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Confesionesjul 2022

Siete semanas y una puerta abierta

Él es heterosexual y solo muestra su cuerpo para calentar el deseo de los demás. Pero la conexión con Julián trasciende la pantalla, y la curiosidad se vuelve irresistible. Cuando la pantalla se apaga, la realidad es mucho más intensa de lo que cualquiera imaginó.

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Me llamó la atención su dragón que asomaba la cabeza a un lado de su vientre, un tatuaje lleno de color y bellas líneas.

Poco a poco jugaba con la cámara y nos dejaba ver su torso musculado y dorado por el sol y su barbilla con una incipiente barba. Solo una vez enseñó sus labios, carnosos, sensuales, llenos de vida y dignos de chuparlos y besarlos.

También nos mostraba su ombligo, redondo y bien hecho, con un botón perfecto escondido y tímido. Bajaba por una de sus piernas, sin enseñar el sexo y se deleitaba con sus pies, aunque más bien nos deleitábamos nosotros a través de la webcam. Jugaba a enseñar, pero se quedaba siempre en el límite, creando una expectativa y un deseo que se acumulaba. Alguna vez, sin quitarse el pantaloncillo, frotaba su bulto expuesto, con placer como invitando a que hiciésemos lo mismo, pero sin enseñar nada o enseñando la puntita.

El chat escrito hervía de deseos, de propuestas y de calentura sexual:

Déjame que te coma entero

Quiero chuparte de pies a cabeza

Y él jugaba: Pero si no me habéis visto el rabo aún!!. Y cuánta razón tenía!. El deseo de verlo desnudo, disfrutar de su erección y fantasear que nos arrodillábamos y comíamos aquel trozo de carne, era real y se notaba en las peticiones, pero él sabía dosificar para tenernos de forma permanente.

Vente a Valencia, que te invito a desayunar; yo pongo el café y la boca y tú la leche!

La frase le hizo gracia y a través del mensaje privado me contestó: Soy y vivo en Valencia. Os juro que me sobrecogí: Tenerlo al alcance de la mano y creer que una tarde estaría a su lado!!, ser de la zona y notarlo tan accesible dentro de mi imaginación, me daba más deseo de seguir visitando su webcam. Al final nos intercambiamos el nombre de un software de cámaras, sonido y texto y optamos por conectarnos una vez a la semana: los jueves de 19 a 20.30. Ahí descubrí su cara: nariz prominente y amplia, de esas morbosas como la de un boxeador, labios sonrientes y carnosos, orejas pequeñas y pelo rizado, una barbita de días. Guapo no, eres un Adonis, le lancé, y él sonreía.

Que ganas de verte toralmente desnudo, le pedí

Y él seguía sonriendo.

Ya me verás, contestaba

Eso fue la primera semana

Poco a poco fuimos ampliando nuestras conversaciones

En tu perfil específicas que eres gay

Si, le afirmé

Y como descubriste que te gustan los hombres?, preguntaba

No sé, un día lo supe, así de golpe, quizás cuando tuve consciencia de mi sexo y de la primera erección. Y tú por qué sabes que eres hetero?

Pues lo sé porque todo ha ido a parar a eso. Hoy tengo poco tiempo, seguimos en otro momento.

Imagino que tenía una cita y ciertas urgencias sexuales.

Y acabamos la segunda semana.

Me gustaba charlar con él, ir creando esa red de amistad. Nunca tuvisteis esa ilusión de ir tejiendo una cierta intimidad con una persona?. Es verdad que hoy en día, con la era digital y ciertos programas de inmediatez, estamos perdiendo la capacidad de comunicación y de conocer al individuo. Yo no quiero conocerte solo el rabo y el ombligo, quiero conocerte más, le dije un día

Conocerme a través de la cámara?

Si, es una forma virtual de conocerse, nos vemos, hay expresiones, aptitudes, conversaciones… Es curioso, la gente no habla en estas webs, solo enseñan, se dejan admirar y permiten que nos pajeemos, le dije

A mí me gusta que me miren, soy hedonista, morboso, exhibicionista y me gusta calentar una situación para tener a la gente pendiente; me da igual que sean tíos o mujeres. Para follar, yo elijo, para exhibirme, me expongo y que me miren.

Y quien no ha tenido ese deseo de en un momento determinado de romper el esquema y enseñar?, pensaba para mí.

