La exposición (Capítulo 2)
La visita a casa de unos amigos se transforma en un juego de miradas y tentaciones cuando la modelo de la casa comienza a desnudarse. Carlos no resiste la oportunidad de ver a su tímida novia bajo los focos, y entre el vino y la lencería, los límites de la amistad se desdibujan hasta volverse insoportables.
CAPÍTULO 2
En cuanto llegamos a casa de Andy, nos abrió él mismo la puerta, ataviado con una camiseta y un pantalón de deporte corto y fino. Raquel no perdió detalle de la anatomía de mi amigo, lo mismo que él en el cuerpo que se intuía bajo ese vestido marrón de ella. Se agarró a su estrecha cintura para decirle.
- ¡Raquel, estás impresionante!
- ¡Huy gracias! - respondió ella tímidamente,
- He sido yo, que le he ayudado a darle los últimos retoques. - añadí riendo.
En ese momento Raquel me pegó un codazo, porque sabía que me refería al polvazo que habíamos echado en el baño.
- Pero bueno, pasad, chicos, como si estuvierais en vuestra casa.
Lo cierto es que el piso de mi amigo era impresionante, decorado con un gusto exquisito en cada mueble y en cada detalle. A Raquel le fascinaba todo, pero principalmente la foto mural que había presidiendo el salón, en la que se podía reconocer a Sofía, ligeramente de costado, totalmente desnuda, tapando con su antebrazo sus pezones y con su otra mano, el sexo, como si la hubieran pillado de infraganti. La foto era muy simpática y a la vez muy erótica.
- ¿Te gusta? - le preguntó Andy a mi chica, agarrado de nuevo a su cintura y entregándole una copa de vino blanco.
Ella bebió un trago y se limitó a afirmar y luego me miró a mí para ver mi reacción.
- Ya sabes que cuando quieras te hago una sesión como esa. - comentó mi amigo.
- ¿Yo...? Ya sabes que... - se volvió Raquel azorada.
- Tranquila mujer, estaba de coña, ya sé que no quieres, aunque ese cuerpo tuyo y ese rostro sonrojado de chica aparentemente inocente te dan un toque único, serías un espectáculo en medio mundo.
- ¿Yo? - preguntó de nuevo ella incrédula.
- Te lo aseguro, aparte de ese cuerpo que es espectacular, tu cara aniñada y tu sonrojo inocente, son geniales, te lo aseguro y te lo digo desde mi visión profesional, pero también como posible admirador de esas fotos, con el permiso de tu chico. Por cierto, se te pagaría bien...
Yo me limité a levantar mi copa en señal de orgullo y estar halagado por ese piropo a mi novia y luego la señalé a ella, pues la decisión era de Raquel y no mía.
- Bueno, vamos a comer algo que estoy hambriento... - dijo de pronto Andy antes de que mi chica se sintiera más incómoda, pero hay que reconocerle que también es un artista a la hora de ir allanando el terreno.
Nuestro anfitrión nos llevó hasta la mesa del comedor, en donde había preparado una serie de delicias de todo tipo, además de rellenar las copas de un vino blanco que, por cierto, entraba como el agua.
- ¿Y Sofia? - preguntó Raquel.
- ¡Ahora voy, chicos, dadme un minuto! - se oía la voz de ella en la distancia.
- Voy a echarle una mano. - dijo nuestro amigo yendo a la cocina pidiendo disculpas.
Raquel volvió a mirar la foto gigante del salón y sin duda era algo que le atraía bastante.
- Es bonita ¿verdad? - le comenté.
- ¿La foto o la modelo? - preguntó ella en un tono celoso, girando su cara hacía mí.
- Pues las dos, claro.
- Te gustan demasiado esas tetas, ¿no?
- Mujer, no empieces...
- ¿Qué no empiece?
- No te pongas celosa... sabes que tus tetas son las que me vuelven loco. Mucho más grandes y bonitas que esas- añadí amasando una de ellas, pero me dio un manotazo en la mano y su mohín de mosqueo.
- Lo dices para contentarme, pero Sofía tiene unas tetas preciosas.
- No lo niego, pero ¿acaso no reconoces la belleza de la foto tal cual o no te imaginas a ti posando de esa manera? Te aseguro que no habría ni punto de comparación entre tú y ella.
Raquel volvió a mirar ese inmenso mural.
- En serio, ¿No te gustaría probar? Estoy seguro de que tú quedarías mejor. - la dije al oído viendo que no quitaba ojo a la foto.
