Xtories

La vida de Inma. el vecino otra vez en casa

La cena era solo una excusa. Lo que realmente buscaban era romper las barreras de la vecindad y explorar el deseo prohibido que latía bajo la superficie de sus vidas cotidianas.

david30K vistas9.1· 21 votos

La tarde, no fue demasiado animada, pero justo antes de subir mientras los niños se secaban, apareció Paco con el niño que venía de la playa con la parada obligatoria a quitarse un poco de arena en la piscina.

Me acerque a él y nos saludamos. Inma miraba desde nuestra tumbona bajo las gafas de sol como le invitaba a cenar. Le dije que Inma quería invitarle a cenar y a una copa después, porque los niños se lo habían pasado en grande y así ella podía estar. Paco casi avergonzado me dijo que si, que estaría encantado y que tenía que llevar. Trae una botellita para después y pantalón cómodo. Le dije justo cuando me iba, dejándole allí a pie quieto mirando hacia la hamaca donde estábamos.

Inma preparo apenas unas tortillas y unos embutidos y una pizza para los niños. Cenaríamos en la terraza con la brisa de la tarde noche. La notaba algo inquieta, pero no me dijo nada.

Paco puntual con su niño apareció de nuevo en casa. El con un pantalón chino corto y polo azul marino. Inma llevaba camisola playera gris que no disimulaba apenas el tamaño de sus pechos, esta vez embutidos en el sujetador.

Nos sentamos, hablamos, reímos y como el día anterior, la cena paso muy amena, entre algunos vasos de tinto de verano. Los niños fueron a la habitación a jugar a las consolas y los mayores nos quedamos a tomar unos cubatas.

La conversación en ese momento estaba en un punto muerto, hablando sobre cosas del edificio, de tal vecino, tal vecina. La segunda copa cambio un poco el paso. La playa derivo en el topless. La mujer de Paco no había hecho nunca, le daba vergüenza según sus palabras, a lo cual, Inma continuo diciendo que yo le había animado, que lo hacía antes y que ahora solo lo hacía si estaba sola en la playa, que no estuvieran los niños, y por ende, yo. Me sorprendió tal confesión, pero más me sorprendió Paco al decirle directamente, que con esos pechos que ella tenía, es más fácil lucirlos, aunque enseguida su mirada que en ese momento estaba clavado en las tetas de Inma, bajo a la mesa donde cogió su copa.

Inma rio, afirmando con la cabeza. Me gustaba la sensación, me gustaba el flirteo sutil de la noche. Me levante a por unos hielos siguiéndome Inma para ir al baño.

- ¿Que tal Paco?, es simpático, ¿verdad?

- ¿En serio me dejarías enseñarle las tetas? Dijo ella en un tono que no pude valorar.

- No sé, lo haces en la playa aunque yo no lo vea, jajá, es parecido

- Sabes que no es lo mismo, estamos en una fiestecita y los 3 solos. ¿y si cree que es otra cosa?

- Pues que lo crea. Dije

- Y no te molestaría? Alucino. Respondió

- La verdad es que no, me daría igual. Ya lo hemos hablado alguna vez. Sabes que eso me pone a mil.

No me dijo más palabra. Se dirigió al baño y yo cogí los hielos y volví con paco a la terraza.

Apenas me había sentado, llego Inma diciendo que los chicos estaban dormidos en la habitación. Paco se levantó y le dijimos que no se preocupara, que se quedara dormido como el día anterior. Voy a arroparles dijo Inma. Paco y yo nos quedamos solos. Yo estaba con el efecto del alcohol más tranquilo que lo que le podía ver a él.

- Ya están. Dijo Inma anunciando la vuelta.

- Por donde nos habíamos quedado? dijo, sentándose de nuevo frente a nosotros

- Hablábamos de tus pechos, le dije

- ¿Ah sí?, pues eso, que al principio es un poco cortante, pero luego es natural. Dijo ella

- Pues mi mujer no quiere, eso sí tiene una talla 85 y lo que vemos en la playa no es eso.