Tú eres exhibicionista?, me preguntó

Creo que no, pero me gusta que se exhiban delante de mí; cuando estoy meando al lado de un tío, me gusta mirar y ver, en la playa, miro descaradamente los rabos de los tíos, también me gusta que me miren; si, quizás si soy un poco exhibicionista, aunque creo que soy más mirón. Entiendo que seas exhibicionista, llena el ego y estás muy bueno; deberías ser patrimonio de la humanidad y que te pudiésemos disfrutar. Por cierto, un día me enseñarás el rabo?, pregunté

Por la cámara?

Si, y si es al natural, también; no te diré que no a nada, comenté.

El próximo jueves

Esto es lo que fue la tercera semana.

Esperaba con ansia ese jueves. Dicho y hecho, al conectarnos, vi su amplia sonrisa y su cara bonita.

Hola, estoy desnudo; recuerdas que hoy debes verme?

Si, lo deseo, le pedí

Vale, tú también debes estar desnudo, también quiero verte

Pero no eres hetero?

Si, pero para estar en igualdad de condiciones, sonrió y bajó su cámara.

No estaba erecto, pero su rabo me pareció precioso; más moreno que su piel, con un lindo prepucio, cerrado, no dejaba ver el glande, un grosor medio y medidas normales. No sé por qué, pero imaginé que su piel debería ser muy suave y sus huevos grandes que caían a plomo, con muy poco vello alrededor.

Me fascina lo que veo, me lo metería en la boca de un golpe, hasta ponerlo duro y vaciarte

Te gusta chupar?, me preguntaba

Si, mucho y más un rabo tan hermoso como el tuyo; no sé si lo sabes, pero al igual que vosotros veis coños bonitos, hay rabos más bonitos que otros e igual que se valora la belleza de un físico, también la de unos labios, una cara, los glúteos o la polla. Saca tu glande y déjamelo ver.

Tiró su capuchón para atrás y un glande rosado apareció llenando de color rosáceo mis ojos.

Como me gustaría pasar mi lengua por el frenillo y chupar esa cabecita!

Déjame verte tu nabo

Y bajé mi cámara, mostrando una erección por la masturbación y el toqueteo que tenía.

Que valorará de mí, me preguntaba.

Me gusta saber que te lo pongo duro, eso me llena el ego, que me deseas

Wow, hazte una paja y déjame verte, yo también me la hago mirándote. De verdad que yo lo deseaba!, le comenté

Vale, pero háblame, quiero que seas dulce, saber que me harías si estuviésemos juntos. Dime que me harías, me pidió

Lentamente, comenzaría a chupar tus huevos: me los metería en la boca y con la punta de la lengua los acariciaría. Lamería suavemente todo el tronco, jugando con mi mano con la piel del prepucio y llegaría a lamer el meato y esa cabeza rosada hasta metérmela toda en la boca y chupar y chupar. Una vez que todo el pito está en mi boca, tocaría tus pezones para ponerlos duros, los lamería y tu ombligo también; pasaría mi lengua por tu barriga, por las ingles, y volvería otra vez a la polla hasta vaciarte y notar tu leche en mi garganta.

Él tenía los ojos cerrados, seguía pajeándose y oía su respiración. Imaginar esa mamada como algo real que le hacía y notar sus gemidos, me calentaba y mi mente imaginaba que estaba chupando el rabo realmente, que la imagen de la pantalla había venido para estar en mi boca.

Nos corrimos los dos y le pregunté: Qué imaginaba tu cabeza?

Una mamada con la boca de una chica, y tu mirando

Entonces, me dejarías participar?, te dejarías mamar por mí?, pregunté

No se responder a eso aún, otro día quizás te contesto.

Así fue la cuarta semana

En la quinta semana, fieles a la cita, nos encontramos.

Hoy no habrá sexo me he corrido hace un rato por el programa de webcam con una chica, me dijo

Bueno, pero seguirás exhibiéndote para mí, supongo, me produce mucho placer verte. No pasa nada, me gusta ver tu cara y hablar contigo, le dije

Hoy te has corrido? Me preguntó

No, esperaba verte y hacerme una paja imaginando que me metes el rabo en la boca

Te gusta que sea decidido?

Si, me gusta la fuerza, le argumenté. Si alguna vez nos vemos y tengo la posibilidad de comerte, me gusta que tú marques pautas y yo llevar el ritmo.

Te dejarías meter todo mi rabo de golpe?

Erecto?. Lentamente al inicio y luego me follas la boca al ritmo que quieras hasta correrte

Seguro que eres un gran mamador, tío, me decía

Si, me gusta mucho mamar y tengo experiencia, pero también soy cariñoso y me gustan las caricias y ser penetrado

Te gusta más dar por el culo o que te den?, preguntaba

Depende, contigo sería más pasivo y que tú me lo metieses; imagino que prefieres eso no?