- ¿Tú crees? Para mí que me estás dando coba.
- Estoy seguro, cariño, pero reconoce al menos que quedarías tan bien como ella... y no te digo nada, posando las dos jutnas, una morena y una rubia, mmmm...
- ¡Cerdo! - añadió con un nuevo codazo por mi comentario lascivo.
- Supongo que no lo haces porque te da miedo el hecho de desnudarte delante de Andy o a lo mejor es que te asusta porque te guste demasiado exhibirte ante él.
- ¡Eres idiota!
- Y encima nos ganábamos una pasta gracias a tu cuerpazo. - ataqué de nuevo.
Justo cuando se preparaba para darme un nuevo codazo, apareció Andy con una bandeja de pinchos y detrás, su espectacular novia y modelo, Sofía, sosteniendo otra bandeja de canapés, pero ¡vestida de lencería!... únicamente con un pequeño sostén de encaje de color celeste y un tanga del mismo color, además de unos zapatos de tacón. Estaba impresionantemente sexy y mi chica la miró sorprendida, lo mismo que yo, alucinando de ver ese cuerpazo en vivo y en directo acercándose hacia nosotros con esa lencería tan espectacular.
- Hola chicos, perdonad, es que estamos en medio de una sesión y hemos aprovechado un descanso. Espero que no os importe - dijo la otra dejando la bandeja sobre la mesa.
- No, claro que no. - dije dándome cuenta al instante de que mi chica me miraba de reojo, seguramente celosa de nuevo y con ganas de darme otro de sus codazos.
Primero, Sofía le dio dos besos a mi chica, para decirle.
- Estás preciosa, Raquel.
- Gracias - respondió mi chica halagada por ese piropo viniendo de Sofía - pero no tan espectacular como tú. - añadió Raquel por el atuendo tan reducido de nuestra anfitriona.
- Pues ya sabes, cuando quieras te quitas el vestido y me haces la competencia, jajaja... - dijo ocurrente Sofía y todos reímos.
Luego esa impresionante rubia se acercó a mí, dándome esos dos besos muy cerca de mis labios, se podría decir que, casi rozándolos, mientras su cuerpo medio desnudo se pegó al mío, lo que hizo que tuviese una considerable erección ante semejante belleza. Ella lo notó, a tenor de su sonrisa y creo que mi chica también.
Por un lado, veía que Raquel estaba algo celosa y al mismo tiempo envidiosa de no ser ella la atrevida, la lanzada, porque estaba seguro de que le gustaría tener esa seguridad y esa naturalidad de Sofía, incluso exhibirse con ese arte, como ella. Entonces Andy nos explicó:
- Sí, chicos, es que nos han hecho un encargo para una galería en Berlín y son todas las fotos en lencería y otras desnuda, por eso hemos probado varios modelos de lencería y ahora hemos hecho un pequeño parón. Nos tendréis que perdonar por no atenderos debidamente.
- No pasa nada. - dijimos Raquel y yo a la vez.
Sofía se movía por la mesa con ese conjuntito que apenas tapaba lo mínimo, especialmente cuando iba a la mesa auxiliar y agachaba su cuerpo dejando su culo en pompa, de una forma espectacular. Sus movimientos aparentemente naturales, eran totalmente intencionados. Mi chica me volvió a pillar admirando a esa modelo que además de alegrarme la vista, nos animaba a que volviéramos a hablar de esa posible sesión con Raquel.
- No, yo soy muy cortada... - decía mi chica, ante la insistencia de Sofía.
- Pues tenías que haberla visto a ella al principio y ahora ya ves... - decía Andy señalando a su chica que estaba de espaldas con su culo enfundado en ese estrecho tanga metido entre esos glúteos perfectos, mientras cortaba un trozo de pastel.
El vino corrió durante esa cena informal, algo que nos iba soltando la lengua y al mismo tiempo desinhibiendo a Raquel, que además fue haciendo muy buenas migas con Sofía, pues le estuvo enseñando la casa y cuchicheando cosas de chicas, que seguro le daban mucha más confianza y lo cierto es que Sofía era una gran anfitriona y una artista para llevarse a mi chica a su terreno.
- Bueno, chicos, ¿por qué no pasamos al estudio y así veis como trabajamos? Espero que no os aburráis mucho mientras tanto. Traeros las copas. - dijo Andy para que le acompañásemos al set, echando más leña al fuego.
