Mario el corneador (cap.6)
La puerta se cierra y el mundo exterior desaparece; ahora solo existen las órdenes de su Amo y la obediencia de sus sirvientes. Pero Mario no se conforma con el poder en casa: busca validación en la calle, donde una mujer dispuesta a traicionar a su marido le ofrece un juego peligroso. Mientras tanto, una vieja amiga llora en la barra, y Mario decide que su destino ya no es la lástima, sino servir
Mario el corneador (cap.6)
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Tras la caricia Mario le dirigió la cabeza hacia su polla y ella la engullo de inmediato con mucho placer, el que esperaba Mario que le diese ella, su boca quería comerla toda pero era imposible, la polla de nuevo reacciono poniéndose dura como una piedra y segregando ese liquido preseminal que ya tanto le gustaba a Clara, Mario disfrutaba de la mamada que su sumisa le estaba realizando cuando dos toques en la puerta avisaban que Maria había vuelto, su Amo le indico que esperase y ella lo hizo en la puerta, con la mirada baja, el siguió disfrutando un rato de su sumisa, le bajo la cabeza para que su lengua y boca le diesen placer en sus pelotas, Clara las lamio enteras, chupándolas y besándolas, otro empujón a su cabeza le indico que ahora debía de lamerle el culo a su Dueño, ella ya muy excitada metió la lengua como pudo y empezó a lamerle el culo, besándolo y tratando de que su lengua profundizase lo máximo, Mario estaba encantado con el oral que estaba recibiendo, Clara se estaba esforzando mucho en complacer a su Amo y eso a él le complacía, decía mucho de ella.
Con un gesto le indico a Maria que podía pasar mientras su sumisa le comía el culo.
- Deja el paquete ahí y ve al armario del vestido donde están todas estas cosas por un plug metálico de los acabados en una piedra roja.
Tráete también unas pinzas que hay unidas por una cadenita, son tres pinzas unidas entre sí, ya supongo que sabes a la que me refiero.
- Si mi Amo.
Mientras Clara seguía en lo que estaba Maria fue a por lo que su Amo quería, en tan solo unos instantes había vuelto con todo lo que le había pedido.
- Arrodíllate por detrás de la Señora y lámele el culo un poco, cuando este lubricado le pones el plug.
Le ordeno a Maria, indicándole a Clara que ella siguiera con lo suyo y de nuevo en ese instante metiéndole la polla en la boca.
Maria se puso como loca comiéndole el culo a su Señora y cuando vio que un dedo entraba fácil cogió el plug y lentamente se lo metió, besándole el culo cuando lo logro.
Su Amo le indico que se pusiera a su lado de rodillas y le puso en el cuello el collar color plata sin plaquita, ella se emocionó cuando lo hizo.
- Esto creo que es tuyo, pronto llevaras la placa con mi marca, mientras tanto lo llevaras y no te quitaras nunca, ya sabes lo que significa perra.
- Gracias mi Amo, se bien lo que significa y por eso se lo agradezco tanto mi Dueño.
- Ahora ponte estas pinzas, en tus pezones y en el clítoris.
- Si mi Amo.
Con sumo cuidado porque eran unas pinzas de mordida fuerte se fue poniendo las mismas en los dos pezones y en el clítoris, dio un par de suspiros y se mostró a su Amo para que diese su aprobación, Mario cogió la cadena, tiro un poco de ella y vio en el gesto de su esclava que efectivamente estaban bien puestas.
- Ahora túmbate en el suelo y que la Señora se siente en tu cara, cómele el coño y haz que se corra como la perra que es.
Maria obedeció enseguida y Clara se sentó encima de su cara, acomodando su húmedo coño a la boca de la esclava que enseguida empezó a dar lamidas profundas y largas para el placer de su Señora, que cuando recibió esa motivación su mamada se hizo más intensa y Mario estaba ya a punto de explotar y darle todo su semen en la boca a ella.
Mario cuando noto que se iba a correr puso un pie encima del cuerpo de Maria y con ese pie levantaba un poco la cadena de manera que Maria gozaba de las pinzas tirándole de su clítoris y pezones, comía con avidez el coño a su Señora Clara que ya se había corrido y estaba a punto de correrse de nuevo y esta a su vez le comía la polla a su Amo que empezaba a soltarle en la boca chorros de semen que ella tragaba como podía.
Los tres quedaron callados y quietos durante unos instantes, ellas dos estaban de rodillas a los pies de su Amo besándolos y agradeciéndole su interés en ellas y el trataba de recuperarse sentado como estaba en su sillón.
- María, ve y tráeme otro gin tonic, usa la misma ginebra.
