Xtories

Sentimental - Solo 2/3

Él solo quería escribir sobre su talento, pero sus ojos lo atraparon. Ella buscaba una evasión de su matrimonio vacío, pero encontró un amor que la hizo sentir viva. Ahora, con el cuerpo desnudo y el corazón en vilo, deben decidir si el deseo vale la pena el riesgo de destruirlo todo.

danny525.9K vistas8.9· 13 votos

Regresé a mi departamento y, aún que tenía bosquejado el artículo editorial para ese domingo, me puse a redactar otro, se tituló: “Oda a tus ojos”.

Texto, que en algún tramo del artículo, decía: tus ojos se convirtieron en los míos y pude mirar por esa ventana, desde donde nunca había visto la realidad, ese universo, donde la sensibilidad, reflejada, en el deslumbrante talento de los elegidos,que pueden hacer desde su creatividad, del dolor y la alegría, el fundamento sublime de la belleza

El artículo continuó con una suerte de metáforas, que hacían mención a sus ojos, a su sensibilidad, a la magia de sus trazos sobre la superficie de un lienzo, que aguardaba las caricias de su maravilloso talento

Cuando el diario salió a la calle, me di cuenta, que entre metáforas y metonimias, lo que menos hice, fue mencionar el evento. Llamé a Guille, para decirle, que en la próxima edición iba a hacer un pormenorizado relevamiento de todas las actividades.

Lo de hoy lo escribí el mismo viernes por la noche, totalmente obnubilado y deslumbrado por ti, tus palabras, tu perfume y tus ojos: a los que más que escribirles, les canté.

El miércoles a la tarde noche, cuando estábamos dando los últimos toque a la edición del jueves, se hizo presente Guille con una botella de vino espumante, canapés y cuatro copas, les dio a mis compañeros un beso en la mejilla a cada uno y luego, se acercó a mí, se colgó de mi cuello y, con sus senos apretados sobre mi pecho, me volvió a dar un intenso pico.

Después de comer tan deliciosos canapés y beber un vino espumante, que sabía a néctar, conversamos sobre los acontecimientos del viernes. Muy amenamente fueron contadas algunas anécdotas graciosas y, lo bien que fueron subastadas las obras expuestas.

Llegó la hora en la que Guille decidió marcharse. Me pidió que la acompañara a la salida. Cuando llegamos a la puerta me dijo: vine a agradecer por lo publicado ayer martes, ahora te tengo que agradecer lo del domingo. Se colgó de mi cuello y me comió la boca. No me atreví ni a tocarla. Le hizo gracia, cuando le pedí que me diera una cachetada, para saber que no estaba soñando. Entonces fue que me dijo: esto es todo, me siento atraída por ti, pero hasta acá nomás. Voy a estar ansiosa por leerte el domingo, siempre lo hago, pero creo que ahora lo voy a leer con apasionamiento.

Me volvió a besar con intensidad, me acarició las mejillas, dio media vuelta y se fue.

No pude pensar en otra cosa que no sea en ella. Para ese domingo, tomé el trabajo que ya tenía preparado, que había quedado en carpeta, suspendido porqué publiqué Oda para sus ojos. En ese momento, la única realidad, que registraba mi entendimiento, venían de mis sentidos, y éstos, estaban cautivos de los besos de Guille, y no respondían a sus mandos naturales. Con casi treinta y un años, me había agarrado un camote, como si fuera un adolescente.

Pasaron los días y no me atreví a llamarla, hasta que al otro viernes por la tarde, ella me llamó para preguntarme sobre el contenido del artículo del día domingo. Le dije la verdad, que no podía pensar en nada que no sea en ella. Me preguntó si no pensaba escribir. Le respondí que mañana, por la mañana, voy a venir al diario, para aprovechar que no hay nadie y lo voy a intentar, me respondió con una voz amorosa: si piensas en mí, te aseguro que algo se te va a ocurrir.