Miré a mi chica y se encogió de hombros, por lo que cogimos cada uno una copa de vino y nos sentamos en un gran sofá que había en ese estudio contiguo al salón. Era un lugar amplio y con poca decoración, solo una gran tela blanca en el centro, una mesa, un gran espejo, un sofá, un perchero, una mesita auxiliar y el resto diáfano, lleno de focos, que, por cierto, aumentaban considerablemente la temperatura de la estancia, aparte del vino, claro.
Mientras Andy colocaba a Sofía en el centro, reorientó los focos y se despojó de la camiseta, quedando con su torso desnudo, no sin mirar antes a mi chica que vi como tragaba apurada de ver ese cuerpo de mi amigo, tan solo con su pantalón corto.
- Así estoy más cómodo. - dijo, pero observando las piernas cruzadas de mi chica en el sofá
Entonces, Andy comenzó a disparar alrededor de su chica, que lucía impresionante, delante de esa tela blanca, resaltando aún más cada detalle de su cuerpo, que ella iba mostrando con estilo, en distintas poses sensuales y atrevidas que con aquella lencería se veía muy sexy... en unas, sentada, otras tumbada, incluso hay una toma con sus piernas totalmente abiertas echada boca arriba en el suelo. Era flipante verla en vivo y aquello ponía la cosa extremadamente caliente, incluso para Raquel que no dejaba de dar tragos a su copa de vino y cuando hace eso, o está animada o nerviosa... quizás ambas cosas.
- Cariño, ahora ponte el conjunto negro. - ordenó Andy mientras iba cambiando los focos.
En ese momento Sofía se acercó al perchero que había al fondo del estudio y quitándose el conjunto que llevaba, con total naturalidad se quedó completamente desnuda, buscando el siguiente modelito. Casi me dio algo viendo a esa preciosidad en pelotas.
- Parpadea o se te secarán los ojos... - me dijo Raquel con sus labios apretados.
Yo me limité a sonreír, pero mis ojos no podían despegarse de esa preciosidad de Sofía cambiándose con esa naturalidad, pues verla desnuda en vivo, era aún más espectacular que en sus fotos. Al final se puso otro conjunto negro muy sexy, con medias a juego y Andy continuó disparando más y más fotos desde distintos ángulos con ese nuevo atuendo. Yo veía a Raquel frotándose las manos, bastante nerviosa, supongo que por un lado celosa de verme encandilado con esa chica y por otro con esa envidia de no lanzarse y ser ella la que posara así en medio del set y ser la protagonista de todas las miradas. Sino fuera tan cortada y tan tímida, seguramente se habría atrevido al menos a posar en alguna toma. De pronto lancé un reto:
- Pues si vieras el conjunto que trae hoy Raquel, de fijo que iba a ser un buen aporte a ese catálogo de fotos.
Raquel enrojeció al instante y abrió los ojos de par en par por mi revelación queriendo fulminarme con su mirada.
- ¿En serio? - preguntó Andy que en ese momento estaba agachado y se levantó de inmediato.
Raquel me seguía mirando como si quisiera asesinarme por haber dicho eso y por dejarla en evidencia, pero al mismo tiempo veía como su mano jugaba con el vestido, de forma nerviosa, por lo que notaba su excitación y sus ganas de lucirse como Sofía.
- Pues eso hay que verlo. - dijo de pronto la propia Sofía que se acercó a mi chica, dándole la mano para que se levantara del sofá.
- No... yo.... - intentó decir Raquel enrojeciendo aún más.
Ella me miró un instante, con ese color rojo que no se despegaba de sus mejillas, como si esperase mi aprobación, siempre con sus miedos, pero deseosa de tirarse a la piscina y competir, porque esa vena competitiva era una baza a mi favor. Simplemente afirmé con la cabeza sonriéndola, diciéndole con la mirada que iba a arrasar y a ganar incluso a la belleza de Sofía. Yo sabía que mi chica no llegaría tan lejos en soltura y atrevimiento, como la novia de Andy, claro, pero al menos, se veía que estaba cada vez más dispuesta. Hasta yo me asombraba de verla tan lanzada.
Las dos chicas se colocaron en el centro del set, mientras Sofía ayudaba a mi novia a quitar el broche que sujetaba el vestido por su cuello y ella volvía a mirarme frotando las manos por sus costados y con los ojos vidriosos, con esa carga morbosa de ser expuesta ante la mirada de Andy. Parecía estar pidiendo mi aprobación continuamente, pero yo estaba eufórico, pues eso era lo que quería, ver cumplida mi fantasía de ver posar a Raquel en fotos eróticas, por lo que me limité a sonreírle guiñándole un ojo.
