Xtories

Mi historia con La Lore

La furgoneta huele a sexo y tabaco, y Rafa sabe que no está solo. Mientras La Lore perrea bajo las miradas de extraños, él observa, espera y acepta el juego: su novia es de todos, y él, orgulloso, solo pide que no se olviden de él.

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Nos habíamos parado a poner combustible, la vieja furgoneta Citroën. A veces dormíamos en la furgo. Veníamos de ver un colega de curro, nos pillaba de paso ya había y pasamos la noche allí, después en Calmas del porrazo nos alojamos en un hostal barato por una noche.

La gente ansía dejar lo que está haciendo y unas vacaciones, aunque fueran de mochileros nos iban de perlas. Me gusta probar y ver otras cosas. La Lore había salido a comprarse una falda. Desde hacia dos años vivíamos juntos. Mi padre estaba enfadado conmigo, a pesar de tener una carrera de derecho iba dando tumbos de curro en curro a mis 28 años. La Lore había cumplido 21 y desde los 16 trabajaba en lo que le salía, ya bien reponedora de super, camarera, friega platos... aunque su sueño era ser peluquera. Era vaga y una Choni convencida de apenas 160 de estatura. Preciosa de cara, con unos ojos almendrados y soñadores; apenas pesaba 48kgs. Gastaba el dinero en tatuajes que lucía en piernas, brazos, encima de los pechos como limones y uno sobre una de sus pequeñas nalgas -un as de picas con mi nombre 'Rafa' -. Llevaba piercings en la lengua, nariz, cejas y en los pezones. Vestía estridente y hortera. Sin estudios. No terminó ni la ESO. Sus temas de conversación eran los móviles buenos, los reality de la televisión y el reageton. Siendo ella una gran perreadora bailando.

Ni que decir tiene que no era del agrado de mis padres, que me ponían de ejemplo mi hermano y hermana mayores; uno médico y la otra abogada. Mi viejo era un simple administrativo funcionario. Incluso llegó a decirme sobre La Lore qué "para ti la más excitante perspectiva que la vida podría ofrecerte es tener novias putas". Mi madre ese día tuvo que calmarlo.

Por la noche ella salió, quedamos que me llamara, yo iría más tarde. Yo debía arreglar unos asuntos con un colega para poder currar en el bareto cuando llegara otra vez a casa.

Sobre las 12 de la noche me llamó. Yo estaba sobado perdido le dije que me daba pereza. Le pregunté qué tal el ambiente y me dijo que eso estaba todo muerto, nada que ver con los locales de la ciudad. Se le trababa la lengua y se oía música de fondo.

Sobre las 3 de la madrugada oí ruidos. Era La Lore. Intentaba recobrar el equilibrio. Fue al baño. Allí vomitó. Después se acostó. Su respiración apestaba a polla. Quedó completamente dormida.

A las 9 de la mañana la luz entraba por la ventana. Lore estaba como un tronco despeinada, le aparte un poco el pelo y vi como llevaba semen reseco en el pelo. Dormía desnuda, la abrí de piernas y en su vagina también había restos de lechada. No me gustaba que follara a pelo con otros. Menos mal que tomaba anticonceptivos.

Se despertó al mediodía.

- ¿Una noche loca? -pregunté.

- Me estalla la cabeza.

- Bueno, supongo que vendrías con taxi, ¿no?

- No me acuerdo de nada, Rafa. Déjame dormir.

- Voy a dar una vuelta. Duchate cuando hayas dormido y a las tres vamos a almorzar.

Al salir me crucé en la portería una vaca - junto a ella un chico delgado con cara de rata- y no estaba de humor.

- Con usted quería hablar.

- ¿ Algún problema, señora...?

- Mercedes Sarmiento. La dueña. Este es mi hijo. Ayer su compañera tocó el timbre a altas horas, pero eso no me molesta. Nos vomitó en el pasillo y iba dando bandazo, mi hijo -dijo mirando al chico- tuvo que sacar a dos elementos que la llevaban ¡esto es un sitio decente y no tolerare actitudes de estas!

- Bueno, es joven, perdonela, seguramente dos amigos la acompañaron... Entiendalo. Le pido disculpas.

- ¡Eran los Romero! -dijo el gilipollas como si fueran dos artistas y al ver mi desconocimiento añadio:- dos killos que trabajan en la tala de San Cubriles y bajan una vez al mes y siempre arman follón.

- ¡Mala gente! -afirmó la vaca.

- Le doy mi palabra que no volverá a pasar.

- ¡Menos mal que se van mañana!