Ella se levantó y fue a la cocina a obedecerle en lo encargado.
- Te ha gustado perrita?
- Mucho mi Amo, ya se lo había dicho.
- Acostúmbrate a mi semen, formara parte de tu dieta.
- Gracias mi Amo.
Maria aviso en la puerta y cuando le permitió entrar le ofreció a su Amo su bebida.
Mario, ya más relajado después de beber un primer trago.
- Poneros frente a mí las dos, tenemos que hablar ya que la vida de todos está cambiando mucho, muy rápido y más va a cambiar a partir de ahora, por lo que debemos adaptarnos a los cambios y organizar todo bien.
Maria ya te he dado la lista de lo que me gusta comer, desayunar, merendar y cenar, no quiero ni un fallo en eso y no te permitiré faltas en esas cosas.
Las dos comeréis de los mismo que yo si no estáis castigadas que entonces no comeréis.
Ya sabéis las dos que soy nuevo en esto de ser Amo, he jugado con este tipo de rol, pero nunca en un 24/7, ya he entendido que aquí no se trata de juegos, se trata de modo de vida por lo que deberé de ir aprendiendo pero vosotras aun debéis de aprender más, porque quiero ser obedecido, complacido, sin justificación, sin excusa alguna, quiero vuestra disposición y entrega a mí, que me hagáis la vida mucho más sencilla.
Yo seguiré llevando mi vida habitual, con mis costumbres, mis manías y mis historias, lo único que no hare ya más será aguantar a mi casero, ni trabajar y aguantar a ciertos clientes.
Quiero disponer de un coche para moverme, el mío falleció hace unos meses y desde entonces no tengo.
- Perdóneme mi Amo, dijo Clara, perdóneme que le interrumpa.
- No lo haces, trato de conversar no de dar un discurso, habla.
- En el garaje tiene usted varios coches a su disposición, nuestro antiguo Amo era caprichoso para eso y tiene varios que puede utilizar el que quiera, también hay un par de coches más amplios y cómodos en los que nos suele llevar el chofer que tiene usted a su disposición.
- Hay chofer?
- Si mi Amo, hay más personal de servicio, lo que sucede es que viven en la casa contigua y están para realizar sus tareas cuando Maria les llama, así no están por casa y la privacidad se hace mucho mayor, es lo que pretendía nuestro antiguo Amo.
- Está bien pensado.
- Allí vive el jardinero que también se encarga de la piscina y de arreglos de mantenimiento, el chofer que mantiene los coches y conduce los grandes y la hija de este que le ayuda a Maria en las labores de casa cuando ella lo necesita o bien también conduce el otro coche grande si teníamos que usar los dos.
Ninguno de ellos los vera nunca por casa a no ser que se les llame expresamente.
Maria vive en un par de habitaciones contiguas a la cocina y despensa, es el único servicio dentro de la casa.
Antes teníamos mas servicio, pero hemos reducido a lo que necesitamos, ya que no había más trabajo que hacer.
- Bien, perfecto, solucionado porque ahora quisiera acercarme a mi casa y traerme algunas cosas y mis ordenadores, necesito estar comunicado, como el aparcamiento por allí es complicado que me lleven y se esperen.
- Mi Amo, solo quiero recordarle que ahora puede usted disponer o adquirir lo que quiera, solo ha de levantar el teléfono y decir lo que desea, teléfono, ordenador, ropa, lo que quiera mi Amo, se lo traerán a casa y esperaran su aprobación.
- Genial, bueno es saberlo porque necesitare ropa y alguna cosa más, ya te diré, tú te encargaras de eso Clara.
Como habrá noches que no me apetezca que duermas conmigo o que este ocupado con alguna amiga o amigos, quiero que traslades tus cosas al dormitorio contiguo, creo que ese es el adecuado.
- Si me permite mi Amo, dijo Maria, nuestro antiguo Amo usaba el del fondo del pasillo para que la Señora durmiera algunas noches, es un dormitorio cerrado ya que tiene llave en la puerta y porque allí le gustaba a él tener una jaula para encerrarla y castigarla, así como también argollas en la pared y techo con ataduras para tenerla inmovilizada y azotarla, era el cuarto de los castigos de ella, allí en los armarios la Señora ya tiene bastante ropa y enseres suyos.
- Y a ti perra donde le gustaba encerrarte?
- Mi cuarto es grande mi Amo y tiene uno pequeñito pegado que solo es de mi uso, ahí hay una jaula, era donde me encerraba y también hay argollas en la pared y techo, para azotarme e inmovilizarme.
- Muy bien, todo eso es lo que necesito saber, las cosas que tiene la casa y que yo aun no controlo para saber el uso que darle, aún queda mucho pero poco a poco iré conociendo las virtudes de esta casa.