De pronto la prenda cayó al suelo, dejando a la vista de todos, el increíble cuerpo de mi novia, ataviado con ese conjunto que tanto me puso en casa y que consiguió que folláramos como animales.
- ¡Guau, Raquel!, ¡Déjame hacerte unas fotos! - dijo entonces Andy levantando la mano a mi chica y haciéndola girar en medio del estudio.
- Yo es que... - volvió a intentar decir algo Raquel, pero la cámara no dejaba de disparar a su alrededor.
Poco a poco mi novia se fue soltando siguiendo las instrucciones de Andy y ayudada en todo momento por Sofía que colocaba su cuerpo en distintas poses, a como poner las manos, la postura de las piernas, que me parecieron larguísimas con esos tacones de aguja. Andy hacía fotos en diversas poses, unas de pie, otras sentada sobre un taburete, en alguna medio tumbada en el suelo, al tiempo que mi amigo, iba ensalzando cada rincón de su cuerpo y piropeando en cada una de las fotos que disparaba.
- ¿Qué tal ahora unas fotos las dos juntas? - comentó mi amigo de repente.
Sofía, siempre más lanzada, se adelantó antes de cualquier arrepentimiento por parte de Raquel, colocándose detrás de ella para sostener su cintura pegando su cuerpo al de ella mientras mi amigo no dejaba de disparar fotos muy sensuales de las dos chicas en distintas poses, a cada cual más atrevida que la anterior, incluso en una, casi me da un infarto, cuando estaban colocadas una frente a la otra, con sus cuerpos totalmente pegados agarrándose los culos mutuamente y con sus bocas pegadas simulando un tórrido beso. No me podía creer lo que veía y sobre todo de ver tan lanzada a Raquel que imaginaba ardiendo por dentro, como lo estaba yo en ese instante y con una empalmada brutal. El vino de la cena, habría influido, pero también el hecho de que todo surgiera con aquella naturalidad.
- Bueno, chicas vamos a parar un momento que necesito cambiar la batería- dijo Andy antes de salir de la habitación - sírveles una copa a las chicas que estarán sedientas, Carlos. - añadió.
Seguí las instrucciones de mi amigo y les llevé dos copas de vino a las chicas que ambas se llevaron a la boca de inmediato. Me puse junto a mi novia agarrándola de la cintura para comentarle.
- ¿Qué tal te ha parecido, Raquel?
- ¡Uf, estoy muerta de vergüenza!
- Pero si lo haces genial.
- ¿Estás seguro? La verdad que estoy algo nerviosa, pero me siento bien, la verdad. No me creo estar haciendo esto.
- Ha estado de diez. Es toda una modelo. - añadió Sofía animándola y chocando su copa con la de mi novia.
- ¿En serio?
- ¿A que sí Carlos? - se alió Sofía conmigo.
- Por supuesto. - afirmé
- ¿Quién ha estado mejor de las dos? - preguntó de pronto Sofía, como si quisiera retarme, mientras se mordía el labio y me miraba el paquete que se marcaba bajo mi pantalón.
Mi chica daba un trago a la copa, pero no se perdía detalle ni de la mirada de la otra a mi bulto, ni de lo cachonda que parecía imaginándolo... noté que Raquel tomaba aire por la nariz, algo que hace siempre que miro a otra mujer más de lo normal.
- Lo siento Sofía, pero mi chica ha estado mucho mejor. Te va a quitar el puesto. - dije de pronto para que Raquel se sintiera segura.
La rubia entendió que yo no lo decía con mucha objetividad, aunque en el fondo era cierto, pues Raquel no tenía nada que envidiar al cuerpo de Sofía... eran distintas, pero dos bellezas espectaculares, sin que una hiciera sombra a la otra... Claro que mi chica no tenía la soltura de su rival, pero al fin y al cabo Sofía era una profesional y mi novia era la primera vez en su vida que hacía algo así. De todos modos, yo creía tener a la modelo como aliada más que como rival, pues sabia del punto débil de mi novia.
- ¿Lo ves tía? - comentó Sofía riendo y señalando mi bulto con un levantamiento de cejas.
