Cornudo consentido Nº16 La nueva rutina
Él no solo lo permite, lo exige. Mientras ella se entrega a extraños en la oscuridad del coche, él observa desde el asiento del conductor, saboreando cada gemido. Pero cuando un desconocido descubre su secreto y exige entrar en su casa, las reglas del juego cambian para siempre.
Disculpad el retraso pero este tiempo hemos estado muy liados en todos los sentidos.
En este relato voy a contar lo ocurrido entre la vuelta a casa desde Cádiz hasta que por desgracia fuimos confinados en casa.
Cuando llegamos de Cádiz estuvimos unas semanas mentalizándonos de lo ocurrido y de todo lo que habíamos hablado y de cómo seguiríamos.
La primera vez que salimos en lo que entre nosotros llamábamos la caza, aún era un sábado de verano, Jesica decidió ponerse un vestido corto con tanga y sujetador. Cenamos y fuimos a una de las discotecas de moda de Valencia. Una vez entramos fuimos a por unas copas y a bailar. Había mucha gente así que los roces se hacen inevitable. Estábamos bailando y había un grupo de chicos detrás de Jessica que no hacían más que restregarse con ella. Ya habíamos terminado nuestras bebidas decidí ir a por mas dejándola sola allí.
Carlos: Voy a por otra ronda, ahora vuelvo.
Jessica: Vale tranquilo, aquí estoy bien acompañada.
Me acerque a la barra dejándola sola. Mientras me hacía un hueco hasta llegar al camarero me gire para ver cómo estaba Jesica y estaba bailando sola. Pedí y cuando volvía hacia ella vi que uno de los chicos que estaban detrás de Jesica se tropezaba con uno de sus amigos que estaban haciendo el tonto y empujaba de forma brusca a mi novia. Ella se giró cabreada pero viendo la cara de susto del chico. Él le pidió perdón y empezaron a hablar al oído y a reírse. Yo me acerque poco a poco. Y cuando llegue le entregue la bebida.
C: cariño aquí tienes tu copa.
J: Hola cielo, gracias, te presento a Antonio, y menudo empujón me ha dado antes.
A: Vuelvo a pedirte perdón, bueno vuelvo con mis amigos.
J: Okey, chao.
C: Parece simpático.
J: Si lo es.
Cuando volvió con sus amigos estos lo recibieron entre aplausos y risas. Se lo comenté a Jesica y este esbozo una sonrisa, al parecer había decidido que esa fuera su presa de esa noche.
Nos bebimos las copas y volví a ir a por otras mientras ella iba al baño, solo que al pasar por el grupo de Antonio le dio un fuerte golpe con el hombro en la espalda y siguió adelante, cuando este se giró extrañado cruzaron miradas y sonrieron.
Cuando volvió del baño yo aún no había podido pedir, ella se acercó a Antonio y se puso a bailar con él una canción movidita. En un momento ella deslizo su mano por el pecho de él y fue bajando hasta su cintura y le metió la mano en el bolsillo, la saco de allí y se alejó de él. Antonio metió su mano en el bolsillo y saco el tanga húmedo de Jesica, se quedó mirándolo y alucino.
Ella vino conmigo y seguimos bailando pero para el siguiente paso yo tenía que desaparecer, así que le di las llaves del coche y dije que me iba al baño.
Ella no perdió el tiempo y fue hacia él, le dijo algo al oído y los dos salieron de la discoteca camino del parking. Ya en el parking ella se giró hacia él y le beso, entre besos y manoseos llegaron hasta nuestro coche. Una vez dentro de la parte trasera ella le bajo el pantalón y el bóxer y saco su polla, le puso un condón y empezó a chupar con ganas, el aprovecho para empezar a quitarle el vestido dejándole el culo al aire y metió su mano entre sus piernas y la empezó a masturbar. Cuando ya estaban listos ella se alzó y se sentó entre sus piernas penetrándose y empezando a cabalgar. Fue un polvo rápido pero placentero. Yo les había seguido desde el principio y había visto todo. Con los cristales tintados no se veía mucho pero si se oía y se veía el coche moverse. Terminaron y se vistieron, yo me escondí cuando él fue a salir, cuando él se fue yo me metí en el asiento del conductor, mire hacia atrás y ahí la vi, estaba espatarrada con una sonrisa en la cara y un condón lleno de semen en la mano. Le sonreí y arranque el coche. Al llegar a casa me empecé a masturbar mientras ella me contaba lo que había sido y que había sentido.
