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La enfermedad del Orgasmo - Carolina II

Carolina sabe que está haciendo algo prohibido al entrar en ese edificio, pero el deseo la consume. Cuando Francisco la espera, ella decide no ser la víctima sumisa que él espera, sino la femme fatale que él necesita. ¿Qué pasa cuando la clienta se convierte en la dominadora?

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¡Soy una demente¡ ¿Cómo se te ocurre estar aquí afuera del edificio del tipo que te pago por sexo?, ¿Acaso eres una puta?, no no no no, debes tomar tu auto e irte a beber la botella de tequila que siempre quisiste tomar a solas, para luego acostarte y ver en netflix algo que no te haga recordar lo que paso hoy.

Dudo, veo la entrada del edificio, puedo ver al guardia de seguridad en la reja, y puedo ver el piso donde todo está encendido y se ve que hay una fiesta. Mis manos tiemblan, siento que mi corazón se sale de mi pecho.

Veo el reloj de mi auto, ya son las nueve, me aterra avanzar, no se porque no me voy, cierro los ojos y tomo valor, me voy, ya esta decidido. Uso la palanca y el carro arranca cuando voy a doblar hacia la derecha, el vehículo frena, miro para ambos lados y lentamente avanza hasta la entrada del estacionamiento, el guardia se acerca a la ventanilla y me dice buenas noches, y digo en una voz muy baja - soy la invitada de Francisco - el guardia solo me dice por favor estaciona de cola en el puesto C, toma la tarjeta y pásala en el panel del elevador, te dejara en el departamento adecuado.

Agarro la tarjeta y estaciono en el puesto asignado. Aguardo unos minutos y trato de calmar mi mente, con los ojos cerrados respiro lento, cuando ya estoy mas calmada, salgo del auto y camino por el estacionamiento hasta el elevador.

No hay botones, que extraño, miro alrededor y se me ocurre usar la tarjeta, se prende una luz, supongo que funciono, pocos segundos mas tardes se abren las puertas, y me veo en el espejo posterior de no ser por el abrigo, nunca me hubiese atrevido a salir de mi auto.

Entro al ascensor, tampoco hay botones, vuelvo a pasar la tarjeta y las puertas se cierran, me miro al espejo me arreglo el cabello. Y cuando vuelvo a mirar las puertas suena un pequeño timbre y comienzan a abrirse las puertas, la música era muy estruendosa y se escuchaban gritos y carcajadas, di un paso al frente y entre a la sala.

¡Wow¡, esto es hermoso, parece sacada de la pelicula las 50 sombras, un departamento amplio de techo alto una escalera a la derecha, que servia para dividir el ambiente a un comedor y cocina, a la izquierda un living amplio, a una habitación que tiene una gran mesa de billar donde ocurría la fiesta y veo al menos unos 5 hombres todos en distinto grados de embriaguez.

El gordo depravado, que me vio coger en la tarde me ve y sale a recibirme, mientras dice al publico, ¡Llego el regalo del novio! Y todos me observan y comienzan a silbar. La sensación me destruye, ni de broma le bailare a un grupo de borrachos, me disponía a darme vuelta para arrancar de ahí y veo a Francisco que estaba entre el ascensor y yo. Uff, que delicioso hombre hay frente a mi.

Francisco, te iba a ir a buscar, veo que tenias razón y la morena llegó. Mis ojos no se alejaban de los de el, y su mirada provocaba que mi entrepierna comience a llenarse de jugos.

Como no decíamos nada, el gordo, solo se volvió al grupo de amigos y desapareció.

Perdón, no se tu nombre - dijo mientras me daba la mano.

Carolina - dije estrechando su mano, con un nerviosismo evidente

¿Deseas beber o comer algo? Hay cerveza, licor, bebidas, y varios aperitivos. - la mano era tibia, cuidada, masculina, pero, ¿Será? ¿Está nervioso? ¿Dónde quedó el hombre dominante de la oficina? ¿Porqué esta temblando?

Una copa de vino por favor - y lo seguí, se sentía dubitativo, mmm no el pedante desgraciado que me cogió en la tarde. Esto me gusta.

En la cocina se manejaba bien, conocía donde estaba cada cosa, este debe ser su departamento, veo que agarra una botella, dos copas en una mano y con la otra una bandeja de aperitivos, y con voz ronca me pide que lo siga.