- En la playa se ve de todo, lo que pasa es que os fijáis siempre en lo mismo.

- Puede ser, dijo y todos reímos-

- Además no son tan grandes. Dijo Inma.

- Si lo son, espeté yo. Paco ayer alucinaba viendo tu sujetador

Paco abrió los ojos como platos al escucharme. No sabía si salir corriendo o asentir. Hizo lo segundo con la cabeza. Mi mujer se quedó callada, esperando que la conversación siguiera en esos términos. Mirándome, sin saber yo el motivo. Se levantó y saco la camisola por encima de su cabeza volviéndose a sentar.

Nuestras caras eran un poema. Llevaba el sujetador rojo que la noche antes habíamos llenado de semen, y en la parte de abajo una braguita granate de encaje. Nos colocamos un poco en nuestros sitios, mientras Inma se sentaba de nuevo.

- Ves, no son tan grandes.

- Pues a mí me parecen el tamaño ideal, dije. ¿Verdad Paco?

- Sí, me dijo. Bastante menos cortado de lo que le vi en un principio

. No te cortes, es como cuando nos vemos en la piscina. Dijo ella.

- No es lo mismo. La ropa interior es distinto y en casa aún más. Dijo él.

Yo asistía como mero espectador a la conversación con un hinchazón en mi entrepierna de campeonato.

- Pues es parecido, con sujetador y braguita como vamos todas por aquí todo el día.

- Pues tienes razón. Termino por decir

- Pero hablábamos de top less dije riéndome entonces.

Inma se agacho levemente en su asiento, puso sus manos en la espalda y se soltó el broche del sujetador, dejándolo sobre la mesa. Se recostó en el sillón de nuevo. La luz del balcón iluminaba sus senos, bastante morenos al haber estado desnudos en la playa, coronados por sus pezones firmes, rodeados por su areola bastante oscura. Su mano fue al pelo sobre su sien mientras la otra agarraba su copa.

- Así si que es como en la playa. Jajá. Dije

Paco solo miraba las tetas de Inma que estaba encantada de las miradas que le lanzaba Paco. Su paquete apareció bajo su pantalón de nuevo. Inma miraba su entrepierna con bastante poco disimulo. Paco encantado no hacía nada por taparse. Era la situación perfecta y no iba a escaparse.

- Quieres tocarlas, le dije ante la mirada interrogante de Inma

- Puedo, le pregunto a ella directamente

- Si a él no le molesta, a mí tampoco

Y se levantó y apoyándose en la mesa con ambas manos, se acercó a nosotros. Lejos de cortarse, Paco estiró su mano y agarro el pecho de Inma con la mano completa. No un roce, no un toqueteo. Agarro y amasó su pecho mientras ella cerraba los ojos. Yo me recosté en el sofá y pude observar durante unos segundos como manoseaba una u otra teta. Inma se incorporó y se volvió a sentar en su sillón.

- Están bien, eh? Le dije

- ufff, una maravilla dijo Paco

- Ya veo, dije señalando a su pantalón que dejaba ver una erección tremenda.

- ¿Quieres ver cariño? Dije

- A ver. Solo pudo decir.

Paco se quedó un poco desconcertado sin saber muy bien que hacer. Le anime yo mismo a hacerlo. Levanto su culo y pudo bajar su pantalón chino, mirando a un lado y a otro como comprobando que no había nadie. Desde donde estábamos nos quedábamos ocultos a miradas. Su pantalón bajo por sus piernas y se sentó de nuevo. Un bóxer azul claro tapaba un enorme paquete bien definido bajo la tela y un goterón en su punta. Inma volvió a incorporarse para ver bien dejando a la altura de nuestra cara sus tetas. Esta vez fue mi mano la que agarro y acaricio sus pezones como a ella le gusta ante la mirada de Paco.

