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Un encuentro fugaz

La feria estaba llena de ruido, pero su mirada lo detuvo. No era solo la juventud de Celeste, sino la audacia con la que lo invitó a su habitación. Lo que comenzó como un encuentro fugaz en Madrid se convirtió en una obsesión que cruzó fronteras y años.

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Un encuentro fugaz

Estaba haciendo copia de seguridad, dándome por hacer limpieza entre las copias anteriores, bicheando entre las nubes y mi portátil, cuando entre otros relatos he encontrado esté. Lógicamente lo que cuento en él, paso hace unos cuatro o cinco años, día que en ese momento me encontraba en Madrid asistiendo a un congreso. Y como es algo normal, cuando no estoy en este, me gusta recorrer los museos u otros lugares de interés. Y estaba precisamente en ‘IFEMA’, visitando la feria de arte también conocida como ‘Arcos’, aunque esta la conozco desde que estudiaba arte en Sevilla. Cuando en un momento dado, una chica se me acerco y me pregunto...

“Perdone señor, sabe usted donde están los cuadros de Óscar Murillo”.

En un principio me molesto que me llamara de ‘señor’, pues no soy tan mayor, aunque el hablarme de usted es por respeto, pero aun así me hizo gracia. Pero bueno, sigo, tras indicarle donde tiene esta persona sus cuadros, me fije en la chiquilla mientras caminaba hacia donde le indique, mirada que tuvo que percibir, pues le dio por mirar hacia atrás y darle por sonreírme.

Y siempre me ha gustado coquetear, considerándolo como un juego e incluso parte de mí, no importándome ni la edad de la mujer, y mucho su estado civil (ya sea, soltera, casada, separada, divorciada o viuda), como estatus social. Y cuando vi a esa chica la verdad es que me gusto, también podría ser por su forma de vestir tan coqueta, pues para ser finales de febrero le vi muy poca ropa.

La chica a simple vista, luce un cuerpo espectacular, una figura de infarto, donde se adivina perfectamente que debe de lucir unos pechos pequeños, pero seguro que son firmes y bien formados, y por cómo se le marcan en la blusa, juraría que sus pezones estaban erguidos. Pero para bueno, también ese culito respingón, ¡nalgas que había provocado a más de uno ese giro de cuello, no siendo al menos yo solo... uuummm!!. Y que, aunque está chica desapareciera entre la multitud, no se olvidaba ni su rostro angelical, como esa mirada de esos ojos negros azabaches, ojos que te podrías perder.

Y que, en un momento dado, me llamo la atención uno de los ‘stand que había, no siendo este un ‘stand de refrigerios gourmet’, llamando mi atención pues la última vez que lo vi, fue en la feria de oportunidades y negocios’, y no encajaba del todo allí. Pero, aun así, mire la hora y acabe por acercarme, dándome por pedir una cerveza y unos ‘chochetes’ (altramuces). Cuando desprevenido me cogió esa chiquilla, dándole por preguntarme...

“¿De dónde eres tú, y que haces aquí en Madrid?”.

Pregunto al tiempo que me quito el botellín de la mano, y se lo llevo a sus labios, pudiendo ver como la muy cabrona no solo le dio un sorbo a la cerveza, ¡sino que jugo con la boquilla de la botella... uuuffff!!. Verle y ya se me puso dura, cosa que esta tuvo que intuir, pues soltó una picara e inocente sonrisa, y tras presentarse como... ‘Celeste’. Le conteste...

“Soy de Sevilla, y estoy aquí por un congreso de trabajo, pero como me aburría me ha dado por visitar los ‘monumentos’ de ahí”.

Solté, mientras les miraba fijamente a los ojos, y con doble intención, volviendo a arrancarle una sonrisa, y darme por pedir al chico del stand otro botellín. Dándole por advertirme Celeste...

“Sabes que aquí te la van a clavar... verdad”.

Dirigiéndose a la bebida, y con ironía le respondí...

“Los sé, pero normalmente me gusta a mi clavarla”.

Volviendo la chica a reír, y no dejando de deslizar la boca (o cabeza) del botellín por sus labios, pudiendo ver con claridad como la hija de puta, ¡le dio por introducirse parte del cuello de esta... uuuffff!!. Y volver a preguntarme...

