Xtories

Las oportunidades 4.

Diego siempre creyó que su libertad sexual era un juego sin límites, hasta que Yolanda lo convirtió en espectador de su propio placer. Ahora, herido y buscando redención carnal, sus ojos se posan en la hija de su antigua empleada, y el juego de poder cambia de manos.

TONY231110K vistas9.3· 30 votos

Las oportunidades 4.

Al volver del fin de semana largo, del de descanso, del que nos tomamos para desestresarnos, de las termas, estábamos más cansado que cuando nos fuimos.

Claro que además de estar metidos en el agua nos la pasamos cogiendo todas las noches con Yamila, la empleada de la hamburguesería.

Mi novia Yolanda y yo Diego somos liberales sexualmente, disfrutamos las oportunidades cuando se presentan, no tenemos problemas de celos, eso sí hay que avisar.

Todo para mí era goce, y bienestar, hasta ahora habíamos hecho varios tríos, siempre con otra mujer, me daba un poco de cosa que mi novia cogiera con otro pero como no lo veía, no afectaba tanto.

Hasta que llegó el momento, me comenta Yolanda.

_Arreglé con Benito, el corredor de autos que te conté, que venga el sábado a la noche a cenar, y después los voy a llevar a los dos al dormitorio para que me hagan de todo, espero te prepares convenientemente, no tiene tu pija pero sí la sabe usar, ja ja.

La puta madre, qué otra cosa podía decir que aceptar, si ella siempre participó y colaboró en los tríos con otra mujer, ahora me tocaba a mí ser el tercero.

Benito es un cuarentón con un impecable estado físico, morocho, de ojos negros, muy pintón, y muy simpático.

Trajo dos botellas de vino Luigi Bosca, una de champaña y postre, completo el señor.

Yolanda lo recibió con un beso en la boca que casi lo asfixia, yo con un apretón de mano.

Mi novia tenía únicamente un vestido tipo solera, y nada más, ni ropa interior, ni zapatos, bien liviana estaba, y bien contenta.

Para cenar había preparado carne al horno con papas, Benito comió un poco de carne y casi ninguna papa, con razón tiene tan buen físico, yo comí y chupé bastante, me parece que quería atontarme para afrontar lo que se venía.

Y después del postre comenzó el baile, Yolanda puso esos boleros del tiempo del pedo, que son tan románticos y suenan tan bien, sacó a bailar a Benito, el guacho no se amilanó en nada, claro si en un auto van como a 200 kilómetros, va a tener miedo a una chica…me fui….

El tema es que la recontra apretó, le metió manos en el culo, la besaba con pasión, Yolanda me hizo señas para que me acercara, me puse detrás de ella, cuando quise arrimarla me encontré con las dos manos del corredor en su culo, parece que quiere marcar el terreno…la que tengo que comerme Señor.

Como mucho no podía hacer, cuando vi que Yolanda le sacaba la camisa a Benito, yo le levanté el vestido y quedó totalmente desnuda.

Ella lo desvestía a Benito, yo me desnudé solo, no tiene tanta pija como yo pero se nota bien dura.

Y cuando llegamos al dormitorio me hizo poner en medio de la cama Yolanda, con la pija mirando al techo, se acomodó sobre mis piernas y se la metió.

_Benito, haceme el orto le dijo.

Y cuando se la fue metiendo me miraba a los ojos, el hijo de puta, no me voy a olvidar esa sonrisa de sobrador, Yolanda, mi novia, abría los ojos, los cerraba, parecía que le dolía, parecía que disfrutaba, su cara era indescifrable.

Un buen rato estuvimos los tres acompasados, nos llevábamos bastate bien con el ritmo, la que acabó fue Yolanda, después yo, el hijo de puta de Benito seguía firme, nos desacoplamos.

_Mi amor vos no acabaste le dijo, vení subite entre mis piernas.

Y yo quedé mirando, apartado, se abrazaban y besaban con pasión, me parece que hay amor ahí, mierda qué hago mirando como un boludo, muy despacio me fui retirando, me parece que ni se dieron cuenta de que me fui.

Me senté en bolas en el sillón del living, mientras escuchaba los gemidos de los dos me iba vistiendo, no soporto esta situación, me voy a la mierda.

No me fui a la mierda, crucé el palier y golpeé en lo de Matilde, cuando se enteró que era yo me abrió con un pantaloncito corto y una remera, estaba durmiendo, qué sonrisa de alegría en su cara, así me gusta que me reciban.

