Virginio Ferrari
Relatos
Amarillo
Hetero: GeneralAna mi mujer todo una zorra
Luis sabe que su esposa es una zorra insaciable, pero verla perder el control frente a un juguete sexual lo empuja a cruzar la última línea. La oficina se vacía, pero en su casa, el juego apenas comienza cuando él decide reclamar lo que le pertenece.
Amarillo
Hetero: InfidelidadCon la presidenta (V)
Tenía el plan trazado: convertir a Patricia en su juguete y presentarla ante Cecilia. No imaginaba que la curiosidad de su cuñada se encendería tan rápido, ni que el límite entre la amistad y la lujuria se desvanecería tan fácilmente.
Amarillo
Hetero: InfidelidadCon la presidenta (IV)
Patricia siempre mandó en el club, pero esta noche las reglas las impone él. En un motel de cuarta categoría, la presidenta se quita el traje y la dignidad, obedeciendo órdenes que la llevan al límite de su sumisión. ¿Qué secreto le tiene guardado para su cuñada?
Amarillo
Hetero: InfidelidadCon la presidenta (III)
Después de un mes de miradas y palabras al límite, la excusa perfecta se presenta: sus familias están fuera. Esta vez, no hay vuelta atrás, y la oficina se convierte en el escenario de un encuentro que promete ser mucho más que una simple cita.
Amarillo
Hetero: InfidelidadCon la presidenta (II)
La cena es una fachada; bajo la mesa, sus manos ya están explorando lo prohibido. Pero el verdadero juego comienza cuando la ropa interior de la amante se convierte en el velo que oculta la traición a su esposa, mezclando el olor de otra mujer con el placer de su propia cama.
Amarillo
Hetero: InfidelidadCon la presidenta (I)
Patricia siempre fue la amiga fogosa de su esposa, pero esta vez las reglas del juego cambian. Cuando la esposa sale de la casa, el narrador y Patricia quedan solos, y la tensión contenida estalla en una sesión donde la discreción se rompe y los deseos más oscuros se cumplen sin restricciones.
Amarillo
Hetero: GeneralHaciendole la cola a mi Sra Alejandra
Llevaba años pidiéndole que usara ese conjunto y cumpliera su promesa, pero ella siempre ponía excusas. Hasta que una enfermedad familiar y una conversación con su amiga abrieron la puerta a lo prohibido. Esta noche, sin testigos y con el deseo acumulándose, la negociación termina y el juego comienza.