Xtories

Espero no quedar insatisfecha esta vez

Lleva años esperando este momento. Con el corazón latiendo a mil por hora y la vergüenza mezclada con el deseo, Mónica sabe que esta noche no volverá a casa con las manos vacías. La traición tiene sabor a vino tinto y a piel sudada.

Monica Cruz21K vistas8.0· 8 votos

Hola que tal, aquí de nuevo soy yo, Mónica Cruz, 46 años originaria de Saltillo, pero vivo en Monterrey nuevo León en México, llego algunos años de casada en mi segundo matrimonio, me gusta el ejercicio, ya sea del rico o solo del que hace sudar jejee

Aquí, vengo a contarles como inicio mi vida después de que conocí a Habacuc, él fue alguien del que me enamore, el hombre al que me hacía suspirar y si, estando yo casada, lo conocí y aún no habíamos tenido intimidad más que un jugueteo en mi casa, lo cual me dio nervios lo acepto y tal parece que le gustaba estar de cachondo en mi casa que comparto con mi marido.

Seguimos saliendo, Habacuc me invitaba al cine, ir a la Huasteca lugar muy padre aquí por Monterrey, pero solo seguíamos "jugueteando" yo le agarraba el pene por encima de la ropa, el hacía lo mismo, sus dedos los pasaba por mi ropa interior, acariciaba mi rajita, besaba mi cuello, cosas así, lo cual no me permitía gozar la vida como se debe, disfrutar de la carne.

Por eso mismo, cuando me escribió Leao, el me había dejado con ganas la última vez que nos vimos, seguíamos mensajeando de vez en cuando, me daba los buenos días casi diario, en fin, seguíamos en contacto, me pidió vernos para tomar un café, obvio ya sabíamos hacía donde iba esto.

El tipo me gustaba, pero estaba en deuda conmigo, el jugueteo previo era excelente, y algunas veces con otras parejas me he quedado con ganas, y nunca lo dije, ahora ya no estaba tan segura. Quedamos de vernos un viernes, mi esposo estaba en casa, pero yo supondría que ese café solo quedaría en eso, una tarde de café, nada más.

Llegamos al café, cerca de la macro plaza, un lugar muy concurrido aquí en Monterrey, le aviso a Raúl mi esposo que tomaría un café con Rebeca mi mejor amiga, que ya había llegado, él me dijo que cualquier cosa que necesitara se lo dijera, obvio no le dije el café donde estaba, ese día yo me puse linda para Leao, él era muy apuesto y no quería quedarme atrás, llevaba una minifalda negra, el cual hace notar más mis piernas blancas, zapatillas blancas, ese contraste me gusta y una blusa blanca semi transparente, él iba con jeans, camisa blanca y saco café, se veía guapísimo, obvio casi olvide que me fallo en nuestra cita intima.

Nos saludamos, yo pensé que me daría un beso en la mejilla, pero me dio un beso riquísimo en los labios y me abrazo, no le importo que estuviéramos en un lugar público, eso me gustó mucho.

Hace mucho que no nos vemos, comenzó a platicar, yo le dije que fue por él, en la última ocasión que nos vimos termino algo confuso la situación, por no decirle que me dejo con las ganas alborotadas y mi esposo pago las consecuencias jeje jeje

Ese día yo iba a platicar, no me había hecho falsas ilusiones, porque tenía contacto con Leao, pero podría decirse que muy equis, no había al menos por mi parte querer seguir con el jugueteo.

El beso de la entrada si me dejo intranquila, un tanto titubeante, me estuvo tomando la mano cada que tenía oportunidad, eso no ayudaba mucho a estar tranquila, me abrazaba, tomaba mi barbilla, besaba.

Verlo llegar si me agrado y el beso wow, si movió algo en mi ropa interior.

