Xtories

Infidelidad en el Liverpool-R. Madrid

La casa estaba vacía, el mar rugía afuera y ella solo llevaba una falda corta. Sabía que su marido estaba al otro lado de la isla, pero el riesgo era parte del juego. Cuando sus manos bajaron por debajo de la tela, supo que esta vez no se detendría.

Valenciano31K vistas9.0· 27 votos

Una cosa es lo que se organiza y otra lo que sucede. Algunos madridistas querían montar un sábado de fiesta, playa, cómoda, partida de cartas y el partidazo. Todo iba perfecto hasta el viernes, que varias de las mujeres, propusieron alternativas para el sábado. Se lo dije a todos, que no me tocaron las pelotas, que llevaba mucho tiempo sin poder tomar un día de fiesta y que nadie me lo iba a amargar. Que, si no se ponían de acuerdo, pasaba de historias raras. Llevaba tanto tiempo sin juerga como sin follar. No me apetecía mucho el ir a ver un partido, que me gusta el futbol, pero no es mi Valencia, por lo que en mis circunstancias prefería otro tipo de fiesta, lo que pasaba que me había comprometido, sin embargo, si no se ponían de acuerdo, podría irme a mi aire. Me llama Nando a última hora del viernes que estaba todavía trabajando, era Gregorio—ya está todo arreglado, una mayoría iremos a la casa que tiene Kiko en la playa—me dijo el sitio y era un lugar apartado,—es el mejor sitio, nos podemos quedar a dormir lo que quiere decir que nos podemos poner hasta el culo sin preocuparnos por tener que coger el coche—Mi otra escapatoria es que no sabía quién era el Kiko que decía y era un amigo de todos ellos. Lo puso tan fácil que no pude escaparme. Quede en que me recogía para no llevar todos los coches. Lo hizo antes de las 10,30 del sábado.

— Nando quiero que sepas que no me hace gracia ir a casa de alguien que no conozco. [seguía tratando de escabullirme]

— Si, si lo conoces, te acuerdas del calvo con perilla que jugó los primeros partidos?

— Pero a ese solo lo vi un día, que luego no sé qué le pasó en una rodilla o algo así.

— Exacto, es ese. Creía que habías jugado más con él, no solo un partido. Él sí se acuerda bien de ti, así que no hay ningún problema.

— Te lo confieso, prefería estar en otro tipo de fiesta, es que llevo sin follar, vamos hasta he perdido la cuenta.

— Jajajajajaja, eres todo un fichaje, lo que tenías que hacer es buscarte novia de una puta vez.

— Paso de compromisos, por lo menos de momento.

— Jajajajajaja, oye a todo esto, la única mujer que estará es la de Kiko, tenemos que parar a comprar algún detalle, que se ha quedado a disgusto. Qué le podemos comprar, flores o bombones?

— Joder ante la duda las dos cosas.

Paramos y compramos las dos cosas. Llegamos a la casa de Kiko, estaba en primera línea de playa, por fuera se veía una casa con muchos años, pero por dentro estaba perfecta. Kiko es un hombre calvo, ya no llevaba perilla, un poco más bajo que yo, una ligera tripa cervecera, llevaba una temporada sin ejercitarse. 44 años que los llevaba bien. Su mujer Elena, de 43 años, lo sé porque me lo había dicho Nando, pero aparentaba cuatro menos. Fotografié mentalmente todo su cuerpo y se dio cuenta, pero no se molestó, nos fijamos el uno en el otro. Al darle los dos besos, tal vez por el tiempo que llevaba sin comerme una rosquilla, le di los dos besos de forma comprometedora y los recibió con gusto, que se lo noté. Hubo más bajas de las previstas y al final éramos cinco hombres y una mujer. Todos ellos mayores que yo, el que menos me sacaba once años. La comida iba a ser una barbacoa y una paella, los otros cuatro se ofrecieron a cocinar y Elena dejó claro que no se ofrecieron, que ella no estaba dispuesta a estar de chacha de nadie.

Como lo tenían todo muy organizado dije que me iba a dar un baño. Elena se apuntó y se vino conmigo. Nada más íbamos en bañador, porque para tumbarnos regresaríamos a la casa, que estaba pegada a la playa. Tenía un cuerpazo de infarto, las tetas eran de medianas a pequeñas, bien tiesas, pero lo que estaba estupendo era el culazo que tenía, alzado, el bikini metido entre sus nalgas, que parecía que le partían el culo en dos. Iba delante y por el meneo que le daba a su culo, estaba seguro de que sabía que se lo estaba comiendo con la vista. Nos metimos en el agua y cuando ya nos cubría, nos dimos una remojada y ella me habló.