Pensé que iríamos al segundo piso pero se metió por el costado de la cocina, avanzábamos por un pequeño pasillo, al final del pasillo una habitación con una luz suave, muy masculina, pintada de un color gris onix, avanza en ella y me dice - por favor asiento -, me senté, pero no podía dejar de ver la habitación, era hermosa, luces debajo de la cama una leve luz en el velador, cubrecama blanco, sabanas negras de seda, hacia que todo se viera muy masculino e intimo.

El ruido que tenían en la fiesta que apenas dejaba que pudieras escuchar tus pensamientos cesó de un momento a otro y me volvió a la realidad. Increíble nada se escuchaba, salvo ¿música suave? ¿desde dónde?, era muy suave, apenas lo suficiente para relajarte.

Estaba con un jeans negro y una camiseta blanca y sandalias, se movía como un felino en su habitat, pero algo mas había, es como si estuviera intimidado. Vuelve con dos copas y me ofrece una, esa mirada me derrite.

¡Salud! - dice de manera suave y bebe sin dejar de mirarme profundamente. Y solo bebo en silencio.

Un silencio muy incomodo se apoderó de la situación, yo no sabía que hacer, y el no me decía nada, la tensión era poderosa, solo atine a pasarle la copa y preguntar donde estaba el baño, y sin emitir palabra mira hacia donde se encontraba una puerta.

Me puse de pie, y quedamos muy cerca, podía oler su perfume, mmm que delicioso hombre, ¿porqué no hay de estos donde yo vivo?

Iré a prepararme, si deseas ponte… cómodo - comencé a caminar sabiendo que su mirada se clavaba en mis piernas y mi falda.

Cerré la puerta detrás mío y me mire al espejo - Si lo vas a hacer, serás la mujer más fantástica que el haya tenido, serás la mujer que él nunca podrá olvidar nunca - mientras abría el abrigo y dejaba ver el disfraz de mucama francesa. Serás una femme fatale y le succionarás el alma - mientras sacaba una pequeña cofia y un pequeño florero que completaban el conjunto. Una última mirada al espejo y Uff me veo exquisita, nunca pensé que mi disfraz cosplay lo usaría para que me cogieran por dinero, y con un tremendo semental que debe estar desnudo esperándome.

Respiré profundamente y cuando termine me sonreí y me bese al espejo, ¡Tú puedes nena, sal a matar!

Salgo del baño, y lo veo en la cama sentado al respaldo de la cama, esperando nervioso, mirando por la ventana, vi mi reflejo en la ventana, y se da vuelta y nuestra mirada se encuentra. Sus ojos se ampliaron como platos al verme vestida así, su boca se abrió e incluso se acomodó en la cama. Solo me sonreí y camine hacia el velador, me inclino levemente y comencé a limpiar el velador.

Al agacharme, mi copa D amenazó con salirse del corset, y al mirarlo, su boca estaba abierta - ¡Que bien!, lo tengo en mi mano, tu tienes el control - seguí limpiando la habitación, el televisor era el siguiente, estaba frente a la cama, así que estando al frente me agache sin flexionar las piernas así que fácilmente podrá ver que no llevo bragas y el portaligas que sujeta mis medias. Mientras movía mi cola, miré hacia atrás, y él se estaba acomodando el boxer, tratando de acomodar tremendo paquete, seguí limpiando por unos minutos toda la habitación hasta que escucho - Ven aquí Carolina, déjame ver que tan limpio esta tu escote. - con una voz tan grave y tan potente que lo tomé como una instrucción imposible de rechazar.

Me incorporo, vuelvo al televisor que estaba al frente de la cama, dando la espalda dejo el florero con calma, arreglo mi vestido, acomodo mi escote, respiro profundo y me doy vuelta, lo miré con la cara más sensual que logre poner y comencé a acercarme a la cama muy lentamente, al llegar a la cama subo la rodilla y espero su reacción. Uff, esa mirada de depredador, apunto de devorar a su presa, pero me encanta hacerlo a mi ritmo y no cederle el poder, termino de subir la rodilla y mis manos se posan en la cama, dando una muy buena imagen de mis senos que están a punto de reventar en el corset.

Lentamente subo la otra rodilla y comienzo a gatear por la cama, mientras sus piernas se abren mostrándome el camino, quedo en cuatro y nuestros labios no están a mas de 10 cm, quedo en silencio, su perfume mezclado con el olor a vino me llegaban a mi nariz, embriagándome de expectación. Fue en ese preciso momento, en el que titubea, sus nervios lo traicionaron, me sonreí, me acerco un poco mas y elevo mi escote mientras coloco mis manos en la pared, enterrando su cara en mis senos, su insípida barba raspando la suave piel de mis senos, el calor de su respiración y sentir sus labios y como comenzó a aspirar mi esencia me empoderó y me sentí poderosa.