Esa mañana ingresé a la redacción del diario, preparé un café y me senté a intentarlo, cuando escucho que se abre la puerta, y ahí, caigo en la cuenta, que no le eché llave a la cerradura. Me levanté para ver quien podría ser y, no había hecho ni dos pasos, cuando Guile ingresó en mi oficina, casi corriendo, se abalanzó sobre mí y comenzamos desenfrenadamente a comernos la boca. Totalmente alucinado y, casi como un acto reflejo, con suaves caricias, fui desprendiendo su vestido, que cayó al piso y mis dedos iban quitando su sostén, cuando ella ya había desprendido mi camisa y desabrochado el cinturón. Mi pantalón al igual que su vestido, unian sus destinos de derribo, para permitir, que nuestros cuerpos desnudos, extremaran con sus roces, en el goce de los sentidos, las ganas y la euforia del deseo, de una fiesta sublime de los sentimientos desbordados. En las ansias de ingresar en ella, para celebrar en su piel, la devoción de mis labios al besar cada partícula de su excitada belleza. Sus palabras liberaron los susurros de amor que jamás había escuchado, penetré su mágica profundidad, hasta llegar al abismo de sensaciones, donde naufragaron mis sentidos y mi cordura, sólo redimida por el delirio apasionado de sus besos.

Nos quedamos abrazados en silencio, no podía detener mis impulsos de recorrer con mis dedos, el paisaje alucinante de su agitada piel, mientras que me preguntaba, ¿cómo es que la vida, me obsequie la dicha, de recibir la delicada caricia de este ángel?

¿ debería preguntarme por qué? ¿o sencillamente aceptarlo? ¿porque fue todo tan precipitado? ¿ que sucedió en la vida de esta hermosa mujer para estar en este preciso momento recibiendo la devoción de mis manos y mis besos enamorados.

La miré y, con mis manos acariciando sus mejillas, le pregunté: qué tienes que hacer el resto del día. Me respondió: no se me ocurre otra cosa más que amarte. Partimos para mi departamento, a dejar que la dicha, invada los sentimiento de este muchacho enamorado.

Dejamos su auto en una cochera a dos cuadras de mi departamento y, tomados de la mano, en aquella soleada mañana de sábado, con pasos apurados, llegamos al edificio donde está ubicado mi departamento. En el ascensor, ya la iba desnudando, en mi piso solo hay dos departamentos, el otro está desocupado. Bajamos del ascensor con las ropas en las manos, cuando quise abrir la puerta, como la llave estaba en el pantalón, en el apuro no podía encontrarla. Guille, que lo único que tenía puesto era los zapatos de tacones y su ínfima tanga, comenzó a reírse, y yo, con una erección que dolía, no encontraba la llave. Guille, se afirmó de espalda a la pared y sin dejar de reir, con un rápido y erótico movimiento, se quito la tanga y extendió sus brazos hacia mí, la tomé de la cintura y, al mejor estilo Olivier Martines con Daine Lane, en la pelicula infidemidad, la giré para que se afirme en la pared, entonces me dijo, que su culito era virgen, le respondí: en nigun momento pense en eso y, se inclinó lo más que pudo, y así, lo hicimos. Cuando terminamos, más tranquilo, encontré la llave, abrí la puerta y fui por dos latas de cerveza. Desnudos como estábamos, nos sentamos en el sillón doble a beber. Le dije: hace tan solo dos viernes atrás, que comenzamos a conocernos e insinuarnos, y estoy tan enamorado de ti,que tengo la sensación de haberte amado toda la vida. Me respondió: yo también mi cielo, yo también. Me abrazó, me besó. La tomé del mentón para poder besar sus labios y pude ver sus ojos humedecidos. Después, el que la abrazó para besarla fui yo, y también sentí humedecer mis ojos. Nos miramos con nuestros rostros de frente, muy cerca el uno del otro y ella dijo: hace tanto y, no se si alguna vez, me han amado como lo has hecho tú, mis lágrimas deben ser de felicidad, es tan hermoso sentirse tan amada, que voy agradecer tanto al destino y a la vida que nos hayamos cruzado, conocido y ahora nos estemos amando. Y así, nos quedamos abrazados, acariciándonos y besándonos.

