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Sexo Analjul 2022

Mi primer anal

Nunca había sentido esa presión, ese límite entre el dolor y el placer que solo el sexo anal puede imponer. Con solo 18 años y el verano ardiente, Romina decide cruzar la línea de lo prohibido con el jugador que la miró con codicia en las gradas. Esta vez, no hay vuelta atrás.

KittenDark69K vistas8.9· 13 votos

Hola a todos y todas, me paso por aquí nuevamente para traerles otro relato, pero sin antes agradecerles por el apoyo en mi anterior historia, no pensé que les iba a gustar tanto jejeje, también antes de comenzar les recuerdo que pueden seguirme en mi twitter el link se encuentra en mi perfil de escritora.

La verdad encontrar esta plataforma fue la perfecta excusa para poder contar todas las picardías que hice desde que perdí la virginidad hasta el día de hoy, bueno en realidad desde esa noche en esa fiesta donde abrí los ojos y supe que podía hacer y deshacer a mi gusto.

Pensé antes de escribir sobre que experiencia otorgarles, así que decidí que estos primeros relatos serán sobre las primeras veces (primer sexo anal, primer encuentro lésbico, primer trío) y así hasta que me conozcan como soy y no sorprenderse por lo que vayan a leer mas adelante.

Esta historia empieza en diciembre del 2017, yo aún con 18 añitos y ya con muchos encuentros casuales en mi historial, contaba con la experiencia de haber conocido unas cuantas vergas más que el promedio de chicas de mi edad, si bien aún no superaba a mis amigas puesto que ellas ya tenían una amplia trayectoria en esto del sexo, yo me estaba encaminando a ser una auténtica puta que disfrutaba de cuanta verga se le aparezca en su delante.

Pero que va, dejémonos de preámbulos extensos, este relato sucedió en verano, por este lado del mundo verano es en diciembre, por lo que las vacaciones de verano se dan entre ese mes hasta febrero, yo concluía mi primer año de universidad con muy buenas notas, si bien mezclaba los fines de semana de fiestas con el estudio de semana no me iba para nada mal y tenía de los mejores promedios en mi curso de la facultad. El semestre estaba concluyendo, estábamos en exámenes finales y era costumbre salir al campus después de dar la evaluación para despejar la mente un poco, charlar y quedarse botada en el pasto mientras una suave brisa golpeaba el cuerpo para refrescarlo entre el calor típico de la estación.

Mis amigas y yo nos fuimos a cercanías de las canchas de fútbol, el equipo de la universidad estaba entrenando para los últimos partidos de la temporada de ese año, mis amigas tenían la costumbre de ir a verlos, para buscar el perfecto candidato y ganar una cogida con alguno de ellos, puesto que, mis amigas al enterarse de todas las travesuras que había hecho, me insistieron en ir y poder ver si alguno me gustaba, ya que según ellas, eran ideales “para que te metan gol”. Entre el aula del examen y las canchas de fútbol había que caminar como unos 10 minutos a 15 minutos, puesto que el campus es inmenso y para despejar la mente decidimos ir caminando, en forma de pasear y charlar un poco.

Durante la caminata y la charla empezamos a hablar de nuestras experiencias sexuales, donde la más interrogada era yo, ya que hasta agosto era la más santita de mis amigas, pero después tuve una transformación, un giro de 180 grados, que a mis amigas les encantó pues compartíamos el mismo pensamiento de: “hacerlo por la anécdota”. Así que estuvieron preguntando mucho acerca de con que chico me gusto más, que posiciones eran las que más me gustaba e incluso soltando uno que otro halago por mi gran culo y mis tetas enormes. Ese día por el calor decidí ir a la universidad con una polera de color blanco y unos shorts color crema, como estaba acostumbrada, usaba un conjunto entre cachetero y brasier del mismo color de mis shorts, cabe aclarar que como mi culito tiene un gran tamaño casi siempre el cachetero se me vuelve tanga y ese día no fue la excepción, a pesar de que mi short no era muy provocativo, el cachetero se me marcaba y una de mis amigas se dio cuenta de aquel detalle soltando un comentario:

- “Alguien tiene un culo envidiable y dudo mucho que no haya recibido verga por ahí”.