Sus manos se apoderaron de mis senos sobre el corset y los apretó juntándolos más aún, comenzando a lamer, a besar y a comer todo lo que podía como un desesperado, mi gemido solo se igualo a su gruñido, su agarre fuerte me atrajo hacia el casi golpeándome la cara contra la pared, obligándome a avanzar con mis piernas mas a él y sentándome a horcajadas sobre su paquete que se sentía como una roca en mi clítoris y lo jugosa que adivinaba mis labios vaginales. Ya sentada, con mis brazos abracé su nuca y forcé a su cara hundirse más en mi escote, y así sus manos soltaron mis tetas y me abrazó con fuerza increíble, como si no deseaba soltarme nunca - uffff, mmmm - Gemí al sentir como sus labios trazaban el camino desde el centro de mi escote y metiéndose entre la tela del vestido y el borde de mi gran areola derecha, que se sentía durísima, y casi me vine en ese momento. Su mano derecha comenzó a bajar por mi espalda, tratando de agarrar mi cola, pero el falso del vestido era muy voluminoso y se vio obligado a bajar hasta mi muslo, cuando sintió el calor de mi piel a través de las medias, apretó el muslo y comenzó a subir de nuevo hacia mis nalgas, mientras su lengua se devolvía desde el borde de mi areola, bajando por la parte interna de mi seno saltando al otro seno, metiendo otra vez su lengua entre la tela y mi piel alcanzando el borde mi otra areola, al tiempo de sentir como mi nalga izquierda era apretada con fuerza, abriéndome una fracción mis labios vaginales metiendo mas su verga adentro de mi entrepierna y largando otro gemido al tiempo que el largaba otro gruñido.

Aproveche su agarrón, para comenzar a mover mis caderas adelante y atrás, frotando mi clítoris y mis labios sobre el boxer que ya estaba empapado. Su mano me ayudaba a seguir un ritmo suave pero llevándome a recorrer toda su verga. Mis gemidos se hicieron continuos mientras miraba al cielo, ya loca de placer, escuchando sus gruñidos más guturales, baje una mano a la parte frontal del corset alcance la cinta y jale de ella aflojándolo muchísimo permitiéndome respirar y exhalar un gran gemido. La mano que estaba en mi nalga rápidamente subió, agarró la parte de la blusa que cubría mis senos y lo bajo con fuerza y con la misma mano agarró todo mi seno izquierdo y se metió todo lo que pudo mi areola y mi pezón, y mordió con la fuerza suficiente para gritarle en el oído y cerrando las piernas para evitar el orgasmo, su mano seguía agarrando con fuerza y la lengua recorriendo todo el contorno del pezón y la areola y mi costado interno del seno pasando a mi otro seno devolviéndose por el mismo camino de ida. Con mi otra mano, bajo para masajear sus testículos, algo incomoda, me obligé a arquearme dejando mis senos a completa disposición de su boca. Luego de unos segundos, no se como, doy vuelta mi mano y la paso entre mi vulva empapada y su verga, acariciando con mis uñas, todo el largo del tronco hasta llegar al borde del boxer y arrastrándolo hasta la base, permitiendo por primera vez que mi concha haga contacto con la piel de la verga que se siente hirviendo y muy dura.

Su gruñido en mis tetas, su mano aun agarrando todo lo que puede de mi seno, su otra mano sujetando con fuerza mi espalda para que no me arranque y su lengua comienza a subir por mi pecho a mi clavícula, inclinando mi cuello para su mejor acceso. Sus lamidas y besos alcanzan mi cuello, provocando que de mi garganta una ola constante de gemidos salgan e inunden la habitación, sin nunca dejar de mover mis caderas empapando la verga, y en un solo movimiento simultaneo, giro mi cabeza y comienzo a besarlo en la boca mientras comienzo a elevarme lo suficiente para que la verga durísima como un fierro ardiendo, alcance la entrada de mi vagina y en ese mismo movimiento bajo con impulso y su verga me perfora implacable y no me detengo sino hasta que sus caderas chocan con las mias.

Mi boca se abre mucho mientras me penetro con su verga y en vez de que salga un gemido, el placer me deja muda, sin poder respirar, mirándolo directamente a sus ojos. Él en cambio mirándome con unos ojos de placer total si emite in gruñido que nace desde su misma verga y viajó por toda su garganta y el momento se detiene. Ninguno se mueve, como queriendo perpetuar el deseo eternamente, grabando una imagen llena de sensaciones y en nuestras retinas. No existe nada mas, solo su mirada y la mía, y su cuerpo dentro del mío, así, sin más, este es el momento mas placentero de mi vida.

