Dos tíos la puta de mi mujer y la furgoneta
El juego era simple: fingir que no se conocían en el bar. Pero cuando los dos desconocidos la invitaron a subir a la furgoneta, la línea entre la fantasía y la realidad se desdibujó. Él sabía que debía mirar, pero no imaginó que su propia mano terminaría en su cuerpo mientras ella se entregaba a los extraños.
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