Xtories

La afición de mi novia por las pajas a extraños

El descampado está a solo diez metros de la calle, pero el silencio del coche crea un mundo aparte. Cristina sabe que hay alguien al otro lado de la valla, y esa mirada ajena es el combustible que necesita para perder el control. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar si el riesgo es real?

mirones889030K vistas8.9· 14 votos

Estábamos en pleno verano y Cristina y yo habíamos quedado por la tarde para dar una vuelta y tomar algo, como venía siendo habitual en los días libres que teníamos.

La tarde transcurrió sin nada reseñable, por lo que cuando dieron las 21:00 aproximadamente me encaminaba a dejar a mi novia en su casa y yo irme a la mía, ya que al día siguiente trabajábamos los dos.

Como en la misma calle donde vive mi novia no encontre sitio para dejar el coche mientras hablabamos un rato, me dirijí a un descampado muy cerca de su casa para hablar un rato y ya despedirnos.

Es un descampado donde los vecions de esta zona dejan sus coches diariamente debido a la escasez de aparcamiento que existe en esta zona de la ciudad. No está apartado "de la civilización", de hecho justo en la calle paralela hay un centro comercial y diversos comercios de variado tipo (bares, autoescuelas, kebabs....), y la mayoría de estos locales tienen una puerta trasera que desemboca a este descampado que menciono.

Una vez que llegamos al descampado, estacioné el coche en el lado que estaba más cerca a estos locales, los cuales están separados de dicho descampado por escasos 10 metros y además tiene una valla metálica. (Intento explicarlo todo lo más detallado posible).

Estábamos hablando de temas diversos, como pueden ser vacaciones, como se planteaba el día siguiente..... y demás temas sin interés. Como siempre empezamos a hablar del tema voyeur/exhib, con la idea de hacer fotos de programar unas fotos y videos de esta temática. Parece que a mi novia cada vez que le saco ese tema se imagina la situación de una forma muy real, y empieza a ponerse cachonda jejejeje, motivo por el cual escribo este relato.

Seguíamos hablando y ya notaba en su rostro que no me estaba echando mucha cuenta, y que tenía la mente en otra situación más morbosa. Hecho que corroboré cuando me dijo:

Cristina: Necesito correrme, me ayudas? Dijo a la misma vez que bajaba la mano para metersela dentro de su pantalón.

Yo: Jajajaja, te has vuelto a poner cachonda hablando de este tema?

Cristina: Sí!!! jajajja, otra vez.

Nos empezamos a besar y tocar, mientras ella no sacaba la mano de su pantalón y pude notar como empezaba a masturbarse.

Mientras yo estaba pensando en la situación, siendo consciente de que podía salir alguien por la puerta de atrás de los locales y vernos.

En ese momento, pude observar como había numerosas motos de reparto en esa zona, señal que me indicaba que antes o después iba a haber movimiento debido a la hora que era.

Nada más lejos de la realidad como a los 5 minutos salió un chico para coger una de las motos para realizar un reparto.

Viendo la situación que me rodeaba me empezó a dar muchísimo morbo.

Cristina iba vestida con un pantalón vaquero y una camiseta anchita.

Yo: Quítate los pantalones y el sujetador.

Cristina: Sí amo.

En ese momento tenía ya a mi novia masturbándose en el asiento de copiloto, con las piernas abiertas sin sujetador y con las bragas un poco bajadas. Una stuación muy morbosa si además le sumamos la posibilidad de que alguien viera la escena y quisiera ver como terminaba todo.

Decidí aumentar su calentura, alargué mi mano y comencé a pellizcarle uno de sus pezones.

Cristina: Joder!!! Como me pones.

No paraba de tocarse el coño, mientras que ya se empezaba a escuchar motos llegando y saliendo, no había mucho movimiento de reparto ya que era martes, pero había el suficiente movimiento para que la situación fuera morbosa.

Ahí seguíamos nosotros, ella masturbándose mientras yo le pellizcaba los pezones y empezaba a tortearle un poco la cara, tal como a ella le gusta.