Tomamos un café, me pregunto si estaba viendo a alguien más, le platiqué de Habacuc, pero de inmediato me dijo que le diera otra oportunidad, olvidando que estaba casada y aparte con un “conocido” que podría ser algo más. Me dijo que, si íbamos a otro lugar más tranquilo, yo propuse el Paseo Santa Lucía ingenuamente, él dijo que en su departamento cocinaría para mí, lo que yo quisiera, en pago por la noche que me dejo con ganas, el comentó que las enchiladas suizas eran su especialidad, siendo brasileño, yo esperaba me hiciera algo de aquí país, pero ok, acepte su propuesta, con mi marido le avise que nos la estábamos pasando bien y que me quedaría con ella en su casa, no objeto nada, eso me alivio.

Desde que salimos parecíamos un par de novios enamorados, me compro un ramo de rosas con un chico que pasaba, se estaba ganando mi perdón.

Me abrió la puerta del coche, en el trayecto con la minifalda que traía yo, le estaba dando un super espectáculo, el no perdía la oportunidad y metía la mano incluso llegando a mi ingle, yo me dejaba hacer, la plática y su mano me mantenían entretenida, me comento que no tenía condones, que pasaría a la farmacia por ellos, yo iba a esperar pero él me propuso ir a comprarlos juntos, de lo caliente que me traía no medí la consecuencias que alguien me reconociera, pero confié en lo grande que es monterrey, al bajar no me soltaba de la mano, yo le comente que estábamos en lugar público pero me apretaba más a su cuerpo, yo pensaba en mi marido en esos momentos.

Al pasar a mostrador casi no había gente, yo me quede viendo otros productos, solo escuche cuando el empelado pregunto en voz alta, “me pasas los condones ultra sensibles” y la risa de algunos clientes, me moría de vergüenza cuando los empleados andaban buscando con lo que nos íbamos a divertir en unos momentos.

Ya en el coche de regreso ya estaba más caliente yo esperando ya llegar a su casa, le tocaba por encima del pantalón su pene, sabía que el también venia caliente, y el pasar la mano por encima de su pantalón es algo que me encanta a mí, sentir el tronco que quería gozar ya.

Al entrar a su departamento me anuncia como su novia en su estacionamiento, eso era prueba que quería que fuéramos algo más que amigos y el toqueteo en el coche lo reafirmaba jeje.

Entramos en su departamento que según tenía roomies, vacío para la ocasión, tenía media luz y se veía romántico el ambiente, tenía preparada la ocasión, me ofreció vino, también es una debilidad, que tengo. El saber que mi marido ya sabía que no iba a llegar me tranquilizaba y permitía disfrutar la oportunidad de estar con Leao.

El me llevaba caminando detrás de mí, el me abrazaba y yo me dejaba hacer, sentir su paquete en mis nalgas se sentía duro, yo me hacía más hacia atrás, quería ya meterlo en mí, los dos parecíamos bailar, él se hacía hacia delante y yo me hacía para atrás, si no hubiéramos tenido ropa ya estaríamos siendo un solo ser.

Sentados los dos en el sofá, el con su copa yo con mi vino tinto, solo retirábamos las manos de nuestros cuerpos para tomar otro trago, el me preguntaba por mi marido, le dije que él sabía que estaba con Rebeca mi amiga, el también la conocía, me dijo que le agradeciera la próxima vez que la viera por permitirnos disfrutarnos esa noche.

Le pedí pasar a su baño, Habacuc me enseño ese truco y pareciera que lo utilizaba ahí, yo no iba para pasar la noche con Leao, pero fui a ver cómo me veía, y a acomodar mi ropa interior porque húmeda ya estaba, regresé a la sala.

