La mediadora 3 y 4
La rutina mató su pasión, así que decidieron matar la monotonía con el deseo ajeno. Pero cuando el juego se sale de control y un desconocido se interpone, las reglas del matrimonio empiezan a escribirse sobre la piel de otro.
Capítulo 3
Contame una historia de un lecho de rosas
estoy tan cansada de andar por andar
Contame una historia con gusto a otra cosa
Y en la piel del alma ponerme un disfraz
Eladia Blazquez
Mayo de 2018
Miércoles 16,00 horas
………...
Alejandra
Bueno, ahí le mande el email.
Por más que me lo mande hoy, no se si voy tener tiempo de poder leerlo
Hasta el momento que me llamó Leandro, no sé las veces que agarre el celular para llamarlo yo. Desde que comenzó este asunto, y realmente todavía no empezó. Estoy inquieta, y lo gracioso, es que siendo abogada penalista, algunas cosas me tendrían que resbalar. He tenido que lidiar con delitos de todo tipo, está bien, han pasado muchos años y hoy elijo los casos, y esquivo todo lo que pueda ser truculento
No sé por qué, pero desde aquella conversación con Damian, y después de la revelación de Leandro, estoy un poco perturbada. Lo llamo, estoy pensando en qué se trae con su relato. Estoy presuponiendo cosas que vaya uno a saber de qué se trata, y tengo la duda, que en Leandro, yo esté buscando algo que nada tiene que ver con Leandro y mucho conmigo. Algo dentro de mí está crujiendo, y no lo puedo dilucidar, Esta sensación de ansiedad, estar pendiente de lo que me vaya a contar este granuja, que ha abierto una hendidura en algunas de mis convicciones, y me ha dejado con la impresión, que en el devenir de mis días,hay cosas que no vi, hay cosas que no viví, hay algo que me he perdido.¿ Pero qué es lo que me perdí?. Haber sido una profesional medianamente exitosa. Trabajo y estoy asociada a unos de los mejores bufetes de abogados de la ciudad. Casada con el hombre que conocí en la Universidad, y con muy poco, se convirtió en alguien importante en el mundo de los negocios. Dos hijos maravillosos, mi hija mayor: futura médica y mi hijo futuro ingeniero. La pregunta que me estoy haciendo a cada rato en estos días es ¿ qué es lo que me perdí?
Me temo que esta sensación, que algo me esta faltando, de no haber completado alguna asignatura. En definitiva, una suerte de vacío. Será que la vida siempre te pasa factura. Nos casamos y fuimos padres muy jóvenes, y no hemos desatendido ninguna de nuestras condiciones, tanto las de padres como las profesionales, y un fuerte compromiso como pareja: de cuidarnos, de querernos, de estar atentos el uno del otro, sin margen de tiempo ni de espacio para otra cosa. Tener ahora la sensación que me he perdido de algunas cosas, es un sentimiento que tiene un sentido lógico. No haber vivido situaciones que tengan que ver con lo excitante, de dejarse llevar por algo alocado. El no haber permitido que ninguna incertidumbre nos haya desequilibrado, sin darnos cuenta que el exceso de equilibrio, es una manera de desequilibrarse. Entonces aparece alguien que te pone frente a un espejo, te miras y te ves incompleta, creo que a Jorge le debe estar pasando lo mismo.
Miércoles 17,30 horas
Aquí te mando la historia
Santiago y Mirtha
Hace aproximadamente un año y medio, estaba acodado en la barra de un bar, a instantes de que mi, hasta en ese momento, amiga con derechos extendidos, acabara de mandarme a la lejana colina de la cual ya hemos hablado. Un señor, que estaba prácticamente al lado, escuchó nuestra álgida conversación e inclinándose hacia donde estaba yo me dijo:
tendrás que llamar dentro de un rato, en una de esas, ya se tranquilizó. Si siempre es así, le contesté, en cuanto tenga ganas me llama, hoy tenía ganas yo, mirá como me fue, voy a tener que reconocer la realidad y adaptarme a ella jajaja.
Y así comenzó una amena conversación sobre las distintas vicisitudes de las relaciones con el sexo opuesto.
El tipo cada tanto miraba el celular y se lo notaba inquieto, como no lo conozco, pensé que sería su manera de ser o de estar, en fin, andá a saber, pensé en ese momento
Después de algunas copas invitadas por mí y por otras invitadas por él
, con la lengua suelta por el alcohol me dijo: creo que he tirado veinticinco años de felicidad a la mierda.
