Silvia, viciosa
Una tarde de cerveza y risas se transforma en una noche de placer desenfrenado cuando una desconocida propone sin rodeos una sesión de sexo grupal. En la intimidad de una casa de pueblo, los límites se difuminan y la noche promete ser larga y intensa.
SILVIA
VICIOSA
Aquella tarde de viernes como una de tantas estaba con mi amigo Jorge tomando una cerveza en la terraza del bar del pueblo con nuestra amiga Judith. Lo cierto es que no había mucha gente, contándonos a nosotros unas quince personas. Cuando digo “El bar del pueblo” no me refiero a un bar pequeño ni a una tasca, hablamos de un pueblo de unos diez mil habitantes a quince minutos de Barcelona, vamos, que es el local céntrico que todo el mundo conoce. Pero como he dicho aquella tarde había poca gente, y nosotros estábamos sentados en la terraza por el asqueroso vicio de Judith y Jorge de fumar. Nos tomamos una cerveza cada uno mientras ellos se fumaban un porro.
-Ahora vendrá una amiga mía, se llama Silvia, no la agobiéis mucho que acaba de romper con su novio después de cuatro años.
Aquel comentario hizo que Jorge y yo nos miráramos y nos sonriéramos. A Judith la conocíamos apenas hacia seis meses, así que aun no teníamos muy ubicadas a sus amigas. Justo un segundo después giró la esquina una chica de unos veinticinco años y se acercó a Judith saludándola, evidentemente dedujimos que era la tal Silvia, como así lo confirmamos una vez hechas las presentaciones de rigor. No era lo que se dice un cañón de mujer, pero su ajustadísimo pantalón vaquero le marcaba un culo perfecto y a todas luces duro como una piedra, de cintura para arriba vestía una simple camiseta sin mangas que marcaba perfectamente el relieve de sus juveniles tetas, ni grandes ni pequeñas, simplemente perfectas. Jorge y yo nos miramos complicemente, diciéndonos con la mirada que aquella chica era un caramelo para uno de los dos, sobre todo sabiendo que acababa de romper con su novio. La chica no paraba de reír, aunque nuestros comentarios fueran de lo más absurdos, cosa que a mí me llamó especialmente la atención, no así a Jorge que es mas disperso y normalmente siempre está ausente, yo creo que es por los porros que no para de fumarse.
-Que os parece si vamos a tomar la última al bar de Gisela. –Dijo Judith refiriéndose al bar de una amiga que apenas estaba a dos minutos de allí andando.
-Claro, vamos, pero nunca se dice la última, se dice la penúltima. –Le dije sin saber aun que la noche se iba a alargar hasta el día siguiente.
Dimos un corto paseo hasta el bar de nuestra amiga. Tanto a Jorge como a mí se nos iba la mirada al culo de Silvia, mirándonos a cada momento como si su culo fuera un premio que uno de los dos tenía que ganar. En el bar de Gisela apenas estuvimos media hora, justo el tiempo de tomarnos una cerveza en la puerta para que pudieran fumar, hasta que Silvia propuso ir a un bar que está dentro de un parque cercano. Lo cierto es que el pueblo es pequeño y se puede ir a todos lados caminando. Jorge y yo volvimos a mirarnos sonriéndonos viendo que Silvia tenía ganas de fiesta aquella noche.
-Que os parece si vamos al bar del parque a tomar una copa, es el único sitio que debe estar abierto en esta mierda de pueblo, a menos que propongáis seguir la fiesta en casa.
Judith, Jorge y yo, nos miramos extrañados por las ganas de de Silvia de alargar la noche, mire el reloj, que marcaba las doce y media y asentí con la mirada con Judith y Jorge en un gesto de aprobación.
-Anda vamos antes de que sea más tarde. –Le dije a Silvia cogiéndola de su estrecha cintura en una caricia descaradamente intencionada para comprobar su reacción, que no fue otra que mirarme con una gran sonrisa arrancando a caminar.
En un par de minutos estábamos en el bar del parque, como no, en la terraza para que pudieran fumar. Pasados apenas quince minutos Judith nos dijo que se iba, su casa, como todo en nuestro pueblo, estaba al lado.
-Chicos, yo me voy a dormir, Silvia ¿Tu qué haces? ¿Te vienes o te quedas?
Antes de responderle la chica me miró y sonrió.
-Yo me quedo un rato mas, nos vemos mañana. –Le respondió.