Me levante y fui a la cocina a buscar una última copa para los tres y cuando volví, ella estaba justo al lado del vecino. Con sus pechos agarrados por las dos manos de paco. Yo accedí y puse las copas tranquilamente, viendo como le amasaban las tetas a mi mujer. Puse las copas en la mesa y me puse justo detrás de Inma. Agarre sus nalgas fuertemente abriendo sus cachetes, haciéndola sacar un mmmmm de su boca. Deje su culo y volví a dar las copas a ambos.

- ¿brindamos?

- Por tu mujer. dijo Paco.

Brindamos y bebimos un poco. Apague la luz de la terraza, dejándolo solo iluminado por la luz del salón que se colaba por el ventanal. Ven, dije a Inma, y colocándose de la misma forma que antes, esta vez fue mi boca la que fue a su pezón, chupando sin tocarla, lamiendo y succionando. Al momento, el otro pecho estaba ocupado por la boca de paco. Le estábamos haciendo una comida de tetas a dos bocas. Inma gemía levemente mientras su cuerpo intentaba acercarnos aún más. La mano de paco se posaba en su generoso culo, empezando a magrearlo. Inma se incorporó, nos dijo con un gesto de ojos que fuéramos dentro.

Nos levantamos ambos y entramos al salón. Con sigilo pasamos por el dormitorio de los críos cerrando la puerta y entrando en nuestro dormitorio que está enfrente. Cerramos la puerta tras nosotros e Inma puso el pestillo. Mi pantalón fue al suelo dejando mi polla al aire bastante morcillona aun. La de Paco no había bajado ni un poquito y nuestras miradas fueron a Inma, radiante, con los pezones brillantes por nuestra saliva, con el coño marcado en esa braguita. Dejamos las copas todos en el suelo y nos metimos en la cama los tres. Inma se tumbó en un lado, dejando que la boca de paco volviera a lamerla, yo mientras, amasaba la otra. Vi como la mano de Inma disimuladamente tocaba el pollon de Paco que se ponía las botas con las tetas.

No era el plan, pero en ese momento, ya me daba igual. Puse mi polla junto a la boca de Inma. Que sin mucha sorpresa, giro su cara y se la metió en la boca, primero un poco y luego mas profundamente. Mientras Paco sin dejar su labor, miraba. Yo de rodillas en la cama veía perfectamente la mano de mi mujer acariciando su pene. Le dije que se lo bajara y sin mediar palabra se lo quito.

- Mira Inma. Le dije mientras sacaba mi polla de su boca y señalando a el vecino

- Ufff. Dijo al ver el pollon, gordo, con buen capullo, no muy largo pero con las venas bien marcadas por la tensión.

- Como se corría ayer en tu sujetador. Hoy le dejaras en tus tetas. Dije

Giro y volvió a meterse mi polla en la boca y empezó una mamada profunda, Agarraba ahora sin tela por medio a paco. Le masturbaba lentamente hasta que dejando la mía, coloco mejor a paco en la cama, para empezar a hacerle una mamada. Su boca casi se desencaja, apenas podía bajar por ella. El vecino agarraba su cabeza. En ese momento baje al pie de la cama y deslice las braguitas para quitárselas, haciendo ella un movimiento para facilitarme la labor pero sin sacar su premio de la boca. Que mojada estaba. Un hilito de fluido se estiraba según bajaba la braguita. Mi lengua se introdujo en esa postura notando como gemía. Paco suspiraba pero no decía nada. Mi mujer levanto su cara, librando su mandíbula de ese esfuerzo para preguntar si le gustaba y a la vez sacar su braguita de sus pies. Se volvió hacia mí y empezó a chupármela directamente. Casi me caigo de la cama por lo que me puse en pie, volviendo a acercársela a la boca. Volvió a engullirla.

