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Dominaciónmar 2022

Mis jóvenes amas

No sabía que la primera vez sería tan degradante. Ellas prometían enseñarme, pero lo que encontré fue una lección de humillación donde mi dignidad se convirtió en el precio de mi placer.

Alvarsum10K vistas9.2· 13 votos

Conocí a mis amas a través de una pagina de contactos. Se anunciaban como dos estudiantes jóvenes que vivían juntas y buscaban un esclavo. Escribí un correo y rápidamente recibí su respuesta.

- Buenas tardes esclavito. Escríbenos hablando sobre tí, tus gustos, que estarías dispuesto a hacer por tus amas, qué experiencia tienes como esclavo.

Mis nervios empezaron a aumentar y con el corazón latiendo a mil respondí:

- Hola, mi nombre es Andrés, tengo 30 años y soy informático. Llevo tiempo informándome sobre la dominación femenina pero no tengo experiencia todavía. Me gustaría encontrar un ama joven que me enseñara el mundo de la sumisión y la humillación.

Su respuesta no tardo en llegar:

- No nos gusta tu inexperiencia ya que puede que esto no sea la tuyo. Con nosotras tendrías dos amas de 22 años con poca experiencia también pero que están deseando de probar muchísimas cosas con nuestro esclavito. Te daremos una oportunidad, si nos gustas quedaremos para conocernos. Te mando mi Skype, en 10 minutos estaremos conectadas, si quieres probar ahí nos vemos.

Estaba sudando de los nervios, cierto que hacía calor en el cuarto. Fui al baño, me peiné un poco y comprobé que todo estuviera en orden. Me conecté y esperé que estuvieran ellas. Al poco tiempo aparecieron.

- Hola esclavito.

No me podía creer lo que estaba viendo, dos chicas jóvenes super-atractivas conectadas al otro lado de la camara, con cara de curiosas y niñas buenas:

- Hola señoras. Dije titubeando ya que no sabía como llamarlas.

- Jajaja. Señoritas todavía.

- Perdón señoritas.

- No nos gusta esto de las cámaras, te haremos una prueba si la pasas quedaremos en media hora para conocernos.

- De acuerdo.

- Quítate la ropa lentamente y que se vea bien por la cámara.

Sin pensármelo empecé a quitarme la camiseta. Ellas reían constantemente. A continuación empecé a bajar lentamente el pantalón.

- Esos calzoncillos no nos gustan, fuera.

Me quité los calzoncillos y quedé desnudo frente a la cámara, mientras ellas reían.

- No está tan mal, pero es poca cosa para nosotras. ¡Date la vuelta!

Me di la vuelta y escuche:

- En pompa, que veamos ese culito bien.

Obedecí inmediatamente.

- Vaya culazo, nos divertiremos con él. Has pasado la prueba esclavito, si sigues dispuesto a conocernos, nos vemos en media hora en el café Fútbol.

Me duche rápidamente ya que tenía 20 minutos hasta la cafetería y salí de casa sin pensármelo. Había bastante gente en la cafetería pero no estaban ellas. Me desilusioné un poco y me senté en una mesa a esperar. El camarero llegó y pedí una cerveza. Bebía cerveza mirando hacia todos lados esperando que aparecieran, pasaron 20 largos minutos y allí no aparecía nadie, empecé a pensar que todo se trataba de una broma y que seguiría sin poder probar la sumisión hacia las mujeres. De repente escuche:

- Hola esclavito!

Me puse rojo como un tomate. Al darme la vuelta vi dos bellezones jóvenes y muy sonrientes. Mar era castaña, delgada pero con dos grandes pechos que asomaban por ese pequeño vestido azul que llevaba y dos largas piernas que era imposible dejar de mirar. Jessi era morena, con un cuerpo espectacular, sin tantas tetas como Mar pero con unas caderas y piernas de infarto. Me dieron dos besos y se presentaron.

Se sentaron en la mesa y pidieron dos tintos con limón.

- ¿Tenías ganas de conocernos? - Preguntó Jessi que no paraba de reir.

- Si, estaba deseando. - Contesté con voz muy bajita.

- Vaya, ¡qué mono! Si es muy tímido. - Dijo Mar.

- ¿Qué buscas de nosotras? Siguió preguntando Jessi.

- Quiero probar la experiencia de someterme a dos chicas, hacer lo que ellas me manden y probar a ser su esclavo.

- Genial. ¿Qué límites no podremos traspasar?

- Me gustaría probar muchas cosas, pero me gustaría ser discreto, no hacer nada en público.

- ¡Qué pena! ¿No podremos enseñarte a nuestras amigas?

- En privado si quieren invitar a alguna amiga, no me importa. Pero no querría que me viesen en la calle, en fotos o vídeos…

- De acuerdo, respetaremos tu privacidad. - Respondió Mar.

