Fin de semana morboso en tenerife
Sandra quería conocer a Alejandro, pero no esperaba que la cita terminara en el centro de la pista de baile. Entre besos robados y manos intrusivas, el límite entre lo privado y lo público se desvanece, y ella descubre que el morbo tiene un sabor mucho más intenso del que imaginó.
El último fin de semana de junio, fui a Tenerife, me alojé en un hotel junto con dos amigas. Tenía ganas de conocer a Alejandro, un hombre al que conocí en una web de contactos y con el que ya llevaba tiempo hablando.
Era viernes por la noche, mis amigas y yo fuimos a cenar, después Alejandro me llamó al móvil para decirme donde estaba. Llegamos a la discoteca, el nos esperaba en la puerta junto con un amigo.
- Hola Sandra – me saludó Alejandro – estas preciosa me encanta tu vestido (me había puesto un vestido azul marino liso con tirantes gruesos, me llegaba por encima de la rodilla y también llevaba unos zapatos de tacón a juego, debajo llevaba un conjunto de lencería de encaje de color negro y como hacía calor en vez de medias, me puse unos pantis de verano a juego con la lencería.
- Por fin nos conocemos en persona Guapo. Estas son mis amigas, Ana… - Encantada (dos besos) – dijo Ana
- Y Carla- Continúe presentando mientras se daban dos besos.
- Hola yo soy Miguel – Se presentó su amigo.
- Bueno chicas – dijo Alejandro - ¿Vamos dentro?
- Claro – respondí.
La discoteca estaba abarrotada de gente, nos apartamos un poco del bullicio y los chicos fueron a por las bebidas.
- Vaya dos tios!! Sandra- dijo Ana
- Si, sobre todo Alejandro – dijo Carla Dejaron las copas en una mesa de al lado, mis amigas se integraron entre la multitud y se pusieron a bailar y yo hice lo mismo aunque Alejandro y Miguel me llevaron a una zona que era quizás la más abarrotada.
Empezaron a bailar los dos me abrazaban y yo me puse de espaldas a Alejandro y me agarraba a las caderas de Miguel, comencé a bailar sensualmente, Alejandro me cogió con una mano de la cintura, pegó su paquete a mi trasero, podía notar su erección. Miguel me cogía con las dos manos por mi pelvis, y los tres comenzamos un baile erótico de rozamientos sensuales.
- ¡Como me pones Sandra!- expresó Alejandro mientras metía su mano por debajo de mi vestido.
- Como te realza el escote el sujetador- dijo Miguel
- ¿Por qué no vas al baño y te quitas las bragas?- pidió Alejandro.
- Mmm, si ve a quitártelas – dijo Miguel
Me daba tanto morbo la situación que no me lo pensé, al cabo de un rato volví junto a ellos. Miguel empezó a besarme en los labios, Alejandro metió su mano bajo mi vestido introdujo dos dedos en mi sexo húmedo y caliente por a morbosa situación.
Miguel metió una mano bajo mi escote y me acariciaba las tetas, pellizcaba mis pezones. Alejandro continuó su juego, y aprovechó mis jugos para lubricarme el ano, yo estaba en una nube de placer y excitación y de repente la sentí dentro de mi coño, dura, grande, caliente, la metió de golpe y como pudo, comenzó a sacarla y a meterla, su amigo me besaba los labios, el cuello y hubo un instante que sacó uno de mis senos para poder chuparlos con la lengua, luego lo metia bajo mi sostén y sacaba el otro. Alejandro sacó su pene, me di la vuelta, ahora le tocaba a Miguel, que me empezó a follar el ano y luego fue a por mi coño, mientras yo masturbaba a Alejandro. Los dos estaban tan cachondos que se las ingeniaron cogiéndome en brazos, y me pusieron a la altura adecuada para que mientras a Miguel me la metía por el ano, Alejandro lo hacía por el coño. Cada vez iban más rápido, y más, y yo empecé a correrme mucho, y ellos tras estar bastante rato follandome fuerte, se corrieron dentro de mi, Miguel en mi ano y Alejandro (que sabía por nuestras conversaciones que yo tomaba la píldora) se corrió dentro de mi coño. Los tres tuvimos que ir al baño a limpiarnos, estábamos bien perdidos. Sobre todo yo que además me preguntaba si se notaria que por mis piernas chorreaba un poco de mi corrida mezclada con la de ellos. Cuando salimos del baño, nos fuimos a sentar a una zona de sofás a tomar unas copas tras el polvazo morboso en publico…ufff…que bien me sentía…luego estuvimos hablando y Alejandro que vive solo, nos propuso a su amigo y a mi que fuéramos a su piso a seguir la fiesta y a follar…
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