No terminó de decir lo que dijo, le entró un llamado. Escuche que dijo: si, sigo acá, estoy en la barra conversando con un muchacho. Se quedó en silencio escuchando con gestos de contradicción y enfado y de repente soltó un: pero, no, no, no, no. No era eso en lo que quedam…parece que del otro lado le cortaron. Le vino un nerviosismo que ya no pudo disimular, Posiblemente todo lo bebido y una situación inesperada, lo dejó pálido, murmurando no sé qué cosa. Me preocupó, pareció como si fuera a darleo un ataque de estrés, o algo así. Fui a pedirle a la cajera del bar, me conocen desde siempre, un calmante o algo así. Fue al botiquín, que tienen para los empleados, y me trajo una pastilla, que desconozco, y me dijo: tené cuidado que es un tranquilizante fuerte. Tome un botellín de agua y le di. Supongo que para beber tuvo que serenar la respiración, y al beber, parece que el agua lo calmó un poco. Por lo que me dijo la chica del calmante, no se lo di. Lo acompañé a una mesa que estaba libre, nos sentamos y me contó.
Todo esto es culpa mía, dijo. Tengo una mujer hermosa, nos conocimos hace veinticinco años. Fuimos padres muy jóvenes. Yo tenía mi título de licenciado en economía, y gracias a los contactos de mi padre. (abogado del bufete vinculado a la empresa) entré a trabajar en una empresa de primera línea, y en poco tiempo con tesón y dedicación, y por las influencias de mi padre, llegué a encumbrarme en la estructura gerencial. Soy un tipo que me desempeño bien en planificación y diseños de estrategias y dispositivos,pero por mi poco carácter, no me desempeño en la formación de equipos. Pero mis cualidades analíticas me permitieron tener muy buenos ingresos, que permitieron que Mirtha no tuviera necesidad de ir a trabajar, lo hacía part time, mientras nuestras hijas eran pequeñas y después pudo ejercer su profesión de fonoaudiologa. Nuestras hijas terminaron sus estudios secundarios y como sabrás, en la universidad de nuestra ciudad no hay facultad de medicina, que posiblemente por influencia de su madre, es lo que nuestras hijas han elegido para estudiar. Cuando nuestra hija mayor iba a comenzar la universidad, la más cercana está en una ciudad donde no conoce a nadie, hablaron con mi hermana, que vive en una ciudad que está a cuatrocientos kilómetros y en la universidad de esa ciudad, la facultad de medicina, es una de las más importante. Allá fue mi niña mayor, y ya va hacer un año que también se sumó la más pequeña.
Al saber que el bienestar de nuestras hijas estaba a buen resguardo, nos quedamos, tanto Mirtha como yo, con la tranquilidad necesaria para nuestras rutinas.
con el transcurrir de los días y las semanas comenzó la insulsa cotidianidad, de una monotonía asfixiante.
Habíamos cumplido un ciclo vital maravilloso. Todas las expectativas que fuimos capaces de generar. En un primer momento de convivir un buen tiempo como una pareja, pasamos a ser matrimonio, luego fuimos padres y fuimos muy felices criando y educando a nuestras niñas. Estar pendientes el uno del otro, para darnos el espacio y el lugar que necesitábamos para tener en esos momentos toda la intensidad que nuestro amor generosamente nos brindaba.
¿Qué fue lo que pasó?. El amor seguía estando ahí, el espacio ahora era absoluto ¿ que había pasado con la intensidad?¿ A qué rincón desolado de la desidia, la rutina había condenado al deseo?
Quizás aturdido por el silencio, desbastado por la quietud, absorto en la contemplación de la nada... -Lo debo haber mirado con cara rara, porque me dijo: me encantan los oximorones. son mucho más elegantes que decir que estaba hecho un pelotudo.
Sin que yo lo pudiera percibir, se fueron dando algunos cambios en Mirtha, al principio sutiles quizás, después más acentuados. Comenzó a arreglarse usando tonos más fuertes en sus lápiz labial, más adelante apareció con vestimentas más atrevidas y un in crescendo en todos los sentidos. Llegó un momento, cuando estaba en casa, directamente andaba vestida de puta. Vivía provocandome, cogíamos por todos los rincones de la casa, ingería tanto viagra que le tenía temor a una sobredosis jajaja
Una noche volviendo de una reunión con directivos de la empresa, me llama para decirme que estaba esperándome para salir, pensé que saldría con sus amigas. Cuando llegue estaba vestida con un microvestido, todo lo buena que está resaltaba de manera espectacular un putón de temer. Le pregunté a dónde vas a ir así, ya la iba a desnudar de un manotón para cojermela, sí de un manotón, el volumen del vestido que tenía puesto lo sacaba de esa manera, entonces me contestó: Santiago tú y yo, me dijo: vamos a cenar algo decente en algún restorán, tú lo eliges, y después nos vamos a tomar unas copas a algún boliche para gente como nosotros.
