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Kelly – Parte 1

Kelly tenía una sonrisa que lo cautivó desde el primer momento, pero detrás de esa imagen inocente se escondía un cuerpo que lo volvería loco. Lo que comenzó como una obsesión silenciosa en una oficina se transformó en una noche de entrega total, donde él descubrió que ella era su regalo de cumpleaños. Ahora, seis años después, su voz suena por el teléfono y el pasado vuelve a golpear su puerta.

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Kelly – Parte 1

Allá por 1999, trabajaba para una contratista de Luz del Sur, habían sacado a mi jefe del cargo y por ende la posición recalo en mi persona, entre las acciones que tenía era presentar los viernes el informe semanal y como era fin de mes se me juntaron ambos, ya con todos los documentos listos me apersone a las oficinas de LdS, al momento de entregarlos me llamo mucho la atención la nueva recepcionista, que llamare Kelly, muy guapa, ojos negros vivarachos, sonrisa deslumbrante, cabello lacio negro que caía sobre sus hombros, me cautivo su expresión, su lozanía, vitalidad y jovialidad.

Entregue mi documentación y me retire, luego de un par de días volvería a verla al salir de una reunión, ambos tomamos la famosa 73, ella se sentó en el medio, yo fui hasta atrás del bus, la observe sentada con las piernas dobladas sobre el asiento, note sus curvas, buen cuerpo, piernas contorneadas, trasero redondo y apetecible. La escudriñé por un buen rato, pero debía bajar en mi paradero, así que no tuve opción.

Con mis visitas continuas a su sede, trate de entablarle conversación, pero con cierto respeto ella me mantenía al margen, obviamente Kelly, sabía que muchos se le acercarían para afanarla; por medio de los supervisores averigüe su nombre y uno de ellos me dijo que si quería entrar me iba a ser muy difícil, ya que su grupo era muy cerrado.

Un fin de semana estaba en Miraflores sin rumbo y me la encontré por el McDonald con dos de sus amigas, Sandra y Andrea, a ambas las conocía, Sandra me saluda, acción que respondo atento, me integre a su grupo.

Chicas que hacen Uds., por acá.

- Buscando que comer, pero aún no nos decidimos – respondió Sandra.

- Kelly no se decide y nos tiene de un lado a otro – replico Andrea.

Les puedo dar una solución.

- ¿Cuál? – Sandra

¿Qué les parece si les invito una pizza, sin compromiso?

- Sale, una de pepperoni – Andrea.

¿Qué dices Kelly? – los tres la miramos.

- Está bien – respondió Kelly, mostrando sus blancos dientes y esa sonrisa que me había cautivado desde el primer momento que la vi.

Sin más nos fuimos por una pizza al Dinos Pizza, degustamos y todos nos soltamos teniendo una alegre y amena conversación. Lunatacas y tú que haces por Miraflores – pregunto Sandra, haciendo tiempo – respondí, una llamada a su celular la saco de la conversa, Andrea y Kelly estaban en lo suyo.

Terminamos de comer y regresamos hacia el ovalo de Miraflores, riéndonos un rato y llego el momento de que cada uno siga su camino, ellas esperaban que las recojan y yo me iría hacia Lince en búsqueda de mis amigos, nos despedimos y todo bien.

Con este detalle, entre de lleno a su grupo, como ellas tenían mi número de Nextel (en ese entonces) me llamaban con frecuencia para hacer hora y nos fuimos haciendo amigos. Teníamos una auditoria programadas y Sandra estaba a cargo, nos fue bien y alcanzamos un 92%, resultado satisfactorio, mi gerente administrativo me dijo que llevé a almorzar a Sandra y eso hice, nos fuimos a La Onceava. Esta acción no quedo en el aire, ya que fue motivo de a manera de joda me molesten para que las lleve a las otras tres.

Me hice de tiempo y las invité a almorzar al mismo local, la pasamos bien, para ese momento ya sabía que Kelly acababa de terminar con su enamorado, y eso me dio pie a empezar a tirarle maíz. Empezamos a salir con Andrea y Kelly los fines de semana en mancha para comer, tomar unos tragos y bailar o simplemente al cine. Llegado el el verano, Guillermo (uno de los jefes de área) las invito a su casa de playa, para ir desde el viernes por la noche, Andrea le comento si yo podía ir, acepto ya que me conocía, llegado el día nos enrumbamos hacia Señoritas, no sin antes parar por cervezas y algo de comer, compre carne para la parrilla, esta vez ellas colaboraron también, casi nunca les permitía que paguen, pero se me adelantaron.

