¿Cómo me convertí en una p*ta? Pt 2
A sus 18 años, nunca había pasado de besos nerviosos. Pero esa noche, en la casa de Roberto, la barrera de la inocencia se rompe. No es sexo, pero es mucho más que eso: es el momento en que su mundo deja de ser el mismo.
Y ahí estaba yo, en casa d Roberto, 4 años mayor q yo, q a mis 18 no había pasado d besos y caricias nerviosas con algun chico d mi edad, con su mano bajo mi bra y la otra en mis braguitas, ya no podía contenerme, le repetía insistentemente q no quería hacerlo así....pero el no paraba. Por más q yo intentaba mis palabras eran cada vez menos entendibles, solo balbuceaba mientras mi frenética respiración hacía aun más difíciil decirlo con firmeza, sentía un calor extraño en todo el cuerpo, en el vientre, en mi cadera, mi corazón quería explotar al sentir sus dedos palpando la humedad d mi ser, mientras la otra jugueteaba con mis senos por debajo d la blusa. Eventualmente optó por sacarme la blusa y d un solo jalón al bra dejó al descubierto mis senos, q como ya mencioné son medianos, lo eran ya a esa edad. Es difícil describir para una chica como era yo en ese entonces, la sensación d tener el torso totalmente descubierto ante un hombre, sintiendo sus manos, sus besos, me sentía tan vulnerable, y eso me excitaba aun mas.
D cualquier modo el miedo seguia presente y creo q el lo notó, xq se detuvo un momento para repetirme q no pasaría nada q yo quisiera, por lo q le confirmé q no pretendía tener relaciones sexuales con el, el sonrió consintiéndome, pero me dijo - te entiendo, pero igual me puedes ayudar cierto?-....asentí sin siquiera entender lo q me había dicho, y volví a besarlo, cuando d repente tomó mi mano y la llevó directamente a su pantalón. Jamás había tocado a nadie d esa manera, pero no había duda d q el estaba tan excitado como yo, pude sentir un bulto firme, duro, parecía q reventaría el zipper en cualquier momento. No estaba muy segura d como tocarlo, solo restregaba mi mano una y otra vez, de arriba a abajo, en circulos, d un lado a otro, hasta q me detuvo, - esta tela (mezclilla) me molesta un poco. susurró. Acto seguido se puso de pie frente a mí y se desabotonó el pantalón, bajó la bragueta y después el pantalón, dejando ante mí, al alcance d mi mano, un bulto mucho más revelador, su silueta se marcaba d manera evidente, recuerdo haberlo mirado fijamente durante unos segundos, sin saber q decir o hacer.....puedes seguir tocando, me dijo.
Mi mano temblorosa se elevó hasta él, ya sin el pantalón fue mucho más fácil tocar y adivinar su forma, podía sentir su cabeza y como eso le hacía dar un pequeño salto y soltar un pequeño gemido, por lo que comencé a hacerlo más rápido, con ambas manos ahora. Roberto se agachó para besarme, y me ayudo a incorporarme, me quito la blusa d la cintura, dejándome únicamente en bragas, se quitó la playera para quedarse solamente con el boxer, me tomó d la mano y me dirigió a su recámara; le repetí q no tendría relaciones sexuales con el, y en un tono dulce me repitió "no te preocupes, solo quiero q estemos más cómodos, no es necesario q te quites lo q queda d ropa, lo prometo".
Ya en su cama continuamos con los besos y las caricias, las manos iban d un lado a otro, las suyas enfocándose principalmente en mis senos y mis nalgas, q como ya mencioné creo q son mi principal atributo, Mis manos recorrían su espalda, su cara y su cada vez más erecto miembro, A veces yo arriba d él, a veces yo abajo, yo simplemente no quería parar. En determinado momento, le pedí q cerrara las cortinas, por el miedo a ser vista por los vecinos, ya q las ventanas estaban casi a la misma altura, Se levantó a cerrarlas y al volver a la cama se quedó d pie junto a ella, yo estaba sentada cerca d la orilla, y mi vista se dirigio inevitablemente a su entrepierna.