Lore se levantó tarde, almorzamos y hicimos un recorrido por la zona. Visitamos el lago, un pequeño museo. Después subimos a un cerro con una iglesia renacentista. Lore se aburría como una ostra. Bostezaba. Estaba acostumbrads a levantarse tarde y después las épocas que no trabajaba -que eran muchas- fumar y mirar la televisión o poner música y perrear. Solo le levantó el ánimo cuando pasamos al lado de la piscina municipal.

- Tengo ganas de un chapuzón en la piscina.

- ¿No quieres que subamos al otro cerro para ver las antiguas murallas?

- ¡No, vaya asco!

Nos pusimos los bañadores que siempre llevábamos en la furgo. Lore solo usaba una camiseta larga fucsia con las letras de un grupo de reageton y un tanga bañador.

Yo me quedé en una hamaca con una cerveza y un pitillo. Lore estaba en su salsa, con sus pequeñas tetas afuera, el culito y luciendo sus tatoos y los piercings. Era ágil y ligera, caminaba como si flotara. Era su constitución física.

Fuimos la comidilla del sitio. Todos la miraban y cuchicheaban. Unas señoras con hijos se levantaron de nuestro lado al poco tiempo.

Dejé que disfrutara y se diera chapuzones a su gusto. No sin oír los clásicos "qué guarra" "no hay decencia" "puta" entre las mamás. Después emprendimos el regreso al hostal a descansar hasta la noche. Entonces La Lore cómo los animales nocturnos ya estaba vigorosa.

A la hora de salir se puso su minifalda vaquera ajustada, camiseta con brillantones sin sostén y un tanga de hilo. Calzaba sandalias de plataforma. Pendientes de aro grandes. Se pintó los ojos muy oscuros y sus pequeños labios de rojo. Al final se recogió el pelo en una coleta.

Fuimos a cenar, yo disfruté de un entrecot poco hecho, tenía precios asequibles esa cantina. Lore comió una hamburguesa con patatas y mucho ketchup.

La Lore se lanzó a la pista de baile nada más entrar en esa especie de discoteca cutre que me llevó. Me dijo que quería un mojito bien cargado. Había gente, pero no mucha. Bailamos y al tercer mojito al empezar a sonar la música de perrear le dije que yo me iba a la barra. No podía más. Muchos al ver a La Lore hablaban entre ellos, incluso el camarero me miraba descaradamente.

Lore empezó a mover las caderas y el trasero en movimientos circulares moviendo su cuerpo de un lado para otro mantenido las rodillas dobladas.

Me senté en la barra. Un tipo calvorota y en apariencia casi cincuentón me hablaba, pero yo no lo entendía con el ruido. Me acerqué.

- ¿No sois de por aquí, no? -me preguntó, como si esto supusiera un problema-

- ¿No sois de por aquí, ciudad, supongo?¿Trabajo? -insistió el cara de cerdo- Germán ponnos dos de lo mismo más -dijo mirando al camarero.

- No, vacaciones, y sí; ciudad, aunque mi madre es de San Barrameda de los palomos. Pero bueno, eso está a unos 100kms de aquí. Gracias por el mojito.

Los giros del trasero de La Lore en los perreos le levantaban la minifalda dejando al descubierto las nalgas y el tatuaje del As de picas. Lo movía a la misma velocidad que las aspas de un ventilador Taurus Sirocco 16 de 120 watios a plena potencia.

- ¿ Es tú..? -me preguntó escaneando con la mirada porcina y rabiosa a Lore.

- Sí, si. Estamos juntos. Hoy hay poca gente por aquí, ¿es normal?

- Estamos en domingo, mañana es laborable. El único ganado bueno es tu chica. Ayer estaba lleno, si no pregúntale a tu chica -esto último lo dijo como si le corriera prisa el decirlo.

- Sí, me lo suponía.

- Anda que no bailó y se lo montó bien -esto lo dijo con retranca-. Tienes una buena hembra, parece jovencita, ¿hace mucho que vas con ella?

- Dos años y medio, la conocí con 19, es jovencita, recién cumplidos los 21. Es normal que se desmadren a esa edad -contesté pensando que ese tipo con cara de cerdo era capaz de hacer cien preguntas por hora.

- ¡Cómo se nota que no eres celoso, porque ayer!

- Vino bastante alegre, si, lo noté.

- ¡¿Solo alegre?! ¡Pon otra ronda, Germán! -dijo deseando hablar de ello.

- Bueno, vino petada, también me di cuenta.

- ¡Los Romero le dieron un buen repaso! -dijo en tono machote- uno en el baño y después el otro también le metió rabo dentro del coche en el aparcamiento. ¿Te da igual que otros se la cepillen?

- Sí, incluso me pone más que follarla yo, desde hace un año se la suelen cepillar; es un tributo que hay que pagar por ir con una joven, yo el mes que viene cumplo 29. Incluso me he cansado de ella.