Esa fue la primera de muchas cazas, cambiábamos de disco y de locales para no repetir. Fueron muchos los que pasaron entre sus piernas, algunos los follaba en el coche, otros en el baño pero lo mejor era cuando decíamos la verdad de que yo era cornudo y lo traíamos a casa.
Esa vez fue un viernes que salimos de fiesta. Esta vez Jesica se acercó a un tío que estaba solo para hablar con él, un hombre musculado de unos 35 años, moreno y trajeado. Estuvieron hablando durante un buen rato hasta que él le dijo que si quería podían seguir en nuestra casa.
J: ¿Como que en nuestra casa?
Pedro: Mira se ve a la legua lo que buscáis, pero aún no se si él quiere mirar o también participar así que estaremos más cómodos en vuestra casa.
J: ¿De quién estás hablando?
P: El tío ese de ahí que no nos quita ojo es tu novio o marido, os he visto entrar juntos y separaros cuando me has visto solo, tranquila no sois la primera pareja que conozco que les gusta esto pero yo follo solo así que si él quiere participar no contéis conmigo.
J: Joer que observador, si él es mi novio y solo quiere mirar.
P: Pues que mire esto. Se lanzó a darle un beso que ella acepto mientras le metía la mano en la falda de cuadros que llevaba. Se dejaron de besar y el me miro directamente y me guiño un ojo. La siguió acariciando por encima del tanga mientras Jesica se mordía el labio.
Se levantaron y se dirigieron a mí.
J: Este es Pedro y nos ha calado desde el primer momento, así que he pensado que lo mejor es ir a casa, sabíamos que algún día esto tenía que ocurrir.
C: Hola Pedro, ¿Así que sabes lo que buscamos?
P: Si cornudin y esta hembra está necesitada de polla. Y le dio un cachete en el culo dejando la mano en el. Vamos a vuestro coche y nos llevas a vuestra casa.
Salimos de allí, yo iba delante y ellos detrás abrazados. Cuando llegamos al coche ellos se metieron detrás y yo me puse a conducir. Aun no habíamos salido del parking cuando empezaron a morrearse. Pedro se quitó desabrocho el cinturón y el pantalón y dejo al aire una polla bastante grande, iba sin calzoncillos. Cogió la nuca de Jesica que seguía besándolo y la guio a su polla. Ella la cogió con una mano y la empezó a masturbar mientras se metía el capullo en la boca. Así estuvieron hasta que llegamos a casa. Aparque en el garaje y les abrí la puerta para que salieran. Primero salió Jesica que había perdido la falda y la blusa por el camino e iba solo con la lencería negra que se había puesto para esa noche. Cuando el salió se quitó el cinturón y se abrocho el pantalón dejando su polla fuera por la bragueta. Ahí fue cuando hizo algo que demostró que era un dominante de verdad. Paso el cinturón por la hebilla del mismo haciendo una especie de correa y collar para ponérselo a Jesica en el cuello. Ella se dejaba hacer excitadísima.
P: Perra ponte a cuatro como deben estar las perras y sígueme, tu cornudo llévame hasta vuestra habitación. Jessica obedeció y se puso a cuatro mientras yo le guiaba hasta nuestra cama, a ella le costaba subir los escalones y seguir el ritmo pero él no aflojaba la correa. Cuando llegamos a la habitación la subió encima de la cama a cuatro patas y él se subió también quedándose de pie enfrente de ella.
P: Cornudo, quítale la ropa que pe queda y prepárame a la perra para que me la folle. Mientras le daba golpes con la polla en la cara y usaba la correa para guiarle la cara y penetrarle la boca.
Yo le obedecí quitándole a Jesica el sujetador y el tanga empapado. Cuando empecé a comerle el coño ella gimió con la polla en la boca. Así estuvimos hasta que él se bajó de la cama.
P: Perra desnúdame y tu desnúdate tu solito que no mereces que nadie te desnude. Cuando lo hice deje al descubierto mi pequeño pene ya empalmado.