Judith beso a Jorge y Silvia dejándome a mí el último.
-Silvia va cachonda pérdida, la conozco bien y es una verdadera ninfómana, lleva tres días sin follar y va salida a más no poder, invítala a una cerveza más y cuando quieras darte cuenta ya se habrá bajado las bragas. –Me dijo Judith al oído, besándome en la mejilla despidiéndose.
Pasados un par de minutos Silva se levantó y se dirigió al servicio, momento que aproveche para ir a la barra a por tres cervezas mas. Cuando volvía de la barra me la encontré justo cuando salía del servicio, me puso una mano en el pecho haciéndome parar.
-Oye, no me voy a ir con rodeos, imagino que lo que te ha susurrado al oído Judith es que soy una guarra y que es más que probable que esta noche acabes metiéndomela entre las piernas.
No pude evitar poner cara de sorpresa debido a sus palabras.
-Bueno… tampoco me voy a ir por las ramas, si, más o menos eso es lo que me ha dicho.
-Pues, ¿Sabes una cosa? Tiene toda la razón, voy más salida que una perra en celo, nos tomamos la cerveza y nos vamos a tu casa a follar. –Me dijo, acercándose a mí besándome metiéndome la lengua en la boca mientras me agarraba la polla por encima del pantalón.
-Claro, pero va a ser un poco violento irnos y dejar aquí a Jorge.
-Por mí que se venga también, no hay nada que me haga más feliz que meterme dos pollas a la vez. –Me dijo riendo pícaramente dirigiéndose a la terraza.
Apenas le habíamos dado un par de sorbos a la cerveza cuando Silvia propuso irnos ya.
-Jorge, Juan y yo hemos decidido ir a su casa a montarnos una fiestecita, ya me entiendes, supongo que te vienes.
Jorge se quedó un par de segundos en silencio sorprendido por la proposición.
-he… a una fiesta, claro, claro que me vengo.
-Joder chico mira que eres lento, quien dice una fiesta dice follar hasta reventar, que se te tiene que decir todo palabra por palabra. –Le dijo sonriendo poniéndose en pie.
Andamos hasta mi casa, el trayecto apenas duró cinco minutos que se me hicieron eternos. Durante el camino mantuvimos la compostura ya que no queríamos alimentar los típicos chismes de un pueblo pequeño como era el nuestro. Nada más entrar en mi casa Silvia no se fue con rodeos, se puso de rodillas en medio del comedor y nos miró con una cara de vicio que no se me olvidara en la vida.
-Vamos chicos, sacaros los rabos que os los voy a chupar hasta dejároslos relucientes.
Jorge tardó en reaccionar pero yo fui rápido. Me baje la cremallera y abrí mi pantalón, me cogí la polla por la base y me acerque a Silvia que gustosa escupió sobre ella y empezó a chupármela.
-Eso es zorrita, chupa, chúpamela a fondo, ¡Haaa! ¡Qué gusto! ¡Joder! Menuda chupa pollas estas echa.
Jorge se acercó con la polla al aire y Silvia estuvo un buen rato chupándonos los rabos alternativamente.
-Tío esto es alucinante, menuda guarra, no veas como le gusta chupar. –Me dijo Jorge cascándosela mientras Silvia me la chupaba a fondo.
-Haaaa, eso es zorrita hasta el fondo, ensalívamela bien. –Le dije clavándole la polla hasta la garganta haciendo que se atragantara.
-¡Eso es, dale duro, fóllale la boca, menuda guarra! –Me dijo Jorge pajeándose totalmente enloquecido por la morbosa situación.
Silvia se puso de pie y rápidamente se desnudó. Se acercó al sofá y se puso a cuatro patas.
-Vamos Jorge ven aquí y métemela en el coñito que lo tengo chorreando.
Jorge se colocó detrás de ella y le metió la polla en el coño cogiéndola por las caderas.
-¡Dios que gusto! ¡Tiene razón, la muy cerda lo tiene húmedo a más no poder!
Durante un par de minutos Jorge la follo con fuerza mientras yo se la metía en la boca clavándosela hasta los huevos.
-Eso es zorrita trágatela entera pedazo de guarra, así, así, ¡Dios, como me gusta que babees! Eso es enchárcamela bien de saliva.
La cogí del pelo y tiré de ella haciendo que se pusiera en pie.