- ¡Joder tío, seguro que no la encontraste virgen a la nena.

- je,je,je. Para nada, pero si le estrené el culo. La verdad es que para su edad es una leona follando.

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Conocí a La Lore hacia dos años y medio. Yo echaba horas en un bar de copas, una zona de ocio nocturno que ella recién llegada de la zona sur empezó a frecuentar. Pronto trabó amistades con chonis poligoneras y killos. Solían hacer botellón y fumar en las zonas colindantes donde yo trabajaba. Me llamó mucho la atención como perreaba hasta que una noche entró en el local. Solo para ir al baño. Al salir la invité en principio a una cerveza, pero después unos mojitos. Ese noche vestía descarada como siempre, solo llevaba un Tattoo en el brazo y en la pierna. Su camiseta marcaba pezones. Su pelo estaba medio bteñido de rojo, llevaba botas y minifalda con medias de cuadros. Me dijo que habían llegado hacía dos meses. Uno de sus hermanos curraba con su viejo en la ferralla, los otros dos con el camión de la basura. Su madre de barrendera. Ella había trabajado unas semanas de barrendera también, pero había encontrado trabajo de reponedora, pero hacía unos días que la habían despedido por mangar género; botellas que después hacían botellón.

Mi colega del local me dijo que aprovechara y me la tirará antes que lo hiciera uno de esos killos que hacían botellón con ella. Qué lo valía la canija. Que me fuera hasta el otro finde. Le dije a ella si quería que la llevara a su casa. Acepto. Yo vivía con mis padres por lo que tuve que follarla en la furgo. Mamaba bien y no dudaba en succionar huevos. La follé en misionero con el asiento reclinado a condón, obviamente. La llevé donde vivía. En unos destartalados pisos. No pensé a preguntarle su número de móvil. La busque por el face, pero había muchas y justo el siguiente finde murió mi abuela y no pude ir al curro eso junto a una gripe que me tuvo en la cama. Al volver al bolo de curro del bar al terminar la busque por donde solía hacer botellón. Sus amigas sonriendo me indicaron que estaba en la zona colindante del asqueroso jardín (un sitio lleno de latas, cagadas, preservativos y meados). Me dirigí allí. La divisé apoyada en la pared por la luz que le llegaba de una farola. La estaba petando un killo de espaldas a ella, le tenía la minifalda levantada y el tanga ladeado. Por la intensidad del mete-saca estaba a punto de correrse. Y así fue como sacó su polla y se corrió sobre su culito y falda. Nada más correrse el chico se puso a mear, ella se recolocaba la ropa. Nada más terminar de orinar el killo se fue sin tan siguiera decirle adiós. Yo también me marché.

Al entrar en la furgoneta una voz me llamó.

- Me han dicho que me buscabas. He tenido que irme un momento. Estoy echa polvo. Si te viene de paso podrías...

- Bueno, sube.

Sus ojos estaban dilatados, estaba algo bebida y emporrada. Su camiseta sucia. Se durmió. Solo la avisé cuando llegamos. Esa noche si le pedí su móvil y face. Al salir vi que su minifalda estaba manchada de semen.

A la mañana siguiente ya la llamé. Nos gustamos. Fuimos a vivir juntos.

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La Lore se acercó a la barra a verme.

- No vienes a bailar, Rafa. Tengo sed.

- No, pero divertete. Estàs triunfado. Preereas como ninguna. Todo el mundo alucina cuándo lo haces.

- ¡Germán, pon un mojito a la chica! -dijo el cara de cerdo de mi lado.

- Perdón, hablaba con...

- Me llamo Emeterio. -Lore se acercó y le dió la mano y las gracias por la copa-. Bailas muy bien, estás rodeada de admiradores.

Entonces volvió a sonar otra vez música de perreo y Lore justo delante de nosotros empezó a voltear su culo y mover las caderas con movimientos sensuales. La minifalda se levantaba y dejaba ver sus nalgas. Tenía que justificar las copas de Emeterio. El cual la miraba con ojos voraces y rabiosos. El bulto de su bragueta había crecido.

- Creo que vuelvo a la pista, esos chicos me hacen señas. Gracias por el mojito tío.

- Madre mía, debes disfrutar con ella y ese tatuaje en su nalga... ¡Quién pudiera!

- Si el tatuaje es el As de picas y el nombre Rafa arriba.

- ¿Y eso?

- Como tú bien has dicho, es obvio que no era virgen. Pero si lo era de culo, solo lo usaba para cagar. Así que fui el primero en petarselo y a modo de trofeo o recordatorio le dije que se lo hiciera.

- Viene a ser como marcar ganado que te pertenece -dijo con ese dejo machorro- ¿Siempre te ha dado igual que otros también la follen?

