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Dominaciónago 2018

Nueva ciudad, nueva sumisa 03

En un restaurante de lujo, un cumplido del mesero se convierte en la primera prueba de fuego para su sumisa. ¿Podrá Felicia mantener la compostura cuando su Amo decide que la vergüenza ajena es el mejor preludio al placer? La noche apenas comienza, y el hotel espera su obediencia.

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Después de platicar más de nuestras vidas y olvidarnos un poco del sexo y de nuestra nueva forma de vida juntos como Amo y sumisa disfrutamos una muy agradable cena y una costosa botella de vino. Felicia comenzó a platicarme de manera relajada más de la relación con su marido y comprendí mucho su forma de ser y de donde viene su afición por ser sometida; me llamó Alex un par de veces sin darse cuenta pero al ser un lugar público lo tenía permitido... Pero ya era hora de disfrutar. Llamé al mesero con un gesto:

-- Mesero me puede traer la cuenta si es tan amable que ya no soporto las ganas de ir a disfrutar de cada centímetro del cuerpo de esta hembra, tu qué opinas?

-- Su acompañante es muy hermosa caballero. En seguida traigo su cuenta.

Felicia se puso roja y bajó la mirada avergonzada totalmente. Aunque ya estaba desinhibida por el vino, el incluir al mesero de esa manera y teniendo solo 1 semana juntos la sacó de balance.

-- Que pasa Fely? Te da vergüenza que un hombre te haga cumplidos? Mírame a los ojos y responde esclava.

-- Disculpe mi Señor, si me da un poco de pena, nunca he sido así.

-- Pues acostúmbrate, nuestras vidas cambiarán a partir de esta relación y planeo moldearte a mi voluntad, serás como yo quiera que seas, entendiste?

-- Si mi Amo y Señor, lo ansío como no tiene idea, disculpe mis titubeos

-- Ya tendrás oportunidad de ser corregida en mi hotel. Toma este billete, se lo darás de propina al mesero y agradecerás su cumplido, vale más que me agrade tu actuar.

Llegó el mesero con la cuenta la cual pagué en efectivo y mi sumisa se levantó ante mi mirada complaciente y se acercó al joven pegándose a su cuerpo, le metió el billete en el bolsillo y le dijo con una voz sensual.

-- Perdón por no agradecerte el cumplido que me dedicaste.

-- Señorita la propina ya está incluida en la cuenta, dijo nerviosamente.

-- Lo sé, pero esto es de mi parte... Gracias por el cumplido mi amor.

Y le dio un beso en la mejilla rosando sus labios, el mesero me volteó a ver asustado y solo encontró una sonrisa mientras me levantaba y estiraba mi mano a la hembra que le coqueteaba. El chico se quedó parado sin palabras viéndonos partir, y al no haber mucha gente en esa zona del lujoso restaurante, abracé a Felicia por la cintura, la pegué a mí y le agarré una nalga descaradamente adivinando que el chico nos veía salir desconcertado y excitado a la vez.

Al llegar al umbral con la host subí mi mano y la chica nos despidió de manera cortés y Felicia se pegó más a mí y comenzó a reír por lo que había hecho segundos atrás.

-- Apuesto que no haces eso a menudo.

-- Jajajaja nunca papy, nunca jajajajaja.

Me encantó que me dijera "papy" de manera tan natural y contenta, mi sumisa se estaba ganando más que mi deseo y excitación. Tomamos un taxi y llegamos al hotel, saludé al recepcionista que ya estaba conociendo y me respondió con una sonrisa cómplice al ver a la mujer que llevaba del brazo. Ya en el cuarto...

-- desnúdate y te quiero de rodillas en medio del living.

-- A la orden Amo.

Ni si quiera quise desnudarla ni contemplarla al desnudarse, era hora de ponerla en su lugar. Se arrodilló con las manos atrás, sentada en sus tobillos y con las piernas abiertas, con la mirada al frente totalmente inmóvil. Yo me quité la ropa despreocupadamente y comencé a ponerme cómodo, sin prisa le pasaba por en frente como si no estuviera ahí, era solo un objeto de mi propiedad. A sabiendas que por su posición podía ver hasta el WC entré a orinar sin cerrar la puerta, de reojo vi como me observaba fascinada mientras orinaba, estaba midiendo sus reacciones; terminé y al asearme terminé de quitarme el pantalón y quedé solo en ropa interior, dejando un desorden por todo el cuarto de hotel. Como si estuviera solo me acosté en la cama y comencé a revisar mi Smartphone... Después de contestar algunos mensajes del trabajo le dije sin siquiera verla:

-- levántate y asea todo, luego refréscate y puedes orinar o defecar si lo necesitas.

-- Si mi Señor, gracias.

Se levantó un poco confundida de mi cambio de actuar e inició levantando todo y doblando mi ropa, inclusive no descargué el retrete a propósito y ella lo hizo. Cuando fue a hacer sus necesidades dejó la puerta abierta para mi beneplácito, yo ya estaba con la verga totalmente erecta de verla desnuda ordenando todo sin chistar y al verla orinar, no es algo que me atraiga personalmente pero si me excita todo lo que representa: dominar a Felicia y que haga todo como yo quiero aunque le dé pena.

-- Terminaste?

-- Si mi Amo.

-- Qué haces ahí parada? De rodillas y con la vista al suelo, donde perteneces!