Paco se metió bajo su culo y empezó a lamerla. Ella gemía, sumaba el placer de la lengua de un extraño al propio hecho de ser él. La levante poniéndola de rodillas ante mí, besándola. No pensé que había metido el rabo de paco en la boca, pero me hubiese dado igual en ese momento. Paco se acercó por detrás, agarrando sus tetazas con ambas manos. Inma giró su cara y volvió para besarlo a él. Mi mano fue a su coño, completamente mojado y abierto. La de paco se introducía también bajo su culo buscando la entrada de su sexo. La respiración estaba muy acelerada en mi mujer, Su sonrisa delataba que estaba encantada de la situación.

- Ufff chicos, dijo, que suerte tengo. Agarrando ambos penes a la vez con cada mano.

Nos volvió a besar alternando nuestras bocas. La imagen era tremenda para mí. Nos estábamos follando al vecino. Desnudos los tres en nuestra cama. Ahora los tres de rodillas. Dándome la espalda me agarre a sus tetas amasándolas y comiendo su cuello mientras el la masturbaba a la vez que la besaba y se dejaba masturbar. Puse las tetas en la boca de paco para que las comiera, cambiando Inma ahora a besarme a mí. No podía esperar más. Estando desde detrás como estaba, solo la empuje lentamente haciéndola poner a cuatro patas sobre la mesa, echándose paco hacia detrás, dejando su pollon a la altura de la cara de ella y su culo frente a mi rabo. Sin tiempo que perder la metí en su coño empezando a follarla, haciendo que el movimiento introdujera el pollon del vecino en la boca al mismo ritmo. Según mis embestidas eran más intensas ella alternaba sacarla de la boca y volver a meterla para con sus jadeos no ahogarse. Él la cogió la cabeza y la sujeto para que no la sacara, haciendo también un movimiento de follarle la boca. Paco había empezado a soltarse.

Paco era un tipo normal, con el pelo empezando a dejar claras en su coronilla, siempre el pelo corto, Vestido no llamaba la atención, pero desnudo, veías que se cuidaba. Rasurado completamente el pecho, en la posición que tenía para facilitar la mamada, marcaba los abdominales que empezaban a sudar fruto del verano, y del sexo.

Yo seguía follando a mi mujer por detrás, metiendo un dedo por su culo de vez en cuando.

Veía como paco le llenaba la boca metiéndosela casi entera viendo como Inma sufría para hacerlo. Se pudo zafar, aprovechando yo para agarrar sus tetas e incorporarla un poco.

- Que bien la chupas, dijo paco

- Se le da muy bien, dije yo mientras seguía el mete y saca. Inma solo suspiraba y gemía

- Mi mujer apenas la lame y no le cabe en la boca. Siguió mientras se acariciaba el rabo totalmente rojo, con las venas aún más marcadas y brillante por la saliva abundante de mi esposa.

- Es que no tiene la práctica de Inma, ¿verdad cariño?

- Si, atino a decir ella

- Te gusta comer rabos? Le preguntó

- Claro que le encanta, es una mamadora de primera categoría.

- Cuantos te has comido? Pregunto.

En ese momento me puse a darle aun mas fuerte para ver si le sacábamos algo. Yo había sido novio desde siempre de ella y nunca me dijo que había tenido sexo con otros aunque yo supiera que lo había hecho.

- Unas cuantas, dijo entre jadeos

- Unas cuantas? Siguió preguntando Paco

- Si, unas cuantas.

- Del edificio te has comido alguna?

- No, del edificio eres la primera que me llevo a la boca.

- Te gusta comer pollas eh vecina?

Ya no contesto, a mi me valia para seguir excitándome. ¿Más de una polla?

- Cuantas te has comido cariño? Díselo al vecino lo que te gusta comer pollas

Ella estaba disfrutando de mi polla y de la mano de Paco machacando ahora su clítoris

- No se, no llevo la cuenta, dijo susurrando.

- Diselo y dejo que te folle con ese pollon que estas deseando.

- No se, unas cuantas, muchas quizá….. ahhhhhhhh..