Llegamos a la casa de playa y el ambiente aún estaba tranquilo dejamos las provisiones en el refrigerador y nos unimos al grupo que estaba al borde de la piscina. Bebimos, comimos y reímos hasta entrada la madrugada, el cansancio de la semana laboral nos ganó y nos fuimos a dormir, deje que se cambien y metí al baño para hacer lo mismo, al salir ambas estaban acurrucadas en la cama, Kelly me miro e indico que me recueste a su costado, no me rehusé a esa hora no tenía cabeza para otra cosa, Kelly me susurraba al oído:

- Lunatacas, ¿qué es lo que quieres de nosotras?

Su amistad, no hay nada mejor.

- No soy ninguna tonta, sabes.

¿Por qué creería que eres una tonta?

- Los hombres se acercan porque quieren algo, y no lo van a obtener.

Pues bien, primero quiero tu amistad, el resto lo dirá el tiempo.

Dicho esto, se acomodó más a mí, y me dio un suave beso en la mejilla, para luego quedarse dormida, era obvio que el alcohol había hablado, pero mi mente voló y me quede dormido.

Los primeros rayos de solo nos dieron directo en la cara, olvidamos cerrar las cortinas y ya un poco despabilados cada uno se fue despertando, una vez bañados y cambiados salimos para encontrar al resto de la mancha ya despierta y disponiéndose a desayunar, como era costumbre el desayuno alemán estaba listo, tamales, pan y cerveza, departimos un buen rato y era momento de bajar a la playa a pasar un buen rato, nos fuimos con la mancha, casi me voy de espaldas cuando vi a Kelly enfundada en un traje de dos piezas amarillas, que resaltaban sus deliciosas tetas, ufffff, ese enorme trasero y sus portentosas piernas, Andrea me cerro boca, con una mirada cómplice y pícara sonrisa pregunto:

- ¿Lunatacas, Kelly te gusta mucho?

No tienes idea cuánto.

- Vas a tener que trabajar mucho.

Vale la pena el esfuerzo.

- ¿Vas en serio, no es así?

Más que en serio, quiero que sea la madre de mis hijos.

- Jajajaja, estás loco, lo sabes.

Loco por ella, créeme, te lo digo en serio.

- Si es verdad lo que dices, yo te voy a hacer el bajo.

Se agradece tu cordial apoyo.

- Pero eso sí, la cagas y yo mismo te hago leña.

Ella será la madre de mis hijos, recalqué.

Dicho esto, me abrazo tiernamente, y nos unimos al grupo para empezar con la diversión y departir; en la playa la pasamos bien, almorzamos en uno de los restaurantes, bebimos y luego regresamos a la casa, nos bañamos y cambiamos de ropa de baño, la piscina nos esperaba, nuevamente Kelly me sorprendió esta vez con un bañador rojo que la hacía relucir entre las presentes, sin ser tan evidente mantuve a raya a los afanosos que se le acercaban. En líneas generales la pasamos bien el resto del fin de semana, para luego volver a nuestras actividades cotidianas.

Casi todos los fines de semana bajaban a la playa, pero por mi horario de trabajo no siempre podía, recuerdo que para el 14 de febrero tenía turno y no pude estar con ellas, así que me pidieron que se los recompense el siguiente fin de semana, las recogería de la oficina y grande mi sorpresa cuando no veo a Andrea, debido a un malestar mensual no podría ir a la playa, situación que no me molesto.

Kelly y yo nos fuimos hacia el sur, al rato recibí una serie de SMS de Andrea:

- Ahora depende de ti y de nadie más.

- Ya está preparada y te va a atracar.

- Eso sí, no la cagues, sino ya sabes.

Sonreí por dentro y no respondí. En el camino, Kelly me indico que no iríamos a Señoritas sino a Punta Hermosa, una vez en la playa fuimos a un hotel de un amigo suyo y dejamos las cosas, nos cambiamos salimos a comer y luego a la disco, buena música, buen ambiente y midiendo el trago, no quería emborracharme y echar a perder el momento. Bailamos y coreábamos la música que sonaba, tenía la mirada clavada en su encantadora sonrisa, no podía negarle nada, y me arme de valor, en un momento que pauso la música.

Sabes que me agradas mucho y quiero preguntarte algo, ¿puedo?

- Claro, mientras que no te me vayas a declarar no hay problema.