Levanté la vista y vi que eran la una y treinta de la tarde, me separé de ella delicadamente, y así desnudo como estaba, me puse un delantal de cocina, cuando Guille me vio, comenzó a reírse a carcajadas, le dije si vestido así te parecía muy grotesco y me respondió adorablemente grotesco. Puse a calentar agua en una pequeña olla para cocinar unos spaghetti y lo único que tenía para saborizarlos, era un sobre con crema de champignon y me dije listo comida de enamorados. Puse dos copas sobre la mesa, saqué una botella de cabernet sauvignon, de una bodega muy exclusiva, la tenía guardada para una ocasión especial y no se me ocurre otra mejor que esta. El agua ya estaba por hervir cuando puse los fideos a cocinar, levanté mi copa mirándola, ella se incorporó y caminó hacia mí con sus zapatos de tacón totalmente desnuda, quedé hipnotizado, deslumbrado y conmovido, era la primera vez que podía verla con la distancia suficiente para apreciar la totalidad y la magnificencia de su belleza. Le acerqué su copa, brindamos por ese maravilloso momento y bebimos con los ojos fijos en la mirada del otro, dejó su copa y cruzó sus brazos en mi cuello, me beso con suavidad, yo seguí besándole su cuello, la recosté sobre la mesa y comencé a besar sus senos, suavemente y voraz, mi boca fue recorriendo su ombligo y, tímidamente, comencé a besar los labios del paraíso turbulento de sus sensibles comisuras y percibir la delicada sinfonía de sus gemidos y las expresiones amorosas de sus interjecciones y, con mesurada ansiedad, ingresé nuevamente al mágico torbellino de sus ardientes deseos y en un suave y amoroso vaivén alcanzamos llegar al estrépito final. nos quedamos quietos, con su espalda afirmada en la mesa y, yo de pie, inclinado sobre ella y con mi cabeza apoyada sobre su vientre. Cuando salimos de esa posición, agarre el teléfono y pedí pizza para comer, el exceso de cocción, hicieron del proyecto de almorzar fideo, un propósito frustrado

Cuando se hizo la tarde noche, abandonó mi departamento para ir a retirar a sus hijos, que muy temprano, los había llevado al club, donde suelen pasar todos los sábados practicando todo tipo de deportes y actividades recreativas, durante todo el día.

No recuerdo ahora la cantidad de veces que lo hicimos, mientras me obligaba a escribir el artículo, que debía salir publicado al otro día. Prácticamente lo escribimos entre los dos y eso le resultó altamente estimulante. Antes de marcharse le dije que: me iba a ser imposible poder manejar mis sentimientos, tienes a mi corazón en vilo y tengo la sensación que todo esto es un conato de irrealidad que ha invadido mi cordura y estoy transitando la locura más hermosa que jamás haya vivido, pero que, de alguna manera, teníamos que hablar sobre esto que nos está pasando. Me abrazó y comenzó a decirme, que mañana sus niños volverán al club, están participando en tres torneos de diferentes disciplinas y, al igual que hoy, permanecerán todo el día compitiendo. Cada vez que terminaba un frase o palabra me besaba y me dijo que, a los niños, mañana los va a llevar y los va a ir a buscar mi padre, a mi marido, le dije que iba a estar ocupada el fin de semana, se fue a Uruguay con su avioneta y, desde ayer a la tarde y hasta mañana a la noche, no lo vuelvo a ver. Así que mañana, tengo a mi disposición el chalet en la quintas de mi amiga Lorena, que está de viaje con su esposo, mañana vamos a hacerlo en la pileta, en el sillón de la glorieta y a la hora de preparar el almuerzo al igual que lo hiciste hoy, me cogerás sobre la mesa de la cocina y, despues de una reparadora siesta y, saciado todos los apetitos, nos sentaremos a conversar. Tenemos muchas preguntas por hacernos, pero sospecho que la mayor parte de las respuestas las tengo que dar yo.

G-Chau mi Cielo A-Chau mi vida

Al día siguiente se cumplió todo con meticulosa rigurosidad: pasó a buscarme a las nueve de la mañana y llegamos al chalet a las once. Pileta, glorieta y cocina y en algún caso con ballotage

Almorzamos comida fría que trajo ella y que dijo que se llamaba buffet froid. Pensé, yo hijo de un gallego almacenero, que terminó teniendo un negocio de ventas al por mayor de alimentos. Mi viejo de finesas nada, de respeto y sensibilidad todo. La primera vez que leyó un artículo firmado por mi en el diario, sus empleados lo vieron llorar de emoción, estaba orgulloso de mí y yo de él, pero de buffet froid, nada, ni él, ni yo.