Raquel no estaba convencida del todo, aunque parecía estar más estimulada, al ver mi erección bajo el pantalón, mientras que la otra seguía halagándola y subiéndola la moral por las nubes.
- ¿Seguro que no has hecho esto antes? Parece que llevas en la sangre esto de modelar. - añadió la rubia.
- Que va, para nada, además estaba muy cortada, sobre todo al principio, cuando estaba sola, parecía que me iba a dar un ataque.
- Pero Raquel, si yo te he notado bastante suelta.
- Pues eso ha sido cuando has venido, que de repente me he sentido menos cohibida.
- Habéis estado geniales las dos. - añadí yo levantando mi copa y observando esos cuerpos en lencería de lo más atrayente.
Mis ojos se iban continuamente a los cuerpos de esas dos bellezas, a cada cual más sexy, con esa lencería tan “hot”. Mi chica lo notaba, porque me veía extasiado con ambas y en cierto modo le gustaba conseguir esos estímulos.
- Deberías animarte para que lo hagamos desnudas. - dijo de pronto Sofía a mi chica.
- ¿Qué dices? ¡Ni loca! - respondió Raquel para luego mirarme a mí, pero yo no hice más que confirmárselo
- Estoy de acuerdo, cariño. Sería todo un bombazo veros en las fotos a las dos juntas.
- Además, Andy tiene ganas de hacer una serie de chicas desnudas...
Mi novia volvió a mirarme y yo no hacía más que afirmar con mi cabeza y soñando con ese momento de ver a esas dos diosas en pelotas, incluso ver cómo se quitaban la poca ropa que llevaban. Yo sabía que eso sí que era un imposible, pues casi ni podía creerme que estuviera en ese instante con la lencería y haber hecho esas poses tan sensuales, aun así, insistí.
- Vamos, cariño, anímate.
- No se eso es muy fuerte, Carlos y me da más cosa.
- ¿Cosa por qué?... si es casi lo mismo. - apuntó Sofía.
- Estoy de acuerdo. - afirmé. - casi no te tapa nada lo que llevas.
- Tú lo ves todo muy fácil, Carlos, como no eres tú el que se tiene que tiene que desnudar.
- A mí no me importaría - afirmé con cierta chulería, mientras mi chica debía imaginárselo.
- Pero no sé, hacerlo delante de Andy...
- Venga ya, Raquel, eso son sólo excusas. Por Andy no hay ningún tipo de problema, al contrario, está acostumbrado ver a chicas sin ropa, además eso que llevas, tapar, tapa poco. - intervino Sofía.
Mi chica se miró el atuendo y entre los pezones marcados en su sostén y la braguita semi transparente en el que se ve dibujada perfectamente su vulva, acabó riendo al tiempo que decía:
- Mujer tapa poco, es verdad, pero algo tapa...y no es lo mismo.
- Si no fueras tan cortada, podrías ser una profesional como yo.
Raquel giró su cara, mirándome y me limité a afirmar, porque era cierto, no tenía nada que envidiar al cuerpo de Sofía, pero, además, las pocas poses que hizo, me parecieron muy buenas, por no hablar de su cuerpo que es espectacular.
- En todo caso, siéntete libre y vuela... verás que divertido. Bueno, os dejo un momento a ver qué está haciendo Andy. Ahora vuelvo. - dijo Sofía abandonando el set.
Abracé a mi chica al tiempo que observaba el cuerpo increíble de Sofia hasta verla desaparecer de la habitación.
- Cariño, yo creo que a la que quieres ver desnuda es a Sofía, en vivo y en directo. Y lo demás son excusas- dijo mi novia con sus brazos en jarras totalmente celosa.
- No, joder, bueno sí, no lo voy a negar, pero supongo que las mismas ganas que tendrá Andy de verte a ti en pelotas.
Raquel se me quedó mirando con su cabeza ladeada, como si realmente eso fuera totalmente cierto u otra simple excusa por mi parte. En el fondo no podría estar celosa, cuando yo no lo estaba viéndola posar desnuda delante de mi amigo. Quise dejarle claro que también quería verla a ella en ese reportaje.
- Raquel, tu crees que todo esto lo hago para ver desnuda a Sofía... pero si lo que más quero es que poses tú.
- Carlos, es muy fuerte.
- Ya lo hemos hablado muchas veces, me encantaría verte en fotos desnudas y tenerlas colgadas en casa o incluso en alguna exposición.
- ¿Expuestas? ¡Calla, por Dios, qué vergüenza!
