Descubriendo nuevos placeres
Sabe que su esposo la engaña. Sabe que él está en la tienda. Y sabe que, si se queda sola con él, puede convertir su traición en su propio placer prohibido.
Descubriendo nuevos placeres
Descubrí lo lindo que es mirar a los ojos de una mujer a la cual hice cornuda. Da mucho morbo, hablar con ella y pensar que el mismo tipo que duerme y coge con vos, también me cogió a mi.
Yo le llevaba la contabilidad a una zapatería céntrica, su dueño, un tipo de mi edad, pintón, casado, de los que tienen fotos en su negocio junto a su esposa. Ella docente y los fines de semana lo ayudaba con las ventas. Era una mujer muy bella con un lindo cuerpo, Patricia era su nombre.
Como al resto de mis clientes, visitaba al menos dos veces por mes su local en busca de boletas, impuestos o dinero para pagarlos y mis honorarios.
Las charlas entre nosotros, además de lo meramente profesional eran los piropos que constantemente me decía.
"Llego la contadora mas linda"
"Hola Marcelita, que hermosa estas"
"Que suerte la de tu esposo al tenerte a vos"
"Por que no nos conocimos siendo solteros"
"Que cuerpo divino"
Una mañana entre a su local y me encontré a su esposa ya que ese día había una huelga docente, el al verme dijo:
"Buenos días contadora, como esta Ud.?"
Ese drástico cambio logro que una loca idea cruzara mi cabeza, la cual pondría en practica en mis próximas visitas.
A la semana siguiente, al llegar lo salude
"Hola Carlitos, que bien se te ve" dándole un beso y tomándolo de la cintura para eso.
El muy embocinado me retribuyo el saludo.
"Muy bien, Marcelita, feliz de verte"
Así fueron dos encuentros.
Con la excusa de llevarle unos recibos, lo llame a su celular avisándole, de paso aprovecharía para probarme unos zapatos que necesitaba.
"Si Marcelita, encantado, ven tipo 12;30, a esa hora hay poca gente ya que a las 13 cierro hasta la tarde"
Tal como habíamos quedado, a las 12;30 ya estaba ahí. Lo salude muy efusivamente y el lo hizo de la misma forma:
Le entregue los recibos y me pregunto que tipo de zapatos quería
"Negros, Carlitos, con taco aguja de unos 15 centímetros y cerrados"
"Dale, ya te traigo varios modelos, sentarte así los probamos"
Me senté, como siempre en minifaldas y esta vez bastante cortas, gran parte de mis muslos quedaban al aire, ese día no quise ponerme medias tampoco y como no uso ropa interior, trataría que el vea algo.
Regreso con varias cajas, me dio un par, me saque los que tenia puestos y queriéndome ayudar a probarme los que trajo, se sentó en un pequeño banquito y levante mi pie para que colocara uno, de esa posición, vería mi concha con toda facilidad. Sus ojos quedaron clavados ahí, tanto que tuve que decirle en voz alta
"Eh, Carlitos, me pones el otro?"
"Ah, perdón, si mi amor, por supuesto"
Me pare a su lado y realmente eran muy lindos
"Me quedan hermosos, gracias Carlitos"
Me acerque y le di un beso, tan cerca de sus labios que apenas se tocaron.
"Me probas otro?"
Me saco los que tenia puestos, nuevamente mirando mi concha y me coloco otro par. También eran muy lindos
"SOS un genio, son preciosos"
Esta vez, el beso fue en sus labios.
El, con temor que alguien entre
"Espera que cierro, así te ayudo a probarte los otros"
Cerro la puerta con llave y regreso.
Para probarme los próximos, ya sus manos se deslizaron por mis muslos. Me pare y con estos quedaba bien alta, unos centímetros mas que el. e mire en el espejo, le pedí que se acercara, así ambos nos veíamos en el espejo. Me di vueltas, así quedaba de espalda
"Hermosos, además parece que me hace linda cola, a vos que te parece?"
"Si, una cola espectacular"
Me puse frente a el y estando algo mas alta, baje un poco y lo bese.
Su respuesta fue tomarme de la cintura, como si el dominara la situación, arrimándome a su cuerpo para que el beso sea mas intenso.
"Vamos al probador, así no corremos riesgos que nos vean por la vidriera, SOS una mujer casada"
En realidad, el hipócrita tenia miedo que lo vean a el y le cuenten a su mujer.
"Si, mejor, vamos ahí"
No hay nada mejor que hacerle creer a un hombre que es el que domina a una mujer, pobres ilusos.
El probador, era con dos espejos de cada lado y uno inclinado entra la pared y en el piso, obviamente me cogería de parado.