— Tengo una curiosidad, que hace un chico joven con estos carcas retrógrados.

— No son carcas que solo tienen un poco más de 40.

— Más que por la edad lo digo por la forma de pensar que tienen.

— Cada uno piensa como puede y la verdad, que no sé qué hago con ellos, porque no quería venir, lo que pasa que no encontré la forma de perderme. Pero ahora no me arrepiento.

— No querías y ahora no te arrepientes, y eso por qué?

— Porque gracias a haber venido, he visto tu culazo, que me va a dar mucho que pensar.

— Cómo te atreves a decirme eso? Y si se lo digo a mi marido?[falso enfado]

— Pueden ocurrir muchas cosas, que se enfade y me eche, que se aguante el enfado, que no se enfade, que me pregunte porque he dicho eso y le conteste, en fin, tantas cosas.

— Siiii? Y si te preguntara qué le responderías?

— Pues que no miento, que tienes un culo que es injusto que sea solo para uno, que seguro que no le da a ese culo toda la satisfacción que debe y qué poco lo usa.

— Nunca nadie se había pasado de esa manera y nunca nadie me ha dicho las burradas que tu acabas de decir. Que no se en que te basas para todas esas afirmaciones, porque no creo que mi marido te haya contado ni a ti ni a nadie, el tipo de sexo que realizamos.

— Si lo dices por el sexo anal, seguro que lo haces, porque tu movimiento de culo ha sido una invitación.

— Tu no estas bien de la cabeza y tu imaginación debe traerte muchos problemas. No sé qué decirte porque me has dejado sin habla con tus pasadas y ahora tampoco sé que medidas tengo que tomar.

— Pues está todo muy fácil. Si me quedo te voy a follar. Todo está en que te atrevas, porque ganas tienes tantas como tengo yo, que no lleves pantalones como llevabas cuando hemos llegado, que lleves alguna falda holgada y nada debajo para que sea menos complicado. Te puedo hacer una pregunta?

— Tú desvarías mucho, a ver qué pregunta es la que se te ha ocurrido.

— A Kiko le gusta que te folle un desconocido? Le pone?O te lo ha dicho alguna vez?

No me contestó, se puso muy roja y se salió del mar. Se fue a su casa sin mirar hacia atrás y sin esperarme. Esta pregunta se la hice porque estando en su casa, después de saludarla, me pareció que se miraban y que había una mirada especial entre ellos. La comida era sobre el Madrid, las posibilidades y como era el único que no era del Madrid, me tocaba resolver las disputas entre ellos. Que si Benzema va a marcar dos o tres, que si lo va a hacer Vinicius o Rodrigo que marca siempre. Estaba sentado junto a Elena y cada vez que podía mi pierna se rozaba con la suya, que no apartaba, pero tampoco me seguía el juego y tampoco se había puesto una falda o un vestido, llevaba el pantalón con el que nos recibió. Aunque tampoco le había dicho nada al marido porque me hubiera echado a la calle.

Terminamos la comida y Kiko tenía preparada una mesa semiprofesional para jugar al póker. Estuvimos jugando al póker hasta las 8 de la tarde. Acabamos mas o menos como habíamos empezado, nadie perdió escandalosamente ni nadie ganó de la misma manera. Entre todos, sin contar a ella, nos pusimos a preparar la cena, a base de montaditos fríos, frutos secos, patatas fritas, etc. para no tener que cocinar, algo sencillo y eso si muchas cervezas, para que estuvieran prácticamente heladas. Kiko le hace ver a su mujer un manchurrón que tiene en el pantalón y ella se va a cambiar, apareciendo con una falda a mitad de los muslos. Iniciamos el picoteo esperando que el partido empezase y empieza el retraso, acabamos de picotear antes de que se iniciara. El salón forma una L, con cocina abierta, en la parte corta está la cocina y en la larga el salón con una TV de 60 pulgadas, desde donde no se ve la cocina, que es una isla muy grande con banquetas altas.