Otra cosa, donde solía daros vuestro antiguo Amo la lluvia dorada?
- Cada una tenemos nuestro vaso particular, dijo Clara, con nuestro nombre, el solía llamar a Maria y hacerlo sobre una jarra, después nos daba a una u a otra, a las dos o a alguna de sus visitas solo, alguna vez cuando quería humillarnos lo hacía directamente en nuestra cara.
Creo que las dos estamos de acuerdo mi Amo en que no queremos que se preocupe por nada, entendemos que todo ha sido muy precipitado, muy rápido pero que ambas estamos locas de contentas por la situación y le ayudaremos en todo lo que podamos.
Ahora somos suyas, le pertenecemos y deseamos que disfrute, goce y se sienta complacido teniéndonos a su servicio y usándonos como quiera.
Mario aun tenía asimilar tanta novedad, pero aquello le estaba empezando a gustar mucho, la situación era realmente morbosa y excitante.
Paula siempre le había dicho que tenía una vena dominante que algún día debería de explotar, quizás aquello era la señal para entrar en esa nueva vía de placer.
Él se levantó del sillón y les dijo.
- Poneros las dos en los escalones del jardín, de rodillas.
Eran los escalones que daban acceso al jardín desde el porche, las dos, desnudas como estaban cumplieron lo ordenado de inmediato, él se puso frente a ellas, se agarró la polla.
- Quiero marcaros con mi orina, ya sois mías y espero de vosotras vuestra total entrega y obediencia, no es un juego, no tolerare insolencias o faltas de compromiso por vuestra parte.
Justo cuando acabo la frase empezó a soltar el chorro de orina que iba directamente a sus caras, las estaba empapando y marcando.
- Abrir las bocas, les dijo.
Ambas lo hicieron y allí dirigió el chorro que le quedaba, a las dos les dio una buena ración, que las dos recibieron en sus bocas y bebieron como el néctar que era.
Cuando termino les indico que las dos le limpiaran la polla y hacia allí fueron ambas bocas a lamerle las gotas que aún le quedaban, dejando le polla lista.
- Maria, la próxima vez que tenga ganas te avisare y me traerás la jarra, cada una deberéis tener vuestro vaso a mano.
Ahora recoge todo esto, déjalo limpio y ordenado, después te duchas y te pones un conjunto de los que debes de haber comprado, me da igual si estas gorda o no o si te tapa más o menos, entendido?
- Si mi Amo.
- Enseguida vas y restableces el armario de los látigos y todo el resto de artículos como estaba en el vestidor, quiero tenerlo todo a mano.
Yo supongo que aun te dará tiempo a realizar el pedido de lo que no tienes que has apuntado en la lista de comidas, ya sabes.
Llama al chofer y que me espere en media hora que necesito salir a resolver unos asuntos.
Por favor, explicarle al chofer lo que debáis explicarle porque yo no quiero dar explicación alguna pero tampoco quiero que no se me haga caso.
- No se preocupe Amo, sabrá que usted es el nuevo Dueño de la casa, el nuevo Señor.
- Eso hacerlo con todo el servicio que no está al tanto de la historia.
Tu Clara, date una ducha rápida y ponte uno de los conjuntos que Maria debe haber traído, me esperas junto a la piscina con una toalla, voy a darme un baño y enseguida subiré a darme una ducha y vestirme para salir, me acompañaras a mi dormitorio para ayudarme y asistirme.
- Si mi Amo.
Mario se levantó se encendió un cigarrillo y se dio un breve paseo por el jardín, admirando lo bonito y cuidado que estaba, mientras tanto sus dos sumisas se pusieron a obedecer.
Tras el paseo se dio un baño en la piscina, enseguida llego Clara, ya aseada y con un conjunto nuevo puesto, parecía una puta de club de carretera, se quedo junto a las escaleras con unas toallas, cuando su Amo salió le dio una toalla y con la otra ella lo secaba, cuando ya lo estaba, se fue al dormitorio, Clara iba tras él, allí se fue derecho a la ducha, aquella ducha, todo el aseo era enorme y magnifico, cuando salió le dijo a Clara que debía aprender a atenderlo en su aseo, a secarlo, a darle las cremas que le gustaba usar para cuidarse y a darle la ropa para vestirse.
Cuando Clara cogió su ropa para dársela su slip ya tenía algún tiempo, entonces le saco del vestidor una caja de slip sin estrenar y se la mostro.
- Son de una fibra especial, dicen que son muy cómodos y hay un par de cajas sin estrenar mi Amo, quizás le gusten y creo que la talla le servirá.