Con el temor de cruzarnos con algún conocido, por como iba vestida Mirtha, nos fuimos a cenar a una parrilla sobre la ruta. Lugar agradable donde suelen parar
los turistas de paso. Cuando entramos, para donde mirara había ojos clavados en Mirtha. Con la sensación de: tragame tierra, elegí una mesa lejos de donde estaba el grueso de la gente, junto a una ventana que daba a un jardín, de allí se podían ver los vehículos estacionados, incluido el nuestro. Mientras esperábamos los cortes que habíamos pedido, nos trajeron una tabla con fiambres y quesos y unas copas de vino espumante, Estábamos dando cuenta de tan delicioso aperitivo, cuando observo que se estaciona un coche de alta gama, y descienden tres hombres jóvenes, de entre treinta y cuarenta años, que ingresan al comedor y se sientan no muy lejos de donde estábamos nosotros. Mirtha había comido una feta de bondiola y ya se tomó de un sorbo la copa de espumante, comió otros trozos de fiambre y de queso, y se levantó para pedir otra copa, le dije sentate que ya viene el jóven que atiende y se lo pedís. No solo que no me hizo caso, sino que se fue a la barra a pedirlo y pasó moviendo el culo por las narices de los recién llegados, los tipos no solo que pararon de hablar, sino que se quedaron mirando el sensual zarandear del maravilloso culo de Mirtha, volvió con su copa de vino espumante, caminó prácticamente en dirección de la mesa donde estaban estos muchachos, pero esta vez las que se zarandeaban eran sus tetas, entonces me di cuenta que venía sin sostén. Transcurrió un tiempo considerable hasta el momento que retomaron la conversación que venían teniendo los vecinos de mesa. Nos trajeron la comida, Mirtha habitualmente come con pan de salvado, pero no es algo que necesariamente sea imprescindible. Me dijo: fijate en la panera si hay pan de salvado. No, le dije, cosa que me extrañó porque siempre te sirven panes de ese tipo. Se levantó y volvió a interrumpir la conversación. Habíamos terminado de comer y encargamos los postres, en ese momento se levantó para ir al baño, a enjuagarse la boca, la única vez que tuvo algún fundamento para levantarse de la mesa y volvió a interrumpir la conversación, pero esta vez se levantó un tipo y salió detrás de ella. Se demoró un buen rato en regresar. Cuando volvió, le pregunté por la demora, me contestó que estuvo charlando ¿de que estabas hablando? pregunté, casi con temor a una respuesta poco gentil. Me ofrecieron el doble de lo que me fueras a dar tú si me iba con ellos. Empecé a reírme a carcajadas, cuando levanto la vista, noto que me mira seria, y me dice: acaban de tratarme de puta y a vos lo único que se te ocurre es cagarte de risa. No se porque dije lo que dije, pero lo dije: sí porque la puta más linda del mundo está sentada conmigo en esta mesa, y es tan puta, que últimamente me está volviendo loco. Me gustaría ser tan puta para volverte loco en serio. Lo dijo tan en serio, que sentí, que no debí haber dicho lo que dije. Salimos de la parrilla, tenía deseo de tomar un café, pasamos por un bar conexo a una estación de servicio, nos tomamos un café, después una ginebra con tónica, y a eso de la una me dijo: bueno vamos a tomar otras copas a algún boliche, quiero bailar. Hay dos cuestiones a tener en cuenta, le dije: yo no hago el ridículo intentando bailar y dos: estamos un tanto creciditos para ir a una discoteca. Me respondió, no necesito que te pongas a bailar conmigo y dos: no pienso ir a bailar con los amigos de nuestras hijas. Saca el celular y buscá un bar de solos y solas, busqué y bingo, había uno bastante cerca y otro un poco más lejos, que tan lejos preguntó, el más cerca está a un kilómetro y el más lejos está a cinco, bueno me dijo: vamos al más lejos y tomamos unas copas y después si no nos convence venimos a este que está cerca, no sé decídelo tu amor. Por supuesto que nos fuimos a este que estaba cerca. Entramos, pedimos unas copas, me senté en una banqueta alta y Mirtha también a mi lado. Así sentada con ese vestidito, yo rogaba, ya que no trae corpiño, por lo menos que lleve tanga. De pronto, Mirta se levanta se va para la pista y se pone a bailar. No recuerdo el tiempo que ha pasado desde que estuve haciendo el ridículo intentando bailar y Miertha siempre lo hizo muy bien y nunca me fastidió por no acompañarla para hacer lo que a ella realmente le gustaba, salvo en fiestas familiares, nunca fuimos a bailar. Lo que no me gusto, fue cuando volví la vista a la pista y vi a Mirtha bailando a las risotadas rodeada por los tres tipos que estaban en el comedor. Mi cabeza elucubró: se pusieron de acuerdo en el baño, pero la decisión de venir aquí la tomé yo, Mirtha quería que fuéramos a la otra debe ser casualidad. Así que disfrutemos del espectáculo de ver feliz y divertida a mi amor.