- ¿Vergüenza, por qué? Si ese cuerpo que tienes es increíble y además Andy sabrá como inmortalizarlo.
- Ya, pero Carlos... ¿qué me vea la gente desnuda?
- Vamos mujer, no me has dicho que con Sofía estás más suelta. Lo harás genial y lo mejor es que sé que a ti también te pone la idea de que se le ponga dura a Andy viéndote despelotada. ¿Me equivoco?
Ella se ruborizó ligeramente, yo miré a sus grandes ojos, dándole un piquito a continuación, para rebajar su tono celoso.
- Me lo pensaré, Carlos, ¿vale?
En ese momento Raquel se soltó de mi brazo y la noté alterada, no sé muy bien si por mi insistencia o porque ella misma estaba llena de dudas. Entonces, le volví a sujetar de la cintura, pero esta vez la puse de espaldas a mí, pegándome a su cuerpo semi desnudo y mi erección incrustada en su culo.
- Vamos cariño no te enfades. Libérate y déjate llevar- la susurré junto a su oreja.
- Joder, ¡Carlos como estás! - respondió al notar esa dureza y con eso le bajaba el nivel de cabreo o de miedos.
- Eso ha sido por ti. Además, Andy estaba igual. - añadí.
- ¿Andy?, ¿qué dices?
- Por qué te crees que se ha ido de la sesión con la excusa de las baterías. Seguro que está haciéndose una paja a tu salud.
- ¡Qué tonto eres!
El rostro de Raquel enrojeció y noté como echaba su culo más atrás apretándose contra mí. Sin duda el mejor premio a esa competición de cuerpos bonitos, era el hecho de haber provocado una erección a mí, pero sobre todo a mi amigo.
- ¿Te imaginas que esta polla es la de Andy? - dije muy envalentonado apretando mi pelvis contra ella.
- ¡Eres un guarro! - dijo, pero volviendo a restregar su culo por mi paquete y con una gran sonrisa.
- Supongo que es inevitable, que se la pongas dura a todos los tíos que te vean y no te digo nada si te vieran desnuda en una exposición. Yo es que estoy viendo a todos los tíos empalmados contigo y eso me pone un montón, no me digas que a ti no...
- Eso lo dices ahora porque sabes que no lo haré, pero habría que verte la cara viendo a todos los tíos salidos mirando mi cuerpo desnudo.
- Joder, ¿Y eso no te pone a ti? no lo puedes negar, cielo, si se la has puesto dura al fotógrafo y te ha gustado... imagínate a miles.
Supongo que mi propia euforia o el alcohol me llevaban a imaginar eso, aunque estaba convencido que iba a ser un proyecto encallado, casi desde el principio, pues Raquel no iba a soltarse tan fácilmente. En ese instante ella detuvo el movimiento circular de su culo para preguntarme sorprendida.
- En serio, ¿Tú crees que Andy se ha excitado conmigo? - me preguntó de pronto, dándole vueltas al tema.
- Te lo puedo asegurar. - afirmé.
- Pero, él estará acostumbrado.
- ¿Acostumbrado a tener a un pibón como tú? Lo dudo.
- ¡Qué idiota eres!, ¡No me vaciles!
- Es la verdad, cielo.
En ese momento, a la vez que volví a apretar su cuerpo contra mí, fui dirigiendo una de mis manos hacia una de sus tetas, pellizcando ligeramente su pezón, notando como ronroneaba y con mi otra mano dibujé la costura de su tanga, sin llegar a adentrarme, algo que sé que la pone muy caliente.
- ¡Si, joder, Carlos! - exclamaba excitada con el juego de mis manos y mi cuerpo pegado.
- Dime, ¿No te gustaría desnudarte, cielo y descubrir por ti misma como se empalma Andy viéndote?
- ¡Ah, cariño...!
En ese instante, introduje mis dedos en su braguita y bajé hasta su sexo que noté empapado.
- ¡Carlos! - gimoteó totalmente cachonda, mientras yo seguía pellizcándole los pezones y acariciando su rajita.
- Vamos no lo niegues Raquel que la idea te encanta. ¡Estás chorreando!, ¡Confiésalo!
- ¡Sí!
- ¿Sí?
Justo cuando dejé esa pregunta en el aire, Andy y Sofía entraron abrazados a la sala:
- ¡Qué bien se os ve tortolitos! - comentó mi amigo.