P: Ya veo por qué buscas a otros, con eso no tienes ni para empezar. Le quito el cinturón del cuello y lo puso de otra forma que parecían unas esposas. Le dio la vuelta a Jesica y le esposo las muñecas a la espalda y con un empujón la tiro sobre la cama, se acercó a su pantalón y de ahí saco su cartera y de ahí un condón, se lo puso y así como había caído Jesica sobre la cama se acercó y guiando su polla la penetro de una estocada, el grito de placer de Jesica se tuvo que oír en toda la casa.
Estuvieron cambiando de postura y de agujero durante más de una hora, yo me había corrido dos veces y Jesica había perdido la cuenta. Pedro después de follarla analmente a cuatro patas salió de ella se quitó el condón y fue pajeando hasta que quedo enfrente de ella que ya lo esperaba con los ojos cerrados y la boca abierta. Tras unas pocas sacudidas el empezó a correrse dentro de su boca dejándosela llena y escurriendo algunas gotas por su comisura cayendo en sus tetas.
P: Haber cornudo hasta dónde eres capaz, ven y límpiale las tetas y luego os besáis, vega que yo lo vea. Fui hacia Jesica mientras me pajeaba y empecé a lamerle las tetas recogiendo el semen que su boca no había podido almacenar. Luego me levante para ponerme a su altura y nos fundimos en un beso. Yo seguía pajeandose y en ese momento explote en mi tercer orgasmo.
P: Muy bien parejita, voy a la ducha, ¿Tenéis habitación de invitados?
C: Si tenemos una.
P: Muy bien pues tu esta noche dormirás allí que yo me quedare aquí a hacer compañía a tu novia que veo que aún le falta más polla.
Durante la noche dormí poco ya que escuchaba a Jesica gemir y el cabecero de la cama golpearla pared. Cuando desperté a eso de las once de la mañana fui al cuarto donde estaban ellos, estaban los dos desnudos y destapados y muchos condones sacados de mi mesita usados, dormían plácidamente así que les deje ahí y me fui a la cocina a hacer el desayuno. Mientras terminaba las tostadas bajo Jesica desnuda, se le notaban las marcas de mordiscos en los pezones y cuello. Cuando Pedro bajo estábamos comiéndolas tostadas.
P: Que bien desayuno preparado, solo falta el polvo mañanero. Miro a Jesica que se giró en su silla y empezó a chuparle la polla.
P: Uff así sí que se despierta uno contento eh cornudo.
C: Si así sí.
Le quito la polla de la boca y la guio a sus huevos para que se los comiera mientras se pajeaba, luego la hizo arrodillarse en el suelo y poniendo su pierna en la silla le guio la cabeza para que le empezara a comer el culo. Ver esa imagen me empalmo enseguida, Jesica de rodillas comiéndole el culo a Pedro mientras este con una mano de masturbaba y con la otra apretaba la cabeza de Jesica contra sus nalgas. Cuando este fue a correrse cogió el plato de las tostadas de Jesica y lo puso enfrente de su polla. Aunque ya no le sujetaba la cabeza Jesica seguía comiéndole el culo mientras con sus manos le abría las nalgas para llegar más profundo. Pedro se corrió sobre las tostadas de Jesica con un alarido y el semen se juntó con la mantequilla que estaba ya en la tostada. Cuando ya termino de correrse se sentó a mi lado.
P: Perra ya te he preparado el desayuno, ¿Qué se dice?
J: Gracias. Jesica se levantó y se secó las babas de la cara con la mano. Cojio una de las dos tostadas y le dio un bocado poniendo cara de estar riquísimo.
P: Mujer no seas asi y compártelas con tu maridito. Ella se acercó y me la dio para que le diera un bocado que di sin rechistar. Pedro me dio una palmada en la espalda. Muy bien chaval así se hace.
Durante la mañana volvieron a follar hasta que antes de comer se ducharon y Pedro se fue. Volvimos a verlo un par de veces pero llego un momento en que tuvimos que ponerle fin porque se volvió muy posesivo y no quería que Jesica saliera y conociera a otros, así que decidimos cortar la relación. Además esto ya era navidades del 2019. Con él y con otros que sucedieron durante y después me fui volviendo más sumiso y aceptando mi rol de cornudo bisexual pasivo, aunque de vez en cuando Jesica me daba sorpresas como ya contare en otro relato.
Muchas gracias, espero que os siga gustando, me gustaría que dejarais un comentario y espero no tardar tanto en escribir el siguiente en el que contare la primera vez en la que una chica es la invitada y la primera vez en un club de intercambios.
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