir por la espalda para después bajarlas arañando suavemente. Estoy excitada y creo que ambos deseamos lo mismo.
Sube ambas manos y las lleva hasta los botones de mi mono. Sin dejar de mirarme comienza a desabotonar uno a uno hasta llegar a mi cintura. Desliza un dedo por mi vientre y sube hasta el canalillo. Muerdo mi labio y contraigo el vientre al rozarlo.
Agarra ambos lados de la tela y lo abre para deslizarlo por mis hombros. Baja la mirada al descubrir el sujetador. Mis pezones empujan el encaje con fuerza y desliza la yema del dedo por encima de él.
-Bonito sujetador, me encanta como lo empujan los pezones.
Deslizo mi mano por su entrepierna y la aprieto en su abultada polla. Se marca con fuerza y puedo recorrerla sin problema. Me gusta ver que no soy la única que esta excitada.
-No sé cómo estas tu Paola, pero ya has podido comprobar como estoy yo.
-¿Quieres comprobar cómo estoy?
Agarrando el mono por la cintura, lo deslizo y lo dejo caer a mis pies. Ayudándome con ellos, me lo quito y lo aparto a un lado.
Veo como desliza la lengua por su labio y lo muerde. Desliza de nuevo el dedo por mi canalillo, el vientre y para al llegar al elástico del tanga. Baja acariciando el encaje y al llegar entre mis piernas aprieta y resopla al sentir lo mojado que esta.
-uffffff estas empapada.
Jadea y se muerde el labio. Llevo las manos al cinturón para abrirlo y al cogerlo, engancha mis manos y las separa de él. Me da la vuelta y pone mis manos sobre la isla. Acerca su boca a mi cuello y escucho su respiración agitada.
-Aun no Paola. No tengo prisas en tomarme esa copa.
Agarra el tanga y dando un tirón, se queda con él en la mano. Solo es un triángulo de encaje en la parte delantera y otro más pequeño en la trasera, unidos por una fina tira elástica en los laterales. Me apoyo en ella mientras se pone de rodillas entre mis piernas y siento su cara rozando la piel de mis muslos. Gimo con el roce de su lengua recorriendo mi coño. Su mano recorre mi espalda y al deslizarla hacia abajo ve como me arqueo poniendo mi culo más en pompa y me agarra de ambos muslos para que no me mueva. Mi coño está completamente rasurado. Su lengua abre mis labios con habilidad subiendo y bajando por ellos. Lame por fuera, roza el clítoris y no puedo dejar de gemir.
Sabe hacerlo muy bien, tiene una lengua hábil y sabe cómo aprovechar el mínimo roce para hacerme gemir. Siento como sube y hunde su lengua en mi coño mientras una de sus manos busca mi clítoris y se ceba en él. Me tiene fijada en el sitio, no puedo moverme…. Aunque tampoco quiero hacerlo.
-Joder que lengua. Uffffff me vuelves loca
Durante un ratito su lengua no me da tregua. Mi clítoris se endurece en sus dedos, su lengua folla mi coño y ahora su otra mano sube de nuevo por mi espalda. Aprende rápido y creo que se ha dado cuenta de lo que provocan sus caricias en ella.
-JODER… me voy a correr como hagas eso
-Correté en mi boca Paola, dámelo
Su mano busca el tipo de roce que más me excita, me araña, sube y baja por mi espalda y yo solo puedo gemir y gritar. Porque voy a correrme y siento como mi cuerpo se tensa, como no puedo controlar lo que siento.
-Ahhhhhhhhh siiiiiii me co…rro JO...DER, JO…DER, JOOODER
Estallo y me corro en su boca. Siento como la mano que está en el clítoris deja de tocarlo y ahora la siento por detrás. Un par de dedos suben y bajan entre mis labios mojándose aún más y se hunden en mi coño.