- Si te atreves más adelante haremos alguna fiesta, jajajaj.- Reía Jessi, que no paraba de reir.

En ese momento no respondí nada y di un trago a mi cerveza.

- Pareces muy mono, queremos probarte como esclavo. Pero como no quieres en público… ¿Vamos al piso? - Me preguntó con sonrisa pícara Mar.

- Si vamos. - Decía Jessi.

- De acuerdo. - Contesté yo algo nervioso.

- Paga, que nos vamos. - Sentenció Jessi.

Tras pagar, nos levantamos y nos fuimos para el piso. Estaba allí al lado, no tardamos ni 5 minutos en llegar. Era un piso claramente de estudiantes, lo tenían todo desordenado, había ropa por todas partes. Me quedé mirando un tanga de hilo rojo que había sobre una silla.

- Te gusta mi tanga? - Preguntó Jessi. - Pues te lo dejo cuando quieras.

- Jajajaja, si veamos como le sienta. - Decía Mar. - Desnudate esclavo.

Me fui quitando la ropa, las chicas no paraban de reir. Cuando me quedé totalmente desnudo, me tape mi verga con las manos como acto reflejo.

- Quita las manos de ahí, que veamos. - Dijo Jessi con cara de enfado.

Me quité las manos y empezaron a observarme.

- No está mal, aunque no será para nosotras. - Comentaba Mar mientras me señalaba.

- Esta pilila dejará de servir, no la tocaremos nunca y tu no podrás tocártela excepto para hacer pis, acabarás corriéndote sin tocarte como una putita y la tendrás todo el día babeando. - Jessi empezaba a darme órdenes para que fuera aprendiendo como debía comportarme.

- Si quieres seguir siendo nuestro esclavo, el próximo día vendrás totalmente depilado, como la putita en la que te vas a convertir. - Seguía ordenando Mar.

Mientras ellas me hablaban y me veían, yo empezaba a tener una erección gigantezca, sentía que era imposible que creciera más.

- Mira qué cachondo se pone, jajajaja. Así nos gusta que te encante ser una puta. - Jessi cada vez hablaba con voz mas autoritaria y por momentos me empezaba a dar miedo.

- Yo también me estoy poniendo caliente – decía Mar mientras se sentaba- Ven esclavito.

Me acerqué a ella y me dijo:

- De rodillas.

Mientras me arrodillaba ella empezó a quitarse las sandalias que llevaba.

- Chúpame el pie, que estoy muy cansada.

Sin pensármelo empecé a lamer cuidadosamente la planta de su pie y fui poco a poco hasta sus dedos.

- Qué bien lo haces. - Me dijo mientras se subía el vestido y podía ver claramente sus braguitas de encaje blancas y dejaba asomar un labio de su húmedo coño, empezó a acariciarse por encima de las bragas.

Yo me distraje de mis labores mientras la miraba y me dio una patada suave en la boca.

- Nadie te ha dicho que pares, asqueroso. ¿Te gusta lo que ves?

Yo asentí con la cabeza mientras seguía lamiendo su pie, asustado de recibir otra patada.

- A cuatro patas! - Dijo Jessi dándome una palmada en el hombro.

A la misma vez, Mar me señaló su coño y me puse a cuatro con la cara delante pero sin atreverme a tocarlo. El aromo era embriagador. En ese momento noté a Jessi cogerme fuertemente de los huevos.

- Están cargaditos, qué pena que no vamos a descargarlos hasta que esta puta se corra sola.

Mar se apartó la braguita y dijo:

- Venga lame, demuestra lo que sabes hacer con tu lengua.

Yo me puse a lamer como un loco, saboreando el delicioso néctar que emanaba de sus fluidos.

- Más despacito, disfrútalo. - Decía relamiéndose Mar.

En ese momento noté como Jessi estaba jugando con mi culo, dándome leves palmadas y con un dedo haciendo un recorrido acercándose lentamente a mi ano. Cuando pasó el dedo por mi agujerito, dí un leve brinco.

- Parece que le gusta al mariconcito. ¿Eres virgen? - Pregunto Jessi.

- Si señora.

- Eso lo vamos a arreglar muy rápido, jajaja. - Dijo Jessi mientras se levantaba y se iba a su cuarto.

Yo seguía lamiendo el coño de Mar que estaba entregadísima, me cogía la cabeza y la apretaba contra su coño, no paraba de gemir, hasta que la escuché reir. Giré mi cabeza y venía Jessi con un consolador, no era demasiado grande, del tamaño de mi verga erecta.

- Empezaremos por el pequeñín, jajaja. - Reía Jessi.

- Quítate de encima cerdo, vamos a ver como pierdes tu virginidad.- Gritó Mar. - Apoya tus manos en el sillón y el culo bien alto.