Bailando reggaeton empezó a restregar el culo en el paquete a cada una de los tipos, después con música lenta, se colgó del cuello de más joven y en determinado momento este empezó a bajar la mano más allá de la cintura. En las canciones siguientes lo hizo con los otros dos y siempre con el trámite de la bajada de mano. Después de zorrear un par de horas con estos tipos ya sea en la pista o en la barra tomando copas, no de una manera elocuente o descarada, pero algunas manos le metieron yo no sabía qué hacer, enojarme no podía, tenía un calentón padre, cuando por fin se acordó de mí, llegó donde estaba yo, me empezó a comer la boca, me agarró de la verga, estaba dura como hace mucho no lo estaba, y me dijo: parece que te gusto el espectáculo que te dio la puta de tu esposa, vamos para casa, que necesito que me cojas bien cogida. Ah, anda agradécele a los chicos por haberme calentado tanto, ahora tú te coges a la puta, y ellos tienen que irse al hotel a hacerse una flor de paja. Obediente, pasé por donde estaban ellos, los saludé amablemente y pude escuchar algún reproche para la puta que se iba con el enano rico, como dice la canción de baglieto. Ni bien subimos al auto me hizo una mamada de campeonato, y cuando llegamos a casa nos sorprendió el sol, habiendo perdido la cuenta, de cuánto tiempo llevábamos cogiendo. En algún momento me dijo Mirtha: viste que no te hace falta viagra, ese fue el día cero de nuestra nueva vida
A partir de ese día, todos los viernes y sábados, elegíamos los boliches a donde ir. Era muy excitante ver a Mirtha, siempre rodeada de tipos que intentaban levantarla invitandole copas y tratando de poder llevarla a algún rincón oscuro del boliche Una noche se le acercó un chico muy guapo, muy pintón y Mirtha, que ya venía con unas cuantas copas encima, cuando comenzó la música lenta se le colgó del cuello y en determinado momento se perdieron de la pista me fui a los lugares donde están lo sillones donde la luz es muy tenue cuando pude acostumbrar mi vista a la oscuridad la vi se estaba comiendo la boca con ese chico que le metia mano por todos lados de pronto veo que el joven la toma de la mano y la lleva casi a la rastra para la zona de cocheras era una zona con poca claridad la quiso subir a un auto y Mirtha se negó entonces la afirmó contra el capot del auto intentó subirle el vestido entonces Mirta le pegó un empujón y salió con pasos apurado, cuando pasó cerca de donde estaba me escondí detrás de un auto. Esperé que entrara al boliche, me oculté entre la gente, y simulé venir del baño. Cuando llegué al lugar de la barra, donde estaba antes, no la vi. Me acodé en la barra y vi que estaba bailando con otro tipo, y me quede pensando que fue peligroso, si el chico hubiera intentado forzarla y yo no hubiera estado allí, y después pensé, y si se hubiera dejado, sentí como se me puso como una piedra. A partir de esa noche empecé a fantasear con verla coger con otro, y empecé a enrroscarle la víbora y a comerle la cabeza, me costó y bastante, hasta que dijo algo que no lo tomé en serio pero ahora me doy cuenta que fue una amenaza, y la está cumpliendo, me dijo: espero que no te vayas a arrepentir y aquí me tienes
Capítulo 4
Segunda parte
Vi que estaba empezando a llorar, y le volvió el temblequeo. Empezó a decir cosas inconexas, agarré el botellín de agua, le di para que tomara el tranquilizante y le pregunté en qué andaba. me dijo que en su auto que está en la cochera, le dije espérame aquí que voy a buscar mi auto y te llevo, tu no tienes ni el ánimo ni la sobriedad para manejar
Me crucé hasta la cochera, dejé el auto en la puerta, la gente de seguridad del boliche me conocen, me acerqué donde estaba Santiago, se levantó, lo sostuve y lo acompañé hasta llegar al auto, lo ubiqué, y cuando iba a subirme al auto, apareció un conocido a preguntar por una cuestión de negocio, le pedí que el lunes me llame, porque se me descompuso un amigo. Me subí al auto y cuando le pregunté por su dirección, me respondió con un ronquido.