Digo que no me encuentro muy bien y me aparto de ellos, que pasan de mí, porque ya están diciendo que ya empiezan a robar el partido al Madrid. Elena se va a la cocina y se sienta con una copa de balón en la isla. Kiko le pide a su mujer que si les prepara unos cubatas y me ofrezco a prepararlos para ver si me despejo. Elena ha puesto una bandeja con copas de balón y pregunta que quieren, cada uno alza la voz diciendo lo que quiere. Me acerco diciéndole que le voy a echar una mano y en cuanto me pongo detrás de ella, acaricio su culo por encima de la falta —Jajajajajaja, sí que te lo tomas al pie de la letra— y se dejó acariciar el culo, mientras le digo —yo siempre, es que no te gusta cómo te echo una mano?— y me mandó llevar las copas, diciéndome, lo puedes hacer mejor, digo yo.

Lleve la bandeja y la deje encima de la mesa y como si no hubiera llevado nada, estaban abstraídos con el fútbol. Vuelvo con Elena que estaba con una tablet haciendo sudokus y me pregunta qué tal se me daban. Está de pie apoyada en la isla, el culo en una posición de pedir marcha y me pego descaradamente en su culo. Por parte de ella, meneo para un lado y meneo para el otro, hasta que siente mi rabo crecer entre sus nalgas. No me deja que toque sus tetas cuando paso mis manos a ellas, me dice que hay monos en la costa, que solo “jugar” que no más. Le pregunto si su marido le había dado permiso y me dijo que no dijera tonterías.

Tengo que comprobar una cosa, si lleva bragas va a ser difícil y si no las lleva es que si quiere y le apetece el riesgo. Quiero tocar por debajo de su falda y me agarra las manos diciéndome que eso no está en el juego. Un poco de fuerza y una de mis manos logra tocar su coño, lleva bragas y están húmedas. Se va dejando poco a poco, hasta que logro separar sus bragas y tocar directamente su abultado clítoris. No me deja más, ni cuando intento bajarle las bragas, aprieta bien sus piernas. Quiere que me aparte rápidamente, cuando escuchamos que se levanta su marido, que va a por hielo. En vez de apartarme, me echo al suelo, que la isla me oculta y llevo mis manos debajo de su falda y bajo las bragas. Kiko está al otro lado de la isla y le pregunta a su mujer —Que haces? y dónde está Pelayo?—su mujer aguantando el tipo le responde que con sus sudokus y que Pelayo está fuera, que le dolía la cabeza.

Acaricio con delicadeza su coño, mientras Kiko sigue diciéndole —lo que le dolerá será la cabeza del nabo, que viéndote se le habrá puesto como un martillo, no seas muy puta con él, no le pongas demasiado cachondo, que, si no luego se la tendrá que menear como un mono, Jajajajajaja y no se vayan a dar cuenta estos— Elena muy cachonda —si supieran tus amigos lo que te gusta verme zorrear, iban a alucinar— y Kiko muy rápido queriendo dejar todo claro —una cosa es zorrear y otra poner los cuernos, solo se trata de poner cachondo a alguien y luego pasarlo nosotros bien, creo que eso lo tenemos claro— y con mucha tranquilidad le responde —no te preocupes que si te pongo los cuernos te enteraras por mí, que tampoco te ibas a enfadar mucho, que te conozco— se echaban un pulso entre los dos y no sé quién lo ganaría.

Se marcha y oigo que le comentan una jugada, me levanto y ella me dice que ya está bien, que me vaya con los demás. Me saco mi rabo, levanto su falda y quiero colocar mi rabo entre sus piernas, ella lleva una mano atrás para agarrar mi rabo e impedir que lo coloque, pero una vez que lo agarra —COÑO, menuda polla que tienes, umm, solo ponerla entre mis muslos— y abre un poco más las piernas y paso mi rabo por toda la raja de su coño, que me lo moja. Le “sierro” el coño una y otra vez, hasta que se coloca mejor y le meto el rabo hasta las pelotas. Lo único que me dice es que no haga ruido. Se corre en poco tiempo y en la segunda corrida le pregunto donde me corro y ella me dice que se lo deje todo dentro. Tanto tiempo sin correrme hace que mi corrida sea apoteósica y tengo que hacer unos esfuerzos enormes para que no se me oiga.