Ups, eso me freno de golpe, respire profundo y me lance – eso es justamente lo que te iba a preguntar. Quiero ser más que tu amigo, mientras más tiempo pasa, más difícil se me hace no abalanzarme y besarte.

- Lunatacas, no sigas, por favor no sigas

Puso su mano en mis labios como queriendo callarme, sus ojos negros llenos de vida me miraron fijo y los cerró, ofreciéndome sus labios, la bese suavemente, me separo para mirarme y volver a besarnos, el resto de la noche seguimos bailando y besándonos. La madrugada estaba avanzada, no nos dimos cuenta de la hora, regresamos al hotel para descansar, ahora se venía lo interesante ya que era la primera vez que estaríamos solos y tendría que actuar con cautela, tendría que controlar mis hormonas y evitar cualquier situación perjudicial.

Una vez en la habitación nos cambiamos y nos metimos en la cama, abrazados y besándonos por largo rato, en todo momento evite que note mi erección, Lunatacas, no hagas nada malo, aun soy virgen- comento Kelly, eso me dejo perplejo; no te preocupes preciosa no hare nada que tu no consientas – conteste.

Por la mañana salimos a desayunar y recorrer Playa Blanca, nos encontramos con Sandra y Manuel, el resto del día los cuatro la pasamos juntos, por la noche nos quedamos con ellos en casa de uno de sus amigos y la pasamos bien, igual que la noche anterior me tuve que controlar para no hacer algo inapropiado en el cuarto de hotel.

Era una situación bastante extraña ya que ella se cambiaba de ropa delante mío, verla desnuda frente a mí, ufffff, era excitante, su contorneado cuerpo, su piel blanca y tersa, sus grandes tetas coronadas por aureolas y pezones rosados, su piernas contorneadas y bien trabajadas, hermoso trasero, vello púbico recortado, quería abalanzarme sobre ella y hacerla mía, pero no debía, no podía, ya que eso resultaría en romper algo que estaba naciendo, sus ojos brillantes se desbordaban cuando la observaba, y se reía cuando notaba mi erección.

Al regresar a Lima, lo primero que fuimos fue ir a ver a Andrea, para contarle, se puso más que contenta con la noticia; Kelly fue a saludar a sus padres, Lunatacas, espero que no hayas hecho nada malo, han estado solos y supongo que no te la has tirado – reclamo Andrea, para nada – respondí, más te vale huevón – dicho esto soltó una carcajada y me abrazo.

Durante los siguientes meses nuestra relación se fue fortaleciendo, no nos veíamos a diario, los fines de semana la pasamos juntos, poco a poco fui “trabajándola”, ya le amasaba los senos, se los besaba y succionaba sus pezones, eso la ponía a mil, ufffff, acariciaba sus muslos y por encima de la trusa palpaba su vulva, ella también se atrevió a más, acariciaba mi verga y cuando me veía demasiado excitado me masturbaba y hasta acabar en sus manos, para luego comerme a besos, cuando dimos el siguiente paso ella se prendía de mi verga y le enseñe como mamarla, ufffff, al comienzo era torpe pero la práctica hace al maestro y vaya que resulto toda una maestra mamadora, me hacía llegar en pocos minutos, al comienzo rechazo mi esencia pero luego se volvió una ávida consumidora, ufffff, de solo recordarla ya ando empalmado.

Para calentar las cosas usaba lencería Victoria Secret, que la verdad hacía que se vea espectacular cuando la usaba, un fin de semana estuvimos en Cieneguilla y no pude contenerme me abalance sobre ella e hice a un lado su trusa para devorar su vulva, ufffff, ahhhhhh, ¿qué haces?, ahhhhhh, que bien se siente, ahhhhhh, ahhhhhh, Lunatacas que bien se siente, pero por favor no me penetres – gimoteo Kelly, me incorpore; pero ella me halo por el cabello para besarme, Lunatacas espera hasta tu cumpleaños, ese día seré tu regalo y seré tu mujer- exclamo Kelly, me volvió a besar y se bajó para darme una mamada de campeonato haciendo que explote de una manera descomunal.