Lo llevé a mi departamento, tomamos el ascensor desde la cochera, me lo tuve que cargar porque estaba inerte, el alcohol, el tranquilizante, y las penas de amor lo liquidaron. Le quité el saco, lo acosté en un sillón bien grande, que tengo en la sala, lo descalzé, lo tapé con una manta, y puse un recipiente cerca, por si quería largar los patos, preparé café, lo deje listo para cuando se despertara, cosa que no iba a ocurrir hasta la mañana. Era la madrugada de un sábado, no había podido traer a mi chica, sino que estaba cuidando a un pobre desgraciado, del cual lo único que sabía, es que era un cornudo y se llamaba Santiago Delasta.
Me serví un buen café, prendí la TV, me puse a ver una peli esperando quedarme dormido, cosa que estaba ocurriendo cuando escuché que vibraba el celular de Santiago, veo una notificación de whatsapp para ver y decía Mirtha, me acorde la canción que escuchaba mi viejo, Mirtha de regreso, y solté una carcajada
El celular de Santiago no tenía patrón de bloqueo así que pude ver el mensaje: ¿donde estás cornudo? tomé el número del celular de Mirtha le mandé un whatsapp desde mi celular, diciéndole que estaba en mi departamento, que había bebido mucho, y que después de recibir un llamado se puso mal, le di un tranquilamente y esta duro y frío, no lo he podido despertar, le dejé la dirección, y a los veinte minutos estaba llamando a mi portero. Pude ver por la cámara del portero como discutía con un tipo y por los gestos y los modos me dio la impresión que lo mandó a la mierda. Subió, cuando abrí me preguntó dónde estaba, se acercó rápidamente al sillón, empezó a cachetear la cara tratando de despertarlo, Santiago ausente total, empezó a llorar, y al abrazarlo y besarlo comenzó a prometer cosas que no iba a volver hacer, se sentía culpable. Mientras presenciaba esa conmovedora escena, me preguntaba qué tanto debe haber insistido Santiago para que tan descomunal hembra haya soltado toda su lujuria, ya me iba a enterar. Me fui al dormitorio traje toallas, para cuando puedas meterlo en la ducha, y acá tienes para vos, por si deseas darte una ducha, en el baño de mi dormitorio tienes todo lo que necesitas, puedes ir ha buscar las cosas que quieras usar o bañarte en ese baño, yo me voy a dormir, si quieres acostarte en el dormitorio que está a la derecha del mío hay una cama de dos plazas y otra de una plaza, y en el placar vas ha encontrar sábanas y todo lo que vayas a usar para dormir. Buenas noches.
Me fui a dormir, al rato, entre sueños, me pareció percibir que entró al baño abrió la ducha, y el sonido monótono del agua al caer obró como un arrullo, y ya no recuerdo más de aquella extraña noche.
Si la noche fue extraña, el amanecer no fue a la zaga. Cuando los rayos del sol golpearon fuerte sobre mi rostro, haciendo que me despertara. Con el dorso de mis dedos índice restregué los párpados de mis ojos, y cuando pude tener mi vista en condición, vi que a mi lado dormía plácidamente la exuberante Mirtha.
Me desperecé tratando de no despertarla, me incorporé lentamente hasta sentarse al borde de la cama, me coloqué un pantalón, al ponerme de pie me giré, y la vi, estaba sin sujetador y un tanga transparente.