Eso me sonrojó y solté una risa incómoda, seguido de un silencio que mantuvo la incomodidad por unos prolongados segundos, todas mis amigas se rieron y me miraron con una cara de signo de interrogación y empezaron a lanzar preguntas:

(Aclaro que uso nombres ficticios para mantener anónimas a mis amigas… o quizás no? jaja).

- Adriana: “Queeeee?”.

- Jessica: “Nunca tuviste sexo anal?”.

- Caro: “Yo pensando que ya no eras virgen de ningún lado”.

Y pues estaban en lo cierto, nunca había tenido sexo anal, si bien un par de veces algunos chicos con los que tuve sexo intentaron hacerlo, lo único que obtuvieron fue masajearme el ano con su dedo pulgar, porque yo no les daba el permiso por más caliente que estuviera ya que tenía miedo que me doliera, había visto videos porno donde las chicas reciben una buena cogida por ahí y luego al terminar el hombre saca su verga y la chica termina toda abierta y con el semen escurriendo por su ano como si fuera un tubo de leche condesada.

Continuando con la charla de mis amigas empezaron a lanzarme consejos para recibir una verga por ahí, que tiene que estar bien lubricado, que debo lavarme antes de la cogida, que es mejor dilatarlo antes para que se acostumbre más rápido, hablábamos con total normalidad de eso, nos tenemos mucha confianza y era una charla cualquiera, la verdad yo tenía mucha curiosidad por hacerlo y estaba dispuesta a entregar el culo al siguiente candidato que pasará por entre mis piernas.

En fin, llegamos al entrenamiento de fútbol y los chicos estaban realizando el calentamiento previo, por lo que mis amigas y yo nos acomodamos en una de las tribunas y nos sentamos en las butacas más cercanas al camerino para que los jugadores nos vean al pasar por ahí. Su calentamiento duró unos minutos más después de que llegamos hasta que el entrenador dio la orden de irse a cambiar para jugar un partido a forma de entrenar, en eso los jugadores pasaron básicamente por nuestro lado y mis amigas saludaban a sus ya conocidos amigos con beneficios, yo estaba de pie viendo y sonriendo a los chicos que mis amigas saludaban, pero de un momento a otro me distraje viendo al horizonte, hasta que todos los jugadores terminaron de ingresar, en eso Caro me hizo notar que el número 10 del equipo al pasar y hasta perderse en el túnel de ingreso no dejo de mirarme el culo, yo me sentí halagada porque como dije, me encantaban esas cosas. Al cabo de un rato volvieron a salir y nuevamente el 10 pasó mirándome, pero ahora yo estaba de frente, por lo que lo miré directo a los ojos y el también aunque después cambió la dirección de su mirada hacia mis tetas, que por la brisa de verano que nos golpeaba cada cierto tiempo me endurecieron los pezones y por lo delgada de la tela del brasier se marcaban en mi polera como si no tuviera nada debajo de esa prenda, yo no me di cuenta de ese detalle hasta que él entró al campo de juego. Vimos el partido con mis amigas mientras chismeaban de quien la tiene más grande o quien cogía mejor, cosas típicas de amigas jajaja. Extrañamente ninguna había cogido con el número 10, ya que según mis amigas él era “extraño” y hasta pensaban que bateaba para el otro equipo porque trataron de tener un encuentro con él y nunca accedió.

Hablando un poco más del número 10, yo hasta ese momento no sabía su nombre, pero era una belleza de hombre. Medía alrededor de 1,85, de piel blanca, con un corte de cabello típico de los jugadores de fútbol de Europa, una cara con una barba rasurada, pero que coloreaba ese sector de su rostro, tenía el cuerpo muy marcado por tanto ejercicio que hacía, aunque su fuerte eran sus piernas, para su edad estaban muy bien formadas y la fuerza que imprimía al darle una patada al balón era espectacular.