“¿Te hospeda muy lejos de aquí?, dime... ¿en qué hotel te alojas?”.

Viendo que la chica va muy lanzada, y como que no tenía ganas de perder la oportunidad, me da por contestarle...

“Que va, me alojo aquí cerca, creo que el hotel se llama... ‘Pullman Madrid Airport & Feria’”.

Y responderme la chica... ‘ese es de los caros... no’, e iniciando una conversación a raíz del mismo hotel, explicándole que no lo había reservado yo. Justificación entre otras, y llegándole a decir que quizás había sido escogido por otros, superiores que seguramente lo habían escogido por que cerca entre otras cosas, estaba el club de golf. Y tras tomarnos ese primer botellín, me dio por pedir un segundo, no sin antes preguntarle a Celeste...

“¿Quieres otro botellín?”.

Y ante su afirmación con un movimiento de cabeza, se me ocurrió preguntarle con sarcasmo y doble intención, soltándole...

“Y te apetece unos ‘chochitos’”.

Ella me mira extrañada, como no sabiendo que por el sur de España a los altramuces solemos llamarlo... ‘chochitos’, y no equivocándome en mis pensamientos de su ignorancia. Coge y muy inocentemente, me responde...

“Bueno… eso en verdad aun no lo he probado, pero tengo curiosidad por hacerlo, pues dicen mis amigas que están muy buenos”.

Suelta, y prosigue…

“Pero la verdad, yo prefiero otras cosas mucho más masculinas, y a hacer posible, probarlo algo más cómodamente, como por ejemplo en una cama”.

Indirecta que me la cambio por una directa, dándole por animarse, no dejando de hablar pícaramente, e incluso darle por decirme...

“Me gustan, y me siento atraída por los hombres maduros”.

Y replicarle...

“Yo no soy maduro, pero sí… seguro que soy mucho mayor que tú”.

Ríe... una sonrisa que te embriaga y contagia, respondiendo... ‘ya, pero al ser mayor que yo, ya eres un maduro para mí’, dándome por rodearla con mi brazo derecho, atrayéndomela hacia mí, lo justo para posar mi boca a su pequeña oreja y decirle...

“¿Nos vamos a mi hotel?”.

Y ella misma contestarme...

“Pensaba que nunca me lo preguntarías”.

Y que, tras pagar las consumiciones, nos encaminamos hacia la salida, cuando ella me soltó...

“Espera un momento, antes debo de avisar a una compañera que ha venido conmigo, y pedirle una bolsa que tiene mía con mis ropas”.

Y me da por pensar que seguramente, cuando ha salido de su casa ha salido con una amiga o amigas a modo de que vea que no va sola, y lo de las ropas, seguramente es que habría salido con otra vestimenta mucho más discreta.

Y cuando se acerca a su amiga, hablándole algo que no logro escuchar, habiendo un intercambio de comentarios y risas. Quedando en que la llamaría antes de salir, acabando por pedirle la bolsa, y que esta le hizo saber que la dejo en una consigna en la entrada. Y viendo que podría peligrar lo mío con esta chica, como que me dio por decirle...

“No te preocupes, ya de camino nos paramos en algún sitio, y te compro las prendas que te hagan falta”.

Idea que le pareció claro esta fabulosa, pues le dio por escoger varios conjuntos, ya sea de ropa interior, como vestidos, faldas o blusas, dándole por aprovecharse, cosa que obviamente le deje, pues por mi cabeza ya sabía cómo se lo iba a cobrar. Y que, tras llegar al hotel, nos dirigimos directamente hacia mi habitación, la cual nada más entrar se comportó como toda una quinceañera. Refiriéndome, que nada más entrar, le dio por recorrer toda la estancia al completo, no dejando de decir que era mucho más grande que su dormitorio, y que luego aprovecharía el jacuzzi. Soltó, mientras yo me había tumbado en la cama tras descalzarme, acabando esta por acostarse junto a mí, ¡y comenzar a darme piquitos... uuummm!!.