- Hace un año. Ya llevábamos un año y medio. Me cansé de gozarla por todos sus conductos y era una lástima que no la aprovecharan otros.

- Entonces cada noche que salís por ahí...

- Bueno no siempre. Por ejemplo venimos de San Jorge de los jamelgos. Y allí un colega que curré; un Barman, gran jefe por cierto. Es un mulato, por más señas, es normal que se la cediera y se la tirara.

- ¡Joder! De tu edad, entiendo.

- No, tiene 43. Pero es un puto crack.

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Tres días antes habíamos estado en San Jorge de los jamelgos. Allí fui a visitar a Oswaldo. Un mulato el cual habíamos trabajado juntos cuando yo estudiaba en la Universidad y trabaja los veranos -ya que mi padre solía decir que con vagos que no aprobaban o aprobaban justo había que tener un plan B.

Oswaldo nos invitó a almorzar. Estaba felizmente casado y tenía dos hijos y una hija de corta edad. Me dijo que junto a su hermana regentaba un local de salsa. Saludé a su hermana, la conocía de antes, era un año más joven que Oswaldo. Una mujer fornida, mulata, muy híbrida de cuerpo con unos pechos que parecían dos adosados. Tenía esa presencia felina. Vino con su marido, un hombre local; el contraste era enorme, el blanco de piel. Tenían también dos hijos. Comimos con ganas. Al terminar salí con Oswaldo a fumar un pitillo. La Lore ayudaba a fregar los platos y su cuñado había salido a trabajar, era el encargado de un pequeño hotel y lo llamaron.

- Tienes una familia encantadora.

- Gracias Rafa, son mi vida. Hace dos días que mi mujer vino del funeral de su madre en mi país de origen. Un viaje largo.

- Mi más sentido pésame. Lo siento. No sabía...

- Ya ves es fuerte. Hago lo que puedo por ella lo pasa mal ¿dónde os alojais.

- Buscaremos algún hostal barato. O en la misma furgona. Somos mochileros, no tenemos pasta, a veces dormimos en la furgo.

- Eso ni hablar. Aquí no tengo sitio, pero en el local arriba hay una habitación con un baño y dos camas. Os servira para pasar la noche.

- ¡Muchas gracias!

- Y las copas de esta noche que toméis a mi cuenta, eso por descontado.

Salimos para ver algo la localidad y nos paramos a tomar algo. La mujer de Oswaldo había quedado en casa, nos había animado que viéramos algo el centro y el puente de los patos mareados. Una vez allí La Lore se quedó en la furgo fumando. Oswaldo se la comía con los ojos.

-¿ Tú chica no viene? -preguntó cuando estábamos mirando el lago.

- El turismo cultural no es su fuerte.

- Parece muy jovencita.

- Ha cumplido veintiuno.

- Tiene un buen meneo.

- Si te apetece ni lo dudes, yo la he amortizado bien. Si quieres gozarla, adelante, no te cortes.

- ¿ Su especialidad?

- Va con todo, la he educado bien y le estrené el culo.

Ya de vuelta con La Lore de copiloto, Oswaldo en el asiento trasero dije:

- Sabes que Oswaldo era el que follaba más del grupo de camareros -dije mirándolo por el retrovisor y el esbozaba esa sonrisa de orgullo- tiene un rabazo de cojones.

- La soléis tener mas grande -dijo ella y Oswaldo le dió una mirada de halcón y se agarró su polla encima de los pantalones.

- Compraba los condones por kilos - dije tras una risotada sonora.

- Bueno, ya sabes lo que opinaba en esos años.

- Si, decías que una noche sin follar era una noche desperdiciada -y nos reímos los tres.

Nos enseñó el local que regentaba junto con su hermana y la habitación donde podíamos dormir. Me dijo que la limpiaría y pondría sábanas nuevas. Le dije que eso lo haríamos nosotros, que velara por su familia. Ya nos veríamos por la noche. Ya que el local abría a las ocho de la tarde, pero el vendría más tarde, ya había informado a su hermana. Además, hoy no era noche de mucho ajetreo, bastaría un camarero que tenían, bastaría supervisar.

Era una habitación pequeña con un pequeño baño con ducha. Estaba claro que él habitáculo, aparte de cambiarse de ropa también era usado como folladero. Había dos camas pequeñas, una mesita de noche en medio y un armario. Encima había una caja de condones y lubricante íntimo. Debajo de una cama había un condón usado. Las camas estaban sin hacer. En el baño algo de ropa y un sostén colgando. La Lore dijo:

- Seguro que es de la hermana, vaya pedazo de tetazas tiene ¿ la conocías?