Se acercaba mi cumpleaños y acordamos pasarla fuera de Lima, ambos solicitamos una semana de vacaciones, y nos fuimos para Huancayo, nos instalamos en el Hotel Presidente, siempre tan acogedor y con una excelente atención, recorrimos la ciudad, y programamos nuestro itinerario, visitamos todos los lugares turísticos de la zona, por las noches nos tomábamos un par de cervezas y cenábamos algo ligero, hasta que el día previo a mi cumpleaños me sorprendió, al salir del baño con un babydoll negro, debajo llevaba unas piezas de encaje, que dejaban al aire sus pechos y pubis, coronados por un portaligas con sus pantimedias, ufffff, me puso como burro en ese momento, no sabía por dónde empezar; mis ojos se deleitaban con ese monumento de mujer que tenía ante mí.

- Lunatacas, soy tu regalo de cumpleaños, esbozando una enorme sonrisa.

Mejor regalo no puedo recibir.

- Espero que lo disfrutes.

Claro que lo voy a disfrutar, mi amor, es más lo vamos a disfrutar.

Procediendo a besarla y empezando la batalla de nuestras lenguas, besaba y succionaba los lóbulos de sus orejas, bajaba por el cuello, solté el lazo de su babydoll y me hice de una de sus tetas, succionando suavemente, mordisqueando sus pezones y lengüeteando sus aureolas, para luego pasar a la otra y empezar el juego con ambas, mis manos amasaban sendas tetas, ufffff, ella metió su mano para comenzar a pajearme, degusté sus tetas todo el tiempo que pude.

Mi lengua recorrió su abdomen para detenerse en su ombligo y seguir hacía sus muslos, besando y chupeteándolos, su piel es suave, ufffff, ambos muslos fueron atendidos, las pantimedias dieron una atmósfera especial, Kelly cerraba los ojos y entendía sus manos para tratar de alcanzarme. Contemple a la mujer que tenía delante de mí, completamente entregada y a punto de convertirse en mi mujer, mis ojos se deleitaban con su figura y la lencería oscura contrastaba con su blanca piel, haciendo que resalte más.

Volví a atacar sus tetas, me encantan sus tetas, atrapé un pezón con mi boca, para empezar a succionarlo, hummmmm, sigue, hummmmm, sigue, Lunatacas, hummmmm – susurraba Kelly, chupaba con esmero y amasaba el otro ahhhhhh, ¡qué rico!, ahhhhhh, que bien se siente, ahhhhhh, uy, ahhhhhh, ufffff, sentir el sabor de sus tetas era la gloria, mientras ella volvía a pajearme, nos miramos nuevamente para besarnos y entrelazar nuestras lenguas, amor mío, hazme tuya, soy tu mujer – exclamo Kelly, si amor ahora eres mi mujer – conteste.

Mi incursión continúo en su zona intima, ahora inspeccionaba su bien cuidado vello púbico color castaño oscuro, sus labios mayores ocultaban aun su tesoro, mis dedos los rozaron y se abrieron a mi paso, palpe la humedad de su vulva, propia de la excitación del momento. Me sumergí entre sus piernas para aspirar profundo y percibir su aroma, mis labios se unieron a sus rosados labios, en un prolongado beso, sentí su sabor. ahhhhhhhh, que rico, ahhhhhh, Lunatacas que bien se siente, ahhhhhhhh, sigue, ahhhhhh, no te detengas – gimoteaba Kelly.

Al tiempo que mis dedos separaban sus labios, mi lengua recorría toda su vulva, besaba y succionaba su clítoris, ahhhhhhhh, que rico, ahhhhhh, que bien se siente, ahhhhhhhh, explore toda su vulva, sin desatender el perineo y de paso lamí su arrugado y marrón orificio anal, sopeando por largos minutos hice que gire para poder apreciar sus blancas nalgas, palmoteándolas hasta dejarlas marcadas, ella sólo gemía y en un acto innato levantó la cola, hundí mi rostro para poder aspirar en su arrugado ano, ahhhhhhhh, que rico, ahhhhhh, mi lengua degusto esa zona y se entretuvo buen rato, una serie de besos negros la tenían descontrolada, ufffff, mi erección era de otro nivel podía sentir que era diferente.