Continuando por besos más largos y apasionados, dándome por acariciar su cabeza con una de mis manos, mientras con la otra acariciaba su espalda, ¡descendiéndola hacia sus nalgas... uuuffff!!. Dándole a ella por palpar mi miembro sobre mi pantalón, presionando y agarrándolo, desabrochando el pantalón y darle por tirar de ellos hacia abajo. Mientras me dio por tirar de su suéter hacia arriba, saltando esos pequeños, pero bien puestos senos, ¡pechos que cogí con suavidad, acariciando y llevándomelas a la boca... uuuffff!!. Lamiéndola tanto esos pechos como sus erguidos pezones, deslizando la lengua desde el centro de esas areolas pequeñas y rosadas, continuando por mordisqueárselas, no dejando de suspirar y gemir.

Dándome por ayudarla a quitarme el pantalón como mi bóxer, comenzando ella a masturbarme al mismo tiempo que yo le masturbaba a ella, frotando mis dedos sobre sus braguitas, ¡empapadas para esos momentos... ooohhh!!. Entreteniéndome en besar y lamer entre su cuello, boca y pechos, acabando por ser ella quien no solo se quitó esa faldita a cuadros, ¡sino sus braguitas... uuummm!!.

Y dejarme bajar hasta su entrepierna, saboreando tanto vientre como muslos antes de llegar a sus labios vaginales, lami y chupe, ayudándome por mis dedos, penetrándoselos con sumo cuidado, ¡mientras no dejaba de gemir... ooohhh!!. Llegando un momento en que con ambas manos presionaba mi nuca contra su coñito, como si esperara un orgasmo, cosa que en verdad le llego pasado unos minutos, ¡descarga que saboree con placer... uuummm!!.

Y tras su orgasmo, me aparta y me hace tumbarme, colocándose ella a horcaja, rodeándome con sus piernas, mientras tomo mi miembro y lo dirijo hacia su coñito, deslizando mi glande por entre sus labios vaginales, dejándose ella caer e introducírsela poco a poco, ¡mientras chillaba y gemía... ooohhh!!.

Teniéndola toda dentro en minutos, quedándose inmóvil unos segundos... quizás un minuto, ¡tiempo que me transmitió el enorme placer, de sentir ese orificio tan cálido y empapado... uuuffff!!. Comenzando ella a moverse muy lentamente, e ir yo tomando el mando, comenzando a embestirla, mientras ella no dejaba de gemir y suspirar, ¡sujetándola por sus caderas y disfrutando de sus pequeños senos... ooohhh!!. E ir acelerando cada vez más, no dejándome ella de decir...

“Ooohhh!!... que gorda es, siento que está dentro... muy dentro... uuummm!!”.

Y entre alaridos, gemidos y suspiros, no dejando de moverse como toda una amazona, comenzó a estremecerse y finalizo por arquear su espalda, ¡dándome a entender que hay tenido un nuevo orgasmo... ooohhh!!. Admirando ese rostro tan precioso, esa boca y esos ojos... ese conjunto, cuyo disfrute es admirable, siendo el premio el verla, y darme por tomarla con sumo cuidado, dejándola sobre la cama boca abajo y colocarme detrás.

Y ser yo ahora quien se la introduce y me convierto en esa amazona, penetrándola desde atrás, comenzando a moverme frenéticamente, mientras ella vuelve a gemir y suspirar, ¡no dejando ni un minuto de jadear... ooohhh!!... aaahhh!!. Y darle a ella por preguntarme...

“¿Tú nunca te corres o qué?”.

Dice, y me da por sacársela, darle la vuelta y colocarme entre sus piernas, ¡levantando las suyas y colocarlas sobre mis hombros e introducírsela... uuuffff!!. Comenzando otra vez a penetrarla, acelerando hasta que, entre convulsiones por mi parte, acabo por correrme dentro de ella, ¡no poniendo ella ninguna objeción... aaahhh!!. Quedándome quieto, mientras no dejo de besarla, y al rato sacarla, quedándome junto a ella, admirando su cuerpo, esa silueta que es perfecta, mientras ella me mira y sonríe. Y soltarme...

“Así la tienes todavía, ¿tú nunca te cansas?”.

Y quedando bien, me da por decirle...

“Esto es por ti, así me tienes tú… cielo”.