- De vista, poca cosa, cuando venía a ver a Oswaldo. Preñó de joven. Yo tenía apenas 18. Ella ya tenía 30.

- ¿Con ese tipo que hemos comido?

- No. Se tiraba todo lo que se movía, no podía evitarlo. Después vinieron aquí y por lo visto se casó y tiene otro hijo.

- ¿No tienen más hermanos?

- Sí. Pero, al menos Oswaldo cuando trabajábamos juntos no se hablaba con ellos.

- Y eso por qué.

- Están en su país, una hermana más joven y por lo visto allí vende su coño y Oswaldo no lo ve con buenos ojos y el otro hermano mayor es un sicario.

Lore se cansó enseguida de limpiar y me dijo que salía a comprar tabaco. Abajo ya se oían ruidos de silla. Preparaban el local. La hermana de Oswaldo subió a verme.

- Veo que te han dejado solo. La niña me ha preguntado por un estanco. Le ofrecí de nuestra máquina, pero...

- Si, se agobia enseguida -contesté, hacer de ama de casa no es su fuerte.

- Venía a darme una ducha, tengo el ayudante que se ocupa de lo de abajo. Los martes apenas viene nadie. Perdona el desorden de la habitación.

- Salgo enseguida, no te...

- No,no,no. No me molestas. Descansa.

Me tumbé en una de las camas. Ella se ducho y salió con un albornoz que se le abrió y pude ver esos globos de tetazas. Estaba claro que me provocaba. Despedía fragancia de gel de ducha. Sonó su móvil y habló escueta y rápido.

- Es mi puta suegra - se excusó -guarda los niños.

- ¿Tu marido?

- Trabajando en ese hotelito de mierda. Le han subido la categoría y se pasa el día allí cobrando un jornal de mierda. No me hables.

Abrió el armario y se quitó el albornoz, empezó a buscar en cajones y se dió la vuelta para irse al baño. Era un pedazo de hembra con curvas, pero prieta de cojones. Al caminar se le movía todo. Unos pechos enormes y algo caídos, pero no mucho dada la dimensión de las tetazas. Unos muslos prietos y un culazo sin celulitis. Su piel era de ébano. Fue al baño un rato. Yo me saqué la polla empalmada y empecé a pajearme. La tentación era inevitable. Al salír ella me miró, yo exhibía mis 16cms sin vergüenza.

- Esa polla pide a gritos una boca que te anille ese amoratado glande -dijo sin cohibirse mojándose los labios con saliva para que resbalara sin trabas.

Note esa humedad lingual. Mi respiración empezó a ser agitada. Notaba un cosquilleo baboso de mamada. Me quité al completo la ropa y ella siguió con una sublime mamada. Me enderezó mi rabo y monto encima. Se puso a horcajadas a botar sobre mi polla. El tetamen le peduleaba en cada sube baja. Era una montada a la rápida, todo el cuerpo de ella estaba en movimiento. Lo hacía de forma sincronizada asegurándose una buena base incluso en las bajadas daba giros rotativos. Era un bombazo de hembra. Ya mojaba que daba gusto.Le agarré el tetamen como pude y ella desvío los ojos hacía el techo y hizo una ruidosa aceleración pélvica. De su garganta empezaron a salir un sonido semejante al ulular de una sirena seguido de plof,plof y chof, chof; potochof seguido de:

- ¡¡ Ohhhhhhhhh!!

Una corridaza quedándose estática y preguntando:

- ¿Cómo quieres acabar?

- ¡Una rusaca! -le contesté.

Me reincorporé al borde de la cama, ella se arrodilló y apresó mi polla entre sus pechos. De repente entró La Lore. Cruzamos todos muestras miradas.

- Continua, no hay problema - dije, mientras mi novia encendió un pitillo y se sentó en la otra cama mirándonos.

Empezó la maniobra de ordeño en un sube-baja tetamico con salivazos constantes. Yo lo fliaba. La Lore me enviaba besos y me hacía la culebra con la lengua. No tardé en balbucear palabras inconexas:

- Sí... si... no... no... ¡¡Ohhhhhhhhh!! ¡¡No..., no pares!!

Notaba como la lefa ya se llenaba en el depósito de mis cojones y no tardaría en subír.

- ¿Me la vas a dar? No estás acostumbrado a las pajas cubanas - dijo girándose hacía Lore en clara alusión a sus pequeños pechos.

- ¡Saca esa leche! -gritó Lore.

Empecé a aullar:

-¡¡ Auuuuuuuuú!!! ¡¡Ohhhhhhhhh!!

Fue una deslechada lenta, pero cada descarga era a presión, incluso le llegaban al cuello y rebotaban en su canaleta pectoral o sus protuberancias mamarias.

- ¡Vaya machacada! -dijo La Lore. -¡¡ Ohhhhhhhhhhrhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!