Me mira con ojos de deseo y me dice que ha sido un polvo cortísimo pero muy bueno. Me pone una sonrisa cómplice y me cuenta que ahora se lo tiene que decir a su marido. No me la creo y en plan de broma le pregunto que cuándo se lo dirá, antes de irnos o después. Me vuelve a sonreír y su respuesta me sorprende porque me dice que lo va a hacer en ese momento, coge su móvil y puedo leer lo que escribe, lo más interesante lo escribe con mayúsculas —cari, te lo había dicho que te lo contaría y serás el tercero en enterarse, TENIAS MUCHA RAZON, TENIA LA POLLA MEJOR POLLÓN COMO UN MARTILLO Y ME HA MARTILLEADO HASTA CORRERSE DENTRO y me ha sabido a poco, porque cari y no te enfades, pero menudo ímpetu y vigor, ni tú en tus mejores tiempos me has apuntalo de así—

Me parecía algo muy exagerado y pensé que era un farol, hasta que lo envió, no me lo esperaba. —es cuestión de esperar— me dijo riéndose. Varios minutos después, vemos que él está escribiendo. —además de putilla mentirosa Jajajajajaja— se queda pensativa y le envía otro —pues es fácil comprobarlo, vienes y me lo comes, ya verás que va con premio— me mira y no lo envía todavía, me dice que me vaya con los otros. Cuando me voy a ir veo que lo envía. En el momento que me siento, Kiko tiene el móvil en su mano y Benzema marca un gol que no me dio tiempo a verlo. Hay dudas, el VAR está comprobando y al final lo anulan. Con el consiguiente griterío de estos e insultos para el árbitro, para los del bar y para toda la UEFA. Lo repiten varias veces y me preguntan a mí como parte neutral y les digo que para mí el gol es legal.

Se acaba el primer tiempo y se salen a seguir discutiendo, pero también a fumar, porque Elena ya avisó que no se fumaba dentro. Kiko mira fijo el móvil, se disculpa y dice que ahora sale, hago el amago de salir con los demás, pero solo eso, el amago, me quedo dentro del salón y oigo reírse a Elena —sabía que ibas a venir a comprobar si es verdad o no, Jajajajajaja, pero te vas a joder, que no te voy a dejar— él se ríe y le dice que se lo había creído, Elena le dice que lo mismo es verdad y le pregunta —imagínate que es verdad y que he coronado o te hemos coronado, te molestaría o te gustaría vernos?— Kiko le dice que la ve muy lanzada y que le cambiaba la pregunta —te lo quieres tirar? Te gustaría que yo lo viera? Serias tan puta?— y no le tiembla la voz —para que veas que no me acobardo como tú, si me lo quiero tirar, claro que quiero que lo veas y si soy tan puta—

Kiko se queda callado y se toma las palabras de su mujer como un reto —yo si me atrevería, tu no serias capaz— y le dice que se sale con los hombres. Salgo rápido y estamos hablando del partido, para mí más bien escuchando. Todos están bebiendo como cosacos a excepción de Kiko, Elena y yo, que nos estamos moderando. Acaba el partido con la victoria del Madrid, lo que les vuelve a un estado más eufórico, ven un rato el chiringuito y como ya no se les entiende al hablar, Elena manda a todos a dormir y no es una opción, era una orden. Me voy a mi habitación y me dispongo a dormir, que estoy cansado de toda la semana y es un fin de semana sin trabajar después de mucho tiempo. Me llega un wasap —mi mujer quiere hacer un trío, si te apetece ven a nuestra habitación— no se quien lo envía porque no le tengo registrado, pero tiene que ser Kiko.

Salgo de mi habitación sin hacer ruido, me he puesto únicamente un pantalón, además voy descalzo. Llamo con las yemas de los dedos, no sé si me oyen, hasta que se oye un adelante por parte de Elena. Lo que veo nada más entrar, Kiko vestido, con el rabo fuera del pantalón y Elena desnuda de rodillas chupándosela. Me acerco, deja a su marido, me desabrocha el pantalón y se me cae, que es la única prenda que llevo, ella sonriéndole y mirando a su marido —ves cómo te lo he dicho, este muchacho es directo y fíjate bien en su tremendo pollón, que el tuyo comparándolo es de risa— y se puso a chupármela haciendo un ruido muy ruidoso. Kiko nos miraba alucinado —Kiko tienes una mujer muy puta y como me la está mamando, sabía al verla, cuando la salude que me la iba a follar, porque se la ve con muchas ganas— y ella deja de chupármela para decirle a su marido —me acaba de conocer y ha entendido mis necesidades—