Él se puso uno y le gusto, le dijo que le comprase más de esos.
Termino de vestirse y antes de salir de la casa Clara le dio un juego de llaves en un llavero de oro, un móvil de última generación y un papel donde le indicada el número del móvil y los permisos y contraseñas de la alarma, le dijo que todo era para su uso personal y que en el móvil llevaba grabados todos los números del servicio, salió de la casa, el chofer le esperaba en la puerta con un Mercedes último modelo bastante grande y amplio.
- Buenas tardes Señor, un placer conocerlo y saludarlo, soy Roberto su chofer, le dijo mientras le abría la puerta.
Mario saludo y le pregunto si había algún otro coche, ese le resultaba muy ostentoso, Roberto le dijo que sí que había un todoterreno de lujo grande, entonces Mario le dijo que a partir de mañana será ese el que use conmigo.
Fue hasta su casa y allí recogió algunas cosas de ropa y sus ordenadores, el resto pensó en volver otro día, cuando subió al coche pensó en ir a tomar un copa al pub de un buen amigo, necesitaba pensar y airearse la cabeza.
Cuando llego se saludó con el dueño y se quedó en la barra charlando con él mientras tomaba una copa, llegaron varias parejas que consultaban con el dueño por el local y el los dirigía a uno u otro lugar del pub, era un pub liberal, bastante grande y con zonas muy diferenciadas y no todas de libre acceso, a veces había música en directo, una zona de música y pista de baile y bastante gente siempre.
Él estaba en una esquina de la barra, le gustaba observar a la gente, algunos entraban y le saludaban, eran parejas que habían estado con él y que iban a tomar algo, siempre encontraba por allí gente conocida o de haber estado con ellos o de verlos por allí o por el club de Paula.
Su amigo se acercó a él y le dijo que la copa que estaba tomando estaba pagada por la pareja del fondo, él se quedó mirando y no los conocía, levanto la copa y se lo agradeció, ellos le sonrieron y también levantaron su copa como haciendo un brindis. Mario se fijó en ellos, eran una pareja de más o menos su edad o quizás un poco más joven, ella estaba muy bien, vestía normal y maquillada para gustar, tenía buenos pechos y curvas muy apetecibles, él se veía un hombre de los que se cuidan, alto, moreno, buen cuerpo y muy atento a su mujer siempre.
Mario siguió tomando su copa y a ratos charlaba con su amigo el dueño, cuando termino su consumición su amigo le dijo que la pareja quería invitarle a otra copa en el reservado, que estarían más tranquilos allí, Mario accedió y fue hacia ellos, hicieron las presentaciones de rigor, ellos eran Alberto y Sara, una vez presentados se encaminaron a uno de los reservados, allí Mario se sentó y ella se sentó junto a él, sentándose su marido junto a ella, dejándola en el centro, les sirvieron las copas y brindaron por ellos.
- Bueno Mario, como comprenderás somos una pareja liberal y nos gustan los juegos con alguien más que nosotros dos, vamos que nos gustan los tríos, le dijo el.
Mario no parecía prestar mucha atención o al menos no parecía muy interesado en lo que él le contaba, ya tenía mucha experiencia en estas cosas y sabía que las primeras conversaciones apenas valían pues no eran del todo sinceras. El parecía estar más interesado en ella, que no le importaba que su falda dejara al descubierto gran parte de sus muslos o que Mario pudiese disfrutar de su generoso escote, estaba claro que ella era muy exhibicionista y él le gustaba contentarla.
- Me conocíais de algo o tenéis alguna referencia mía? Pregunto Mario.
- Si, dijo ella, una pareja amiga nuestra ha estado contigo más de una vez y nos han hablado muy bien de ti.
- Quiénes son?
- Andrés y Roció, volvió a decir ella, como imaginaras son buenos amigos nuestros, mas que amigos, pues hemos intimado con ellos en varias ocasiones.
- Claro que los conozco, buenos amigos y muy divertidos, cierto, dijo Mario sonriendo.
Sonreía porque Andrés y Roció eran una pareja cuckold total, ella disfrutaba poniéndole los cuernos a él y el disfrutaba de que ella se los pusiera, con o sin la presencia del marido, además de los cuernos disfrutaban de la humillación que ella le provocaba a él.
Sara noto la sonrisa de Mario y también sonrió.
- Ahora entenderás que no es como te ha dicho mi marido, que se corta al expresarlo y su timidez le puede, no es que nos gusten los tríos o que hagamos tríos, es que me gusta ponerle los cuernos a mi marido y a él también le gusta que se los ponga, dijo ella sonriendo ahora abiertamente, somos como Andrés y Roció, nos gusta buscar un buen corneador y de ti nos han hablado maravillas, finalizo ella poniendo su mano sobre el muslo de Mario.