- Andy, tío, que Raquel dice que anima hacer ahora las fotos en pelotas. - comenté eufórico.
- No, no he dicho eso. - intentó justificarse mi chica al tiempo que terminaba de sacar mi mano de sus braguitas. Yo sabía que, tocando ese botoncito, era como la espoleta que hacía saltar todo por los aires.
Andy preparó de nuevo la cámara, queriendo no forzar la situación, pero estaba claro que Raquel iba animándose por momentos, se le notaba demasiado, no solo por cómo lubricaba su coño, sino por el brillo inconfundible de sus ojos. Con eso tampoco podía engañarme.
- Bueno, chicas, vamos a seguir en donde lo habíamos dejado. - comentó Andy que en ese momento se acercó más a ellas, para sacar primeros planos.
Yo mientras tanto sujetaba uno de los focos, siguiendo las indicaciones de mi amigo para que esos dos cuerpos destacaran aún más. Lo cierto es que ellas deslumbraban, pero las fotos que me iba enseñando mi amigo todavía ofrecían mejores resultados.
Luego Andy iba disparando, mientras las chicas seguían en poses de lo más erótico, tocándose mutuamente, incluso en alguna Sofía metía los dedos de la braguita de Raquel y al revés, siguiendo las indicaciones de Andy que de vez en cuando me miraba y levantaba las cejas, impresionado como yo, de ver a esas dos mujeres impresionantes.
- ¡Bueno, chicas, ahora fuera los sujetadores! - ordenó mi amigo sin dejar de fotografiarlas.
Inmediatamente Sofía se quitó el sostén dejando a la vista sus impresionantes tetas, que botaban y brillaban cada vez que las luces del flash se disparaban, pero Raquel no se acababa de decidir, unas veces mirándome a mí, otras mirando a Andy, que en ningún momento quiso pasarse de rosca, pero, aun así, las fotos iban cargadas de sensualidad y llegaban a ser más que excitantes.
- Vamos a hacer un descanso. Tengo que recargar baterías. - añadió Andy retocándose la polla algo que no pasó inadvertido a mi chica, que dirigió después la mirada a mí y una leve sonrisa.
- ¿Otra vez? - pregunté sonriente mirando a los ojos a Raquel, para recordarle que más que las baterías, lo que necesitaría Andy era liberarse de esa carga bajo su pantalón.
Nos sentamos en el sofá y Andy, tras poner a cargar las baterías, nos fue pasando la cámara enseñándonos las distintas tomas. Mis ojos se iban continuamente a los pezones en vivo de Sofía, que tenía sentada tan cerca y no solo a los de las fotos, porque lo que tenía delante era demasiado atrayente y mirándola después a los ojos comenté.
- Uf, son muy excitantes. – mis palabras iban con doble intención, haciendo mención a los pezones de la rubia y a las fotos.
Raquel mi pilló de lleno babeando con esos pezones de la rubia, en una de las tomas que Andy nos mostraba y la mirada de mi chica parecía fulminarme, porque siempre ha sido muy celosa, en este caso, sabiendo que Sofía era una mujer espectacular, medio desnuda a mi lado, con esa provocación continua y siendo tan decidida, lo que ella no llegaba a ser ni por asomo, por pudor, vergüenza, miedo o quizá por todo junto.
- Eres muy buena, Raquel, te lo digo de verdad. - añadió Andy animando a mi chica.
- Pues ya verás cuando estemos las dos desnuditas del todo. - soltó Sofía con toda la malicia del mundo, algo que tampoco le pasó desapercibido a Raquel por esa mirada entre cómplice entre ambos.
- Bueno, yo no creo que vaya a desnudarme. - sentenció Raquel, dejando claro que había “tocado techo”.
- Mujer si casi lo tenías decidido. - comentó la otra.
- Ya, pero no.
Se hizo un silencio sepulcral, pues Raquel desbarataba toda esa idea que nos tenía encendidos a todos, incluyéndole a ella.
- Bueno, no forcemos la cosa. Recuerda que a ti te costó la cosa al principio. Y ahora ya ves, lo que me pidas. - comentó mi amigo.
- ¿En serio? - preguntó Raquel al saber que la modelo también pasó por esos miedos escénicos.
- Sí, chicos, Sofía era tan cortada como Raquel al principio, pero ahora incluso hace fotos desnudas con modelos masculinos, que por cierto no os he enseñado esa serie. Son de lo más calientes.