De inmediato asumió su posición a orillas de la cama. Yo me levanté y fui al baño por un lubricante que compré para esta noche y mi cinturón, le ordené ponerse con el culo al aire sobre la cama y comencé a tocarle la concha la cual estaba húmeda, ella estaba con la cabeza hundida entre las almohadas gimiendo despacio y trataba de parar más el culo ante mis caricias, fue ahí donde le dí el primer azote de manera firme en las nalgas y respingó sorprendida. Más caricias y otro golpe, cada vez se mojaba más y gemía más fuerte, hasta que llegue a 10 azotes y algunas marcas rojas en las nalgas, entonces lubriqué mi verga y su concha y me paré en la cama clavándole mi verga usando el peso de mi cuerpo y manteniendo el equilibrio. Su concha no opuso resistencia y comencé a follarla poco a poco, tratando de mantenerme de pie sobre la cama y sobre ella, usando todo mi peso para embestirla y aumentando la velocidad e intensidad poco a poco. Ella gemía armoniosamente hasta que empecé a taladrarla de manera brutal, hasta el fondo de su concha la cual chorreaba fluidos y mis bolas chocaban contra ella haciendo un sonido muy característico, ahí fue cuando yo comencé a gemir y ella gritaba, poco a poco su cuerpo fue cediendo y bajó sus caderas en la cama hasta quedar acostada y yo aplastándola y follandola como loco. Pasé de estar parado en la cama a estar acostado sobre sus hermosas nalgas penetrándola sin descanso, la tomé del cabello y la jalé fuertemente levantándole la cara, el pistoneo no paraba y ella gemía descontrolada mientras le escurría saliva de la boca desencajada. No paré hasta correrme y llenarle de leche las entrañas. Ella hundió la cara en las almohadas de nuevo y yo me rodé a su izquierda agotado. Recuperé el aliento y me senté en la cama, observé el reloj digital del hotel y estuvimos follando 45 minutos sin parar, yo sentí como si fuera un minuto. Felicia tiene una concha perfecta y deliciosa, sin hacer un solo movimiento estuvo maravillosa en mi cama.

Ella recuperó el aliento y se durmió justo en la posición que quedó después que la follé, yo creo que debido al vino, a los orgasmos que tuvo y a la hora; no hay mejor estampa que ver a una mujer con ese culo al aire, esas piernas y esa espalda dormida despreocupadamente. Yo me levanté tratando de no despertarla y tomé un baño. Al salir ella seguía dormida pero boca arriba, con una pierna recta y la otra doblada un poco (aún hoy no dejo de asombrarme y admirar a Felicia cuando duerme desnuda) dejándome ver su concha adornada con un triángulo de bello púbico, entonces me acerqué y decidí despertarla y comencé a tocar sus labios vaginales con mis dedos, despacio, tratando de no exaltarla, poco a poco comenzó a gemir y a mover un poco la cadera y a abrir sus piernas sin despertar del todo, yo ya le tenía metido un dedo cuando dio un brinco asustada y despertó por completo.

-- Amo! Perdóneme por favor, me quedé dormida profundamente, perdóname no era mi intención dejarte solo y...

-- silencio, recuéstate que no hay problema.

Se recostó y relajó, retomando los gemidos y la excitación que mis ahora 2 dedos daban a su vagina, de pronto comienzo a ver y sentir como sale mi semen de su concha llenando mis dedos y sus labios. Le saqué los dedos llenos de semen y de sus fluidos y se los enseñé, sin hacer ni un gesto se levantó rápido y chupó todos mis dedos y dejó mi mano limpia. Seguí repitiendo el proceso por unos minutos.

-- debo preocuparme por preñarte?

-- No mi Señor, después de mi segundo hijo me operaron.

-- bien, eso me agrada, ahora ve por una bolsita negra al baño y te vuelves a acostar con las piernas abiertas.

-- Si mi amo.

Ya acostada saqué mis cosas de la bolsa para rasurarle la concha. Ella reaccionó algo raro y apenada por el contacto de la crema de afeitar y el rastrillo.

-- tranquila, si te mueves te cortarás.

-- disculpe Amo, se siente algo frío.

-- ya casi termino, te quiero rasurada todo el tiempo, sabes? Además de mandarte al nutriólogo y a gimnasio te mandaré depilar todo el cuerpo

-- la cabeza también mi Señor? (preguntó preocupada)

-- no seas tonta, claro que no, del cuello hacia abajo jajajaja

-- Ok Amo (suspiró aliviada)

-- cuando dormías boca abajo pude ver las cicatrices en tu espalda, son mínimas y están en la misma zona, aún te duelen?

-- no Amo, son viejas y sanaron hace mucho

-- bien, las cubriremos con un tatuaje que yo diseñaré y así podrás superar ese tema, quedará perfecto con la piel tan hermosa que tienes; y como yo siempre he querido tatuarme, tu escogerás el diseño de mi tatuaje, ok? Listo ya terminé (dije mientras limpiaba su concha e ingle de los restos de crema de afeitar con una toallita)

Se paró y me abrazó a la orilla de la cama con un par de lágrimas en los ojos y me dijo "Gracias Alexis" y me besó tiernamente.

-- ahora ve a bañarte y termina de asearte la concha que esta verga no se va a chupar sola (le dije alegremente para que se relajara)

-- Si mi Amo y Señor, dijo sonriendo y corrió alegremente al baño.

Continuará...

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