Ella sonríe, y me pide que la deje descansar un rato, continuando después, cosa que hago, pero que veo como se levanta y se dirige al aseo, escuchando primero como utiliza el wáter, y poco después el agua caer, imaginándome que está llenando el jacuzzi. Y darme por acercarme, viendo como Celeste está dentro, dándome por acercarme y echarle al agua sales. Agradeciéndomelo ella al coger mi miembro, el cual se encuentra ahora morcillón, y ver como se incorpora, introduciéndoselo en la boca, ¡dándole por chupármela... uuuffff!!. Y que, tras sacársela, le da por preguntarme…

“Dime… ¿hasta cuándo te vas a quedar en Madrid?”.

Dándome por contestarle que seguramente me quedaría el resto de la semana, pues apenas hemos comenzado, y aún no hemos hecho nada, explicándole los por menores del congreso. Y volverme a preguntar Celeste…

“Creo que te lo imaginas, refiriéndome a que me voy a tener que, dentro de nada, pero quiero que sepas que me lo he pasado muy bien, y si tú quieres, me gustaría volver a ver”.

Y recuerdo que obviamente acepte, no iba a rechazar a la criatura, pues menuda tarde de sexo me había dado, chica que le deje que tomara ese baño de sales, y que, por su rostro, pude ver lo relajada que estaba. Y, para resumir, debo deciros que nada más salir, llamo a su amiga a modo de quedar en lugar concreto, lugar donde acabe por acercarla, ya que la empresa me suministro un coche de alquiler. Y antes de dejarla, coge la chica, y me dijo…

“No me has preguntado, ni qué edad tengo, ni si tengo novio, o si era virgen”.

Y me dio por responderle… ‘Si tienes novio, la verdad es que no me importa, siempre y cuando a ti no te importe, lo de ser virgen… no lo creo, pues has estado demasiado suelta como para serlo, y en referencia a la edad, supongo que tendrás entre diecisiete y los dieciocho años’. Sonríe pícaramente, respondiéndome…

“Bueno, pues digamos que has acertado en todo, tampoco te voy a dar las respuestas, no queremos chafar este momento… verdad”.

Y recuerdo que, tras dejarla con su amiga, compañera a la cual me presento, y me soltó eso de…

“Tú crees que ella me dejara probar el ‘chochito’”.

Acabando por reír ambos, ella por la picaresca, y yo, porque no tiene ni puñetera idea de lo que es en realidad, y que antes de despedirnos, me dice…

“Esta noche o mañana te llamo y quedamos… vale”.

Y en eso quedamos, donde os puedo decir que no solo quedamos un día, sino el resto de la semana hasta que me marche, aprovechándose en el sentido de sacarme que le comprara más ropa. Aunque también es verdad que muchas se las puso para mí, y que, llegado un momento, me permitió que la follara por su estrecho y lindo culito, eso sí que era una obra de arte y no muchas que vimos en la exposición.

Tras mi marcha de Madrid, puedo deciros que hemos seguido en contacto un par de años más, aprovechándome de mis visitas por Madrid, llamándola para tomar algo, y que hemos acabado en la cama. Y que, en cada uno de nuestros encuentros, debo decir que, he seguido sin preguntarle la edad, cosa que la verdad no me ha importado. Y bueno, viendo el número de hojas, no me queda otra que dejarlo aquí. Pero no sin antes, dirigirme hacia aquellos lectores que comparte conmigo sus criticas que, acepto todas ya que me enseñan a ver mis defectos, y sabiendo de sobra de donde peco (cosa que de sobra lo sabe mi ‘confesor’).

Pero debo decir que, no es mi intención entrar en un intercambio dialéctico al respecto, tampoco pido que nadie se crea mis vivencias, ya que mediante este medio las comparto con vosotros, ya que son tan reales como la vida misma. Y aunque no me tengo, ni debo de excusarme porque ame el sexo como el que más, considerándome no solo un adicto, sino un pervertido, disfrutando en toda su plenitud y sobre todo con pasión. No importándome a veces la apariencia de libertinaje que doy, por muy puta o afeminado que parezca, pero disfruto aún más al poder compartirlo con todos vosotros, viéndolo más como manera de desahogo.

Así que, aquellos que me leáis esto y no me crees, pienso que es tu problema, pero pienso que la vida hay que disfrutarla y vivirla, como uno sepa mejor porque pasa muy rápido. Y lo dicho, agradecer a todos aquellos que me seguís y me leéis, deseando que os haya gustado. Si queréis saber más de mí, me lo hacéis saber a mi email es: jhosua 1974 @ Gmail. com (obviamente todo junto).