Quedé con un flipazo total. Ella estaba empapada de lefada. La Lore se levantó. Lamió la lefa que la hermana de Oswaldo llevaba entre sus pechos llenándose la boca. Después vino hacía mi y me morreó. Compartimos la corridaza. Noté mi semen viscoso en mi boca, como la clara de un huevo crudo. El sabor era un tanto salado.

A las 11:30 de esa misma noche Lore con un top y unos pantalones cortos, unos shorts ajustados que le marcaban un esférico culito entangado perreaba como una máquina. Apenas había una docena de personas y no había duda que La Lore era el espectáculo.El marido de la hermana de Oswaldo llamó. Me preguntó si podía acompañarla a su casa. Su hijo pequeño tenía un poco de fiebre. Había venido con el bus, tenía su coche en el taller. De camino empezams a charlar.

- Es una noche floja hoy, tu chica se está quedando con el personal, perrea que da gusto.

- Bueno, tu tienes...

- Je,je,je... ¿Tengo qué?

- Un pedazo de tetas y culazo a pesar de tu edad y ya tener hijos.

- Bueno, es mi constitución, a pesar de haber preñado. Pero bueno ser madre es lo mejor.

- ¿No son los dos de tu marido, no?

- No. El de cuatro años el menor si.

- Eres una brava hembra, la verdad.

- Y tú has vaciado bien.

- Lástima que mi novia no tenga esas tetas para poder hacer rusas con tú. La verdad es que volvería a gozarte.

- Da un rodeo por el descampado del lateral de la carretera pero tiene que ser rápido. Tengo prisa.

Hicimos un alto, salimos de la furgo. Ella se apoyó en el capo. Yo le agarré con ambas manos el culo, ladeé su tanga. Noté una erección enorme. Entré a saco, a polla batiente metiéndosela a una. Empecé un mete-saca hasta la empuñadura, ella chorreaba. Pasé de un trote ligero a ráfagas potentes acompañando el ritmo al mismo nivel de velocidad.

-¡¡Ohhhhhhhhh!! ¡¡voy a venirme!! -exclamó ella.

Yo sentí la inminencia de la corrida. Íbamos a la par.

- ¡¡ Yo también!! ¡¡ Correte tu primero!!

- ¡¡Ohhhhhhhhh!! ¡Puedes acabar dentro!

Ambos empezamos a gemir al unísono, fue una corridaza a la par.

Al llegar a su casa, un adosado, la esperaba su marido. Me dijo que entrara a tomar algo. Sacó unas cervezas. Ella fue a ver el niño.

- Siempre hay problemas con los niños. Pero son la alegría de la casa. Cuándo pensáis casaros vosotros.

- Bueno.. Ella es joven aún, yo tengo que ordenar mi mundo laboral. Estudié derecho.. Busco bufete.

Ella trajo el niño en brazos, dijo que no era nada y menos mal de su marido dijo mirándolo. Estaba meciendolo de un lado a otro de la sala. Estando en un plano más bajo sentado vi por los muslos de ella un pequeño hilillo de semen. Yo me había corrido como un semental. Me despedí. Su marido me dió las gracias y me pasó su móvil por si sabía de nada de temas laborales. Él tenía buenos amigos. Me despidió con un apretón de manos y a ella le di dos besos en las mejillas.

Volví al local y di un paseo por las afueras, mi nueva idea de futuro era precisa y no incluía el amor y tampoco buscaba una família. Por ahora ni trabajo fijo tenía. Entré y ya solo estaba el ayudante, un chaval joven.

- Ya no hay nadie, veo. Ni Oswaldo ni La Lore.

- Están en el apartado de butacas del fondo. No hace mucho tenía a tu chica en mamada y me pidió que le llevara un condón.

Me acerqué al reservado y ya oí el estruendo de un mete-saca en misionero con tacadas semisincronizadas de esa pollaza de Oswaldo. La Lore gemía como una imbatible campeona de los 100 metros lisos. Me pareció una jodienda grandiosa, Oswaldo era un follador nato. Los jadeos resonaban en todo el habitáculo. Las embestidas de Oswaldo eran como un tiro; precisas y profundas con una energía brutal y destreza mecánica de quién ha nacido para follar. La Lore ya estaba con los ojos desorbitados, tenía un ataque orgasmico. Oswaldo aceleró. El chapoteo del coño de Lore era sonoro. Le arañaba la espalda y las nalgas a Oswaldo. El cual emitió un gutural y ronco jadeo de corrida tras tres machacadas de polla a fondo.

Fui a la barra de bar. El chico estaba llenando las neveras y hacia caja. Llegó Oswaldo y para mostrarle su masculinidad al chico tiró el condón lleno de semen encima de la barra y dijo:

- Anda, tira esto a la basura.