Guille es tan especial, que las diferencias, entre su mundo y el mío, parecían no existir, ni para ella, ni para mí. Nos amábamos y no había nada que explicar

La modorra de la digestión, la hicimos abrazados y acariciándonos,sentado en la hamaca doble al costado de la pileta, bajo la sombra de un duraznero. Las caricias y los besos excitaron los sentidos, entonces ella me invitó a “dormir la siesta”. Despues de hacerlo una vez más, nuestros físicos, que venían de un sábado intenso y de un domingo no menos intenso, cayeron en un profundo sueño reparador.

ya estaba cayendo el sol del atardecer cuando nos despertamos. Tomamos un té con unas tostadas untadas con queso y, en algún momento surgió la inevitable pregunta hecha por mí:

A- ¿porqué?

G- Como ya te he contado, tengo la rara, no sé si llamarla habilidad, o don natural, para hacer que algunas personas, sin tener que presionarlas, me cuenten aquello que quiero saber o conocer. Así fue que me enteré que tú estabas indagando sobre mi pasado, también me enteré, que Nelson, no me conoció por casualidad., sino, que fue toda una maniobra de seducción, algo que no hubiera estado mal y, al enterarme me hubiera hecho gracia y me hubiera dado ternura a la vez, pero el objeto a seducir no era yo, era mi padre. Nunca lo pude ver, estaba muy enamorada y, en ese momento, así me hubieran dicho lo peor de él, no lo hubiera escuchado. Cuando mi padre comenzó a pedir su nieto él lo tomó como un mandato ineludible y, al confesarme de su infecundidad, yo le dije que no se preocupe, si algún día creemos que es necesario podemos adoptar.

Con una mirada extraña, que no podría definir, me dijo: ¿Y tu padre?. Estar enamorada para mí es como si alguien viniera en este momento y me dijera algo mal de ti y, yo no podría escucharlo, pero no me defraudes, porque me convierto en un hielo. A Nelson, lo único que le interesa es el dinero y, su vínculo con mi padre, era esencial para su proyecto económico, por lo tanto, no tuvo empacho al pedirme que me embarace de alguna manera, para así complacer a mi padre. Lo amaba y complacerlo en todo era lo que me hacía feliz. Los años me fueron demostrando que nunca me amó, que solo era la hija de Montes, una muñequita para mostrar y sacar partido. Para mí Nelson está muerto y él lo sabe

A- ¿Por qué yo?

G- Tengo la impresión, que posiblemente tu mejor que yo, podrías explicar lo que me ha pasado.

A-Que te hace suponer que pueda conocer la respuesta

G-No, la respuestas no, lo digo

porque conoces a la gente mejor que yo y a lo mejor podrías encontrar una explicación. He vivido rodeada de personas cuyos valores siempre se miden por el dinero. Tu sabes que soy una artista plástica de cierto renombre, a eso, agregale que soy la hija de Montes importante banquero y esposa de Taborda propietario de NWT HOGAR una firmas de las más conocidas. Si lo que tú sabías de mí hubiera trascendido y, seguramente, te hubiera permitido recuperar tu lugar en el diario donde trabajabas, tu vida hubiera cambiado. Te empecé a admirar por eso, no porque haya sido yo la persona involucrada, sino, porque si algo está mal no hay que hacerlo. Si mi padre o Nelson y, casi todos los que conozco, hubieran estado en tu lugar, lo hubieran hecho, por eso, empecé a leer tus artículos a intentar descubrir, en la redacción de una información, si ese texto, habría sido escrito por ti. Las veces que tuvimos algún intercambio de palabras en algún evento, recordalo bien, fue porque yo me acerqué a ti, hasta el día del aniversario de la escuela de artes, que también fui yo la que me acerqué. Esa noche, cuando te vi, me dije, ahora o nunca y me levanté al escritor que amo, al periodista que admiro y aquí estoy, volando cada vez que me tocas, te amo Andres y no sabes de qué manera.

Así comenzó la etapa más bella, excitante, maravillosa y amorosa de mi vida. Vivía en un limbo, enamorado como un jovencito adolescente. Hubo una época en la que casi todo los días, a cualquier hora o lugar, nos encontrábamos con Guille, la mayoría de las veces, a coger como conejos o, simplemente par besarnos y estar aún qué sea un rato juntos y cuando nos despediamos lo hacíamos con lágrimas en nuestros ojos.

