Viajar es un placer
En el asiento de al lado, una madre solitaria y una mirada cómplice encienden la tensión. Bajo la manta del avión, el riesgo de ser descubiertos no hace más que intensificar el placer. ¿Qué pasará cuando el vuelo se detenga y la noche los atrape en el aeropuerto?
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