- ¿Te gusta? - me preguntó. Asentí con la cabeza. -Ya cumpli, no te he forzado a tener sexo, pero ¿tu si me vas a cumplir? Prometiste ayudarme, no me puedo quedar así". Yo estaba dispuesta a cumplir mi palabra, por lo que extendí mi mano nuevamente pero el me detuvo, Tomó el elástico del boxer con ambas manos y lo deslizo, suvamente, hasta sus rodillas. Por un instante, todo se detuvo: el tiempo, el mundo, mi corazón, mi respiración y mi mirada, clavada sin pudor alguno en lo q se erigía delante mío.
Su pene, erecto hasta el máximo d su capacidad, me parecía un monumento. Lo recorrícon los ojos d arriba a abajo varias veces, sus venas parecían palpitar, y su glande brillaba en la punta, húmedo, era grueso y grande, era el primero q veía en persona, Estaba parcialmente depilado y sus testículos se balanceaban por debajo. "Tócame, estoy muy excitado, no tardo en terminar". Lo dudé un segundo, pero la sola idea d verlo terminar frente a mí era lo único q necesitaba para levantar mi mano y suavemente tomar su pene por la base, rodearlo con firmeza y subir hacia su glande, para después bajar, una y otra vez, como habia visto en las películas y porque el propio instinto asi te invita a hacerlo. La velocidad d mis movimientos aumentao logrando q sus gemidos se hicieran presentes nuevamente, mi otra mano sintióo envidia y se unió a la fiesta. Subía y bajaba, jugueteaba con sus testículos, y con la punta, en círculos, me excitó sobremanera sentirlo tan húmedo, recuerdo haber pensado q el líquido con el q se lubrica significaba q había terminado, y me detuve, pero el me pidió q continuara. Esa misma lubricación hacía q mis movimientos fueran más rápidos, más fluidos.
Creo q nisiquiera volteé a mirarlo, mis ojos estaban perdidos en el espectáculo q mis manos y su pene ofrecían. Estaba tan excitada, no dejaba d repetirle "está riquísimo, es enorme". Eso parecía excitarlo más, y se limitaba a sonreir, sus manos jugaban con mi cabello y ocasionalmente tocaba mis senos. Súbitamente me besó y se me tiró encima, para después llevar sus manos a mi entrepierna. Comenzó a masturbarme y yo le devolví el gesto. Su mano estaba ahora dentro d mis bragas y me masturbaba con 2 dedos. Tenía sus dedos denro de mi vagina. Como dije, cumplió su palabra, no tuvimos sexo, pero no sé si la definición d virginidad me amparaba ante sus dedos saliendo y entrando cada vez más rápido d mi cuerpo. Nunca había tenido un orgasmo, y tampoco lo tuve ese día, pero yo no lo sabía, lo entendi con los años. Sin embargo, era lo más excitante q habia experimentado en toda mi vida y para mi fue mas q suficiente. ni siquiera con mis propias manos había logrado sentir ese placer. Entonces se volvió a poner en pie.
"Voy a terminar", me dijo, y volvió a guiar mis manos hasta su pene. Y yo me dejé llevar, Me sentía en un sueño, yo q siempre había sido la niña d casa, d familia, d buenas calificaciones, a la q ponian d ejemplo cuando alguna prima no obedecía a mis tíos, estaba ahí, desnuda en casa d un tipo q poco tiempo atrás no conocía, aferrada con ambas manos a su pene como si mi vida dependiera d ello, me parecia una locura. No debió pasar más d un minuto, o 2, cuando su cuerpo entero tembló, podía sentir su miembro pulsando entre mis manos y vi su semen salir disparado hacia la cama, al piso, a mi pecho mientras los últimos disparos resbalaban por mis manos. La sensación d su semen entre mis dedos, caliente, me pareció casi como un logro desbloqueado en la vida. Me besó y fue al baño por papel higiénico, ambos nos limpiamos y nos volvimos a besar. Despues nos vestimos y me llevó a mi casa.
Sé q no es sexo, eso vendrá después, pero esa primera experiencia al sexo, fue un punto definitivo en mi vida, después, nada volvió a ser igual, empezando por mí.
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