No podía creer que había dormido toda la noche al lado de semejante mujer, y ni siquiera haberle tocado un pelo. Pensando en esas cosas y totalmente abstraído, y con los ojos puestos en sus fascinantes formas, fue cuando escuché su voz diciendo ¿ te gusta lo que ves? mucho dije y me contestó: te lo perdiste por dormilón. -Espero en la próxima vez poder aprovecharlo. -Vas a tener que negociar con el cornudo jajaja, le respondí por lo que he visto y escuchado presumo que el pobre Santiago cuenta poco en todo esto. -Ah bueno no creo que conozcas bien la historia. -¿Me la contarías? -por supuesto: el cornudo. -Porque lo tratas así anoche te asustaste. -Lo amo, es el amor de mi vida, pero hasta que no vuelvan nuestras hijas, si todo marcha bien, eso ocurrirá dentro de tres años, para la mayor, y cinco para la más chica. Hasta que llegue ese momento, los cuernos le van a crecer hasta raspar las nubes jajaja.
Él es un tipo de poco carácter pero de convicciones firmes, cuando se propone algo lo consigue y es muy sagaz, no lo vas a dar vuelta así nomás, es muy despierto, pero tiene una debilidad que se llama Mirtha jaja ni las nenas son capaces de darlo vuelta como lo hago yo, y te digo algo, el día que él diga esto se termina esto se termina.
Mientras decía todo esto se fue levantando y vistiéndose. Cuando llegué al salón, Santiago estaba sentado en el sillón donde pasó la noche, lo saludé y le pregunté si hacía mucho que se despertó, me dijo que no tenía idea por culpa de la resaca con la que se levantó. Lo invité a la cocina para tomar un desayuno, estábamos acomodando las cosas cuando apareció mirta vestida como llegó anoche digámoslo: de puta, y a santiago se le pasó la resaca
Dónde estabas preguntó él, durmiendo con Leandro, contestó, te lo cogiste preguntó, -Y vos que supones. -yo no supongo nada. -Cómo es que apareciste aquí y cómo hiciste para encontrarme. -Esta madrugada, después que Norberto me cogió por enésima vez, te llamé para saber si ya estabas en casa, y me contestó Leandro diciéndome que estabas acá y no sabía si estabas con vida, qué hiciste preguntó él y contestó:
Santiago muerto un cornudo menos y para festejarlo me eché otro polvo con Nolberto. -Porque me odias así. -No mi amor yo te amo no te podría odiar pero me gusta humillar al cornudo que me convirtió en esta puta sacada que soy ahora. -Y no te gusta ser la puta que sos. -Y no te gusta que te humille. Él se quedó pensando y continuó ella -Vas a tener que trabajar esa parte, sino te vas a enfermar. Las primeras veces que cogí con Norberto saliste corriendo a vomitar y decidí que no iba a hacerlo más, y ahí empezaste de nuevo a insistir y te sorprendí haciéndote unas pajas de campeonato pensando en como me cogian, y tomé la decisión de no permitir que estés más mirando, y ahora me salis con esto. Te tengo que venir a buscar al departamento de Leandro
Bueno, intervine en ese momento, que tal si tomamos un café y conversamos amenamente mientras desayunamos ¿que piensan hacer? Pregunté, ¿Los tengo que llevar a algún lugar? O mejor todavía se quedan a pasar el día acá. Yo, dijo Mirtha, con este uniforme de puta a esta hora no me veo llegando a casa. -Qué piensas hacer, vas a tener que ir a buscarme ropa decente. -El auto quedó en la cochera -Te paras un taxi, te vas a buscar el auto, luego pasas por casa, me traes una muda de ropa, compras comida, algunas pastas, un buen vino y te vienes y almorzamos aquí, yo mientras voy haciendo la cama en la habitación de huésped, para que tú te acuestes mientras veo con cual de los dos duermo la siesta. Yo les dije: si querían podríamos cocinar algo casero, tengo por costumbre los sábados y los domingos almorzar comidas caseras. No se hable más, dijo Mirtha. Yo cocino, dime donde tienes las cosas y que quieres que prepare. Te muestro donde están las cosas, te fijas y prepara tú lo que quieras, por supuesto con lo que hay. Salió Santiago en busca de un taxi, lo miraba cuando se arreglaba para salir a la calle, me pareció un tipo pintón alto, delgado, bien parecido de cara, nada que ver con el que estaba discutiendo con Mirtha en el portal del edificio. Que raro es todo esto. Cuando fui a la cocina, me encontré con un espectáculo para los ojos, Mirtha se había quitado el ínfimo vestido, luego diría que es pequeño pero caro, y lo único que tenía puesto, era el tanga y un breve delantal de cocina. Estaba manipulando algo sobre la mesada de la cocina. Será por eso que no reparó en mi ingreso en la cocina. Me senté con mis brazos cruzados afirmados sobre la mesa, y mi cuerpo levemente inclinado sobre los mismos. Me quedé contemplando tan maravillosa puta. Posiblemente por el reflejo de los cerámicos esmaltados, que recubren la pared de la mesada, debe haber notado mi presencia, porque me dijo: te vuelvo a preguntar: te gusta lo que ves, y le conteste: espero que lo que estás cocinando esté a la altura de lo que estoy viendo, y me contestó, es muy difícil comparar culos con salsa a la boloñesa pero intentaré estar a la altura jajaja. Entonces le dije que me habías prometido que me ibas a contar la historia, de esta tormentosa relación que están transitando en estos días, y me dijo: asumí el riesgo de hacer lo que hice, porque prefiero que sea tomentosa, a que la desidia y la monotonía nos aplastara