A la mañana siguiente volvimos a partir, pero antes teníamos que entregar las llaves a Oswaldo y darle las gracias. Eran las 8:30 de la mañana. Su familia había terminado de desayunar y los niños se preparaban para ir al colegio y a la guardería. La mujer de Oswaldo se disculpó que no tenía más tiempo. Debía ir al médico esa misma mañana. Se despidieron efusivamente. Al irse ella Oswaldo me dijo:

- Tiene hora al psicólogo, está destrozada por la muerte de su madre. Yo hago todo lo que puedo por ella. Llora mucho por las noches. No puede dormir. Aquí tenéis unos bollos y café. Sentaos un rato.

- Eres una gran persona. No todo el mundo se preocupeña tanto como tú -dije a modo de consolación.

La Lore fue a por tabaco en el bar de la esquina. Entonces Oswaldo categórico dijo:

- Antes que os vayáis me apetece mucho gozarla - dijo en clara alusión a Lore-. Y creo por lo que vi ayer que tiene el culo hecho.

- Faltaría más -dije.

Con el tiempo se pierden los detalles, se vuelve difícil recordar con precisión, cual era el repertorio de jadeos y gritos, los bombeos, los sonidos de la jodienda.

Y sí, nada más llegar Lore fue gozada por su retaguardia. Fue una brutal enculada. Lore no estaba muy dilatada y el rabo de Oswaldo era una tranca de cojones. Le reventó literalmente el culo. Posicionada en postura perruna yo la lubriqué y dedeé y abrí sus nalgas para que Oswaldo la encularla mejor. Oswaldo le cacheteó el culo a tortazos a rabiar dejándolas rojas. Lore se quejaba y mordía la almohada. Oswaldo terminó en una corridaza bucal.

Una vez ya en la carretera dije:

- Te ha metido una buena enculada.

- Sí. Apenas puedo caminar y el hijo'eputa un poco más y me saca la mierda -dijo bebiendo agua y haciendo gárgaras.

- Es un gran amigo no se lo reproches.

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Retomando la historia en el momento que charlaba con el cincuentón cara de cerdo en la barra tomándome mojitos a costa de él.

- Emeterio, tú seguro que follas... - dije en tono burlón.

- Germán ponnos otro mojito a mi cuenta, voy al baño, ahora vuelvo.

Cuando el camarero dejó los mojitos.

- Madre mía, este tío va a tope.

- Sí, es un putero de cojones, un salido -me contestó

- Estos solteros...

- Viudo de hace un mes. Tiene cinco hijos. No le gusta hablar de su familia. Todos sus hijos trabajan fuera de excepto uno, el maricón -dijo con un dejo de asco-. Tú chica va a tope, está buena sí. Sabrás que ayer se la agenciaron.

- Sí, pero lo tengo asumido -dije condescendiente.

- Dos hermanos, uno en el baño, salió con la cara llena de lefa; después el otro la remató en el coche a la vista de todos.

- Se pasó de copas -afirmé.

- Quedó en el coche abierta de piernas, fue la atracción, se le veía todo el potorro abierto goteando lefa. Vaya puta guarra has pillado.

- Lo que hay contesté.

Volvió Emeterio, yo ya estaba medio confuso con tantos mojitos, tenía ganas de abrirme. Lore seguía perreando y bailando. Cuando me vio desganado y algo achispado se acercó y le dije al oído:

- Tengo ganas de irme, pero quiero agradecerle al cara de cerdo este, habernos invitado. Debemos gratificarle con tu coño¿no crees? Esperanos en la furgo.

Caminó hacía afuera con su caminar flotante y balanceado las pequeñas caderas.

- Cómo ¡¿ya se va tu novia?! ¡Si era la atracción!

- Nos vamos, tenemos que salir pronto mañana. Pero no quiero ser desagradecido contigo y me gustaría saber si quieres tirartela ahora mísmo en la furgoneta. No tenemos tiempo para más que un polvo rápido.

A Emeterio le cuesta responder: se queda en silencio hasta que yo inquieto y molesto ante la ausencia de una respuesta que no me quedo más remedio que repetir la pregunta:

- ¿Quieres tirartela?

Los ojos del cara porcina estaban desorbitados, y con esa mirada de feliz satisfacción dijo:

- ¡Será un placer!

- Estamos en la furgoneta, te espero, trae forro.

- Germán, cobrate y dame unos condones - dijo elevando el tono en lo de los condones para darse pisto.

Emeterio entra en la furgoneta en el asiento trasero, donde ya se encuontraba Lore, lo hizo con mucha seguridad, sin reparos. Yo arranque la furgo y conducí. Por el retrovisor vi como el cara de cerdo se quitaba los pantalones. La Lore se desnudaba y miraba al tío con punzante desprecio.