Abrí mi camisa, deje mis tetas al aire me apoye en un taburete alto que había ahí y le saque su chomba, nos besamos y sonó su celular, miro, era su mujer, contesto aunque yo no podía escuchar lo que ella decía, creí entender algo del dialogo
"Hola amor"
"Si, recuerdo quien es"
"Creo tener unos pares para ella"
Su mujer le preguntaba por algunos modelos de zapatos para una conocida, para aumentar un poco el morbo, baje, solté el cinturón, baje el cierre de su pantalón y lo tire para abajo junto con su calzoncillo, quedo su pija al aire, en media erección. Comenzó a chuparlo, el lo intento evitar con su mano y se apoyo en uno de los espejos haciendo un ruido
"Nada nada, estoy en el negocio acomodando las cajas del nuevo pedido y me apoye en el estante"
Ya no se negó a mi mamada, eso sí, el hablar con su esposa mientras yo le chupaba la pija lo hizo transpirar bastante.
"No no, me quedo acá a terminar, llamo a la cafetería para que me traigan algo de comer, quiero que este terminado ante de abrir"
Al parecer, su mujer además le pretendía contar un problema que había tenido con la madre de un chico, como que quería evitar lo inevitable, en minutos seria bien cornuda y eso me ponía a mil.
"Ah, mira que mal, bueno, espero que lo arregles. Bueno amor, a la noche me chontas bien...........yo también te amo"
Pidió disculpas por el llamado, yo continúe con mi mamada.
Lo solté, me apoye en el taburete levantándome la minifalda hasta mi cintura y bajándole la cabeza como indicando que me la chupara.
Así lo hizo, su charla con a mujer ya me habían dado la humedad y la calentura necesaria. Solo fueron necesarios un par de lengüetazos para que acabara.
Se paro, me senté mejor en el taburete, lo abrace con mis piernas a su cintura, le tome la verga con la mano y guie su glande a mi canal.
El solo debió empujar para entrar en mi. apoye fuertemente mis tetas contra su pecho y nos besábamos mientras el bombeaba dentro mío.
Desde el espejito apoyado entre la pared y el piso, se veía bien como su verga entraba hasta las bolas en mi concha, era una imagen divina, como si ese espejo hubiese puesto ahí para este momento.
Lo saque de adentro mío, me baje del taburete, me di vueltas, apoye mis manos en la pared, abriendo mis piernas y sacando mi cola para atrás, le pedí que me penetrara así.
Su pija volvió a entrarle decía lo bien que cogía (bastante común, no saliendo de la media), eso ayudo a que el bobeara con mas fuerza. Tenia a mi alcance la foto de Patricia y el, sin salir del probador y el continuaba cogiéndome, la tome y se la mostré
"mira amor, mira la cornuda.....................Dale dale, cogeme fuerteeeee...................mira la cornudaaaaaaa"
El me tomo fuerte de mi cintura y hundiéndomela bien adentro, su respiración mas fuerte, mis jadeos y gemidos y el ruido de su pelvis golpeando contra los cachetes de mi culo, mas el sonido de la calle que estaba a pocos metros nuestro, con las bocinas, el ruido de los motores y la gente hablando en la vereda le daban un ambiente especial. Yo me asomaba hacia afuera del probador y veía a mujeres mirando la vidriera del negocio sin sospechar que adentro el dueño del local se estaba cogiendo a su contadora.
Cuando estaba casi a punto de acabar le pedí;
"Daleeee amorrrr dedicale el polvo a tu mujerrrr, dale, dedicaseloooooo!!!"
casi gritando me dio el gusto
"Mira Patricia, mira como me cojo a esta putita, este polvo es pensando en vos!!!"
Esas palabras hicieron que yo acabara tambien, sintiendo su leche llenando mi interior.
Salió de mi, me agache y se la limpie no dejando que se perdiera ni una gota.
En el baño me limpie un poco, arregle mi ropa, me maquille mientras el abría nuevamente las puertas para que entrara su clientela.
Mientras el le mostraba unos zapatos a una mujer mayor y al pasar a su lado, con una sonrisa en mi cara, le deje una noticia para que regresaran sus nervios
"Bueno Carlos, las facturas están bien, el sábado le traigo los papeles, mándele saludos a su esposa, espero poder verla"
Su cara dio muestras de no saber que decirme, cerré la puerta de su local y me fui con algo de leche aun en mi concha.
El sábado no trabajo, pero sabiendo que su esposa estaría en la zapatería fui, al entrar, ella se encontraba acomodando unas botas en la vidriera y su esposo atendiendo a esas clientas molestas, que se quieren probar todo y al final no compran nada..
Lo salude a el levantando mi mano y le di un beso a su muer
"Hola Patri, como estas? Trabajando un poco?"
"Hola Marcela, si si, ayudando un poco a Carlos"
"Mira como lo están haciendo trabajar"
ambas reímos y a el lo comían los nervios de no saber de que hablabamos.
La verdad que estar ahí, con su esposo nervioso y su mujer sin saber que días antes el me había cogido en ese mismo lugar, me dio un nuevo placer que me encanto descubrir y que obviamente repetiría.
Marcelita
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