Le digo como me la he follado en la cocina y el no termina de creérselo, no porque no vea capaz a su mujer, si no por estar cerca de él y los otros. Le digo que le meta los dedos en el coño a su mujer y no lo duda. Su respuesta es que su mujer es muy puta. Ella está con ganas porque dice que quiere que la follemos los dos a la vez, manda a su marido ponerse en la cama y ella se la ensarta en esa posición, se echa sobre su marido y me la follo por el culo. Mientras le estoy metiendo el rabo en el culo —como lo estoy sintiendo, te gusta notar su corrida mientras me follas?— y también le dice que la mire a los ojos, —Elena mira que eres bonita, hoy te estas superando, nunca imagine que follándome otro se te pondría esa cara de viciosa— y ella le decía que no era otro, que era una polla con patas, que la estaba reventando y que le ponía cachondísima ver como su marido veía como le ponía los cuernos. Lo que era cierto que los tres estábamos muy cachondos.

Si atendemos al orden de las corridas, la que más Elena que se corrió varias veces antes que nosotros, porque su marido aguantaba bien. Se corrió él y después me corrí yo, dejándola bien llena de leche. Por la mañana estos se levantaron y se iban para sus respectivas casas, con la excusa de ir a ver a un amigo que vivía cerca, le dije a mi amigo que estaba esperando a ese otro amigo y nos quedamos al final los tres solos. Mientras Kiko se despedía fuera de todos, Elena ya estaba desnuda y nos volvemos a enrollar, cuando entra Kiko nos ve en uno de los sillones follando, ella cabalgando sobre mí. Le dice que mire pero que nos deje solos, Kiko se queda mirando y cascándosela. Elena está desbocada, es su primera vez con otro y todo le parece poco. Se corre fácilmente y quiere que me corra en su boca.

—Y para correrme en tu boca tengo que echar una instancia, la última vez fue antes de la pandemia— le dice Kiko a su mujer, esta le dice que silencio. No tardo nada en correrme en su boca, para no hacerlo habitualmente reconozco que ha sido de matrícula. Luego se levanta y se besa con Kiko, que no le da tiempo a decir nada, porque su mujer le morrea hasta dejarlo rendido. Elena dice que necesita descansar y Kiko va a comprar pan y a encargar una paella. No quiere que le acompañe y se va solo. Al irse Elena vuelve al ataque, —has despertado una fiera que llevaba escondida, vamos a follar otra vez— y desde luego que era una fiera. No sé cuánto llevábamos follando, llama su marido porque lo de la paella no puede ser y ella le contesta —joder cari, compra loque quieras o no compres nada, pero me estoy follando de nuevo a Pelayo, no interrumpas— y seguimos follando, esta vez sí se quedó grogui, la deja dormida y me salí al jardín. Comimos él y yo solos, porque ella decía que no tenía fuerzas y después de comer me acerco a mi casa.

— Qué te ha parecido todo lo sucedido? Aunque sé que lo mismo tienen que pasar unos días, para asimilarlo.

— Pelayo siéndote sincero, porque no hay otra, te diré que esto lo llevaba planeando años. No contigo porque no estabas en mis quinielas, pero si lo había imaginado con otros.

— Y por qué no lo habías puesto en práctica? Algún problema?

— Porque cada vez que se lo he propuesto a Elena, su respuesta han sido buenas palabras, pero al final me tachaba de imprudente y no se creía que fuera capaz.

— Pues se lo ha tomado bien y para ser su primera vez, se ha desquitado a placer. No te ha sorprendido?

— Jajajajajaja, para nada, soy el mejor que la conoce y sé que tengo la mujer más cachonda del mundo, sabía que, si sucedía, siempre que encontrara a un tío adecuado, sería un festival.

— Y ha sido como lo pensabas?

— Para nada, Jajajajajaja, lo había imaginado de otra manera y ha salido mucho mejor.

— Te aseguro que, si hay una próxima vez, será mucho mejor, pero eso sí, os tendréis que fiar de mí, ser obedientes, sin preguntas ni rechistar.

— Por mi si habrá una próxima vez y creo que por parte de Elena también. Lo otro que dices, no sé qué pensar.

— No tienes nada que decir. Es solo si confías en mí o no.

Llegamos a mi casa y le pedí el móvil de su mujer, antes de bajarme le dije que cuando quisiera me escribiera lo que le gustaría que pasara, lo que quería hacer, etc. —estoy abierto a todo— y le dije que no, que pensara todo bien y me lo escribiera. Ahí acabó nuestro fin de semana. Nada más bajar me subí a mi casa y antes de acostarme, escribí este relato, que hacía mucho que no publicaba uno.