El me invito a ver la TV a su cuarto, que estaríamos más cómodos según él. Al llegar al cuarto él se sentó en la cama y me jalo hacia él, yo ya iba sin que él me jalará, de inmediato toqué su pene totalmente erecto, lo empecé a masturbar de arriba abajo, diciéndole al oído “¿tú me dices cómo?” y besando su pecho, claro bajando su camisa y él ya se había quitado el pantalón, el pene totalmente parado debajo de su bóxer me tenía a mil, yo seguía en mi tarea de masturbar a mi macho, de repente subía mi mano a mi boca y lamia mi mano, para que en su pene estuviera totalmente mojada, el líquido pre seminal me gustaba saborearlo en mi boca, oliendo a hombre, era rica esa escena, el sentado en la cama y yo hincada frente a él masturbando su miembro, el empezó a quitar mi blusa y con solo una mano desabrochar mi bra, la tanga la bajo antes de quitarme la minifalda, la guardo en su cajón del buró, de repente el me pide que lo meta a mi boca, yo quería seguir masturbándolo, asegurarme que no me iba a quedar con las ganas esta vez, accedí a besarlo en primera instancia, en mi mano lo sentía duro, y solo pase mi lengua en su glande, solo un pequeño roce, el escuchar su respiración gimiendo, queriendo ya el toque, el leve contacto de mi lengua en la punta de su pene, alargue lo más que pude ese contacto, cuando lo hice, ese sonido que escapó de tu boca era música para mis oídos, ese “Ahhhhhhhhhhh más” le di tres lengüetazos a su glande, después lo metí todo en mi boca, cuando lo tenía fuera de mi boca le preguntaba “¿quieres que pare?” obvio me decía “no princesa”

Cuando metía los huevos en mi boca le encantaba, sentir mis labios en toda la redondez de sus testículos, entre mete y saca yo pensé que se iba venir, a mí no me gusta eso, pero estaba tan caliente que ya no me importaba, incluso aceleraba más el ritmo cuando decía que se iba venir pero no lo hizo, tomaba mi nuca para llevar el ritmo, para decirme que parará la intensidad.

De repente tomo mi cadera de mi cuerpo desnudo y me dice “Es hora de cogerte mi amor” y en un misionero increíble, me dice que, si le doy permiso de abrir mis piernas, sin mediar palabra lo rodeo con mis piernas asegurándole que sí, y él pone la cabeza de su verga en la entrada de mi vagina, yo queriendo que ya entre me hacía hacia delante, pero él no quería, me pregunta “¿quieres que lo meta?” dije obvio que sí, ya dámelo mi vida.

Cuando metía solo la cabecita, yo sentía que volaba, mi cuerpo se separó de mi por un momento, estaba delicioso ese instante, hasta del condón nos olvidamos, pero estaba delicioso, sentir su pene en mi cuerpo woww, ya éramos solo un ser en este universo, yo estaba poseída por su masculinidad, ya era su mujer, su novia, su esposa, su todoooooo.

Comenzó el mete y saca de esa maravillosa herramienta de placer, cada vez que la metía yo me hacía más hacia su cuerpo como queriendo meterme más de su pene, cambiamos de posición, yo cabalgando sobre el, se escuchaba maravilloso el sonido de nuestros cuerpos chocando entre ellos, yo estaba demasiado húmeda.

Cuando él me dijo que se iba venir, yo pensé en que no tenía condón, pero quería seguir disfrutando, eso me obligo a decir “vente en mí, cielo” ya después veríamos que hacemos, pero vente en mí, quero sentir toda tu lechita en mi cuerpo, el primer chorro se sintió algo maravilloso, los demás fueron llegando y esto hacia que regresará la calma, él se abrazó a mí, terminamos al mismo tiempo, que rico es eso, cansados e juntándonos en un beso rico y largo.

Ya más calmados me dice “¿valió la pena?” en relación a la primera vez que me dejo con las ganas, Por supuesto que, si valió la pena, y la respuesta es sí, tienes el puesto de amante de planta si todavía lo quieres jajaja

Sabía en mi interior que teníamos que ir por la píldora del día después de mañana, se había venido dentro y no quería un embarazo, Habacuc no sé porque pensé en el antes de pensar en Raúl mi esposo, pero así fue, creo que me empezaba a enamorar de Habacuc.

Al otro día me fui a la casa de mi amiga Rebeca, dije que ahí estaría y le dije a mi marido que pasará ahí por mí.

Esta ha sido otra de mis vivencias, espero les guste, espero sus comentarios, estuve de vacaciones y hubiera sido raro para mi marido verme en la PC en la playa ejjeje.