Aparqué en un descampado cercano, había los clásicos mirones pajeros; dos elementos de una edad madura. La Lore y Emeterio ya habían reclinado los asientos traseros. No dudo en morrearla y exhibió su dominio con un:

- ¡Ponte a mamarmela!

Lore empezó a mamarle un rabo bien empalmado, lo hacía con propiedad con afán justiciero de hacerlo deslefar lo antes posible.

Encendí un pitillo, les hice señas a los dos mirones para que se acercarán, incluso encendí la luz interior. El cara de cerdo le apretaba la nuca a Lore con cierta agresividad. Quedé mirando. La atmósfera y la escena eran potentes.

Emeterio no podía con la ansiedad, incluso vio a los dos individuos que se acercaban a los cristales laterales. En vez de cohibirse Emeterio mostró su hombría; desprecintó el preservativo y se lo colocó. Montó sobre Lore a una velocidad admirable para darle curso a su follada. Hizo un resbalin en zigzag antes de penetrarla. Una vez empotrada la pistoneó con energía. Había engrase. La Lore mojaba ante tal macho porcino. Podía oírse el Ra-ta-ta-ta del tableteo de la follada. Era un fantástico espectáculo: La Lore petada y los dos tíos pajeandose al otro lado de los cristales. Yo también me saqué la polla y con el cuerpo ladeado los miraba al mísmo tiempo que me hacía una monumental paja. Emeterio se salió y se desencondono y tras dos pajeos dejó el género sobre pechos y cara de La Lore. Miré los cristales traseros y estaban lechados. Mi corrida alcanzó el salpicadero.

- Polvo echado, visita acabada -dijo el cara porcina poniéndose los pantalones y saliendo por las dos puertas de atrás.

Una vez fuera vi como como echaba una soberana meada en la rueda delantera con su polla semiflacida. En la cara se le veía esa sonrisa ganadora. Miré atrás y vi que los otros dos hacían lo mísmo en las ruedas traseras, de su orina salía ese humo visible de las meadas.

A la mañana siguiente partimos hacia la ciudad, en un control rutinario de policia nos pidieron la documentación. Un agente entró en la furgoneta para un registro -apestaba a coño, polla, tabaco y lefa, la cual (la mía) estaba reseca en el salpicadero así como en los cristales. Un condón en los asientos traseros que aún estaban inclinados-. Nos dejaron continuar no sin poner cara de asco y uno de ellos comento al otro por lo bajo " es un folladero ambulante".

Nada más llegar a la ciudad la furgoneta se averió y la dejamos. Como estaba a nombre de mi padre lo llamaron. Yo quería que fuera al desguace. Pero mi viejo dijo que la llevarán a la cochera de su parcela por puro orgullo, no es que la necesitará. no sin antes darme un sermón y dejando patente que era un irresponsable. La furgo había pertenecido a mi abuelo y me dejó claro que era un recuerdo sentimental más que nada. Vaya cabronazo mi viejo.

EPILOGO

Han pasado cinco años ya, tengo un hijo de corta edad. No es de La Lore. Poco tiempo después del viaje lo dejamos. Ahora trabajo en un bufet de abogados y mi mujer también.

Por lo que sé de La Lore, poco tiempo después la preñaron, siendo imposible saber quién era el padre. Se fue a vivír al pueblo de sus abuelos con su hijo ya que su familia se desentendió. Al cabo de dos años volvió y volvieron a preñarla, pero esta vez se supo quien era el padre y se hizo cargo. Ahora ella trabaja en una pescadería. Quedé sorprendido al verla. No ha cambiado mucho, solo que ahora lleva los tatuajes en los atebrazos del nombre de sus hijos y su marido y un compañero asegura que la vio en la piscina municipal y se puede apreciar el As de picas en una de sus nalgas con mi nombre.

Elena, mi mujer, ha venido muy enfadada de la parcela de mi viejo. Dice que ha sido vergüenza ajena. Todo porque la furgoneta estaba en una cochera sin haberla tocado nadie en esos cinco años. Los sobrinos jugaban dentro de ella a conducirla. Todos hemos ido a ver la vieja furgona del abuelo. Adentro aún conservaba la marca blanca del churreton de lefa que escupi así como en los cristales traseros y un condón podrido, así como toallitas usadas. El habitáculo interior apestaba. Mi hermano miró en la guantera y estaba llena de preservativos, lubricantes y Tampax. Volvió a mirarme y exclamó:

- No sé cómo no te da vergüenza.

Pero más que Vergüenza lo que me da es morbo. FUI CORNUDO Y A MUCHA HONRA.