Cristina: Trátame como una puta amo!!!!

Yo: Quiero que hoy te corras con público putita, te gusta que te miren?

Cristina: Sí mi amo, voy a hacer lo que me digas, soy tuya.

Yo: Así me gusta zorra. Le decía mientras le cogía esta vez del cuello.

Cristina: Joder que cachonda estoy. Te pone que vean a tu putita?

Yo: Sí, quiero ver como te corres con las ventanas bajadas para que te vean.

Teníamos el aire acondicionado encendido, por eso las ventanas subidas, dado el calor del verano.

Mientras seguíamos con el juego pude ver como salía un chico del bar donde se estaban haciendo los repartos y se sentaba en la moto a fumarse un cigarro, supongo que no habría más pedidos o estaba la cosa más tranquila. Ese momento lo aproveché para intentar someter a Cristina un poquito más.

Yo: Mira zorra ya tienes público. Quiero que lo mires y que sigas tocando tu coño.

Dicho y hecho, volteó la cabeza y tenía la mirada clavada en el chico de la moto, pero el chico parecía no darse cuenta que en el coche que tenía enfrente a apenas 10 metros había montada una pequeña fiesta. Posiblemente por el reflejo de alguna farola que rebotase en el cristal no la viese, entonces bajé por completo la ventanilla, ruido que con el silencio del lugar pareció alertar al chico.

Cristina me miró, ya que no esperaba que bajase el cristal, momento que aproveché para besarla y ver la reacción del chico al darse cuenta del movimiento del coche.

El chico se quedó un poco cortado cuando se dio cuenta lo que sucedía, y no se atrevió a mirar fijamente al coche, pero si lo hacía de forma disimulada.

Yo: Ahora es tu oportunidad de mostrarme que eres una buena putita.

Cristina: Sí mi amo, pídeme lo que quieras.

Yo: Mira al chico con tu cara de puta. Quiero que sepa que eres una zorra. Vas a demostrar que te gusta que te miren mientras estás cachonda.

Cristina: Si mi amo, lo haré.

Cristina dejó de tocarse el coño, y se llevó los dos dedos con los que estaba masturbándose a la boca, los estaba chupando como si fuera una polla. Pude ver como el chico se dio cuenta de lo que estaba haciendo Cristina en ese momento.

Yo: Te está mirando ya, demuéstrame de que eres capaz zorra.

Cristina con los dedos dentro de su boca miró al repartidor, y cuando sus miradas se cruzaron, los sacó lentamente dirigiéndolos de nuevo a su entrepierna. El repartidor no daba crédito a lo que estaba viendo, pero entendió que Cristina quería ser vista.

En mi perversa mente comenzaron a venir ideas, jejeje. Ya que el chico se dio cuenta que queríamos jugar, quería dar un paso más.

Yo: Quiero que te metas mi polla en la boca y que le enseñes tu culo de zorra.

Ella entendió lo que pedí quería que se pusiera como una perrita. La ayudé a acomodar su culo en la ventanilla, de forma que al inclinarse para meterse mi polla en la boca permitiría al repartidor poder ver su culo y su coño. Yo también tuve que acomodarme un poco ya que si yo no me movía no podría conseguir mi objetivo.

Allí estaba mi novia haciendome una mamada mientras que con una mano se masturbaba a la vista de un chico que poco menos pensaba que le había tocado la lotería.

Solo se escuchaba el balbuceo de la mamada y los dedos de mi chica jugando con su clítoris, estaba tan inmerso en la situación, que no me percaté del momento en el que el repartidor se acercó hasta nosotros. Lo único que nos separaba era una vaya metálica de las de obra. A través de la cual si quisiera tocarla podría hacerlo, ya que los brazos le cabían perfectamente a través de los agujeros de la valla.

Cristina no se había percatado todavía de lo cerca que tenía nuestro espectador y no sabía como reaccionaría cuando lo viera a escasos centímetros.

Pude ver como el chico sacó su polla y empezó a masturbarse con una maravillosa perspectiva del culo de mi novia.