Si, por costumbre yo soy el que mete. Con las chicas está muy claro el tema, con un hombre no he probado nunca quizás no sabría cómo hacerlo

Yo te enseñaría y te lo pondría fácil: dejarme hacer y tú te comportas como un macho activo.

Me da morbo follarme un culo de tío y hacerle una paja, pero no sé si estoy preparado a más cosas, he visto porno de tíos y es muy sexual, más directo que con las mujeres, explicaba

Quiero hacerme una paja mientras te veo y te oigo; me enseñas tu rabo?, le rogué

Si, pero está dormido

No me importa, me gusta así también y me pajeé imaginando estar sentado y cabalgando ese rabo dormido; en mi cabeza lo veía erecto y duro como lo vi la semana anterior y era como se me había quedado fotografiado.

Ésta fue nuestra quinta semana.

El siguiente jueves, fieles a la cita, nos encontramos.

Me llamo Carlos, para que personalices mis gestos. Me gustaría preguntarte algunas cosas, me lo permites?

Si, yo soy Julián, Juli. Pregunta, me respondió

Está claro que como hombre estás muy bien, eres guapo, armónico, tienes esa belleza clásica y a mí como gai me fascinas: quizás es el sueño prohibido, que un hetero que he conocido a través de un chat de sexo sea una pieza que pueda llevarme a la boca. Me has atrapado en el juego de mostrar, ver y fantasear y no sé si ese juego se quedará aquí o podrá ir más allá y conocernos físicamente, máxime siendo de la misma, y con lo que sabemos y que afecta a lo más íntimo: nuestra sexualidad.

Veo que eres un teórico. Permíteme, y su voz sonaba firme. Me gusta exhibirme y quizás juego excesivamente con mi cuerpo; sé que estoy muy bien hecho, que existe esa belleza clásica y todo lo que has comentado y que los gais sois la presa más fácil para un exhibicionista. Es cierto que hemos intimado relativamente, y eso nos permite conocernos un poco más y quizás el juego de mostrarnos y vernos pierde fuerza; ya ves que estamos hablando del concepto de dejarse ver y mirar en vez de llevarlo a cabo. No sé, es la primera vez que con un hombre hablo de esto y más a través de una webcam que solo debería dejar pasar un rabo y juegos morbosos. Lo dijo rotundamente

Si, pero hay mucho de morbo en conocer a un tío que se ha mostrado como objeto y quiere jugar con el deseo sexual; a mí me produce mucho placer, y más si te conociese personalmente y jugaras a enseñarme el rabo o el ombligo mientras tomamos algo. Por cierto, te atreverías?. Ya estaba lanzada la propuesta

Hubo un silencio y su cámara bajó hasta las ingles, mostrando un rabo descansado y quizás demasiado relajado por la conversación.

Me fascina tu polla, lo sabes, y te la comería entera, y mucho más cuando sé el placer que me daría ese trozo de carne tan deseado. Me gustaría que me respondieses, te atreverías a quedar conmigo y jugar?

No sé qué responder a eso, me has dejado bloqueado. Si fueses una chica, sí que quedaría con la intención de tirármela, pero contigo…. Te veo muy directo, no sé si soy tan exhibicionista con un tío, no sabría que responder a esa propuesta, me contestó

Bueno, te lo piensas. Me gustaría que fueras sincero, quedamos el próximo jueves?, pregunté

Si, quedamos, fue su respuesta

Y así pasó la sexta semana

El siete es un número de cábala que es sagrado y místico. Las personas con este número tienden a estar interesadas en descubrir la verdad y a desentrañar el misterio detrás de las cosas según la numerología. Para Mesopotamia, sumerios, budistas, cristianos o judíos, el siete es una configuración de inicios, planteamientos y hasta la construcción de la semana del calendario cristiano y para la religión musulmana, también es símbolo de creación. Debes poner un tope, siete días, por ejemplo, o acabarás muy mareado y confundiendo la realidad con la fantasía, me explicaba a mí mismo.

Es curioso, como trasgredir una frontera, nos mantiene en vilo y al acecho para pelear por ello, y obligamos a nuestro pensamiento para que teja una forma de intentar atrapar a la otra persona: en definitiva, sexualmente somos presas del puro deseo, como los animales en celo; nuestro celo ha desaparecido, o quizás lo hemos cambiado por deseo. Reflexionaba sobre ello ya que me veía atrapado en una serie de ambiciones y si no apareciese este jueves?, seguro que me quedaría dolido; cuando caen la ilusiones, son como trozos de cristales sobre nosotros mismos y pinchan y hacen daño.