Santiago, cuando lo conocí y lo vi me pareció un príncipe alto delgado era el chico más lindo del grupete de amigos,;alguno de ellos venían juntos de la secundaria, era un buen chico y por eso sus amigos lo apreciaban, y como era un cerebrito, muchos de ellos fueron ayudados por Santiago para poder aprobar algunas materias, era un grupo de chicos muy especial, y todos venían de la escuela pública, alguno de ellos cursaban con gran esfuerzo económico por parte de sus familias, una amiga mis empezó a salir con un chico del grupo, y a frecuentar algunos lugares, que es donde concurrian estos chicos con sus novias, y algunos de ellos solos, se reunían en “La Peña” un garito donde podías encontrar actores, escritores, músicos, y desde los jueves hasta completar el fin de semana, todas esas noches, tenías representaciones de obras de teatro, stand up, algún recital de música, cantantes. Todos eran sobrevivientes de la cultura ander de los años ochenta, y concurrentes habituales del boliche, es decir: hoy podrías estar sentada charlando con alguien que mañana lo ibas a ver actuando en el escenario. Cuando mi amiga me contó de qué se trataba, no tuve duda, al sábado siguiente me fui con ella, y su novio Juanjo que era y es el gran amigo de Santiago. Cuando en la madrugada del domingo, salí de ese maravilloso boliche, alucinada con dos cosas: el ambiente surrealista y enamorada hasta los tuétanos del tímido y hermoso amigo de Juanjo. He sido tan feliz con Santi. La interrumpo y le digo cuánto hace que no lo llamas “Santi”. No se, hemos cambiado mucho, coincidieron dos cosas él, a pesar de su timidez, y poco carácter; logró formar un equipo, que consustanciado con su modo de pensar, las formas y las maneras de planificar, se reúnen para acercar informes al directorio de la empresa, algo que antes lo hacia Santiago. Desde que ocurrió esto, Santiago solo supervisa el grupo, es decir: entra a la hora que quiere y se retira también con el mismo criterio. Yo en el consultorio la parte de más atención la tengo a la mañana y a la tarde voy dos horas, en pocas palabras, muchas horas mirándonos la cara y siendo dos extraños. Veía, que en algún momento, íbamos a dejar de vernos, y sin una lágrima tirar a la mierda una vida de amor, yo me jacto de hacer con él lo que se me da la gana, y sabes porque sucede, porque él nunca se lo planteó de hacer conmigo lo que se le dé la gana. Había que hacer algo y el tarado de Nolberto me dio la idea, cuando en una de las tantas veces que intentó llevarme a la cama le dije: jamás voy a engañar o traicionar a mi esposo, y no se porque lo dije: bueno, solo si él está de acuerdo. En los días siguientes me tapó con literatura de parejas liberales pero todas explicaban cómo el marido intentaba emputecer a la esposa. Yo tenía la tarea de esposa emputecida, que intenta convertir a su esposo en un consentidor. Me tomé el tiempo. Empecé a usar lápiz labial de tono fuerte, ropa más ceñida, y depues vestidos y faldas más cortas. Lo empecé a provocar cuando estaba en casa andaba vestida de puta, y me lo cogía las veces que él podía, tampoco podía abusar del viagra. A todo esto, yo comencé a andar sacada y empezaron las franeleadas con Nolberto, hasta que un viernes tuvo una reunión con el directorio, le dije que ni bien terminara viniera, que yo quería salir, él pensó que iba a salir con mis amigas. Cuando llegó y me vió vestida como llegué esta madrugada, con cara de asombro me dijo a donde vas a ir así, a donde vamos a ir, le dije, y si él te contó la historia sabrás lo que pasó. Es probable que no sepas como, porque él no pudo saberlo. Si te contó la noche que estábamos cenando en una parrilla y aparecieron tres muchachos y aprovechando lo vestida de puta que estaba me levanté varias veces para provocarlos, cuando me levanté para ir al baño, tal como lo supuse, se vino uno tras de mí, me empezó a preguntarme quién era el tipo con el que estaba, le dije: un cliente ¿en serio? si porque le contesté. porque te ofrecemos el doble de lo que él te dé si te vienes con nosotros, no puedo es un cliente de muchos años ehh ¿ tantos? Me dice le contesto veinticinco años y tenemos dos hijas entonces sos la esposa me respondió, sí pero los viernes a la noche solo soy una puta. El tipo ya está pegado a mí,
me empieza a sobar las tetas y me susurra. -Que tan puta sos los viernes -Muy puta eso lo pueden averiguar en el boliche para solos y solas que está a llendo para el sur sobre la ruta si no hacen nada escandaloso y se comportan como caballeros si le dan confianza al cornudo y si él lo aprueba tenemos fiesta. Me fui de ese lugar en busca del único con el que pensaba coger esa noche.