También nos han dicho ellos, se refería a la pareja amiga, que tu agenda suele estar muy ocupada, pero hoy nos hemos animado a venir por ver si te podíamos conocer y al menos charlar contigo.
Mario la escuchaba sin decir nada y con una de sus manos acaricio su rostro, agradeciéndole su sinceridad, ella se contrajo al sentir su mano.
- Sabes Sara la gente no suele ser sincera y eso además de hacer perder el tiempo es algo molesto, si desean follar y de una manera determinada porque no decirlo como es, porque dar vueltas, a quien se hace daño, yo creo que a nadie, dijo Mario sin dejar de acariciar el rostro de ella.
- Pienso como tu Mario, pero lamentablemente hay quien le importa más el tratar de quedar bien que el hecho en sí.
Ella le estaba hablando y le miraba fijamente, aun con la mano de Mario en su cara y su piel erizada.
- Mario, me apetece mucho comerte la boca, ya sé que no nos conocemos, que solo hace unos minutos que nos hemos visto pero estas provocando en mi un deseo inmenso de besarte, de comerte la boca y saborearte.
- Y porque no lo haces?, le dijo el.
Ella sin dejar de mirarle se acercó aún más a él y le dio un apasionado beso en la boca, metiéndole la lengua hasta bien profundo y jugando con ella dentro de la boca de Mario, él se dejaba hacer, quería que ella soltase adrenalina y viese que todo es posible cuando uno se muestra como es.
Cuando separaron sus bocas ella se giró a su marido y él dijo que se sentase enfrente que no se pegase a ella y le dejase espacio, que ella tenía allí un buen macho y los cornudos debían estar en primer fila pero sin molestar, el sin decir nada se levantó, cogió su copa y se puso en el sofá que había frente a ellos pero a distancia.
Ella se volvió hacia Mario que ya le había pasado un brazo por la espalda y acariciaba su culo.
- No me había engañado para nada Roció, dijo ella.
- Según lo que contase Sara.
- Que besas de maravilla, que siempre dejas con ganas de más y que follas genial, por delante y por detrás, que tu polla es de las que saben satisfacer a una mujer, en fin que estas muy bien y muy bien dotado y que te lo haces fantástico.
Sus palabras textuales son de que eres el mejor corneador que ella ha tenido.
Mario sonrió, aquellas cosas y conversaciones le hacían mucha gracia, algunas veces pensaba que sería muy interesante escuchar lo que esas mujeres se decían o contaban entre ellas.
Bajo su mano de la cara de Sara a uno de sus pechos y por encima de su camisa lo acaricio, noto como el pezón reaccionaba y se ponía duro, ahora sí, ahora tomo el la iniciativa y fue el que acerco su cara y la beso metiéndole la lengua hasta las entrañas, ella disfrutaba como una loca de la boca de Mario, estaba ya excitada y no pudo evitar mientras jugaba con la lengua de aquel macho el bajar su mano y acariciar la polla y huevos de Mario por encima del pantalón, el bulto de aquel paquete era ya más que notable y ella lo disfrutaba.
- Te apetece otra copa Mario, dijo ella, con unos ojos llenos de deseo hacia él.
- Si, gracias, tomare lo mismo.
- Cornudo ve y trae dos copas, una para tu corneador y otra para mí.
Su marido sin decir nada salió del privado y fue por las copas.
- Me tienes ya muy loca Mario, me apetece mucho follar contigo y que le pongas unos buenos cuernos a mi querido cornudo.
- Me gustas Sara y follare contigo, pero no esta noche, tengo cosas pendientes que hacer, solo pase por aquí a saludar a mi amigo el dueño y tomar una copa, necesitaba airearme, cuando te presentaste quizás lo que hubiese hecho normalmente es decirte que hablaríamos otro día pero tus ojos y tu mirada me hicieron que quisiera tomar esta copa en el privado y saborearte, como te he dicho me gustas y eso en mí ya es mucho.
- Tu a mí me gustas mucho, ya me gustabas con lo que me contaba Roció y la verdad es que no hemos tenido suerte con los corneadores que hemos estado, bien, pero solo eso, parece que cuando tienen buen cuerpo y buena polla la cabeza se ha quedado huérfana y hacer un trio es algo que ya no hago, mi cornudo ahora deberá de conformarse con lo que le dé.
- Cuéntame eso, dime que rollo lleváis vosotros, porque hay cornudos de todos los gustos.