Estábamos a miércoles, al día siguiente saldría de dudas.

Jueves 19.00 horas, conectado, impaciente, esperando. Espero cinco minutos, ese es el tiempo de la cortesía, y nervioso, muy nervioso. No sé si me saldrán las palabras, y si aparece y prefiere que lo dejemos? Muchas preguntas.

Aparece su imagen, su cara seria y saluda con la mano, no utiliza la voz. Yo muevo mi mano, también y no se que decir. El miedo y el deseo se juntan y luchan, pero creo que el deseo es más fuerte: se ha conectado.

Imagino que quedamos, que reímos, hablamos y disfruto de su cuerpo, me como su rabo y noto el sabor de su semen en mi boca. Necesito pensar eso, me ayuda, me da fuerzas.

Y por dónde empiezo?, que le pregunto?, que digo?

Cómo estás, me pregunta

Muy nervioso, hoy es el día definitivo

Si, me responde. Lo he pensado mucho, creo que quedaré contigo para tomar algo; yo soy más de copa de vino y no cerveza, pero no te aseguro nada de todo lo demás, creo que necesito tiempo para hacer que esa fantasía sea una realidad. Quiero intentarlo, pero no me encuentro muy seguro aún, quizás ayude el conocernos y hablar.

Si no podía tocarlo, mi vista lo recorrería y lo disfrutaría de forma presencial, así que, tocaba hacer todo lo posible para quedar. Que alivio!

Yo te invitaré al vino, y si no pasa nada, tranquilo, habrá respeto y una buena situación de amistad. Los deseos sexuales van y vienen y a veces se compensan con la amistad o con el conocimiento. Que quedes conmigo, para mí es importante, es como un pequeño triunfo: un amigo más con el que hay una buena comunicación personal, le comenté.

En el fondo tenía la satisfacción de atraer a un hetero, jugar a tener la posibilidad de llevar a cabo el juego que se había dado en las cámaras, y eso me calentaba por dentro. Despacito y paso a paso a ver como acaba.

Vale, entonces quedemos, tomamos un vino y nos conocemos de forma presencial me propuso.

Si. Oía lo que oía?, buf, me henchía el pecho y el corazón lo notaba muy acelerado. Si, yo te invito al vino.

Vale, pero quedamos en un punto público.

Claro, respondí

Planificamos el sitio

Así pasamos la séptima semana

Habíamos quedado otro jueves a las siete de la tarde. Él estaba sentado y al verme se levantó y extendió su mano. Nos dimos un apretón y saludamos sonriendo: Hola. Hola

Me alegra verte. Y yo no quería traspasar ninguna barrera sexual por si lo molestaba. Nos contamos cosas personales, disfrutamos de un brindis y dos copas de vino verdejo y pasada una hora me dejó su tarjeta en la mesa: su nombre, dos apellidos, y un número de teléfono móvil.

Imagino que este teléfono es el tuyo personal, pregunté

Si, podemos estar en contacto por aquí.

Yo anoté el mío y los dimos la mano, con un fuerte apretón, sonrisas sinceras y tranquilas que nos rubricaba que todo había salido bien.

Podemos quedar otro día para tomar algo, apunté

Si, ya quedamos a través del wasap; la próxima, yo invito

Ya no tocaba contar semanas, esta reunión había roto las quedadas virtuales. Era la primera semana presencial.

El sonido del wasap me anuncia un mensaje. Juli web me escribía:

Ahora que aún hace buen tiempo, podríamos quedar para dar un paseo por el parque natural de la Devesa, allí hay caminos de rutas y muchos pinos

Claro, dime día y hora y será un placer acompañarte.

Una vez aparcado el coche, el paseo por rutas de senderismo debería ser un placer, apartados de la gente, solo cruzándonos con algunas personas que corrían o caminaban, las caminatas por la zona eran un alivio de ruidos de la ciudad y henchir los pulmones de oxígeno.

Caminaba a su lado y de vez en cuando nos tocábamos, nos acercábamos uno al otro, chocando y separándonos. Yo estaba excitado, notaba que el calor interno quería salir por todo mi cuerpo, y miraba de reojo su paquete para ver si notaba algo y lanzarme.