En pleno partido el número 10 metió un golazo que si bien era entrenamiento le dio para tener un pequeño festejo apuntando hacia donde estábamos mis amigas y yo, para mis amigas me estaba señalando a mi, aunque yo pensaba que podía ser cualquiera, no descarté la idea de que era yo a la que había señalado. Acabando el partido llegó el momento de que se vayan a las duchas y nosotras también estábamos apunto de irnos, pero debíamos esperar a uno de los jugadores que le dijo a Jessica que se quede un momento, que tenía que decirle algo (obviamente iban a quedar para coger jaja). Mientras ella charlaba yo vi que el número 10 se acercaba a nosotras, traté de disimular porque no me quitaba la mirada de encima en lo que venía, así que le di la espalda y me puse a hablar con Caro, lo que en realidad quería era que me vea el culo porque sentía que tenía el cachetero bien metido entre las nalgas y de seguro se marcaba como la gloria y a la vez también lo estaba ignorando para hacerme a las “difíciles”, cuando llegó, Caro me avisó que el número 10 le estaba haciendo señas para que me diera la vuelta, yo no hice caso hasta que el dijo:

- “Hey tú, la de short”.

Instintivamente me di la vuelta y le sonreí, el me devolvió la sonrisa y me dijo:

- “Mucho gusto, me llamo Jorge, no dejaba de mirarte durante el entrenamiento y quería saber si alguna vez podemos salir a tomar algo o quizás ir por una hamburguesa”.

- Yo: “Hola Jorge, mucho gusto, me llamo Romina, claro que sí, te doy mi número y me escribes cuando quieras, el semestre ya casi termina y tengo tiempo libre de sobra ahora”.

- Jorge: “Perfecto Romi, no tengo mi teléfono por ahora no sería mejor que yo te dé mi número”.

Yo quería hacerme a la inalcanzable, por lo que atiné a decir:

- “Uy, que pena, pero si quieres salir conmigo lo recordarás, yo estaré esperando tu mensaje”.

Él solo me sonrió y se despidió con un beso en la mejilla, hasta eso Jessica ya dejó de hablar y mis amigas escucharon toda la conversación que tuve con Jorge, por lo que no dejaron de molestarme después de que él se metió a los camerinos. Nos fuimos a nuestras casas y durante la tarde me llegó un mensaje a mi Whatsapp de un número que no tenía agregado, era Jorge.

- Jorge: “Hola Rominita, te habla Jorge el del equipo de fútbol, me diste tu número esta mañana”.

- Yo: “Hola Jorgito, veo que recordaste mi número, que bueno jaja”.

- Jorge: “Pues claro que lo recordé, como perder la oportunidad de salir con una chica tan sexy como tú”.

- Yo: “Jaja no hablas en serio, si mis amigas son más sexys que yo y me contaron que tú les rechazaste salidas, no creo que quieras ser mi amiguis, o sí?”.

- Jorge: “Para nada, yo soy muy selectivo con las chicas que me gustan, por lo que no con cualquiera me daría la dicha salilr”.

- Yo: “Mira tú, que escoger salió el amigo, bueno veamos si yo lleno tus expectativas”.

- Jorge: “Estoy seguro de que sí Rominita, dime estás disponible para salir mañana por la tarde? Mi entrenamiento termina a las 4 de la tarde, podemos encontrarnos por el campus de la Uni”.

- Yo: “Mañana no tengo que ir a la Uni, pero sí estoy libre para poder salir”.

- Jorge: “Perfecto, te iré a recoger a tu casa, nos vemos tipo 4:30, envíame tu dirección y paso por ti”.

- Yo: “Jaja daleeee, mi dirección es… nos vemos mañana entonces”.

- Jorge: “Listo! Hasta mañana entonces”.

Jorge me había invitado a salir, no estaba segura si sus intenciones eran salir conmigo como simples amigos o quería obtener algo más, yo estaba decidida y lo que quería no solo era salir, sino que me empotre contra la pared y más aún, quería que él sea el que me dé por el culo, le daría el privilegio de ser el primero en meter su verga en mi ano virgen.