Jorge, siéntate en el sofá, tu súbete en él y clávatela en el coño, ahora te vas a enterar de lo que es bueno.
Silvia cabalgó a Jorge mientras yo le metía un par de dedos en el culo dilatándoselo. Poco después le metí mi empalmada polla en su perfecto culo.
-¡Haaaaa! ¡Qué rico! ¡Dios, como me gusta que me metan dos pollas a la vez!
-Joder que guarra eres. Ufff que gusto me está dando tu culo.
-Eso es follarme, ¡Dios, como me gusta ser tan puta! ¡Vamos tratarme como la puta que soy! ¡Darme duro! ¡Inundarme el coñito y el culo de leche!
-¡Uffff! Esta guarra me está poniendo tan cachondo que no creo que aguante mucho más. –Me dijo Jorge.
-¡Haaa! ¡Qué corrida más rica! ¡Seguir reventándome a pollazos!
Grito Silvia estallando en un tremendo orgasmo.
-¡No puedo más! ¡Te lo hecho en el coño zorra! ¡Haaaa! ¡Toma corrida en tu coño de puta!
El morbo de la situación y el placer que me estaba dando encular a aquella zorrita pudo conmigo y empecé a correrme dentro de su culo.
-¡Haaaaa! ¡Toma semen puta! –Le grite mientras los chorros de lefa entraban en su estrecho agujero.
-Eso es, inundarme de leche caliente.
-Dios que corrida más rica. –Dije resoplando sacudiéndome la polla sobre su culo.
Me dirigí a la cocina y volví con una botella de agua. Bebimos y descansamos apenas diez minutos mientras comentábamos lo bien que lo habíamos pasado. Después Silvia volvió a chuparnos las pollas y nos la follamos por el coño y el culo turnándonos haciendo que se corriera como una perra en celo.
-Vamos puta, ven aquí, ponte de rodillas, abre la boca y saca la lengua, Jorge vamos a corrernos en la cara de esta puta.
-Sí, eso es vamos, correros en mi cara.
-¡Joder, como me recuerda a las putas de las películas porno! –Dijo Jorge entre suspiros que anunciaban su corrida.
Justo los dos a la vez empezamos a corrernos salpicándole la cara y la lengua.
-Eso es, correros en mi cara de guarra, ¡Dios! Me encanta el semen. –La muy zorra fue llevando el semen con sus dedos hasta su boca tragándose todo el que pudo.
-Eso es cerda, trágate toda la leche, menuda guarra estás hecha.
-Dios, como me gusta ser tan viciosa, me pasaría todo el día follando y tragándome corridas.
Estuvimos toda la madrugada pasándonosla por la piedra, a veces los dos a la vez y otras por turnos. Aquella zorra era multiorgasmica así que se paso toda la noche corriéndose y sacándonos hasta la última gota de leche. Sobre las siete de la mañana caímos dormidos totalmente agotados y con los huevos vacios.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
El despertar de Sandra
Julián cree que la tiene bajo control, pero Sandra acaba de descubrir que su fidelidad es solo una jaula dorada.
Comparte:Trio mfmDominacion masculinaOrgia grande
- Hetero: Infidelidad
En cómo me convertí en ninfómana 2
Sabe que su marido duerme al otro lado del pasillo. Sabe que cruzar esa línea es traición pura.
Comparte:Trio mfmOrgia grandeDominacion masculina
- Orgías
En una playa Brasileña
Lo que empezó como un viaje de descanso se transformó en una semana de prohibiciones rotas. Desde la arena de la playa hasta la intimidad de una casa…
Comparte:Orgia grandeTrio mfmFantasia cumplida
- Hetero: Infidelidad
Cuando mi esposo se queda dormido
La fiesta termina, pero la noche apenas comienza. Mientras él duerme, ella descubre que su verdadera libertad está en las manos de los demás.
Comparte:Orgia grandeTrio mfmDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Dando el adiós a mi esposo en el aeropuerto
El adiós en el aeropuerto fue solo el comienzo. Mientras su esposo despegaba, una mirada atrevida la invitó a un juego prohibido que la llevaría de…
Comparte:Trio mfmDominacion masculinaVenganza erotica
- Hetero: Infidelidad
Despues de clases (2)
La fiesta termina, pero la noche apenas comienza. Entre risas y alcohol, la línea entre la amistad y el deseo se difumina hasta que las puertas se…
Comparte:Trio mfmOrgia grandeDominacion masculina