Mi primera noche a pleno sexo
Con solo diez días de relación, la virginidad se desvanece bajo el peso de un deseo acumulado. Cuando ella llega a su departamento, él ya no espera; la domina, la excita y la lleva al límite en una noche que promete ser adictiva.
Todo había pasado rápidamente, de ser virgen y no haber salido con nadie, con 18 años recién cumplidos, conocí a Gustavo de 40 y en diez días, la primera vez que salí con él “perdí mi virginidad” en la segunda tuve “mi primer orgasmo” tal como conté en mis dos relatos anteriores.
Luego de mi segunda salida con Gustavo y “mi primer orgasmo” viaje a ver a mis padres. Durante los dos días que estuve en mi casa me mandaba decenas de mensajes preguntándome cosas, diciéndome que me extrañaba, que estaba ansioso por verme, que se excitaba cuando pensaba en mí, que tenía muchas ganas de tenerme en la cama, y cosas así.
El día lunes por la tarde regresé a mi departamento. Una hora después me llamó Gustavo y me dijo que fuera a su departamento a quedarme toda la noche. Me tomo de sorpresa, lo pensé un largo rato y le dije que si iría. Esa noche, luego de bañarme me puse un conjunto de ropa interior rojo, una mini y una blusa, cargue en mi mochila una muda de ropa y fui a su departamento, en el camino pensaba cosas, pero ni me imaginé todo lo que en realidad pasó.
Cuando llegue, Gustavo me estaba esperando, me abrazó y me dio un beso, me dijo que estaba hermosa, muy sexi, que se excitó cuando le dije que sí y que no me iba a arrepentir de haber ido. El estaba con un jean ajustado y una musculosa de gym, me pareció muy sensual ver su cuerpo alto, delgado, musculoso, muy bien formado.
Nos sentamos en el sofá, me tomó la mano, me preguntó como pasé el fin de semana, si lo había extrañado, si me gustaron los mensajes y si me habían excitado. Le dije que la pasé bien, que estuve todo el tiempo en mi casa, que lo había extrañado, que me gustaba cuando recibía los mensajes y que algunos si me habían excitado, en especial los que decían que le gustaba acariciar mis piernas.
Le pregunte como había la había pasado el, y me contó que el sábado lo llamó una mujer para que salgan esa noche y él le dijo que no podía. Me explicó que unos meses atrás había salido con ella, que tenía 32 años, que estaba separada, que era una mujer muy fogosa, y me describió algunas situaciones de sexo que habían tenido. No entendía porque me contaba eso, pero si lo que quería era hacerme calentar lo logró porque eso me excité muchísimo. Se acercó, me abrazó y me dijo “no te preocupes por ella porque solo deseo cogerte a vos”.
Me tenía abrazada apretándome suavemente, yo puse en cabeza en el pecho de él, me agarró la mano, me la puso en el pene por encima del pantalón, sentí que lo tenía durísimo, me dijo que dejara mi mano allí, me abrió la blusa, me saco el sostén y empezó a acariciarme y besarme los pechos y los pezones, me puso muy caliente y me ardía todo el cuerpo.
Luego de un rato de tenerme así me estiró en el sofá y empezó a acariciarme las piernas, los muslos y el sexo, yo estaba mojada totalmente, me sacó la tanga y me introdujo un dedo, fue directo a mi clítoris y lo frotaba, con la otra mano me acariciaba los muslos y el sexo, yo me retorcía y gemía, el siguió haciéndolo hasta que me hizo acabar, luego me levantó como una pluma y me llevó en sus brazos al dormitorio.
Cuando me estiró en la cama se sacó el jean y la musculosa y quedó solo con el bóxer, yo estaba con la mini solamente, se estiró encima mío, siguió acariciándome y besándome entera, yo lo abrazaba y gemía, mi cuerpo era fuego, me sacó la mini, me llevó hasta el borde de la cama, se arrodilló, paso mis piernas sobre sus hombros y empezó a hacerme sexo oral, yo perdí la noción de todo, me retorcía y gemía de placer, el acariciaba y apretaba mis muslos, luego puso sus manos debajo de mi cola, cuando sentí que su dedo acariciaba mi agujerito, me sacudí toda, me salió un grito y acabé otra vez, esta vez, no paraba de acabar.
Sin darme tiempo a nada se sacó el bóxer, me estiró en la cama, me paso su pene durísimo por mis pechos, luego se arrodilló frente a mi, y comenzó a pasarme su pene por la cara, y por los labios, me dijo “quiero que me lo beses y me chupes”, comencé a acariciarlo y besárselo, después me lo introdujo en la boca, me tomó de la cabeza y me la movía, lo entraba cada vez más, me tuvo un rato así y lo sacó. Gustavo me dominaba totalmente, estaba sometida a él. Mi cuerpo lo deseaba y yo sabía que haría conmigo lo que él quisiera.
Ya había pasado más de un hora haciéndome las cosas que dije, aún no me había penetrado, su pene seguía durísimo, y mi cuerpo era llamas, el me dijo “querés que te penetre?”, casi no me salió la voz y le dije “si”, el parecía gozar de mis deseos y me dijo “entonces decime que te penetre como yo quiera””, yo no aguantaba más y le dije “penétrame como vos quieras”, apoyo mis rodillas en mi cuerpo, me estiro las piernas sobre su cuerpo, me penetró a fondo, y empezó a cogerme, me tuvo un largo rato en esa posición, yo no paraba de gemir y a los pocos minutos volví a acabar, el me estiró toda las piernas en su cuerpo y hombro, y siguió cogiéndome mientras me las acariciaba y apretaba, me lo hacía cada vez más fuerte y más rápido, perdí la noción de todo, gemía y gritaba de placer, el siguió un largo tiempo hasta que acabó. Sentí su semen caliente llenándome toda adentro.
Quedé estirada, agotada, el descanso unos minutos, me dijo “sos una pendeja recaliente me encanta cogerte y te voy a hacer adicta a mi “, yo no dije nada, no sabía que decir, el estaba estirado en la cama, me dijo que quería que le acaricie y bese el cuerpo, yo lo hice, me gustaba y excitaba hacerlo, me dijo que le acaricie el pene y lo hice hasta que se le puso durísimo nuevamente, se sentó en la cama, me sentó arriba con las piernas a su costado y me penetró, me apretaba y besaba los pechos y luego las piernas, me tuvo un rato así, luego se estiró, me dijo que me siente arriba de su pene de frente a él, me penetro a fondo, empecé a moverme hacía arriba y abajo, gemía cada vez más, el empezó a moverse, agarrándome la cintura me levantaba y bajaba, sentí un temblor entera, acabé a chorros y sentí como el acababa adentro mío.
Los dos estábamos agotados, yo no daba más, me abrazo y nos quedamos dormidos. Cuando me desperté, el ya se había bañado, estaba desnudo, me tenía abrazada cucharita, tenía su pene duro apoyado en mi cola y me acariciaba las piernas. Le dije que quería lavarme la boca, me dijo que lo hiciera rápido y vuelva, me cepille los dientes y volví, me dijo “que irme pero antes te voy a ya tengo coger”, se estiró encima mío y me penetró, yo lo abracé, me lo hacía fuerte, estuvimos un rato así, hasta que acabó.
A los pocos minutos se levantó y comenzó a vestirse, yo me levanté, me puse la ropa que llevaba en la mochila, y me despedí con un beso, antes que me fuera me dijo “la próxima vez ser mejor y tendré lo que más deseo”. Salí y me fui, me sentía cansada, agotada, penas llegue a mi departamento me acosté y me dormí.
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