Creo que nunca le di con tanta furia a Matilde, estaba descontrolado, se la metía por todos lados, la destruí, quedó despatarrada, con la concha recontra irritada, nos dormimos como a las ocho de la mañana.

Desperté a media tarde, Matilde seguía despatarrada a mí lado, como la las 20hs, creí que ya era tiempo de volver a mí casa.

No había nadie, entré a bañarme, luego de la reparadora ducha, saqué toda la ropa de la cama, a la lavadora.

Suena mi teléfono, un mensaje.

“Llego en una hora, llevo la cena”.

Me fijé que tenía otro anterior de las siete de la mañana.

“Vamos al autódromo”.

Trajo pollo al espiedo con papas fritas, nos pusimos a cenar en silencio, sin comentar nada.

_Perdoname amor, recién me di cuenta de que no estabas a las siete de la mañana cuando me despertó para ir a las carreras.

_No es nada, me alegro que hayas disfrutado.

_Dónde estuviste.

_Me fui a tomar un café, cuando volví ya no estaban...no quise decirle que había estado enfrente con Matilde, empezamos con las mentiras.

_Perdón mi amor, me dejé llevar.

_Tranquila Yoly, hiciste lo que sentías.

Subliminalmente le decía que me había descartado en el trío, yo jamás la hice a un lado en los tríos con otras mujeres.

Y me parece que se dio cuenta, no habló nunca más de hacer un trío con otro hombre.

Yo he tenido una rotura interna ja ja, como que descarté pensar en futuro con ella, si alguna vez lo pensé.

Con Matilde quedamos en que no me había visto.

La diabetes de mi viejo cada día está más complicada, tiene que hacerse diálisis, hay una empresa que se ocupa de llevarlo y traerlo, son unas camionetas chicas con rampa para la silla de ruedas, la que está muy apagada es mi madre, la enfermedad de mi padre la está haciendo mierda.

Un domingo que volvía de correr, no trabajaba, me encuentro con Soledad, la hija de Matilde.

_Hola Soledad, cómo te va.

_Hola Diego bien gracias por preguntar, por lo que veo venís de correr.

_Así es, hoy no trabajo y me voy a dedicar a disfrutar del domingo, Yolanda no está durante todo el día.

_Qué bien me alegro por vos, sabes si está mi madre o fue a misa…

_Fue a misa, la crucé cerca de la iglesia.

_Bueno hasta luego.

Y me metí en mi departamento a bañarme, no había terminado cuando siento que golpean a la puerta, quién será, me envolví en una toalla y salí a atender.

Era Soledad.

_Uy perdón Diego, te estaba bañando.

_Ja ja síii se nota no.

_No puedo entrar a mi casa, no sé qué le pasa a la llave.

_Esperá…y fui a buscar el llavero que me dio Matilde por si presentaban situaciones como ésta.

Abrí correctamente, cuando revisé su llave no era igual, debía ser de otro lugar.

Nos hicimos unas bromas al respecto, y no va que se me cae la toalla, quedé con toda mi pija frente a ella, no me miró a los ojos en ningún momento.

_Perdón, dije, levantando la toalla y tapándome.

Volví a terminar de bañarme.

La verdad es que no tenía ganas de quedarme solo en casa, mi madre se había ido con mi padre a visitar a unos parientes, así que no sabía qué hacer y se me ocurrió una idea.

Golpeé la puerta de Matilde, me abrió con la sonrisa de siempre.

_Hola Diego, y me dio un beso en la boca.

_Hola Matilde, te venía a invitar a que vayamos a una parrilla a almorzar.

_Uy, no puedo, me comprometí con la iglesia, vamos a hacer un bingo, que empieza dentro de un rato, y yo tengo que repartir los cartones.

_ Porque no vas con Soledad que está acá, vino a visitarme.

_Sole, Sole, Diego vino a invitarte a una parrilla.

Sole salió con un pantaloncito corto, bien corto, me parece que unos números menos ya que se le marcaban los labios de la concha.

_Qué decís mamá.

_Qué Diego quiere invitarte a almorzar.

Me miró interrogativamente, yo la miré y agaché la cabeza cerrando un poco los ojos afirmando.

Dudó un instante y dijo.

_Listo me cambio y vamos, vos ya te tenés que ir ma…

_Siiii hija, le digo a Diego que me lleve enseguida.

Y la llevé con la moto a la iglesia, son como diez cuadras, se apretó a mi espalda, me clavó los pezones.

_Dónde está Yolanda que te deja solo un domingo, no sabe que podemos aprovechar de vos, lástima que tenga ese dichoso bingo, sino te iba a salvar siiii.