Acto seguido saqué mi polla de su boca.

Yo: No sabes cuanto de cerca está el chico. Creo que si quisiera podría tocarte.

Cristina miro de reojo sin quitar el culo de la ventanilla.

Cristina: Está detras de la valla....

Yo: Se está haciendo una paja mirando tu culo.

Cristina: ufffff, no sabía que esto iba a ponerme tanto.

Yo: voy a comerte el coño mientras miras como se pajea contigo puta.

Solo tuvo que darse la vuelta, seguía a cuatro patas como una perra pero ahora su coño apuntaba a mí. Me acomodé como pude y comencé a hacer el trabajo prometido.

Yo estaba con su coño en mi boca, jugando con mi lengua y metiendo mis dedos en lo más profundo de su coño.

Cristina: Ohhhh siiii, joder!!!!! Sigue asi... Ahhhh

Cristina gemía como una posesa. Debía sentirse como una diosa, yo estaba comiéndome su coño mientras podía ver como el chico estaba pajeándose por y para ella.

Menudo espectáculo estaba presenciando el repartidor.

Cristina: Joder me voy a correr joder......

Metí su clítoris dentro de mi boca jugando con mi lengua y esta vez saqué los dedos de su coño para meterle uno de ellos en el culo.

Cristina: Dios!!!!! Así mi gusta..... Ahhhhh siiiiii

Cristina se quitó la camiseta y se acomodó de tal forma para que el chico pudiera ver como mi chica se apretaba las tetas mientras no perdía detalle de la polla del repartidor.

Cristina: Te gusta lo que ves??? Le preguntó al chico.

Repartidor: Joder, mira como me tienes. Respondió mostrando su polla a punto de explotar.

Cristina: Ahhhhh siiiii sigue así no te pares ahora joder...... siiiii

Cristina estaba a punto de correrse. Fue entonces cuando paré de comerle el coño, me incorporé y acomodé mi polla en la entrada de su mojado coño.

Mi polla se deslizó hasta el fondo de su apretado coño y comencé un bombeo sin cesar.

En el silencio del lugar se escuchaba a mi chica gemir sin control alguno, el sonido de la follada que le estaba dando y tímidos gemidos del repartidor mientras se pajeaba.

Cristina no paraba de gemir clavando su mirada en el chico, cuanto más se miraban más cachonda se ponía y más aumentaban sus gemidos.

Cristina: Ahhhh Ahhhh Ahhhh si, si siiiiiii, me corro, me corrooo..... siiiiiiiii. Se corrió quedando relajada pero sin dejar de devolverme las embestidas con su culo.

Todavía no me había corrido y el chico tampoco. Aumenté el ritmo de las embestidas, quería correrme ya, Cristina se dejó llevar por la situación y volvió a empezar a gemir, iba a correrse de nuevo.

Cristina: Siiiiii joderrrr me corrro otra vez...... no pares, no pares si......

Cristina alragó una de sus manos y comenzó a acariciar los huevos del repartidor. Él subía y bajaba su mano por su polla mientras Cristina sobaba sus bolas hasta que soltó su polla, entendiéndolo Cristina como una invitación a que terminara ella. No se lo pensó dos veces la cogió como si fuera la vida en ello y comenzó a hacerle tremenda paja a gran velocidad.

Repartidor: Ohhhhh, me corroooo ohhhhhh ahhhhhhh.

Terminó corriéndose con la paja maestra de mi chica, quien viendo lo que se venía apuntó la polla a su dueño para llenarlo por completo de leche con una gran corrida.

Cristina y yo nos corrimos a la vez, ella por segunda vez y yo sacando mi polla de su coño estrecho y llenando su culo con mi leche.

El chico se acomodó la ropa y se limpió como buenamente pudo y se alejó siguiendo con sus tareas.

Nostros nos despedimos y nos fuimos cada uno a su casa con una buena alegría para el cuerpo.

Hasta aquí esta nueva aventura jejejej

Saludos!!!!!!!!!!!!!!!