-JODER siiiiiii, no pares
Mi coño se contrae en sus dedos con fuerza. Los hace girar y sigue con el movimiento de meter y sacar suave. Me corro sin parar, haciéndome retorcer de gusto y erizando toda mi piel con fuerza. Se levanta sin sacar los dedos y se pone a mi lado.
-¿Siempre te corres así?
-Sí, mis orgasmos son largos e intensos. –le digo casi en un susurro
Mi cuerpo tiembla. Mueve los dedos muy lentamente, pero el mínimo roce hace que mi coño siga contrayéndose con fuerza.
-Me muero por sentirlo en mi polla.
Saca los dedos, se apoya en la encimera y los acerca a su boca para comerse mi corrida. No deja de mirarme y me puede su cara de vicio. Me incorporo y le miro hundir sus dedos en la boca para chupándolos y quitar hasta el último resto de lo que ha provocado en mí.
-¿Ahora sí?
-Estoy muy excitado. Pero si, ahora si te dejo hacer.
Le agarro de la mano y lo llevo hasta el sofá.
Tiene labios carnosos que invitan a besar y la forma de mirar con esos ojos verdes… me pierde. Lo que más llama la atención de los míos no es su color marrón, es que son grandes. Y aunque no tengo unos labios demasiado carnosos, son lo suficientemente juguetones como para dar todo el placer que desee.
Mi boca busca la suya y deslizando la mano por encima del pantalón recorro su polla. Llevo las manos al cinturón y lo abro. Ese sonido de la piel deslizándose por el metal de la hebilla me excita sobremanera. Saber que es mi turno, sentirlo en mis manos y disfrutar lo que me plazca. Abro el botón, la cremallera y deslizándolo hacia abajo lo dejo hasta donde llegan mis manos.
El abre los botones de su camisa empezando desde abajo.
Deslizo la mano por encima del bóxer y lo encuentro húmedo a la altura del glande. Su polla esta tan dura que se aprecian sus venas hinchadas. Termina de desabotonar la camisa y se la quita dejándola sobre el sofá. Nos miramos y sonreímos.
Bajo hacia su pecho y llevo la boca a su pezón. Deslizo la lengua por el e intento morderlo con mis dientes. Llevo las manos al elástico de su bóxer y lo bajo hasta las rodillas. Su polla sale como un resorte y roza mi vientre. Aprovechando que estoy agachada y entretenida en sus pezones, lleva las manos al sujetador y lo abre para quitármelo. Se desliza por mis brazos y lo dejo caer al suelo.
Agarro su polla y escupo en ella para poder deslizar mejor la mano. Siento su grosor, su dureza y el relieve de las venas hinchadas en cada movimiento. El lleva las manos a mis tetas y las acaricia para después apretarlas en sus grandes manos.
-Siéntate.
Se sienta en el sofá y me pongo de rodillas sobre la alfombra. Quito sus botas, el pantalón y el bóxer. Me deja hacer mientras me mira y acaricia su polla muy suavemente. Sonrío pícaramente y escupo en mi mano para que ocupe el lugar de la suya. Es una polla gruesa, de unos 19-20 cm. Esta curvada hacia arriba, muy venosa y tiene un glande acorde al tamaño. No tiene vello, se lo rasura y eso me encanta para poder deslizar la lengua a mi antojo.
Bajo y saco la lengua para deslizarla por sus huevos. Los agarro con la otra mano y la deslizo por debajo. Su espalda empuja el asiento del sofá y gime con fuerza. Muerdo la piel con mis labios, la estiro y sigo mojándolos con mis babas. Empujo uno dentro de mi boca, lo chupo, estiro suavemente hasta que sale y hago lo mismo con el otro. Los babeo bien y mi mano empuja su polla contra el vientre. Con destreza acaricio el frenillo, pero sin insistir demasiado.
Bajo de nuevo la mano y escupo en ella para que se deslice mejor por su polla. Agarro la piel de los huevos con los labios y la mordisqueo estirándola suavemente. Deslizo la lengua por la base de su polla y mi mano la aprieto un poco más contra el vientre. No dejo de mirarle en ningún momento.