_Fijate si te podés llevar un poco mejor con mi hija, es una buena chica, lo que pasa es que le cayó mal lo nuestro, encima se lo dije cuando el novio la engañó y ella lo había “pateado”.

Cuando volví Soledad me estaba esperando en la vereda, o sea que no tuve que subir a buscarla, venía vestida con un pantalón de esos elastizados que se ajustan al cuerpo, qué culo Señor, qué culo, y una remera atada a la cintura, con el ombligo descubierto, zapatillas, todo para ir en moto, previsora la chica.

Fuimos a un lugar que se llama El Rodeo, muy buena carne, ricas empanadas, es un centro tradicionalista, hay jineteadas, desfile de caballadas, doma, actuación de grupos folclóricos, estuvimos casi hasta la noche.

A la tarde había recibido un mensaje de Yolanda, que se iba a dormir en lo de una amiga, no le creo, creo que se va a pasar la noche con Benito, que disfrute, yo voy a tratar de hacer lo mismo.

Cuando se armó el baile estuvimos con Soledad meta zambas y chacareras, yo sé los pasos básicos, ella me indicaba las mudanzas.

Durante todo el día hablamos sin cansar, tocamos el tema de mi relación con la madre, le expliqué que viene de hace bastante, creo que diez años, que arrancó cuando recién me mudé, que mis padres le encargaron que me cuidara y ella me cuidó en todo sentido. La carcajada que largó se escuchó en todo el recinto.

_Diego, ahora me siento celosa de mi mamá, yo creía que eras “un tiro al aire”, pero mi madre te ama.

_Sole, la relación con tu madre nunca va ser comprometida, ella sabe que yo tengo mis cosas, no exige nada, es de común acuerdo.

_Y por qué no podés tener un común acuerdo conmigo.

Me acerqué a su asiento, le tomé la cara con mis dos manos y la besé, no dejé de besarla por un buen rato, al principio se sobresaltó, después abrió la boca y nos metimos lengua asquerosamente.

Mirando la actuación de un conjunto de baile folclórico se sentó en mis piernas, le acomodé bien “el paquete” en la raja de su culo, y cada tanto al descuido le apretaba las tetas, los pezones, temblaba y se apoyaba sobre mi pecho.

Compramos para llevar una docena de empanadas, en silencio hicimos el recorrido de vuelta, dejamos la moto en el estacionamiento del edificio, al subir al ascensor la besé apasionadamente, me respondió pero ni habló.

Le hice señas a que no hiciera ruido, y nos fuimos a mi departamento, no sabía si Matilde había vuelto pero no quería arriesgarme.

Apenas cerrar la puerta la abracé y la subí a la mesa del comedor, le desabroché el pantalón y no sin esfuerzo se lo saqué, vino incluida la tanga, me senté tipo ginecólogo en medio de sus piernas y a lamer, mordisquear, chupar…labios vaginales, clítoris, entrepierna, arrimé más la silla y subí sus piernas a mis hombros, me quedaba justo su rosada concha, creo que acabó tres veces.

Me bajé el pantalón y el calzoncillo, todavía con las piernas en el hombro, la tomé de los tobillos, le abrí un poco las piernas y se la fui metiendo muy suavemente, se nota que hace mucho que no coge, gemía, bramaba, maldecía, puteaba, estaba disfrutando muchísimo.

No se me dio por preguntar sobre si podía acabarle adentro, qué boludo, el tema es que le llené la concha de leche, qué manera de acabar, creo que fueron como diez chorros.

Con sus piernas en mi cintura la abracé, levanté y la llevé al dormitorio, al acostarnos nos fuimos desnudando, otra vez entré en ella, se la fui metiendo muy despacio, mirándola a los ojos, me gusta esta chica, me acuerdo cuando me miraba con asco y le doy “para que tenga y lleve”.

El tema vino cuando traté de “hacerle el orto”, la pude convencer cuando le dije que la madre no tiene ningún problema y goza muchísimo, una muy buena dilatación, con crema, dedos, masajes, un dedo, dos, tres y apunté “mi pedazo” al asterisco, fue un grito bastante fuerte el meter la cabeza, después fue aceptando el dolor y el placer, terminamos gozando mucho el sexo anal, en la mañana al estar cabalgándome se sentó sobre mi pija y se la metió en el culo, toda una experta en sexo anal salió para su casa cerca del mediodía.

De ahora en más estoy esperando la oportunidad de tener sexo con la madre y la hija, los tres juntos, será un trío espectacular.

Continuará.