Se detiene y mea en la orilla del camino, yo me acerco y me pongo a su lado, mirando, asomándome para ver su rabo. Él me ve, gira su cabeza y ríe. A ver si todo va a ser fácil de lo que imaginaba!, decía

Por mi parte, te lo pondré muy fácil y cogí su polla sujetándola para que acabara de mear.

Me gusta mucho coger las pollas de mis amigos mientras mean, las sostengo y noto el orín como sale y percibo el tacto, y luego las meneo para que expulsen toda la orina; a él le hice lo mismo. Agarró mi mano con la suya y lentamente fue guardando el pito. Yo le miré y sonriendo afirmé: Me ha gustado mucho, ésto también es placer

Si, y seguro que también es exhibicionismo, me contestó

Seguro, pero deberías haber dejado el rabo fuera, que lo tocara más tiempo

Me miraba y sonreía.

Quizás deberíamos de volver, ya queda poca luz, me insinuó.

Sentados en el coche, intentando ponernos el cinturón y veía sus piernas abiertas, su bulto sinuoso y marcado dentro del pantalón ajustado. Estiré mi brazo y pasó la punta de los dedos por él, Juli se dejó hacer y acaricié con toda mi mano el paquete. No se si era mi imaginación o la realidad, yo notaba que crecía.

Le miré a los ojos y pregunté:

Puedo desabotonar tu pantalón?

Si, me dijo, y así lo hice.

Suavemente, con un dedo entre el calzoncillo y su piel, fue bajando la tela hasta sacar su rabo y los huevos. Quizás, tranquilo como estaba, optó por dejarme hacer y comentó: si no me excito, no pasa nada, vale?. Tranquilo, no debes preocuparte, tú disfruta de la exhibición y yo disfrutaré chupando.

Me amorré y lentamente puse su glande en mi boca, pero antes de tragarlo, paseé mi lengua por el frenillo, por el meato, por todo el tronco, lamí y mordí sus huevos y glotonamente me metí toda la polla en la boca y chupaba, succionaba como si quiera arrancarle el rabo y comerlo entero.

Notaba como palpitaba y me daba más fuerza y me producía más ganas de chupar. Él apretaba mi cabeza para que no dejara ni una porción de rabo fuera de mi boca y yo subía y bajaba para que notara más placer.

Abate su asiento hacía atrás, dándome más movilidad y la felación que hacía se torna mucho más rápida, notando el palpitar del rabo dentro de mi boca y él apretando más hacia abajo mi cabeza para deglutir toda la carne.

Un chorro de semen denso choca contra mi garganta y trago, sigo succionando hasta dejarlo limpio y sigo chupando hasta la pérdida total de la erección, él, suavemente, levanta mi cabeza. Nuestra mirada se cruza y me dice un tenue: Gracias, y yo le doy un beso en la mejilla.

Nos recolocamos. No te has corrido, me afirma

No, no pasa nada, luego en casa deleitándome con el recuerdo de la mamada

No, quiero que te corras aquí, delante de mí.

Vale, me masturbo y me dejas chupar tus tetillas y el ombligo que me gusta mucho, y una vez que me haya corrido, quisiera darte un beso.

Trato hecho, venga, me ordenó.

Levantó su suéter de nuevo y me lancé a sus tetillas, pasando la punta de la lengua por ellas, recorriendo su pecho, su ombligo y volviendo a meterme se rabo en la boca. Lo puse duro de nuevo y él alzó mi cabeza. Alargó su mano y comenzó a masturbarme y yo a él.

Se notaba que era la primera vez que masturbaba a un hombre. Hazlo como te lo haces a ti, le pedí, y agarró todo el cilindro y comenzó a pajearme moviendo el glande y el resto de la piel. Me excitaba mucho que otra mano me hiciera la paja y más siendo heterosexual; llegué a correrme en su mano. Mientras se limpiaba, ávido, volví a mamar su rabo. Era una polla muy cómoda, muy normalizada en centímetros y grosor y cabía perfectamente en la boca. Debía de correrse de nuevo, quería notar su latido, el calor y el semen. Otro chorro en mi garganta y otra vez tocaba saborear un semen dulce y más líquido que el anterior. Succioné hasta dejarlo limpio y alzó mi cabeza; pasó su dedo por mis labios y opté de forma repentina por darle un beso en los suyos. Uf, que placer!. Gracias por todo, es un excelente premio, le dije

Me ha gustado, me contestó

Cuantas veces quieras, aquí estoy para darte placer de la forma que quieras

Sonreía y sus ojillos se ponía pícaros. Iremos viendo, ya veo que estás dispuesto a todo, pues habrá que ir probando, ahora que ya hemos abierto la puerta…..

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