Suelto sus huevos y subo por su muslo hacia el vientre. No es un hombre con demasiado pelo. El justo en las piernas y un hilo de vello que sube desde su pubis hacia el pecho en el que apenas un vello bastante corto cubre parte de este.
Subo con la mano hacia su pecho buscando el pezón el cual lo rodeo con la yema de mi dedo y pellizco. Con la lengua subo por el tronco de su polla y la babeo. Poco a poco subo hasta el frenillo, dejo de empujar su polla para liberarla de mi mano y bajando la mirada veo como palpita al contacto de mi lengua. Sonrío y le miro. La agarro para restregar las babas que he dejado por ella y recorro el glande con la lengua.
-Uffffffffff que bueno.
No deja de resoplar y su mano se posa en mi cabeza para acariciarla. Le miro y llevo la lengua al frenillo. No pierdo detalle de lo que provoco en él. Pellizco el pezón e insisto en el frenillo buscando ese punto que lo tense con fuerza. Aprieto su pecho en mi mano y voy al otro para hacer lo mismo.
Cuando consigo tensarlo meto su polla en la boca, la dejo entrar casi hasta el fondo rozando mi garganta.
-Ahhhhhhhhh joder me vas a matar, que gusto.
No dejo de mirarlo. Mi mano baja por el costado arañándolo suavemente y mi boca empieza a follar su polla suavemente. Entra y sale, succiono y suelto, mi lengua se mueve por un lado, por el otro, por arriba, por debajo, recorro el glande cuando está a punto de salir de mi boca y la hundo de nuevo.
-Estoy muy excitado Paola y tu boca me vuelve loco, no voy a aguantar como sigas así.
Su cuerpo se tensa, resopla y maldice. Yo sigo a lo mío y muy lentamente disfruto de su polla. La dejo entrar en mi boca, la saco, deslizo la lengua por toda ella para que se relaje un poquito y vuelvo otra vez a devorarla despacito. Acaricio sus huevos, la dejo entrar y salir de mi boca mientras no la sujeto y la otra mano acaricia su pecho. Le desespero hasta no poder más, disfrutando de su polla al máximo.
Es mi primer encuentro sexual con él y no sé hasta dónde es capaz de llegar. Así que le dejo decidir cómo quiere correrse. O me pide que no pare…. O me folla.
Agarra mi cabeza mientras lo acaricio con mis manos y la aprieta un poco más en su polla hasta que siento como entra por mi garganta. Me aguanta unos segundos y mis manos cambian de posición para agarrarme a sus muslos e intentar sacarla para coger aire. Un par de lágrimas se deslizan por mis mejillas. Suelta mi cabeza y la saco de golpe. Cojo aire a bocanas sin poder decir nada y desliza sus manos por mis labios y mejillas. Me ofrece la mano para que me levante.
-Joder que boquita.
Me levanto y me siento sobre sus muslos. Sus manos se deslizan por mis caderas atrayéndome hacia él. Mi coño esta empapado, me pone demasiado dar placer. Sube las manos para apartar unos mechones de mi pelo y agarrando mis mejillas me besa. Muerde mi labio y hunde su lengua para besarme pasionalmente. Jadeo en su boca y correspondo ese beso que tanto me gusta con el sabor de nuestros flujos.
Clavo las rodillas sobre el sofá, agarro su polla restregando el glande entre mis labios y sobre el clítoris.
-Uffffff que gusto, como me gusta esta sensación
-Que mojada estas, me encanta.
La deslizo un par de veces más y la llevo a la entrada de mi coño. No dejo de mirarle y sus manos se posan en mis tetas. Tengo una 100B, no son exageradas y para mi tienen la medida perfecta. Las aprieta para juntarlas y lleva la boca a mis pezones. Los chupa, los succiona y los muerde.