Después de terminar de conversar, lo primero que hice fue buscar en internet acerca del sexo anal, algunos tips acerca de cómo hacerlo sin que sea doloroso, que usar, la posición y cosas así, entre tanta búsqueda me topé con varios videos porno de esa categoría, por la curiosidad y el morbo no pude resistir y entré a ver alguno, el video era una chica blanca siendo penetrada analmente por un morenazo gigante, ver como esa enorme verga perforaba a la chica me produjo una excitación tremenda, tenía unas ganas inmensas de tocarme, pero lo único que hice fue terminar de ver el video sin hacer nada para que todo ese placer se acumule hasta el día siguiente.

En la mañana desperté muy ansiosa porque en unas horas más era la salida con Jorge, por lo que después de desayunar salí directo a la farmacia para comprar algunas cosas entre ellas condones, lubricante y un enema para limpiarme bien el culito antes del acto. Los nervios podían más conmigo que otra cosa, pero a eso de las 2 de la tarde me preparé para la salida, primero me bañé, usando mis espumas perfumadas de frutos rojos para oler delicioso, un jabón de avena divino y por último el edema para limpiar mi anito, los tutoriales en internet funcionaron bien y para mi primera vez haciendo eso creo que lo hice bien, aunque fue un poco incómodo, pero yo estaba dispuesta todo. Faltaba una hora para el encuentro y mi outfit estaba listo, de ropa interior una tanguita negra de encaje, elegante y muy provocativa sobre todo, para arriba absolutamente nada jaja hacía calor y no quería que chupará unas tetas sudadas, así que mis preciosas debían respirar. Luego me puse un jean azul y una polera de Pac-man, tampoco quería que piense que soy una facilota, no iba a esperarle con las piernas abiertas, tenía que hacer méritos.

Llegó la hora y a eso de las 04:03 de la tarde recibí un mensaje de Jorge:

- Jorge: “Hola linda, ya estoy afuera de tu casa, sal por favor”.

- Yo: “Claro que sí, dame un par de minutos”.

Terminé de arreglarme poniendo un labial rojo en mis labios carnosos y salí agarrando mi cartera con las cosas que había comprado en la farmacia. Al salir vi su auto y fui directo al asiento de su lado, él muy atentamente me abrió la puerta para que subiera y me saludó con un beso en la mejilla.

- Jorge: “Hola Rominita, cómo te va? Qué hiciste hoy?”

- Yo: “Hola Jorge, todo bien, cómo estuvo tu entrenamiento? Por la mañana fui a comprar algunas cosas”.

- Jorge: “El entrenamiento estuvo bien, pero cansador y además con este calor fatal que hace me dio mucha sed, te parece si vamos por un helado?”.

- Yo: “Claro que sí, servirá para refrescarnos”.

Jorge encendió el auto y partimos rumbo a una heladería, el calor era insoportable por lo que Jorge prendió el aire acondicionado, el cual hizo que el interior del auto se enfriará de forma rápida, llegando a la heladería compramos nuestros helados y volvimos al auto para tomarlos mientras charlábamos, el aire acondicionado seguía encendido y yo no me di cuenta que mis pezones reaccionaron al frío y empezaron a endurecerse, Jorge instintivamente se dio cuenta del detalle y no podía quitarme la vista de encima, yo trataba de insinuarle algo más sin entregarme de golpe, por lo que “accidentalmente” hice caer un poco de helado sobre mi polera justo a la altura de mis tetas, por lo que Jorge muy comedido agarró una servilleta y me limpió, veía su cara de lujuria, me estaba desvistiendo con la mirada mientras limpiaba, yo le agradecí por el gesto, pero le dije que saldría del auto para ver si no manche otra parte de mi ropa o el asiento, por lo que salí y me di la vuelta agachándome para verificar el asiento y el piso, empinando mi culito para que lo viera, no me basto con eso y le di la espalda fingiendo que se me había caído algo y lo estaba levantando, poniendo mi trasero en pompa para que vea todo lo que podía comerse, volví a subir al auto, terminamos de tomar el helado y al parecer a Jorge no le importó lo que pensaría de él, la calentura le ganó, por lo que me dijo:

- Jorge: “Rominita, debo decirte algo, yo no te invité para que salgamos como simples amigos, yo busco algo más contigo”.