- El disfruta viendo cómo me follan, le gusta hacerse una paja viéndolo, a veces se lo permito, otras no lo dejo que se toque y otras veces voy a follar sin el delante, solo le permito que me coma el coño o el culo para lubricarlos y que me follen bien y alguna vez le digo que me coma el coño con toda la leche del macho que me acaba de follar, a él ha terminado gustándole este tipo de humillación, se excita y quiere hacerse más pajas. Él no es bueno follando y no está muy dotado, además hará lo que le diga, le pille en una infidelidad y desde entonces aunque no es sumiso hará lo que le diga para que no le deje, por mi parte trato de disfrutar todo lo que puedo, porque creo que me lo merezco y porque me gusta, a esta edad me he descubierto como mucho más ardiente de lo que pensaba que era y quiero disfrutar, gozar.
- Te entiendo Sara, ya te ha contado Roció que me gusta follar culos? Y correrme en la boca para que lo tragues?, son cosas importantes para mí.
- Si que me lo ha contado y me parece bien, me gusta cuando me lo hacen por el culo bien, sabiendo hacerlo y Roció me dijo que pese a la polla que tienes sabes hacerlo y eso me gusta, respecto a tragarlo, me gusta.
Mario le abrió otro botón de la camisa y metió su mano por dentro para acariciar uno de aquellos pechos que parecían querían reventar la camisa, lo acaricio por encima del sujetador y ella se estremecía, metió dos dedos dentro del sujetador y cogió con ellos el pezón que estaba duro como una piedra y lo presiono un poco, ella cerraba los ojos y gemía de placer, el metió su cabeza y boca en el cuello de ella y empezó a lamerlo, dándole pequeños besos y largos lametones, ella estaba muy excitada y ya gemía sin disimular.
En ese instante entro Alberto con las copas que le habían pedido.
- Sara y Mario aquí tenéis vuestras bebidas, dijo el.
- Cornudo déjalas en la mesa, siéntate y calla, no molestes ahora o te echare fuera del privado para estar tranquilos, dijo ella.
Mario seguía lamiendo el cuello de ella, presionándole el pezón y sobando su pecho, ella por su parte no soltaba el paquete de Mario y acariciaba aquella polla por encima del pantalón.
- Me tienes muy loca ya Mario, cariño.
Él se separó de ella y sonrió.
- Déjame comprobarlo, le dijo Mario.
Ella descruzo sus piernas, se las abrió un poco, subió un poco más su falda y cogiendo la mano de su nuevo amante la metió entre sus muslo hasta su braga que estaba empapada, el hurgo en ella y separándola un poco comprobó que esa humedad era de su coño que lo tenía lleno de aquel flujo tan sabroso que genera el placer, metió un par de dedos y los estuvo moviendo unos segundos.
- Estas para follarte Sara.
- Déjame que te coma un poco antes de irte y así el cornudo podrá ver la polla de su próximo corneador.
Tu cornudo, no se te ocurra tocarte.
Mario asintió y ella le desabrocho el cinturón, el pantalón y le bajo un poco el slip para sacar aquella polla ya muy dura y tiesa en todo su esplendor, a ella se le abrieron los ojos como platos y no tardo ni medio segundo en agachar su cabeza, bajar su boca y empezar a chuparla y besarla, Mario se dio cuenta de que además de estar muy excitada Sara y eso motivarla más, ella la mamaba muy bien y le daba mucho gusto, se relajó por un instante para disfrutar de aquel oral que le estaba haciendo Sara y enseguida le levanto la cabeza y volvió a besarla con pasión sobándole las tetas.
- Lo haces muy bien Sara, eres una excelente putita, si me permites decírtelo así.
- Lo soy y aun más cuando pueda demostrártelo Mario, tienes una polla increíble y muy sabrosa.
Él se subió los pantalones y ella se arregló también un poco la camisa y falda.
Bebieron unos tragos de sus copas.
- De verdad que no puedes ni tan siquiera un rato Mario, aquí cerca hay un hotel discreto y muy agradable.
- No Sara, de verdad que no puedo, además, no te quiero para un rato, ya me conocerás más y entonces entenderás que las cosas hay que hacerlas bien y sin prisas, no me interesan los polvos de un calentón, me gusta hacer amigos, tener relaciones y las prisas para todo eso no son buenas.
Además no me gusta ir a hoteles, son fríos, le quitan morbo al momento y todo es muy necesario, se trata de placer.
- Si, tienes razón, dijo Sara, pero cuando tienes un niño que ya se entera de todo en casa y no tienes otro sitio pues el hotel es lo más sencillo.
- No te preocupes, te llamare y nos veremos en mi casa, allí estaremos tranquilos.
- Para la primera ocasión al menos me gusta que me acompañe el cornudo.