Habían pasado más de seis meses del inicio de nuestra relación y los dos andábamos como quien camina por nubes de algodón.

Guille no soportaba más esta situación y le pidió el divorció a su marido. Este, no lo tomó bien y preguntó si había otro, Guille no le respondió y, tres días despues bajo una severa tormenta en el estuario de Río de La Plata, subió a su avioneta biplaza para viajar a Uruguay y desapareció bajo las aguas del Río.

La avioneta desapareció del radar a treinta minutos que decoló del aeroclub en cuyos hangares guardaba su pequeña nave y, con el viento del sudeste en contra, no debe haberse alejado tanto de la costa, aseguran algunas fuentes informativas. Los restos de la avioneta se encontraron dos días despues de su desaparición, pero el cuerpo jamás fue hallado.

El marido le dejó una carta con copia para el padre de Guille y a Guille por supuesto. En la misma le dice:

Que se quede tranquila, que no va a necesitar el divorsio y, que le diga a Andres Gerardo Torres, que no va a necesitar seguir hostigándome para que deje que te vayas con él. Ahora podrás hacerlo cuida a los niños, te amo. Nelson

La revelación de que yo lo haya hostigado, fue lo que convirtió a Guille en mi enemiga, estaba destrozada por la culpa y, creía, que lo que decía en la misiva era verdadero y yo, que no hice nada de lo que este canalla me acusaba, le advertí: el cuerpo no apareció, se fugó y te dejó llena de culpa. Comienza ya a investigar. Él debe conocer lo nuestro desde hace tiempo y, estaba esperando la oportunidad, seguro que mientras estás culpándote y culpándome, es el tiempo que necesita para desaparecer y, seguro que ha vaciado la empresa y te va a dejar el fardo a vos. Me mandó a la mierda y me pidió que no le vuelva a dirigir la palabra.

Recordé cuando me dijo: “estar enamorada significa que si viene alguien a decirme algo de ti no lo escucho”. Recordar esa reflexión me dejó en claro qué lugar ocupaba yo en todo esto, se lo hice saber en una carta que le envié sin remitente. No quería recibir una respuesta descomedida,aunque estaba seguro,que todo esto, estaba influenciado por la culpa que sentía

Despues de esto me llamó Joaquin para decirme que no trabajaba más en el diario, por presión de la familia Montes. La publicidad es importante, pero podríamos prescindir de ella, pero este tipo levanta el teléfono y yo no vuelvo a abrir una cuenta corriente más en ningún banco de la ciudad y, eso haría muy complicada la continuidad del diario y la imprenta y los puestos de trabajo de mucha gente. Lo lamento tanto Andrés, nos conocemos desde hace tanto tiempo, y sabes cuanto te aprecio.

Me fui a la clínica Santa Trinidad, de la ciudad cabecera del partido vecino, había recibido un pedido del médico que atiende a mi viejo, necesitaba hablar conmigo, fui a verlo y me encontré con la devastadora noticia de que mi amado viejo tenía los días contados. Desde que murió mi madre, fue de a poco cayendo y ahora esto

Mandé todo a la mierda y me fui a vivir con el viejo. Lo primero que me pidió es que me haga cargo del negocio, no quiero que se cierre, de alguna manera tiene que seguir funcionando y me dijo: después de haberte tenido como hijo, el negocio, fue mi mejor logro, amo a ese negocio.

A los pocos meses se me fue el viejo. Convertí el negocio, con los empleados, en una cooperativa y yo me quedé con el edificio y se los alquilé.

El viejo tenía varias propiedades entre ellas el departamento donde vivía yo. Todo estaba en una S.A. con nombre de fantasía y todas las propiedades salvo el departamento y la casa de mi viejo estaba todo alquilado. Era un ingreso importante. Dejé todo como estaba y di la orden que se alquilaran el departamento y la casa de los viejos

. Con el dinero que tenía ahorrado el viejo, que era bastante, me compre una quinta por la zona de flores y ahí, me fui a vivir de anacoreta. Perdí al amor de mi vida, se murió el ser que mas amaba, por presiones de Montes perdí el trabajo y el contacto con mis amigos. La soledad, el dolor y la tristeza se abatieron sobre mí.

continuará