Ya en el boliche cuando los vi entrar me fui a la pista y ahí me puse a zorrear con los tres. Después me fui con ellos a tomar copas y a todo esto me fueron metiendo mano, cosa que yo disfruté por dos razones: me excité bien excitada y me sirvió de pretexto, porque me fui a comerle la boca al cornudo. Entonces fui y les dije que no le gustó que me metieran tantas manos, me dijo: si no me respetan en público, en la euforia del sexo, podían ponerme en peligro. Te lo dije, le comenté al, con el que hablé en la entrada del baño. Les prometí que si mañana estaban más tranquilos, en una de esas el cornudo afloja y nos divertimos. Demás está decir, que el sábado a la noche, seguíamos revolcandonos con Santi jajaja y ellos el domingo seguían viaje.
Después, como él te habrá contado, estuvimos muchos fines de semanas donde yo bailaba, con distintos tipos y con algunos me dejaba meter mano, y nos agarrabamos unos calentones padres. Hasta que un fin de semana le dije a nolberto, que le dijera fredi que fuera al boliche al que pensábamos ir, y llevé todo al extremo de comernos la boca e irnos a la cochera para coger y arrepentirme a último momento, con la certeza de que Santi me estaba viendo. Fue el golpe de gracia, me hice la estrecha, por algún tiempo, hasta que, como haciéndole un favor acepte y “elegí” a Nolberto. No ha pasado mucho tiempo ni han sido tantas las veces, pero lo suspendí, porque se descomponía. Después él comenzó a insistir y quedamos que él no estuviera, y anoche con Nolberto, le pague el favor a Fredi, pero me ataron y me retuvieron. Lo único bueno de la atadura es que me cogieron toda la noche, pero a las veintitrés horas, había quedado con santi, y pasó que tú me llamaste. Los mandé a la mierda y no pienso volverlos a ver. Se creen que porque te cogen son tus dueños. Nunca entenderían que mi mundo es Santiago como lo fueron mis niñas, que ya tienen vuelo propio y lo único que necesitan es algún apoyo para sus proyectos y nuestro inmenso amor. Como ves todo lo que te conté es hasta el día de hoy.
Se escuchó el timbre del portero eléctrico. Santiago ya estaba de regreso.
……...
Estimada Alejandra: esta es la historia de Santiago y Mirtha. Como podrás ver, mi participación en esta tormentosa relación, todavía no ha comenzado.
Cuando Santiago se enteró de nuestras correrías confrontó a la "temperamental" Mirtha, que se desarmó y le contó todo y
. Santiago muy enojado me denunció, no demoró mucho en arrepentirse, pero el daño ya estaba hecho. Estoy hecho chispa por los ojos, tengo un enojo y una bronca padre, porque al final él la puso en riesgo, ya veré como le cobro todo esto.
En este Último año y medio, hemos acordado que de lunes a viernes sean un matrimonio de lo más normal pero el viernes a la noche haya luna llena o no
Pero quiero decirte que, estés o no de acuerdo con el tipo de vida que llevan, ella se transforma en una puta feroz, yo en su corneador y él en un sufrido cornudo.
Para mí son personas entrañables de una gran ternura, y si alguien tiene que pagar por todo esto, ese alguien quiero ser yo.
Continuará
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