Como en cámara lenta, veo que sus labios se acercan a los míos y su lengua inunda mi boca permitiéndome gemir suavemente, su mano vuelve a abrir y a cerrar con mas fuerza en mi seno, su brazo en mi espalda me obliga a subir unos cuantos centímetros ayudados por mis piernas me elevo lo suficiente para que su verga recorra suavemente toda mi estrechez, que fue corrompida hoy ya dos veces. Ahora si gimo en la boca de mi amante mientras bajo nuevamente, esta vez moviendo mis caderas en círculos para que el invasor se adapte con mayor facilidad, iniciando así un movimiento continuo de subir y bajar, y movimientos de cadera para nuestro goce total.

Mi mano izquierda en su nuca y la otra en su pierna me ayuda a lograr estabilidad para que mis movimientos de cadera sean suaves pero amplios, arriba y adelante, abajo y atrás en círculos y al revés, moviendo mis caderas en todos los sentidos y a distintas velocidades. Mis gemidos inundan la habitación, nuestros labios se rozan y nuestras miradas siguen fijas encadenadas en el deseo, el puede ver en mi cara como se va armando mi orgasmo, solido e irremediablemente todo mi cuerpo es un receptáculo de sensaciones que pasan a través de mi útero hasta mi vagina, concentrándose en mi clítoris y desde ahí viajando en olas de placer sin comparación previa. Las olas quedan retenidas en mis pezones y finalmente viajan a través de mi garganta para terminar en un grito y en vibraciones que no me permiten seguirlo viendo a los ojos, perdiendo la batalla de la manera más deliciosamente posible.

Mi orgasmo es brutal. todo mi cuerpo vibra y tiembla, mi grito al cielo me hace doler la garganta, y en vez de diluirse, la mano que sujetaba mi seno, se mete inmediatamente por mi muslo hasta sujetar mi nalga izquierda, obligándome a seguir montando a un ritmo constante y manteniendo en alto mi orgasmo, por si fuera poco su boca se prende de mi pezón succionando y lamiendo con fuerza alrededor de mi areola intensificando mis gritos. Mientras su mano me obliga a subir y a bajas comienza a acomodarse sumando al movimiento sus propias caderas haciendo mas profunda la penetración y mas rápida. Jalo con fuerza de su pelo me inclino levemente hacia atrás, mientras sus piernas se abren, sin dejar de llevar el ritmo de la cogida. Mas que subir y bajar ahora el movimiento es adelante y atrás, donde yo muevo mis caderas hacia atrás y el con fuerza usa su mano para llevarme hacia adelante para que su verga a toda velocidad penetre mi vagina que hasta hace pocas horas era estrecha, e inevitablemente el segundo orgasmo llega mas rápido y violento que el anterior.

Esta vez, el se detiene mientras mi temblante cuerpo trata de reponerse del orgasmo, suelta mi pezón lentamente manteniendo siempre su vista en la mía, que agotada trato de recuperar el aliento. Wow que polvazo tienes nene - una risa abierta inunda la habitación liberando cualquier tensión sexual que pudiera haber quedado - Que español tu comentario - escuche decirle y solo replique - mi ex era español - volviendo el silencio solo escuchando nuestras respiraciones.

El comienza a moverse lento sujetándome con fuerza mientras me levanta sin sacar su vergota de mi interior, depositándome en la cama, acomodando mi pelo finalmente quedamos en la posición de misionero, abierta para él, besándome suavemente mientras su mano izquierda comienza a recorrer mi pie derecho subiendo lentamente por mi pantorrilla, mi muslo, mi nalga y empieza lentamente ahora el sacando su cadera y metiendo suavemente pero hasta lo mas adentro que puede, gimiéndome en la boca, mientras con la otra mano acaricia mi pelo. Comienza suavemente a sacarla dejando solo su cabeza dentro y de un empujón no violento pero duro me penetra profundamente, provocando que mis tetas bailen bajo su pecho, cogiéndome no solo el cuerpo sino haciendo retumbar el alma. Vuelve a repetir el movimiento, sacando lentamente su verga al tiempo que baja la blusa dejando ahora ambos senos libres y moviéndose al compás de la dura embestida, siendo agarrado mi seno derecho por su mano al tiempo de una nueva embestida. Mis piernas se elevan y abrazan su espalda logrando que uno de mis tobillos se ancle al otro, cambiando el ángulo de penetración, dejando que las caderas de el se puedan mover con toda libertad.