Mar se arrodilló detrás de mi y empezó a lamer mi ano. Yo gemí como una putita.

- Le encanta al maricón – le dijo Mar a Jessi mientras me metía el dedo índice.

Yo no paraba de gemir y ella empezó a hacer círculos dentro de mi.

- ¿Quieres otro dedito, puta?

- Si, por favor follame fuerte.

- jajajajaja, está gozando. - reía a carcajadas Jessi.

Me metió el segundo dedo y tras pocos segundos metió el tercero.

- Vaya culo tragón, quiere más.

Con tres dedos empezó a dilatarme, a meterlos y a sacarlos. Mientras Jessi me acercó el consolador a la cara:

- Chupa putita.

Estaba siendo follado por los dedos de Mar, mientras lamía el consolador con pasión, nunca había probado una polla ni un consolador pero parecía todo un experto, estaba gozando de lo lindo. Mi verga parecía que iba a estallar.

- Asqueroso estás manchando el suelo, luego lo limpiarás todo. - Gritó Jessi mientras me daba una bofetada.

Miré al suelo y vi que estaba haciendo un charco de líquido preseminal, mi nabo no dejaba de gotear.

- Llegó tu hora. - Jessi se levantó y se puso detrás mía.

Yo estaba en pompa, caliente como una perrita y las dos chicas que acababa de conocer detrás mía con un consolador en las manos, estaba pasando el rato de mayor placer de mi vida. Poco a poco fueron introduciéndolo en mi culo, no sabía quien estaba con él en las manos, pero notaba el aliento de las dos cerca de mis cachetes, querían verlo muy de cerca. Me lo metieron entero y empezaron a jugar con él dentro de mí y a humillarme con sus palabras.

- Qué culito más tragón, le encantan las pollas.

- Si, para ser su primera vez se le está quedando chica esta polla.

- Tendremos que coger tu consolador, Mar.

- JAJAJA, no está preparado, hoy que goce con este.

- Gime puta.

Yo gemía muy flojito pero tras una palmada en mis nalgas empecé a gritar y a pedir que me la metieran más.

- ¿Te gustan las pollas? - Me preguntó Jessi.

- Me encantan ama, me gusta tenerlas dentro de mí.

- Genial, porque no serás una autentica puta hasta que no te haya follado una polla de verdad. Me dijo Mar al oído, se había colocado a mi lado susurrándome.

- Vamos a ser tres putitas en este piso, vamos a traer tíos de verdad que nos follen. Compartirás con nosotras las pollas, verás que te van a encantar.

Mientrás me susurraba esas guarrerías descargué levemente un poco de semen en el suelo. Las carcajadas empezarón a brotar sin parar mientras me sacaban el consolador del culo.

- Su primer orgasmo como chica, como vamos a disfrutar. - Decía Jessi con cara de contenta.

- Ahora a lamer el suelo, empezarás por el tuyo y acabarás comiéndote el semen de toda Granada, putita. - Me gritaba Mar señalándome el suelo.

Empecé a lamer mientras seguían insultándome y dándome palmadas cariñosas en el culo. Cuando acabé de lamerlo todo, me puse de rodillas y Jessi señalándome la verga dijo:

- Vaya pitulín más pequeño se ha quedado, jajaja.

- Te ha gustado la experiencia putita, ¿quieres ser nuestro esclavo? - Me preguntó Mar cariñosamente.

- Sí, me ha encantado, quiero seguir siendo vuestro esclavo. - respondí.

- Muy bien, seguiremos probando contigo muchas cosas, esto es solo el comienzo. Si aceptas ser nuestro esclavo tendrás que pagar a final de mes el alquiler del piso. Mes que no pagues, entenderemos que no quieres seguir con nosotras. Tienes este mes gratis para pensártelo.

- De acuerdo. - Contesté.

- Entonces tendremos que bautizarte. - Me dijo Jessi.

Me pusieron una correa de perro en el cuello y me arrastraron hasta el cuarto de baño. Me metieron en la bañera y empezaron a desnudarse. Mi verguita empezó a levantarse levemente viendo el par de bellezas completamente desnudas. Se metieron en la bañera una a cada lado mía y levantaron cada una su pierna. En el momento que miré hacia Mar, empezaron a mearme encima y el primer chorro me dio directamente en la nariz. Mi polla volvió a reaccionar y ponerse dura.

- Ahora si eres nuestro esclava. Te llamaremos Andrea y deberás comportarte como una chica mientras estés con nosotras. Como una puta, como nuestra puta esclava. - Relataba Jessi.

- Bienvenida a nuestra familia Andrea. - Sentenció Mar. -Mañana en cuanto termines de trabajar te vienes, ya has visto como está la casa y la queremos siempre super-ordenada y super-limpia.

- De acuerdo amas, estoy deseando que sea mañana.