- Yo: “Si te refieres a tener una relación formal, la verdad no estoy interesada, además que te conozco muy poco”.

- Jorge: “Nada de eso, a mi tampoco me interesa tener algo formal, pero tú me interesas de otra forma, un poco más complicada”.

- Yo: “Jajaja no entiendo a que te refieres, explícate mejor, sé directo, sin miedo”.

- Jorge: “Bueno bueno, ayer cuando te vi en el entrenamiento no podía dejar de ver tu cuerpo tan espectacular, ese culito que te cargas, es un señor culazo y las tetas que tienes uffffff, no puedo creer que una chica de tu edad tenga ese cuerpo, quiero comerte completita”.

- Yo: “Jorgeeeeeee, me sorprenden tus halagos, bueno que te puedo decir, cuando Dios está de buen humor crea cositas como yo jajaja, bueno ahora dime, qué quiers hacer?, te quedarás solo en simples palabras”.

- Jorge: “Para nada, te parece si nos vamos a un lugar más privado para seguir discutiendo sobre tu cuerpazo y lo sexy que eres”.

- Yo: “Para nada, vamos y me dices que es lo que más te gusta de…”.

Antes de que termine de decir esa oración él se abalanzó sobre mí y empezó a besarme, yo le correspondí, besaba muy bien, nuestras lenguas se empezaron a juntar y nuestra saliva a pasar de boca en boca, para tanto calor, el beso era muy húmedo y se me estaba empezando a humedecer otra cosa entre las piernas, después de un tiempo prolongado besándonos, Jorge empezó a manosearme las tetas, que buen tacto tenía para hacerlo, metió sus manos debajo de mi polera y empezó a masajear una mientras pellizcaba delicadamente mis pezones, esos pellizcos hacían que mi vagina palpitará y empezará a soltar sus fluidos a mi tanguita.

Aparté a Jorge con la excusa de que alguien podía vernos, por lo que entró en razón y arrancó el auto para irnos a un lugar más privado, después de manejar por unos minutos fuimos a parar a un motel, la entrada se veía lujosa y todo estaba muy bien decorado, pidió una habitación súper VIP y pagó para estar 2 horas, vaya tiempo, que cosas tendría pensado hacerme, sea lo que sea, yo lo iba a sorprender más aún. Entramos a la habitación y vaya que era como una de un hotel 5 estrellas, tenía una cama matrimonial, una tele, un jacuzzi en una esquina, un sillón normal y un sillón tántrico, ducha, un juego de luces y muchos espejos repartidos por toda la habitación.

Mientras me ponía cómoda Jorge puso música en la tele para entrar en ambiente, siempre dije y lo sigo diciendo que la mejor música para tener sexo es el reggaetón, así que le atinó colocando eso, yo me empecé a desenvolver y hasta a bailarle mientras él estaba sentado en uno de los sillones, yo le di la espalda y comencé a moverle el culo, estaba fascinado su mirada no se movía de mis nalgas y de la nada sentí un apretón seguido de una nalgada muy fuerte, me dolió, pero extrañamente me encantó, luego se puso de pie y empezó a besarme de una forma frenética, yo estaba con la calentura al 1000 por lo que procedí a llevar mi mano al paquete que se cargaba, estaba con unos shorts por lo que no fue difícil bajárselos y ver que tenía entre las piernas, quedé boquiabierta cuando vi su verga, tenía entre 17 a 19 cm, pero el grosor era impresionante, fácilmente llegaba a los 14 cm de grosor, quizás un poco más, era muy gorda y además cabezona, la parte de la cabeza era más gruesa que el tronco, tenía una forma perfecta de un hongo, yo estuve dudando unos segundos si esa cosa me cabría en el culito, mientras me lo llevaba lentamente a la boca, chuparlo fue una tarea complicada, no cabía en mi boquita algo tan grueso, pero el placer podía mucho más, agarraba el tronco de su verga con una mano mientras chupaba la punta como si fuera una paleta, me la trataba de meter toda en la boca, pero me costaba un poco, lo cual me generaba arcadas, aún así yo seguía metiéndomela porque era una verga muy deliciosa como para desaprovechar aquella oportunidad, mientras lo hacía solo escuchaba a Jorge decir:

- “Que rico la chupas”.

- “Que boquita de mamadora que tienes”.

Comentarios así durante el sexo son los que me prenden y las palabras que salían de su boca eran como una motivación para que siga chupando. Al cabo de un rato después de darle la mamada de su vida Jorge empezó a jadear y supe que tocaba recibir lechita, pero antes de dejarlo seco, me saqué la polera para que no me ensuciara con su semen, ahí fue que vio mis tetas en todo su esplendor y fue el detonante para que se corriera, soltó un par de chorros abundantes, que al ver eso inmediatamente me lo llevé a la boca para que se corriera y así podérmelo tragar todo.

No tardo en recomponerse, me sujetó de la cintura y me botó contra el sillón, fue ahí que me sacó el jean y se fijó en la tanguita que llevaba puesta, su cara de lujuria lo decía todo, quería culearme como nadie antes lo había hecho, él no sabía que yo estaba dispuesta a entregarle el culo ese mismo día y que además, sería el primero en explorarlo.

Procedió a bajarme las bragas y un hilo de mis fluidos hizo conexión entre la tela de la tanga y mis labios vaginales, a Jorge se le iluminaron los ojos y como un desesperado metió su cabeza entre mis piernas para iniciar con el sexo oral. Su lengua era divina, tocaba lugares que me producían un placer inmenso, al punto de llevarme a los gritos y darle un espectáculo no solo a él, sino también a las habitaciones colindantes con la nuestra. A la par de su lengua y los pequeños mordiscos que le daba a mi clítoris comenzó a usar sus dedos metiéndome 2 y haciendo movimientos de mete saca, yo estaba en la gloria, hasta que no pude más y un grito salió de mi:

- “Aaaaaahhhhh Jorge me voy a veniiiiiiiiir!!!”.

Inmediatamente solté un squirt que mojó sus dedos y gran parte de su mano, él sorprendido los sacó de golpe, lo que me llevó a soltar un segundo chorro como una fuente mojando su pecho y parte de su abdomen, Jorge me dio de chupar sus dedos para que probará mis propios flujo y yo complacida me los metí en la boca hasta dejarlos limpios.

Yo no aguantaba más estaba descontrolada por tanto placer, terminé de chupar sus dedos e inmediatamente le dije a Jorge:

- “Quiero que me des por el culo”.

A Jorge se le iluminaron los ojos y me hizo levantar del sillón para ponerme de 4 en el borde la cama.

- Yo:”Jorge ten cuidado que es mi primera vez por ahí“.

- Jorge: “Tranquila Rominita, ya tengo experiencia dando sexo anal”.

- Yo: “Vale! En mi cartera tengo condones y lubricantes para que los ocupes”.

Jorge fue inmediatamente a sacarlos mientras yo lo esperaba en la posición de perrito, Jorge empezó a frotar su verga en mis labios vaginales y me la metió lentamente, cada centímetro que entraba me causaba más placer, en especial sentir como la punta se iba abriendo camino, empezó con el mete saca mientras con su dedo pulgar masajeaba mi culito, poco a poco sentía como se iba dilatando hasta que Jorge pudo introducir su dedo, al principio me ardió un poco, pero el dolor fue pasando y mi culito ya se estaba acostumbrando, luego vinieron 2 y posteriormente 3 dedos, ya tenía 3 dedos ensartados, más que suficiente para recibir verguita por ahí. Jorge se dio cuenta de que estaba lista y abrió el lubricante para vaciármelo en la entrada de mi culito, sentía como se iba deslizando desde arriba hasta llegar a mis labios vaginales y terminar goteando en las sábanas de la cama, fue ahí que sentí la punta de su verga en mi culito, aclaro que no quiso usar condón, sentía como quería abrirse paso entre la estrechez de mi ano, Jorge empezó a empujar, pero le costaba entrar y yo comencé a sentir un dolor horrible.