Cada embestida es mas dura y mas seguida, aumentando la velocidad y la intensidad, escuchándose en la habitación mis gemidos y sus embestidas y el chapoteo de mi concha empapada con sus testículos. A medida que la intensidad se vuelve protagonista el orgasmo comienza a formarse otra vez. Me besa el mentón, la oreja, y le dedica varios minutos a mi cuello, mis gemidos son constantes, y comienza gruñir cada vez mas seguido. Trato de aguantar lo mas que puedo el orgasmo y le digo - ahhhhh otra vez me harás venirme, lléname por favor - comienza esta vez a entrar y salir violentamente, mientras ataca mi cuello y mi seno y en el momento que parecía de película, en un momento simultaneo, el muerde mi hombro, jala mi pelo, al tiempo que grita y aprieta con mucha fuerza mi seno y su verga se hunde violentamente en mi utero y su esperma caliente inunda mis entrañas, siendo esta la ultima gota que necesitaba para gritar con mi orgasmo que al sentir como quema su leche me hace perder el control y tiemblo bajo el mientras su verga sigue bombeando su leche en mi expandiendo el calor en mi interior. Poco a poco, relaja su cuerpo y cae sobre mi, sintiendo la opresión en mi pecho, mi seno es liberado, mi pelo deja de ser jalado y su mordida se convierte en un beso suave en mi cuello, sintiendo los últimos estertores de su verga, quedándonos unos minutos así, recuperando el aliento.

Nunca, ni en mis sueños pensé que se podía obtener tanto placer de una sola persona, nunca había logrado encadenar un orgasmo tras otro, nunca había gritado tanto en un orgasmo. Me da un ultimo beso en el cuello y se incorpora, mirándome juguetón y me dice - que polvazo tienes nena - comenzando a carcajearnos - eres exquisita, nunca conocí a nadie como tu, por primera vez una mujer llega a intimidarme - mi risa comienza a desvanecerse, quedamos mirándonos a centímetros el uno del otro. ¡Vamos!, dile que te enamoraste de él, ¡Dile!, dile que nunca has sentido este sentimiento por nadie - abriendo los labios para susurrar lo que sentia. Tocan violentamente a la puerta, arrojándonos a la realidad - ¡Pancho, viene Andrea, esta subiendo en el ascensor! - ¡Mierda!, me mira a los ojos me besa por un segundo y luego me dice - ¡Levantate debemos correr y ponernos a salvo!, esa es mi novia.

El se sale de mi poniéndose de pie en un solo movimiento. Sentir su verga salir, esa corriente de aire frio en mis entrañas calientes y la leche caliente salir de mi concha, me provocó una sensación de vacío pero un placer exquisito que duro solo un segundo.

¡Pancho!

¡Tres segundos! - ¡Vamos Carolina!, debemos irnos ya.

Me di vuelta en la cama para levantarme y un mareo se apodero de mi y mis piernas temblaban aún casi cayéndome de no ser por mi amante. ¿Estás bien? - ¡Si!, solo algo mareada, volví en mi agarre mi cartera, y mi abrigo, al tiempo que Francisco agarra mi mano, y me arrastra caminando con el. Abre la puerta y le dice a su amigo - Gracias te debo una, ahora acuéstate en la cama para que no sospeche, si claro.

La música se apago y se escuchan los gritos de una mujer enojadísima recriminándole al gordo - NO ME MIENTAS, Dime donde esta tu amigote, no le cubras sus huellas, ustedes son todos iguales.

En un momento surrealista una mujer buscando a su hombre, gritándole al amigo gordo, el novio escondido mirando como la novia, sube la escalera y yo de la mano del novio corriendo por la cocina al ascensor antes de que baje la novia con dos líneas se semen bajando por mis muslos y llegando a la rodilla.

Arriba del ascensor llegamos justo antes que la novia bajara al hall, sin darse cuenta que las puertas del ascensor se cierran, mandándonos al subterráneo, cuando salimos del ascensor, grita - ¡Mierda! Las llaves de mi auto, mis documentos - ¡tu virginidad! - lo imito, me mira extrañado y le digo - nos vamos en el mio, por aquí.

Ya en la calle, a toda velocidad, se da vuelta para ver por la ventana del departamento, que aun se ve la novia discutir con el gordo. Ufff eso estuvo cerca - lo miro y le digo - me debes un plumero. Y las carcajadas inundaron el pequeño automovil.