Xtories

Infiel en el bar

La noche en el bar de Cádiz prometía ser solo una cena más, hasta que la mirada del cantante la detuvo. En la oscuridad de una callejuela, el control se desmorona y el cuerpo recuerda lo que la mente había olvidado. Esta vez, no hay vuelta atrás, pero tampoco hay futuro; solo el secreto de una noche que lo cambió todo.

ap202121K vistas8.4· 5 votos

Antes que nada, les digo que este relato es 100% real, me llamo Ana y vivia por aquel entonces con mi marido en un pueblo de Cadiz, el sur de España y digo vivia porque con los años nos separamos aunque sigo viviendo en el mismo sitio.

Me fui con amigas a uno de los muchos bares que existe por la playa, la idea era cenar y luego tomar unas copas, yo era la unica casadas. La noche transcurria entre bailes, copas y risas, pero estaba bailando en la pista cuando un chico me invitó a bailar. Era un conocido cantante de copla, cantaba en ese bar todos los findes, de esto me entere despues porque yo no lo conocia de nada, ya desde que estaba actuando notaba su mirada, muy simpático, charlamos. La estaba pasando muy bien, aclaro que solo habia tomado unas cerveza durante la cena, despues de un rato me ofrecio un cigarro asi que salimos fuera a fumar, mis amigas me miraban a ver qué hacía, yo les hice una señal de todo ok, que ahora volvia.

No me pregunten por qué, pero fue así, nos fuimos a una calle sin salida doblando la esquinadel bar donde aparcaban los coches, de pronto me quito el cigarrillo de la boca y en un parpadeo me la estaba comiendo. No sé que me pasaba, pero me gustaba. A lo mejor la sensación de lo nuevo, de después de 5 años probar otra boca. Seguía besándome con él, me encantaba, la estaba pasando muy bien. Me apretaba contra su cuerpo y me quería meter mano, pero no lo dejaba. De pronto empecé a sentir cosas, y fui dejando que sus manos actuaran. Me las pasaba por el culo, me apretaba contra su bulto; se había excitado... y yo un poquito también. No lo podía creer, yo nunca pense ser infiel a mi marido.

Después de tanto beso, me pregunto al oído si quería ir a otro sitio mas tranquilo. No sabía que hacer. Le pregunté a mis amigas y me sorprendieron. Me dijeron que fuera, que se iban a llevar el secreto a la tumba.

Salimos del bar e ibamos caminando. Por mi mente pasaban muchas cosas. Dudaba por un lado, tenía ganas por otro. Llegamos a un parque medio oscuro y solitario, solo se veia una pareja dandose el lote en unos de los bancos, nos besamos, me tiró en el cespep. Se puso al lado mío, me siguió besando, me acariciaba los pechos por arriba de la ropa. Que excitada estaba, él lo comprobó al pasar su mano por mi coño. Lentamente fue metiendo sus manos dentro de mi ropa. Me sobaba las tetas, me las sacó por encima del vestido de tirante que llevaba, me bajó las bragas. Estaba completamente entregada ante otro hombre, algo impensando hasta ese entonces.

Estaba a punto de ver una pija distinta. Le bajé el pantalón, el calzoncillo y ahí apareció. Era más grande que la de mi marido, eso sí, me di cuenta al agarrarla y sentirla en mi mano. Lo masturbé un poco, le puse el preservativo, estábamos listos. Se me subió encima mío y lentamente la fue introduciendo. Me dolía un poco, pero me gustaba, empezó a cogerme suavemente, hasta el fondo.

Lo abrazaba con mis piernas y él seguía metiendo y sacando, la estaba pasando de maravillas. Aceleraba el ritmo y me volvía loca. Mientras me la metía, me besaba o me chupaba las tetas. Estuvimos así un tiempo, cambiamos de posición y me subí encima de él. Lo cabalgaba, me puso en cuatro y me la metía hasta el fondo.

Siguió cogiéndome y me pidió que le hiciera sexo oral. No acepté, no se la chupé porque mucho no me gusta y además eso no lo hago con cualquiera. Me volvió a poner abajo suyo y siguió con el mete-saca hasta que noté que iba a acabar. Por más que tuviera preservativo, le pedí que por favor adentro mío no lo hiciera por las dudas. Así fue como cuando estaba por acabar, la sacó y acabó en la panza, en las tetas y hasta llegó un poco a mi cara. La verdad, un asco, no me gusta para nada el semen (o la leche, como prefieran llamarle). Cuando me limpié, él notó que yo no había tenido un orgasmo, así que se ofreció a hacerme sexo oral. Dudé un poco, pero terminé aceptando. Ni bien apoyó su lengua en mi clítoris, no pasaron ni 5 minutos hasta que sentí un tremendo orgasmo acompañado de un suspiro de los que siempre me aguanto por vergüenza.

Me limpie y me fui. Me agrego al Facebook y luego me confeso que estaba casado al igual que yo, no volvimos a quedar. Lo único que sé que la pasé muy bien con él, y podría llegar a decir de que no estoy arrepentida. Me siento mal, sí, pero creo que esto me va a servir para fortalecer mi relación. El cabron me cogió muy bien, pero creo que si no hay sentimiento no se disfruta igual. Solamente necesitaba darme cuenta y comprobar cómo es estar con otra persona. Estoy de acuerdo con eso que la infidelidad erotiza, eso fue lo que me pasó a mí, pero es solo un momento, lo que dura un orgasmo.

Este secreto se irá conmigo a la tumba. A mis amigas les conté que la había pasado muy bien, y me juraron silencio hasta el día de nuestras muertes.

Un beso a todos, cuídense...