Yo empujo en su polla y siento como entra poco a poco abriendo mi coño, llenándolo y no paro hasta tenerla toda dentro.
-Joder si, ahhhhhh
Gimo mientras me empalo en ella y mi culo se posa en sus muslos de nuevo. El jadea y gime con mis pezones en su boca.
-¿Follamos?
-Joder no aguanto mas
Me muevo encajándome en su polla y empujando para sentirla hasta el fondo. Comienzo a moverme, subiendo y bajando despacio. El lleva las manos a mis nalgas y clava sus dedos en ellas. Poco a poco voy subiendo el ritmo haciendo entrar y salir casi por completo su polla para después golpear con mi culo sus muslos. No paro el ritmo y nuestras respiraciones se disparan.
Huele a sexo, nuestra piel esta húmeda por el sudor y nos follamos. Agarra mis nalgas y comienza a mover su cadera buscándome y clavando su polla hasta lo más hondo. Gritamos con fuerza y nuestros cuerpos se tensan. Mis dedos se clavan en sus hombros y le miro. No aguanto más y sé que me voy a correr más pronto que tarde.
Al ver cómo me tenso, me agarra con fuerza y es el que me folla con rabia y todas sus ganas.
-Ahhhhhhhh joder me voy a correr
Grito con fuerza al sentir como se clava literalmente dentro de mí.
-Correté en mi polla joder, hazlo
Comienzo a gruñir y mi tenso. Mi coño se contrae apretando su polla y siento más roce haciéndome estallar a gritos.
-JO…DER JO…DER JODER ME CORRO
Mi piel se eriza con fuerza, me estremezco de placer y mi coño no deja de contraerse una y otra vez en su polla.
-Me corro Paola, te voy a llenar con mi leche joder
Se tensa con fuerza y se clava hasta el fondo corriéndose y llenándome con su corrida. Durante unos segundos se queda quieto, para después darme varias estocadas clavándose una y otra vez haciéndome gritar con ganas. Mi coño no deja de contraerse y sus chorros calientes me llenan hasta las entrañas.
El grita con fuerza mientras se corre y gime cuando sigue moviéndose dentro de mí haciendo que mi orgasmo se alargue e intensifique.
-Dios como aprieta tu coño, me vuelve loco
Le beso y ahora soy yo quien me muevo sobre su polla que aún sigue dura. Me estremezco sin parar al erizarse mi piel y gimo en su boca.
Mis contracciones dejan de ser tan seguidas para ser más espaciadas y largas, sintiendo como aprieta durante unos segundos. El gime al sentir el roce que le provoco en la polla.
-Como sigas así voy a follarte de nuevo. Aún sigo duro y muy excitado.
Sonrío y le beso. Poco a poco voy moviéndome más despacio hasta quedar sentada sobre él.
-Necesito una ducha, estoy sudando. Podemos seguir allí si lo deseas.
-Uffffff será todo un placer, no quiero parar.
Me incorporo dejando salir su polla de mi coño. Sigue dura y llevo la mano a ella restregando nuestras corridas por ella y sus huevos. Le miro y veo su cara de vicio. Creo que ambos somos un poquito insaciables y eso me gusta. La llevo a mi coño recorriendolo por los labios hinchados por la excitación y empapados de flujos. Le tiendo la mano para que se levante y me acompañe a la ducha.
-Ven, acompáñame. Seguro que la ducha también te encanta.
Sonrío mientras caminamos a la ducha. Es bastante amplia y da mucho juego. Se sorprende al verla y nos damos una ducha sin prisas mientras nos volvemos a calentar y terminamos follando en ella.
Me encanta lo sexual que es. Aunque el comienzo estuvo muy bien, pude comprobar lo morboso, pasional e intenso que puede ser. Una copa que se alargó hasta el día siguiente, pues se quedó a cenar y dormir. Mejor dicho… a pasar la noche, porque apenas dormimos.
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