Xtories

Pedro 9

Pedro sabe que sus vacaciones con Paula terminan pronto, pero no puede dejar de imaginar un futuro donde ella es suya por completo. Entre gemidos y dominio, descubre que el placer no basta para romper los lazos morales que atan a su amante.

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A día de hoy, podría quedarme a vivir en este país, y siendo más concreto, me gustaría quedarme tal y como estoy en este momento, con Paula, mi bella asistente entre mis brazos después de hacer el amor toda la noche, y por primera vez en mucho tiempo me siento feliz y pleno, esto si no pienso que dentro de pocas semanas, tendré que volver a la vida que deje hace casi 3 meses.

No puedo quejarme, me case enamorado, de una mujer mucho más joven que yo, preciosa, inteligente, libre, fuerte, que lucho por ambos hasta que estuvimos juntos, y que me llevo a una maravillosa existencia que solo ha sido mancillada por la paternidad que jamás llegó, por mi culpa según los estudios que nos hicimos, pero que ella jamás me reclamo, aún cuando veía en sus ojos esa necesidad primaria de perpetuar la especie.

Le he sido infiel desde hace 1 año, Paula llego a mi empresa cuando terminó su carrera y desde el primer momento me encandiló, no me malinterpreteis, no fue ella quién propicio todo, yo hice todo por conquistarla y una tarde donde nos quedamos solos, la bese y me respondió, y en la oficina, donde teníamos que terminar muchos pendientes, le hice el amor, y sus gemidos me hacían sentir poco menos que un dios capaz de dominar el universo, Paula cada semana termina conmigo y la siguiente semana me besa y llora porque no sabe que hacer y yo me siento absolutamente igual, y por eso decidimos que me acompañaria y estos tres meses serían una despedida de lo que llamamos " lo nuestro ".

Anoche sin embargo, sentí que quería más de eso que tenemos, pensé en despertarla cada mañana con besos en su pequeña espalda y llevarla a comer al restaurante favorito que tiene en esta ciudad que es nuestra cómplice, mientras le besaba los muslos y ella temblaba de placer, pensaba en lo absolutamente entregada qué es para las cosas carnales, con ella (y odio comparar), yo soy quien lleva el control y parece disfrutar ese dominio que tengo, cuando está encima mio y su cadera encaja con mi polla, sus movimientos suaves y llenos de cadencia me vuelven loco, y quiero besar sus pechos como si de esa manera pudiera absorber el placer que su piel desborda en ese momento, y si es ella quien está debajo mia, su cuerpo parece corresponder perfectamente con el mío, es como si ella estuviera hecha a mi medida para todo.

Mi matrimonio ha sido maravilloso, hemos tenido sexo increíble y una complicidad que nos dio muchísima estabilidad, pero cada día veo en ella esa lejanía que aparece cuando algo no termina de ir bien y que se oculta bajo sonrisas vacías y aunque Paula está en mi vida, no puedo echarle tampoco la culpa, porque esto es de los dos que tenemos el compromiso.

El tiempo ha pasado muy rápido, y me he acostumbrado a despertar acompañado de una mujer que es diametralmente opuesta a la que en la normalidad,es quien comparte la cama conmigo, y que es una fuerza de la naturaleza que impacta todo cuanto toca.

Quisiera que ella tomara la decisión de dejarme, pero se perfectamente que su código moral jamás se lo perdonaría

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