- Si, no te preocupes, lo traes y que mire, le gustara ver a su mujer disfrutar y comprobar como la hago mi nueva putita.
- Eso le excitara mucho.
Terminaron la copa y poniéndose en pie y dándose un último beso largo y profundo se despidieron después de haberle dado el cornudo a Mario el teléfono de su mujer.
Salieron todos y el cornudo fue a pagar las copas, Mario le hizo una señal a su amigo y no le cobro.
- Debes dejar que el cornudo le pague las copas a su corneador y le este agradecido, es parte de su humillación Mario.
- Habrá tiempo para esa y otras humillaciones.
Se dieron media vuelta y se fueron, enseguida su amigo le llamo y le conto que una buena amiga de Mario, Carmen, se había separado y lo estaba pasando realmente mal porque el cabrón del exmarido la había dejado en muy mala situación, que había ido por allí varias noches, que él pensaba que trataba de buscar a Mario y que la había visto con los babosos de siempre y gentuza poco deseable se metía en privados quizás para sacar algo de dinero por su mala situación, incluso se había enterado de que vivía en una pensión de no muy buena reputación, parecía ser que el ex le había cerrado muchas puertas ya que la chica era muy lista y buena en su trabajo, era abogada y economista, una excelente asesora que además había ayudado a Mario en varias ocasiones.
Mario se quedó pensativo y recordaba cuando se acostaba con ella para ponerle los cuernos a su ex que ya Mario le decía que había algo en el que no le cuadraba y no le gustaba.
Su amigo le dijo que había entrado hacía unos minutos a un privado después de beberse una copa de golpe y que el tío con el que había entrado era un desgraciado que andaba bastante por allí en plan capullo y no era nada recomendable por sus vicios.
Mario le pregunto en que privado y que iba a entrar a por ella, le dijo a su amigo que estuviese atento por si necesitaba de ayuda para no montar allí ningún número.
Mario entro al privado y vio como el tío estaba sentado en un sofá con los pantalones por los tobillos y Carmen con la camisa abierta y las tetas fuera se la estaba mamando, la escena no le gustó nada a Mario que levantando un poco la voz dijo.
- Carmen, que haces?
- Y tú quien coño eres?, pregunto el tío.
- Soy su novio y tú, tu quien coño te crees que eres y que haces con mi novia?
- No me habías dicho que no tenías ni marido, ni novio, ni nada?, le dijo el tío mirando directamente a Carmen.
Carmen no sabía que decir, estaba observando todo aquello y sin saber que decir.
- Mario…, fue lo único que le salió por la boca a Carmen.
- Ósea que sí que es tu novio y te ha pillado, no zorra?, le dijo el tío.
- Cuida tu lenguaje, vístete y vete, así esto no llegara a más, dejémoslo así.
- Así no se puede quedar, dijo el, que me devuelva antes los 50 euros que me ha cobrado por la mamada que no me ha hecho.
Mario saco un fajo de billetes de su bolsillo, le dio al tío sus 50 y 50 más.
- Tu dinero y más dinero para que te tomes un café y no vuelvas a dirigirte así a Carmen, lo has entendido?
El sin decir nada, cogió el dinero, se vistió y se fue.
Carmen estaba llorando, se sentía avergonzada y además muy deprimida por todo lo que estaba pasando, Mario la abrazo, le abrocho la camisa y le dijo que tenía que estar tranquila, que ya hablarían más tranquilamente pero que ya no debía de preocuparse de nada.
- Como que no Mario, tengo infinidad de cosas de las que preocuparme, mi vida se ha ido a la mierda en tan solo unas semanas y ahora mismo no se si quiera quien soy, incluso estoy pensando en volver al pueblo, después de más de quince años a casa de mis padres y conformarme con un plato de comida y una cama.
- He dicho Carmen que no pienses en nada y que no te preocupes, acabas de encontrar el trabajo de tu vida, muy bien pagado, muy bien considerada y al nivel más alto del mundo de los negocios, mucho más de donde antes estabas cariño.
- De que hablas Mario?
- Hoy llevo todo el día pensando en ti, en que te necesitaba y en que tenía que hablar contigo, fíjate que el destino ha querido que nos hemos encontrásemos.
- Si pero de vergüenza lo que has tenido que ver Mario.
- Ya basta Carmen, olvídalo por favor.
Los dos salieron del privado y se sentaron en la barra, su amigo les puso una copa y Mario le resumió todo lo que había vivido en solo un día, todo lo que le había pasado y cuál era su situación actual.