- Yo: “Jorge para por favor, me está doliendo”.

- Jorge: “Aún no entró ni la punta aguanta un poco”.

- Yo: “No Jorge, basta, esa cosa no me va a entrar fácil”.

- Jorge: “Ya verás que sí, además tu fuiste la que me pidió por el culo”.

Jorge se echó una cantidad abundante de lubricante en la verga e intentó nuevamente metérmela, esta vez sentí como la punta dilató mi culito y se abrió paso en mis entrañas, metió toda la punta de un solo tirón y el ardor que comencé a sentir fue indescriptible, no podía soportarlo por lo que empecé a masturbarme para que el dolor se vaya disipando con el placer, Jorge me dejó con la punta ensartada unos minutos hasta que mi culito se acostumbre, pasado ese tiempo empezó a empujar para ir metiendo toda su verga, yo ya la tenía adentro y no podía retroceder en mi decisión, por lo que solo opté por masturbarme y morder una almohada que ahogue mis gritos de dolor. Cuando el dolor ya no podía más conmigo Jorge me hizo notar que ya había metido toda su verga, no lo podía creer, esa cosa pudo entrar totalmente y yo aún no me había desmayado jajaja. Así que Jorge empezó a sacarla lentamente, para darle un nuevo baño de lubricante a su verga y meterla otra vez de manera pausada, estuvo haciendo eso unas 3 o 4 veces, yo dejé de sentir dolor y ese ardor se fue convirtiendo en placer, Jorge lo notó y empezaron las embestidas, al principio lentas y pausadas, pero a medida que aumentaba el ritmo se convirtieron en duras y constantes, hasta el punto de sentir como sus bolas chocaban contra mí vagina, yo gemía como loca y soltaba uno que otro grito, para no tener la vagina desocupada yo me metía los dedos o acariciaba mi clítoris de rato en rato. Jorge mantuvo ese ritmo e incluso empezó a jugar con mi culito, sacaba su verga completamente y me agarraba las nalgas para abrir más mi culito, luego la volvía a introducir y soltaba mis nalgas para que se cerrarán, me daba nalgadas mientras me cogía y me decía una que otra marranada por ahí.

Después de uso veinte minutos así Jorge tuvo embestidas similares a los espasmos, supuse que estaba a punto de venirse, por lo que le dije:

- “Dale Jorgito, termina, acábame dentro, dame toda tu lechita en el culito”.

Esas cosas lo ponían a mil por lo que después de 2 embestidas más sentí como mi culito se llenó de un liquido caliente, Jorge sacó su verga de golpe y me hizo arrodillar bruscamente, todo para ensartar su verga en mi boca y limpiar los restos de semen que quedaban, mientras lo hacía sentía como el semen se escurría por mis piernas hasta llegar al suelo.

Terminando fui a la ducha a bañarme y limpiar todo lo que había quedado después de una sesión de sexo anal, mientras me bañaba solo imaginaba que ya no era más virgen del culito y las sensaciones vividas me ampliaban los horizontes para hacer más travesuras.

Al salir me arreglé y Jorge me dio un tierno beso antes de salir, me llevó a mi casa y se despidió de igual forma, después de unas horas me mandó un mensaje que decía.

- Jorge: “Espero que no sea la primera ni la última vez que pasa esto, me encantó hacerte mía”.

- Yo: “Si prometes cogerme igual de rico, pues esto se repetirá las veces que tu quieras”.

Tuve un par de encuentros más con Jorge, pero eso ya es para otro relato.