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Dominaciónjun 2022

La pequeña Vera y Don Braulio III(1ª Parte)

Vera siempre ha sabido que el sábado sería diferente. Esta vez, no será solo con él; será con él y con el otro. La puerta se abre, la mirada severa la inmoviliza, y comprende que esta vez no hay escapatoria, solo sumisión.

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Vera,que es muy joven,se ha convertido en una pintora y escultora de éxito.Vive sola en un apartamento soleado,decorado por ella.

Cada vez está más sometida a D.Braulio que la usa a su antojo.

Ha tenido varios amantes de diversas edades pero ninguno le ha creado la adicción enfermiza que le produce el viejo tiránico.Los fines de semana debe estar totalmente disponible para satisfacer sus caprichos sexuales más sádicos y sucios.

Este sábado le ha citado a mediodía y Vera acude obediente.Como siempre,está intrigada-y excitada-por las humillaciones que le aguardan.El perverso viejo posee una gran imaginación para idear situaciones que la degraden y emputezcan.

Llama a la puerta y la abre D.Braulio.Vera se siente indefensa ante su mirada severa.El viejo lleva un batín hortera que le llega hasta medio muslo y unas zapatillas gastadas por los años.Vera se fija en sus pernas peludas y aprecia su excitación por el abultamiento de la bata a la altura de los genitales.Tiene barba descuidada de dos o tres días y desprende un intenso aroma a sudor.

-Ven por aquí.-le ordena-Tengo compañía.

Como es verano, Vera se cubre con vestido vaporoso,únicamente sujeto por una tira de velcro en uno de sus costados,que realza las delicadas formas de su esbelto cuerpo.Calza unas sandalias planas de cuero con tiras que ciñen sus pantorrillas dejando admirar sus delicadas piernas de adolescente romana.Como es lógico tiene prohibido usar sostén y bragas.

Pasan al salón,cubierto el suelo con una mullida y mugrienta alfombra.Hay un sofá antiguo y dos sillones a juego.En uno de ellos está sentado,indolente,un hombre más viejo que D.Braulio.Es grueso,más bien bajo.Casi está desnudo.Sólo viste una chaquetilla de torero,desabrochada,con las costuras a punto de estallar pues malamente puede sostener su pecho y su voluminoso vientre.Un slip diminuto,de color carne,no disimula su abultado paquete y deja sobresalir el grueso miembro semierecto que le llega hasta el ombligo.Calza unas botas de cuero que recubren sus gruesas pantorrillas.Su piel,depilada por completo,es lechosa y blanda,propia de un viejo baboso.

-Te presento a Lupercio,para tí Don Lupercio-dici D.Braulio al tiempo que se desprende del batín.

A continuacón,agarra a la chica del pelo y le aproxima al voluminoso invitado.

-Te resulta atractivo,no es cierto?

-Mmmm..sí-musita Vera mirando al hombre con forzada curiosidad.

-Lupercio-continua D.Braulio con voz grave y engolada-es torero de vocación aunque la vida no le ha dado ocasión de demostrarlo.(La tierna prisionera piensa para sí que el viejo grotesco,que le despierta un morbo involuntario,se asemeja más a un picador de los de antes,con su papada y su panza).Así que hoy tú vas a colaborar para que disfrute de una buena corrida y salga por la puerta grande.¿No te parece una buena idea?.

Antes de que la joven tenga tiempo de responder,el viejo sentado dice:

-Verdaderamente es una furcia salida,¡tiene los pezones empitonados!

-Sí,es cierto.Esta fierecilla está deseando que la torees.

De un tirón D.Braulio le arranca el vestido,quedando Vera desnuda e indefensa a merced de los dos hombres.Las sandalias romanas resaltan su esbelta figura.

D.Lupercio,el torero-picador,se pone en pie y con gesto de viejo glotón se chupa y lame con deleite los dedazos pulgar e índice,de una y otra mano,poniendo los ojos en blanco,como los comensales maleducados.Luego pinza los pezones erectos de la apetecible ninfa atrayéndola hacia sí.Paseando por sus labios carnosos la lengua babeante le espeta:

-¿Te voy a taladrar haste deshacerte,muñeca putón!-y le baña la cara con sus espumarajos de babas

D.Braulio,mientras,situado por detrás,mantiene a su prisionera sujeta del pelo con una mano y lleva la otra a su jugosa intimidad

-¡Estás mojada como una cerda!-dice groseramente

Vera es una marioneta en manos de los dos viejos depravados

-Te voy a dar besos de enamorado en esa boquita de frambuesa!-murmura empalagoso el viejo con figura de picador antiguo.

-¡Pero antes te la voy a lubricar!,¡abre bien abierta esa boquita de putarracona!

La chica obedece,perdida en un extasis de sumisión y el viejo,ardiendo de lujuria,le suelta varios escupitatajos que inundan la boca femenina.

-¡Ahora ya tienes jugo suficiente para que me resbale la polla por tu boca,putón¡-

A la vez,D.Braulio le conmina:

-!De rodillas,perra,que Lupercio te va a picar con su hermosa vara¡

La pequeña Vera cae de rodillas y el viejo gordo blande exhibicionista su verga,hinchada y dura,con las venas como rios caudalosos y el glande sobresaliendo,rosado y brillante,mojado de orina y precum desbordado...Obscenamente se pajea sobre la cara humillada de la tierna ninfa.

-!Estás deseando que te la meta,verdad,putóin desorejado¡

D.Lupercio le arrea chorrazos en la boca,paseando su miembro por la cara enrojecida y macerada de la preciosa joven sometida.

-¡Ahora,"pa dentro"¡,exclama victorioso el orondo torero,y le endilga la porra de carne hasta las pelotas,descoyuntando casi la deliciosa boquita de la tierna jovencita.