- ¿Series de fotos con chicos desnudos? - preguntó Raquel, frotándose las rodillas, visiblemente alterada.
En ese momento mi amigo se fue a por una Tablet y volvió a sentarse en el sofá, para irnos enseñando fotos de distintas sesiones, con chicos diferentes, de todo tipo de edades, colores y músculos... las poses eran variadas, pero con cuerpos masculinos muy bien formadas, algo que Raquel parecía estar disfrutando y yo observaba sus reacciones por el rabillo de ojo, hasta que Andy llegó a una serie más explícita, en algunas se veía a los chicos desnudos contra el propio cuerpo desnudo de Sofía, mientras ella ponía cara de placer que no parecía muy fingida. Raquel observaba aquellas fotos alucinadas y no pudo remediar preguntar.
- Pero en esas poses, ¿no te ponías...?
- ¿Cachonda? - terminó la frase la rubia riendo - muchísimo, me mojo a tope. - añadió y esta vez volvió a mirarme con cara de gata en celo.
- ¿Y a ti no te importa, Andy? - fue entonces Raquel la que dirigió la pregunta a mi amigo.
- Para nada... es trabajo y es lógico que se excite, forma parte de la sesión que se pongan cachondos los dos y bueno yo también me excito viéndolos.
- Pero ¿No te pones celoso?
- Al contrario, me encanta verla disfrutar y que lo hagan los demás viéndola.
- Pero con tanto toqueteo, roce...
- Es arte. - dijo Andy medio riendo.
Raquel me miró y yo ladeé la cabeza confirmando que aquello no era tan raro, ni tan asombroso, ni tan loco.
Andy nos siguió enseñando tomas. Había una en la que el chico sentado en el suelo tenía subida a Sofía a horcajadas sobre él, mientras el modelo, con los ojos cerrados, la sujetaba del culo y parecía estar penetrándola de verdad.
- Parece muy real... como si estuviera follándote - dijo mi chica viendo esa toma, mordiéndose ligeramente el labio.
En ese momento Andy y Sofía se miraron soltando una pequeña sonrisa, pero no dijeron nada, lo que parecía indicar que había algo más que una pose en esa foto y sí que parecía una follada totalmente real, al menos, la foto era muy buena y casi no daba pie a la duda, algo que volvió a tensar mi polla bajo el pantalón imaginado ser yo el agraciado de follarme a esa rubia. ¿Sería verdad que ese modelo la estaba penetrando?
- Bueno, si no se anima Raquel, a lo mejor se atreve Carlos... - dijo de pronto Sofía mirando fijamente mi bulto visiblemente marcado.
Mi chica giró de nuevo su cara mirándome fijamente, esperando mi negativa.
- ¿Estás diciendo que me haga fotos desnudo? - pregunté.
- Claro, conmigo, ya que tu chica aún está algo indecisa. - intervino la modelo.
- No sé. - comenté yo entonces, porque la erección que tenía iba a ser todo un escándalo.
- Vaya, ahora eres tú el que se raja. - comentó entonces Sofía desafiante, dejándome en evidencia y todos reímos mientras ella se mordía el labio.
Me puse de pie y mi bulto no se podía disimular, pues todos dirigieron la mirada ahí y fue mi chica la que me miraba sorprendida.
- ¿En serio Carlos lo vas a hacer?
- ¿Por qué no? Estamos entre profesionales - dije con seguridad
Aunque estaba algo cortado, también estaba dispuesto a posar desnudo o lo que hiciera falta, pues al fin y al cabo yo era el que había echado el órdago a mi novia y no podía echarme a atrás, sobre todo si tenía posibilidad de estar cerca del cuerpo de Sofía, algo que no parecía gustar del todo a Raquel, pero eso casi era un estímulo para mí.
CONTINUARÁ...
Laura & Sylke
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El coche está aparcado en la oscuridad, pero la luz de la luna y los ojos de un desconocido lo iluminan todo.
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Vacaciones en la playa con sorpresa. Parte I
Natalia siempre ha amado ser mirada, pero esta vez la mirada no es de curiosidad, es de hambre.
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La sesión de fotos
Andrés solo quería fotos artísticas, pero la tensión en la habitación era insoportable. Mientras él ajustaba la luz, Natalia y Carlos descubrieron…
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Pase de ser esposa aburrida a una amante golosa 1
Siempre fue la esposa responsable, hasta que las miradas de Héctor comenzaron a quemar su piel.
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