Carmen era una persona que cuando conoció a Mario, además de encantarle follar con él, enseguida empatizo con él, ambos se estimaban y querían mucho, más allá del sexo, ella había ayudado a Mario en situaciones comprometidas que algunos clientes quisieron poner a Mario, ella era una mujer muy inteligente, muy preparada y muy responsable en su trabajo, algo que a Mario ahora le venía como anillo al dedo.
- Por todo esto Carmen, ahora te necesito junto a mi, te necesito a mi lado y para que yo este tranquilo y cuides de mis cosas, estas contratada.
Carmen no sabía que decir, ni dos vasos de agua y una infusión que tomo cuando rechazo la copa que le habían puesto, le ayudaron a reaccionar.
- Bien Carmen, vámonos, pasaremos por esa pensión para recoger tus cosas y nos iremos a casa.
Ella sin decir nada asintió, como una autómata.
Mario le pago a su amigo y los dos salieron del local, el chofer les estaba esperando y le abrió las puertas, ambos entraron y Carmen aun aturdida por todo lo que le había contado y al comprobar que el coche y el chofer le esperaban a él.
Ya dentro del coche y aun mirando a un lado y otro del mismo.
- Es en serio todo lo que me has contado Mario?
- Claro, claro que lo es, porque si no te lo diría?
- Es alucinante, nunca lo hubiese imaginado, de verdad, aún estoy atónita, aun me cuesta creerlo, le decía ella ya con el coche en marcha en dirección a la pensión.
Y es cierto que tienes dos sumisas?
- Si, todo es cierto.
- Con lo que yo he deseado siempre sacar de ti esa vena dominante, no me lo puedo creer.
- Pues créelo, tú ahora formaras parte de todo esto, ya te he dicho que te necesito a mi lado, necesito a una persona preparada y de mi total confianza.
- Y yo lo soy?, me refiero Mario a que si tú me consideras preparada para enfrentarme a algo así, si además soy de tu total confianza?
- Te considero muy preparada Carmen, además te considero muy responsable y sé que en cuanto te recuperes un poco y seas capaz de pasar de las mierdas de tu ex, volverás a ser esa profesional brillante que siempre has sido y que quizás tu nunca te has visto así porque a tu lado tenías a quien no deseaba que brillaras.
Tengo mucha confianza en ti y espero que eso vaya en aumento y tener una total confianza en ti.
Necesito a mi lado quien mire por mí y quien me asesore de todo lo que me sucede.
Carmen se quedó pensativa, de nuevo no sabía que decir.
- Gracias Mario, muchas gracias por lo que me dices, por lo que me animas y por todo.
Mario había sido para ella no solo su corneador favorito, también era su amigo, era quien siempre estaba, quien siempre sabía que decir y que hacer, su personalidad siempre le había atraído y ella siempre lo había visto como alguien muy especial en su vida.
Tras un nuevo silencio y mientras llegaban a la pensión.
- Y de verdad que tienes dos sumisas en propiedad?
Las adiestras?, las azotas? Las usas para tu placer?
Mario sonrió.
- Si Carmen, es verdad, y si, si y si son el resto de respuestas a tus preguntas.
Porque te llama la atención eso en concreto?
- Quizás porque siempre fui algo sumisa, quizás porque nunca he podido vivir ese tipo de relación y tal vez porque en algún momento hubiese deseado que tu fueses muy dominante y me sometieses.
- Tu nunca has sido libre Carmen y yo siempre he respetado las relaciones de los demás, me gustasen más o menos.
- Entiendo Mario.
Llegaron a la pensión, los dos se bajaron y Mario le dijo a su chofer que esperase, Mario entro con Carmen, ella recogió en una simple bolsa cuatro cosas que había en el armario, apenas tenía nada, Mario no daba crédito, tras recoger salieron hacia la recepción, allí Mario se hizo cargo y pago lo pendiente de Carmen y de nuevo subieron al coche, ya dirección a casa, al barrio alto de la ciudad.
- Dígame mi Amo, respondió Maria a la llamada que le estaba haciendo Mario en ese momento por teléfono.
- Maria, voy en el coche ya dirección a casa, prepara el dormitorio que hay junto al mío pues llevo una invitada a casa, es mi asesora personal y de momento vivirá ahí, también prepara algo de cena suave para nosotros dos y tu Señora.
- Si mi Amo.
El resto del trayecto lo hicieron en silencio, Carmen no sabía que decir todo aquello la había dejado pensativa y lo más razonable era seguir así sin articular palabra y todo lo que estaba pasando en estas últimas semanas hacía que todo fuera como un muro que no podía saltar, Mario había sido milagrosamente su esperanza de salvación aún más con todo lo que le había contado de cambios en su vida.
… continuara
se agradecen comentarios y críticas.
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