Llegado el momento, me ubique entre sus piernas, coloque unas almohadas bajo su espalda para mejor su posición, Kelly se incorporó para halarme hacia ella, su mano me tomo la verga y la dirigió a la entrada de su vulva, Lunatacas hazme tu mujer, ¡te amo! – la bese apasionadamente, recogiendo sus cabellos, nuestras lenguas se enredaron, mientras trataba de penetrarla, ufffff, al comienzo fue difícil, pero cuando encontró el ingreso a su hasta ahora virginal vulva, presione un poco para que entre la cabeza, poco a poco, debido al estado de excitación se deslizo suavemente, un esfuerzo más y ya la tenía ensartada a la mitad, ahhhhhh, que calientes estas., ahhhhhh, despacio, ahhhhhh, no me lastimes, ahhhhhh – gemía mi amada, al tiempo que recogía sus piernas, me quede quieto para que se acostumbre y sin dejar de besarla y decirle que la amaba, ella se relajó, luego empuje un poco más, sintiendo como las paredes de su vagina se abrían poco a poco ante el invasor, ufffff, hervía y no se resistía ante el invasor, a pesar de los lubricada que estaba, su estrechez era notoria, ufffff, yo estaba en la gloria, ad portas del cielo.

Poco a poco incremente el ritmo de la penetración, la sensación de estar dentro de Kelly es indescriptible, su estrecha vagina, cálida y ardiente, ufffff, sin dejar de besarla, comencé a bombear cada vez más, ahhhhhh, despacio, ahhhhhh, no me lastimes, ahhhhhh – susurraba en mi oído, Lunatacas quiero que me llenes con tu esencia – eso me puso a mil e incremente la fuerza y ritmo de mi penetración, mientras ella movía sus caderas para acompasar mi ritmo. Ella gemía de placer sin dejar de moverse, como buena alumna aprendió rápido a acompasar el ritmo del meter y sacar, sus largas piernas me rodeaban evitando que me separe o mejor dicho que me salga.

Al incorporarme para cambiar de pose, note que tenía rastros de sangre en mi verga, dando por sellado que la había desvirgado, caso curioso Kelly en la única con la que me ha pasado esto, y en ese entonces ya había desvirgado a varias mujeres. Le levanté las piernas y la cogí por los talones, volviendo a penetrarla, observando la expresión de su rostro, al sentirse penetrada, ufffff, a cada envión notaba las contracciones de su abdomen y el rebotar de sus tetas, se sentía más estrecha y ardiente, ufffff, gloria total.

Esa noche lo hicimos tres veces, lamentablemente no pudo alcanzar el orgasmo, no le encontré el punto de explosión, por más que lo intentamos, pero es algo normal, aun teníamos que identificar sus zonas erógenas, después de varios días de prueba y error, pudimos dar con el dichoso punto, y poco a poco se fue soltando y le fue más fácil alcanzar el orgasmo, convirtiéndose en toda una maestra en las artes amatorias.

Se entregaba por completo y también le desvirgue su ano, pero esa es otra historia; cuando se acercaba nuestro 2do. aniversario me comento que su padre la estaba animando para viajar fuera del país por unos meses, al comienzo no me cuadro la idea, pero si era por su mejor futuro o el de los dos, la incentive para que lo haga, y estuvimos de acuerdo en que si éramos el uno para el otro, la distancia no nos separaría.

Así que llego el dichoso 01 de diciembre en que la vi entrar por la puerta del aeropuerto, llena de ilusiones y sentimientos encontrados, la deje ir, no la retuve, mi corazón latía a mil por hora y en algún momento quería pedirle que se quede, pero me contuve, total eran sólo 06 meses.

Demás esta decirles que a extrañaba muchísimo, la vida nos dio la opción de escoger, y ambos la aceptamos; siempre mantuvimos contacto al comienzo fue diario y después más esporádico, pero nunca dejamos de enviarnos emails; al final la flama del amor se fue extinguiendo, pasaron 06 años para que Kelly regrese al país, yo ya estaba casado con Patricia y tenía dos hijos, ella seguía soltera.

Una tarde de verano, regresaba de la playa con mis hijos, andaba de vacaciones, sonó mi celular:

- Lunatacas ¿eres tú?

Sí, ¿con quién tengo el gusto? – a pesar de que la voz me era familiar.

- Hola, soy Kelly, ¿me recuerdas?

Se formo un nudo en mi garganta – sí como no me a acordar.

Acabo de llegar a Lima por la madrugada.

Que bien, ¿cómo estás?

¿Tú crees que podemos vernos?

Cla… claro, ¿cuándo puede ser?

¿Puedes venir mañana?

Sí hay estaré.

Te espero entonces.

Dicho esto colgó la llamada, mi corazón latía a mil por hora y las imágenes no cesaron, mi cerebro enviaba recuerdos y recuerdos, mire hacia el asiento de copiloto y vi a mi hija, eso me volvió a la realidad; por la noche no pude dormir pensando en que haría y cómo actuaria al día siguiente.

CONTINUARÁ…