Se corría en ese momento, note como su coño se deshacía por dentro mojando todo al seguir yo mintiendo y sacando con fuerza.

La tumbe boca arriba y recogiendo sus piernas la volví a follar. Ahora más mojado aun, y con la polla de paco de nuevo en la boca.

- Deja que me la meta. Me dijo

- Quieres que te folle

- Si, quiero que me folle. Me dijo susurrando como si él no pudiera oírnos

- Ayer te comiste alguna? Le dije directamente

- No, ayer no.

- Seguro que si, dijo Paco. Que volvió a preguntárselo

- No, en serio, ayer estaba con Charo en su casa.

- No te creo dijo Paco, al final te vas a quedar sin probarla. Dijo completamente desinhibido

- Ves, dije mientras reducía mi ritmo ante mi inminente corrida

- No me acuerdo, dijo, estaba algo bebida. Sigue por favor estoy a punto.

- Dime, dije de nuevo, ayer te comiste alguna y empecé a bombear con una velocidad que sabía no iba a darme mucho tiempo más.

- Ahh ahhh ahhh, solo decía

- Dile al vecino lo que quiere saber,

- Si, si,

- Cuantas ayer vecina?

- 3, me comí tres rabos anoche.. ahhhhhhhhhhhhhhhhhh y le sacudió un orgasmo que me sorprendió hasta a mí. Le duro varios segundos y la dejo casi desmayada.

Me la saque y empecé a eyacular sobre su pubis, salpicando hasta sus tetas, varios chorros blanquecinos y calientes que empezaron a caer por sus caderas cuando me moví de esa posición.

Paco se puso en mi lugar, cogiéndola y dándole la vuelta. Ella recobrando algo de fuerzas se colocó como al principio, dejando ahora su coño preparado para recibir a otra polla. No tuvo miramientos. La penetro de un golpe empezando fuertemente a follarla. La azotaba el culo mientras ella gemía de forma casi continua. Mi polla volvió a su boca que aun tenía algo de vida, recobrándola al poco notar la lengua de Inma. Era muy morboso ver como ese pollon se enterraba sin ningún problema en el interior de Inma.

. Vaya coño tienes Inma. Está rico de verdad.

- Me encanta tu polla Paco, me encanta gorda

- Una buena madura debe tener un buen rabo para llenarla.

Me dejo un poco cortado. NO sabía si se refería a mí, No tengo un súper pollon pero no está mal. Algo más largo que el suyo, pero nada que ver en el grosor.

- Si, me encanta sentirme llena. Le dijo

Trepo hasta mí, poniéndose encima de mí. Me besaba, y metía mi polla entre sus tetas a duras penas mientras otro le estaba reventando de placer.

Paco salió de dentro de ella, se colocó a su lado, la tumbo y empezó a masturbarse.

- Voy a correrme en tus tetas

Inma se las junto y casi a la vez, varios chorros de semen salieron disparados de Paco, cayendo en su pecho, salpicando el primero la cara y labios de mi mujer, y dejándola marcada por varios chorros blancos y mas espesos que los míos, que la dejaban satisfecha.

- Vaya corrida Paco.- me encanta, dijo mientras agarraba su polla, dura como si nada hubiera acabado.

- Vaya noche chicos, dijo, riendo y sentándose en la cama a nuestro lado

Ojala Miriam fuera tan buena en la cama. Jajaja rio

Inma se tumbó en la cama quedándose en medio de nosotros. Era madrugada y paco dijo que se iba a ir, que se lo había pasado genial y que a ver si alguna vez se daba la situación para repetirlo.

Inma le dijo que era tarde, cerca de las 2 de la mañana y que se quedara a dormir en casa, que nos podíamos quedar los tres en la cama y a ver si se daba la situación. Paco se quedó un poco parado, pero la mano de Inma en su polla de nuevo no dejando que bajara nada su empalme, le saco de las dudas.